
«La sabiduría todo lo sabe y entiende» (Sb 9, 11)
Editorial
La hermosa historia de las apariciones marianas se inició estando aún la Santísima Virgen en vida terrena, con su bilocación en el Pilar, en pleno siglo I. Esa historia se ha sostenido a lo largo de los siglos, siendo América una tierra pródiga en estos bellísimos fenómenos.
El caso particular de La Salette, en 1846, es enormemente impactante por su fuerte contenido profético. Muchos de los acontecimientos descriptos por la Madre del Salvador ya han ocurrido, otros muchos están ocurriendo y aún quedan muchos por suceder, en perfecta amalgama con las visiones que San Juan nos legó en el Apocalipsis.
Los tiempos que nos ha tocado vivir coinciden con la Gran Apostasía, relatada por el propio Jesús en los Evangelios, enfatizada por San Juan en el último libro de la Biblia y rememorada en La Salette y otras apariciones marianas, particularmente Medjugorje (Bosnia) y Salta (Argentina).
Es un momento histórico en el cual, más que nunca, la armadura del cristiano que nos describe San Pablo en la Carta a los Gálatas tiene forma de oración, de plegaria en comunidad, desde el seno mismo de la familia, en las parroquias y en el pueblo de Dios en su totalidad.
Rezar es nuestra esperanza en medio del desorden, es nuestra luz en medio de la oscuridad secular, es el movimiento de la vida en medio de una contracultura de la muerte. Rezar es una pequeña cerradura por la cual podemos sutilmente observar la inmensidad de las puertas del Cielo.
Revista Digital Fides et Ratio - Octubre de 2006