
Agnus Dei, qui tollis pecatta mundi, dona nobis pacem
Editorial
En las últimas semanas han llegado a nuestro correo numerosos comentarios adversos referidos al artículo publicado en la 40ma Edición en relación con la marihuana. Específicamente, el vídeo en que se resumen los principales aspectos de ese ensayo ha sido blanco de sorprendentes ataques.
Pese a que en esa presentación se presenta evidencia objetiva y documentada acerca de las gravísimas consecuencias de la utilización de una sustancia que induce riesgos físicos y psiquiátricos para quien la emplea y para su prójimo, hemos sido llamativamente acusados de desinformadores y de otros adjetivos que no nos atrevemos a reproducir.
Es probable que las víctimas de este flagelo, en muchos casos, consideren que la crítica sincera y basada en hechos científicos a la marihuana es una afrenta a su libertad. Sin embargo, quizás no advierten que su conducta los lleva a convertirse en simples esclavos de un tóxico y en verdaderos financiadores de siniestros personajes que incrementan su patrimonio material con la comercialización, mientras hunden a las víctimas en una ciénaga espiritual.
Como ya les hemos respondido a estos modernos e involuntarios siervos, además del feroz combate a las drogas que podemos ofrecer desde la ciencia, cabe la maravilla herramienta de la oración como recurso indispensable para identificar el correcto Camino, Verdad y Vida. Roguemos por la intercesión de María Santísima y de San Camilo de Lelis, patrono de los enfermos, para la solución del problema de salud de los adictos y para su conversión al camino de la Fe.