
Agnus Dei, qui tollis pecatta mundi, dona nobis pacem
Editorial
En este mes de diciembre, recordamos un nuevo aniversario del nacimiento de la Encarnación del Verbo, de nuestro Redentor, de Nuestro Señor Jesucristo.
Desgraciadamente, ya no nos llama la atención observar el despliegue consumista de múltiples productos, incluyendo árboles, adornos, luces, estruendos, comidas pantagruélicas, borracheras atroces, imágenes distorsionadas de San Nicolás y un prolongado etcétera... ¿pero dónde está Cristo?
Aterra advertir que el motivo REAL de festejo, un nuevo cumpleaños del Salvador, aparece contundentemente eliminado de la paganizada Navidad. Ponemos de hecho en un mismo plano una de las fiestas más sagradas de la Cristiandad con la simple celebración del inicio de un nuevo año calendario.
La pérdida de nuestras raíces cristianas en manos de la paganización pone en riesgo las bases mismas de la civilización tal como la concebimos. Una sociedad sin fe, sin verdadera Navidad, sin defensa de la vida, con la admisión impiadosa de la violencia y la muerte como moneda corriente de todos los días... ¿cómo no evidenciar que nuestra esperanza única se encuentra en la humilde gruta de Belén, dónde año tras año, lo reconozcamos o no, el supremo Amor se encarna para dar su vida por todos nosotros...?
Revista Digital Fides et Ratio - Diciembre de 2007