
Agnus Dei, qui tollis pecatta mundi, dona nobis pacem
Editorial
América Latina tiene el enorme privilegio de ser un continente fundado desde el cristianismo. Sus raíces son cristianas, su cultura es cristiana, su estructura social y educativa es cristiana... pero su presente ha dejado de serlo. Nuestras naciones se han olvidado de sus raíces.
Desde México hasta Tierra del Fuego, hombres y mujeres se debaten en la búsqueda estéril de soluciones materiales a los graves problemas de todos los días. ¿O acaso como comprender sino que los pueblos a los que se le ha regalado maravillas como Guadalupe, Luján, San Nicolás, Sábana Grande, Salta o Betania, entre otros, se debatan en absurdos conflictos internos?
Es cierto que cuanto más se nos ha dado, más se nos exigirá. Nuestros países tienen una gran responsabilidad desde su mismo origen. Está en nosotros no olvidarnos que, además de nuestro fantástico idioma, nos une la profunda Fe en Cristo, el único Camino capaz de llevarnos a la verdadera y última felicidad.
Revista Digital Fides et Ratio - Julio de 2008