El Rostro de Nuestro Señor en el Santo Sudario

Agnus Dei, qui tollis pecatta mundi, dona nobis pacem

Editorial


El pasado 26 de julio la Iglesia Católica recordó la festividad de Santa Ana y San Joaquín, los padres de la Santísima Virgen María, abuelos terrenales de Nuestro Señor Jesucristo y, por lo tanto, patronos de los abuelos del mundo. En tiempos modernos, el rol de los mayores en la familia ha sido degradado peligrosamente, merced al avance catastrófico de la "cultura de la muerte".

Los cambios económicos y sociales (la palabra "progreso" es excesiva...) de los años recientes han transformado a los abuelos en un peso que los ha llevado a vivir en amarga soledad o en la reducción triste de un asilo. Desde el punto de vista del materialismo gobernante, los adoradores del dinero que dirigen al mundo han propuesto la eutanasia para resolver "situaciones difíciles".

La deshumanización nos devora a pasos agigantados. El relativismo nos impulsa a la patraña de los "nuevos modelos" y devasta a la familia hasta presentarla como una estructura social en crisis. ¿Acaso Nuestro Señor no eligió encarnarse en una familia? ¿O no recordamos el importante papel de los ancianos a lo largo de la Sagrada Escritura?

Como afirmaba Benedicto XVI en abril de 2008, "no se puede proyectar el futuro sin retornar a un pasado rico de experiencias significativas y de puntos de referencia espiritual y moral".




 

Revista Digital Fides et Ratio - Agosto de 2008

 

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Campaña de oración por los no nacidos

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