
Agnus Dei, qui tollis pecatta mundi, dona nobis pacem
Editorial
Hace escasos 2 meses rogábamos por la intercesión de la Santísima Virgen por nuestros hermanos mexicanos, víctimas del feroz avance de la gripe A (virus H1N1) entre su población. Hoy, la pandemia, agravada por las bajas temperaturas del invierno austral, azota el cono sur del continente, con especial énfasis en Argentina.
Más allá de las razonables dudas (¿o certezas?) sobre el origen real de esta cepa de influenza, decenas de vidas se apagan en medio de la sorprendente inacción y falta de idoneidad del poder secular. Los hospitales y centros de salud plagados de enfermos sufrientes forman parte de la postal diaria de todas las regiones argentinas, desde el Atlántico a los Andes, desde las selvas del Nordeste a la gran Patagonia.
Esta vez, desde estas líneas, pedimos a nuestros lectores que no olviden en sus oraciones a todos los latinoamericanos y a los argentinos en particular, para que por la intercesión de la Madre de Dios la epidemia pase a formar parte de un triste recuerdo en la sufrida historia del Nuevo Mundo.
Nuestra Señora de Luján, ruega por nosotros.