
Agnus Dei, qui tollis pecatta mundi, dona nobis pacem
Editorial
En febrero
pasado, el arzobispo de
En su viaje "ad limina" a Romna, junto con otros obispos
católicos de
Rusia, aclaró que “es conmovedor ver resurgir
estas comunidades, tras años de
auténtico martirio y persecución, con una
pasión por el cristianismo, por
Cristo y, por ello, por el hombre, y la fidelidad a obispos en el fondo
desconocidos". Asimismo destacó la reapertura del seminario
católico en
San Petersburgo, "el único seminario que prepara sacerdotes
para toda
Rusia".
"Diría en cambio que, aunque no falta alguna dificultad con
ciertas
autoridades locales, las relaciones con el Estado son en general buenas
y hemos
recibido ayuda cuando surgieron dificultades, sobre todo para nuestros
sacerdotes extranjeros llamados a desarrollar su ministerio en Rusia",
agregó.
No obstante, al referirse a las complejas relaciones con la mayoritaria
iglesia
ortodoxa, el Arzobispo señaló que "puedo decir
que existe una creciente
preocupación común para que el cristianismo no se
aleje de la sociedad civil,
sino que tienda a permear cada vez más el tejido social
(…) No olvidemos que
Rusia es un país en el que, a pesar de tantos
años de ateísmo y de abierta
contraposición a
Acaso la perseverancia en la fase del pueblo ruso, sometido durante
décadas a
la opresión del ateísmo, sea un adecuado ejemplo
de lo que debería ser nuestra
resistencia a los modelos totalitarios e impregnados de
antiteísmo que, bajo el
disfraz de la democracia, se intentan imponer en nuestra
América Latina.