
Agnus Dei, qui tollis pecatta mundi, dona nobis pacem
Editorial
La edición de este mes de Fides et Ratio nos acerca a aspectos de grandes hombres de la historia, como lo fueron Pablo Miki en la Edad Moderna y Juan Pablo II en estos tiempos finales.
Uno y otro llevaron el Evangelio a distintos rincones de la Tierra; San Pablo Miki en su Japón natal y Juan Pablo II en múltiples peregrinaciones por el planeta todo. Ambos dieron todo por su Fe, hasta su vida, con el martirio en la cruz del santo jesuita japonés en un caso, y la infatigable lucha contra el Parkinson por el otro.
Nuestro Señor Jesucristo nos pidió hace dos mil años difundir su mensaje por todos los confines del mundo, exclamando a los cuatro vientos "amar a Dios con todo tu corazón y al prójimo como a tí mismo."
¿Podemos hoy, veinte siglos después, afirmar que hemos cumplido? ¿Nos llena de orgullo saber que Pablo Miki o Karol Vojtyla han sido nuestros hermanos en la Fe, ejemplos dignos de imitar? ¿O preferimos mirar en otra dirección, a la pobredumbre de la televisión o a los discursos hediondos de los dirigentes políticos?
Nuestra sociedad sin línea directriz, convencida de su autosuficiencia, parece negar que necesita espejos en donde reflejarse. Pero si no advertimos que la luz de esos espejos debe ser Cristo (la real Luz del Mundo), no haremos más que oscurecernos con quien Nuestro Señor llamaba «príncipe de este mundo»...
Revista Digital Fides et Ratio - Julio de 2007