
Crux Sancta sit mihi lux, non Draco sit mihi lux, Vade Retro Satana,
numquam suadeas mihi vana, sunt mala quaea libas, ipse venena vivas
Reproducimos en esta edición de Fides et Ratio el reportaje que MercatorNet realizó el martes 18 de abril de 2006 a la médica pediatra Angelina Kakooza–Mwesige, sobre la fructífera experiencia de Uganda para el control de la enfermedad por VIH/SIDA.
«La pediatra ugandesa Angelina Kakooza-Mwesige encara a diario al flagelo del SIDA en sus pequeños pacientes. En esta entrevista, ella sugiere que la solución no son más preservativos.»
«Uganda a fines de la década de 1980 era una nación que sufría los efectos de más de 20 años de guerra civil y conflicto social. Con este trasfondo, la plaga que representa el SIDA se diseminó velozmente, infectando a cientos de miles de personas. El pico estimado de prevalencia de la enfermedad hacia 1990 se había acercado al 20% de la población, cifra que actualmente ha caído al 6 a 7%. El éxito de Uganda en la prevención del sida ha sido modelo para otros países africanos y se ha recibido un aporte de 15 mil millones de dólares del subsidio estadounidense para su programa de sida.
¿Qué ha ocurrido en Uganda? ¿Y qué puede ocurrir aún? La pediatra ugandesa Angelina Kakooza–Mwesige tiene sobrados motivos para encarar con firmeza estas preguntas: es quien atiende a las víctimas más jóvenes de la enfermedad en su consultorio del Complejo Hospitalario Mulago de Kampala, el mayor centro de referencia de su país. En su calidad de docente y conferencista de la Facultad de Medicina de la Universidad de Makerere, en Kampala, brinda aquí una charla con MercatorNet sobre la situación actual en su tierra y explica el motivo por el cual el éxito de la lucha contra el SIDA es, en la práctica, un simple ABC.

MercatorNet: —
Uganda ha tenido un notable éxito en la lucha contra el sida. ¿Cuáles han
sido los principales factores de este éxito?
Dra. Kakooza–Mwesige: — En primer lugar, hemos contado con la valentía y el
empeño del presidente, Yoweri Museveni, cuya franqueza en el debate sobre el
sida y los comportamientos sexuales contribuyó a que la población captara la
magnitud del problema. A continuación se optó por conseguir que la población
cambiara su comportamiento para evitar el riesgo, y no sólo reducirlo, como
hacen los programas de prevención centrados en la difusión de preservativos.
El mensaje sobre el cambio de comportamiento fue muy claro y práctico: A
(abstinencia), B («be faithful», fidelidad) y, si no se vive lo anterior, C
(condón). Para la Iglesia Católica de Uganda, la C indica Carácter, formación
del carácter. El hecho fue que la campaña ABC produjo un cambio de conducta:
personas sexualmente activas decidieron ser fieles a una sola pareja y otras
resolvieron retrasar el comienzo de las relaciones sexuales. Según el informe
«Uganda's Demographic and Health Survey 2000-2004», el 93% de los ugandeses
cambió su comportamiento sexual para evitar el sida.
Hay otros muchos aspectos importantes de la campaña: empezó a impartirse
educación preventiva contra el sida en las escuelas de primaria, antes de que
los chicos comenzaran la actividad sexual; los líderes religiosos pusieron a
disposición sus asociaciones para difundir la campaña; las personas infectadas
participaron en actividades de prevención, etc., incluyendo el apoyo de grupos
comunitarios como TASO (The Aids Support Organization).
El objetivo básico era infundir miedo hacia la enfermedad, que es realmente
terrible, para que la gente reflexionara sobre el riesgo de tener ciertos
comportamientos y motivarles a cambiar. Al mismo tiempo, comenzamos a luchar
contra la estigmatización de las personas infectadas porque eso les privaba de
las posibilidades de tratamientos y cuidados, y contribuía a que extendieran la
enfermedad. Hemos trabajado mucho para sustituir la negación por la comprensión.
También ha sido muy importante el avance social de las mujeres y, por supuesto,
la mejora en el acceso a los antirretrovirales.
MN: — Los expertos occidentales no tienen
mucha fe en la capacidad de los jóvenes para ser castos y fieles. ¿Fue muy difícil
que los jóvenes ugandeses se tomaran este mensaje en serio?
KM: — Siempre es difícil de
entrada difundir este discurso entre los jóvenes. Muchos piensan que es
imposible. Sin embargo, una vez que comprueban la verdad del mensaje y sus
ventajas, se convierten en sus firmes defensores y lo apoyan entre sus coetáneos.
Existen varios grupos de jóvenes, como Youth Alive y Ma–Play, que están
convencidos del mensaje, lo difunden entre sus compañeros y tratan de ayudarlos
a llevarlo a cabo.
MN:
–¿Existen presiones dentro del propio país o del extranjero para poner mayor
énfasis en el “C” de la campaña en lugar del “A” o del “B”?
KM:
– Siempre ha habido presión del extranjero para poner énfasis en la “C”.
Sin embargo, hay ahora varias organizaciones religiosas y no gubernamentales
sosteniendo una ardua batalla por el “A” y el “B”. Esto se encuentra
apoyado por fondos de la USAID y es fuertemente defendido por la primera dama,
Janet Museveni.
MN:
–¿Cómo sobrellevan las familias africanas la combinación de los efectos del
sida y la infiltración de la cultura occidental?
KM:
–Las familias del África se han visto amenazadas con la pandemia; se han
incrementado tanto el número de huérfanos como de hospicios para niños. La
decadencia de la cultura occidental, expresada por la prensa, la radio y la
televisión, lentamente están erosionando algunos de los fuertes valores de la
familia.
MN: —
¿Hay dificultades surgidas por el estatus de la mujer en el país? ¿La
poligamia constituye un problema especial?
KM: — Sí, existen muchos problemas en ese ámbito. Todavía hay una
desigualdad de género que subordina los derechos de la mujer a los de los
hombres en las relaciones sexuales. Muchas mujeres son dependientes social y
económicamente de los hombres, y algunas no tienen la capacidad de decir
"no" a un marido infiel. La poligamia es un problema real: el 32% de
las ugandesas viven en uniones polígamas.
MN: —
¿Es un gran obstáculo la pobreza para cambiar el comportamiento sexual de la
gente?
KM: — Juega un rol fundamental. Algunas adolescentes pueden empezar a tener
relaciones sexuales a cambio de poder comprar ciertas cosas o para sentirse
aceptadas en actividades que les permitan formar parte del grupo de amigos.
Algunos padres dan a sus hijas en matrimonio para conseguir una dote que les
permita hacer frente a las necesidades de su familia. Algunas mujeres que no están
casadas o son viudas y pierden su empleo, pueden verse en la necesidad de
intercambiar sexo por dinero, para comprar ropa y alimentos o pagar el colegio
de los hijos.
MN:
– Uganda ha sufrido por muchos años la violencia civil, lo cual destruyó el
entramado social. ¿Cuánto influyen los conflictos políticos en el progreso de
la prevención del sida?
KM:
– Tanto los conflictos armados como los políticos impiden un mayor progreso
en la lucha contra el sida. Los actuales focos rebeldes en el norte del país
han llevado al desplazamiento de gran cantidad de refugiados con tasas más
altas de prevalencia de la enfermedad que el resto de la población.
MN:
– Las religiones, en particular el catolicismo, han sido culpadas en Occidente
por la pandemia africana de sida. ¿Cuál es la verdad?
KM:
– La verdad es que la abstinencia es la única protección real contra el
sida. No es sólo una forma de reducir el riesgo, sino que es 100% preventiva.
La Iglesia prescribe la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad sexual
durante el mismo. La gente desinformada tiende a acusar a la Iglesia por el
incremento en el número de casos de VIH por su negativo al uso de
preservativos, pero lo que se debe condenar es en realidad el comportamiento
individual de las personas.
Existe
una falsa sensación de seguridad debido a la confianza puesta en el condón,
dando a la gente la “libertad” de tener múltiples compañeros sexuales y en
consecuencia alimentar la difusión de la epidemia.
MN:
– ¿Qué le ha enseñado su propia experiencia como pediatra trabajando con niños
afectados por el sida?
KM: – El sida es una enfermedad sin barreras; afecta personas de todas las clases sociales. Los niños ugandeses son frecuentemente infectados por sus madres. Muchos pequeños parecen “normales” por muchos años sin mostrar síntomas de la enfermedad. Una vez que comienzan con manifestaciones de la infección es siempre importante vigilar y controlar aquellas intercurrencias y enfermedades oportunistas como las neumonías, la tuberculosis, la diarrea persistente o la malaria.
El
uso de antirretrovirales en el tratamiento de los niños es muy eficaz para
estabilizar su salud. La falta de acceso a estos tratamientos es en parte
responsable de la alta mortalidad entre los niños infectados por sida en
Uganda, según un trabajo conjunto de la Universidad de Makerere y la
Universidad John Hopkins en los Estados Unidos.
«El afán de dinero es la raíz de todos los males del mundo» (1 Tim; 6,10)
Revista Digital Fides et Ratio - Marzo de 2007