
Crux Sancta sit mihi lux, non Draco sit mihi lux, Vade Retro Satana,
numquam suadeas mihi vana, sunt mala quaea libas, ipse venena vivas

Síntesis elaborada para Aciprensa por Monseñor Javier Lozano Barragán, presidente del Pontificio Consejo para
Síntesis del pensamiento del Papa
Juan Pablo II acerca del SIDA y los agentes implicados
1. Naturaleza
El VIH-SIDA no daña solamente al
cuerpo sino a toda la persona, sus relaciones interpersonales y su vida social.
2. Prevención
Hay que tener en cuenta el carácter
sagrado de la vida humana; por tanto no es lícito ni el aborto ni la eutanasia
dentro de las providencias que hay que tomar frente al VIH-SIDA. Para la
prevención se necesita la información adecuada y debida de los valores morales
y no se permite cualquier cosa que viole el valor de la sexualidad.
3. Comportamiento del enfermo
El enfermo de VIH-SIDA debe ser
consciente de que Dios lo ama a él y a todos los demás enfermos, a todo lo que
se relaciona con ellos, a sus familiares. Algunos comportamientos deliberados
contribuyen a la difusión del VIH-SIDA. Se recomienda siempre el recto
comportamiento sexual, el amor humano en el matrimonio en fidelidad y castidad,
el libertinaje aumenta el peligro de contagio del VIH-SIDA. Los padres de
familia deben evitar la enfermedad y su transmisión vertical. El Papa exhorta a
los enfermos de VIH-SIDA a que ofrezcan sus sufrimientos por la difusión de
4. Comportamiento de quien asiste al
enfermo
Los agentes de pastoral de la salud
que trabajan con los enfermos de VIH-SIDA deben mostrar el amor y la compasión
de Cristo y de su Iglesia para con ellos; los agentes de la salud tienen una
obligación moral y una responsabilidad social ante los enfermos del VIH-SIDA,
tienen que mostrarse como el Buen Samaritano. El enfermo de VIH-SIDA debe ser
tratado como Cristo mismo, Cf. Mt. 25, 31-46 . El enfermo de VIH-SIDA debe ser
objeto de asistencia y de todo respeto. Se debe mostrar el amor misericordioso
de Dios para con los huérfanos de padres que murieron por el VIH-SIDA. Debemos
superar la barrera de la enfermedad y de la culpa moral en la atención a los
enfermos del VIH-SIDA. Debemos permanecer cerca de los enfermos. Los agentes de
pastoral de la salud deben ofrecer a los enfermos de VIH-SIDA toda clase de
alivio moral y espiritual.
5. Autoridades civiles
Las autoridades competentes deben de
actuar para tratar de resolver el problema de los enfermos del VIH-SIDA. No
deben de implementar campañas de prevención contra el VIH-SIDA que incluyan
modelos de comportamiento que favorezcan la expansión del mal; o también dar
cierta clase de información que perjudique más que beneficie, respecto a
contraer el mal del VIH-SIDA. Exhorta el Papa a que vengan de otros países a
ayudar a África en el problema del VIH-SIDA, evitando, sin embargo, cualquier
tipo de Colonialismo. Pide a los políticos que hagan todo el esfuerzo posible
para poner fin a este flagelo del VIH-SIDA. Debe haber una solidaridad de los
gobernantes con los enfermos de VIH-SIDA .
6. Científicos
Debe haber una solidaridad de los
científicos que se esfuerzan por combatir el flagelo del VIH-SIDA. Augura el
Papa que pronto se encuentren medicinas eficaces para debelar la enfermedad del
VIH-SIDA, que se lleven a cabo investigaciones eficaces. El Papa exhorta a que
se unan los esfuerzos científicos en la investigación de la cura del VIH-SIDA y
no haya entre los científicos rivalidades estériles en el propio trabajo.
Augura el Papa que pronto se llegue a encontrar la cura del VIH-SIDA gracias a
estas investigaciones. Exhorta el Papa a que sigan adelante las investigaciones
para encontrar la cura del VIH-SIDA. Así mismo pide a los hombres de ciencia,
aunar sus esfuerzos para poner fin al flagelo del VIH-SIDA.