
«La sabiduría todo lo sabe y entiende» (Sb 9, 11)
Editorial
Este
mes de julio representa para los argentinos el 190° aniversario de nuestra
independencia como nación. Ya desde la primera constitución federal de 1853,
se invocaba «la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia».
Corre
ahora el siglo XXI y muchos
creen que Dios nos ha abandonado, como pueblo y como nación, atestados por las
más variadas calamidades y enlodados en violencia, injusticia y corrupción.
¿Acaso
la realidad no nos dice que somos nosotros quienes nos hemos alejado de Dios?
Somos
una nación y un
continente de profunda tradición católica. Los generales José de San Martín
y Manuel Belgrano, padres de nuestra Patria, soñaron una gran América Latina
unida por los vínculos férreos del idioma y la fe. Hemos tenido el regalo
increible de María Santísima en Luján y en San Nicolás. Y sin embargo, nos
hemos alejado profunda y enormemente de Dios, lo cual sin dudas es la raíz del
desequilibrio de valores y del desajuste moral, madres verdaderas de la crisis
de nuestra Argentina.
Creo
que es prudente
mencionar que quien escribe estas líneas es un católico que ha regresado al
rebaño tras años de apostasía y quien necesitó ver con sus propios ojos un
milagro para retornar a la Fe. Jornada tras jornada, resuenan en mi alma las
palabras de Nuestro Señor Jesucristo al apóstol Tomás («¡Porque me has
visto, has creido! ¡Bienaventurados los que no vieron y creyeron!», Jn 20,29).
Nuestra
sociedad sólo reencontrará su rumbo retomando los valores cristianos que nunca
debió haber extraviado. Roguemos día a día para que todos nosotros recordemos que sólo hay
un Salvador, que es el Camino, la Verdad y la Vida.
Leonardo Gilardi - Director
Revista Digital Fides et Ratio - Julio de 2006