El Rostro de Nuestro Señor en el Santo Sudario

Agnus Dei, qui tollis pecatta mundi, dona nobis pacem

Editorial


Los vínculos entre el pensamiento y los políticas del marxismo con el satanismo son lo suficientemente evidentes para no necesitar un análisis profundo.  Una maquinaria capaz de matar a más de 100 millones de personas en menos de un siglo supera cualquier posibilidad de influencias puramente humanas.


Sin embargo, es muy interesante profundizar en ciertos aspectos de la juventud de Carlos Marx, mucho antes de la redacción de "El Capital", ya que son numerosos los historiadores de distinta concepción ideológica y con diversos credos que destacan los vínculos tempranos entre el padre del comunismo y el satanismo organizado. Además de la conocida investigación del pastor protestante rumano Wurmbrand y de los relatos de la biografía escrita por Robert Payne, es interesante destacar los comentarios del historiador Murray Rothbard, quien simplemente considera que Marx puede encasillarse incluso en el gnosticismo, por la capacidad que él mismo se atribuía para descubrir las intenciones del destino.

Acaso las propias poesías que Marx escribió antes de su obra económica pueden orientarnos un poco mejor. Basta recordar su poema Orgullo humano, en el que recita "Con desdeño arrojaré mi guante // en la misma cara del mundo, // y veré el colpaso de este pigmeo gigante // cuya caída no ahogará mi ardor. // Entonces vagaré como un dios victorioso // entre las ruinas del mundo // y, dando a mis palabras fuerza activa, // me sentiré igual al Creador." O tal vez otra pequeña muestra es el fragmento de El violinista, en el cual el ideólogo del comunismo narraba: "Mira esta espada: // me la vendió el Príncipe de las Tinieblas, // porque él marca del tiempo // y traza los signos. // Con furia creciente // toco la danza de la muerte."

Un buen modo de concluir este breve comentario es recordando lo que el propio Engels, coautor e obras como "Plan de acción contra la democracia" (en el que proponían en 1850 un sorprendente modelo de terrorismo y de destrucción de las autoridades), opinó de Carlos Marx a poco tiempo de conocerlo, según nos lo recuerda Franz Mehring en "Karl Marx - Historia de su vida" (Karl Marx - Geschichte seines Lebens, Berlín, 1964): "¿Quién está cazando con desenfrenado esfuerzo? Un moreno de Tréveris, un verdadero monstruo. No camina, ni corre, sino que salta en sus talones y ruge lleno de cólera como si quisiera atrapar la bóveda entera del cielo y arrojarla a la tierra. Estira sus brazos a todo lo largo en el espacio con el puño cerrado, bramando sin cesar, como si diez mil demonios lo hubieran agarrado por el pelo."




Revista Digital Fides et Ratio - Enero de 2009

 

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