Santa Maravillas de Jesús, santa del siglo XX Lo que Dios quiera, cuando Dios quiera, como Dios quiera Santa Maravillas de Jesús, santa del siglo XX

 

Sección Biografías: Santa María Josefa Rossello

 
 
Santa María Josefa Rossello nació en Albisola Marina (Savona, Italia) el 27 de mayo de 1811 y fue bautizada el mismo día con el nombre de Benita. Fue la cuarta hija entre diez hermanos,  de padres alfareros, ricos en la fe y en la piedad. De ellos la joven Benita, aprendió a modelar la arcilla y se hizo cargo de sus hermanos menores, lo que le permitió a su madre dedicarse a sus numerosas ocupaciones.


Desde joven se distinguió por su caridad hacia los más pobres y por su devoción a la Santísima Virgen. A los 19 años entró en casa de una distinguida familia de Savona, los Monleone, que la consideraron más como hija adoptiva, que como la empleada doméstica que asistía al señor enfermo. Permaneció allí por siete años hasta que el dueño de casa falleció. La viuda le prometió hacerla su heredera, pero Benita rehusó, ya llamada por la vocación de la vida religiosa. Sin embargo, su pedido al Instituto de las Hijas de Nuestra Señora de las Nieves, fue rechazado por la falta de la dote.

Además, en pocos meses más se sucedieron la muerte de su propia madre, de dos de sus hermanos y finalmente de su padre, por lo cual la joven Benita se convirtió en el sostén de la familia.

En 1837, en respuesta a la llamada del Obispo Agustín De Mari de servidores que se dedicaran a la educación de los más pobres, Benita se presentó y ofreció sus servicios. De Mari se encargó de buscar un lugar y la joven santa de buscar compañeras que se ofrecieran como voluntarias para iniciar la primera escuela. Para la sede de la obra monseñor De Mari alquiló una modesta casa cuya fundación se realizó en agosto de 1837. Angela Pescio, la colaboradora de mayor edad, fue elegida Superiora, y a Benita se le encomendó el cargo de maestra de novicias, vicaria y ecónoma.


El 22 de octubre de 1837 se llevó a cabo la primera toma de hábitos y Benita recibió del Obispo el nombre de Sor María Josefa, al tiempo que el Instituto era denominado oficialmente de las Hijas de Nuestra señora de la Misericordia, y consagrado a la Virgen del Santuario de Savona.

Dos años después, en agosto de 1839, las religiosas pronunciaron sus votos perpetuos. En 1840 las hermanas profesas eran ya siete, y cuatro las novicias. En este año Sor María Josefa fue elegida superiora por unanimidad, cargo que mantuvo hasta su muerte.

Una grave pérdida para el naciente Instituto fue la muerte de Monseñor De Mari ocurrida en diciembre de 1840. Él ya había realizado un esbozo de las reglas, pero el texto definitivo fue confiado para su compilación al padre carmelita Inocencio Rosciano y fue solemnemente entregado a las hermanas, junto con el nuevo hábito, en febrero de 1846 por el nuevo Obispo de Savona. Monseñor Riccardi (después arzobispo de Turín).

Bajo la dirección de Sor María Josefa, el Instituto comenzó a difundirse en Liguria durante el período comprendido entre 1842 y 1855. Al año siguiente, la santa comenzó a colaborar en la obra del rescate de los esclavos de África, a la que ya desde mucho tiempo atrás se dedicaban los sacerdotes Nicolás Olivieri y Blas Verri. Así, las puertas del instituto se abrieron para acoger a grupos de muchachas negras rescatadas.

La caridad de la Madre Josefa superaba el ámbito religioso, ya que no vaciló en fundar escuelas populares gratuitas, una absoluta novedad en aquel momento en Italia. Prueba de ello fueron la casa de la Providencia, abierta por la santa en Savona en 1859 y destinada a niñas de las clases más pobres. Otras casas del mismo estilo se abrieron en Voltri, San Ilario, Porto Maurizio y Albisola.

 

Su espíritu misionero trascendió las fronteras de Europa y se puso de manifiesto con el envío a Buenos Aires de quince hermanas en 1875.

 

El 7 de diciembre de 1880 en la casa madre de Savona, la hermana Josefa volvía a la Casa del Padre en olor de santidad. A su muerte el Instituto contaba con sesenta y cinco casas.

Fue beatificada el 6 de noviembre de 1938, tras la oportuna investigación y el reconocimiento de dos milagros realizados a dos religiosas del Instituto. María Josefa Rossello fue canonizada por Pío XII el 12 de junio de 1949.

 

Recordando su lema "EL CORAZÓN A DIOS Y LAS MANOS AL TRABAJO":

 

Santa María Josefa Rosello, ruega por nosotros

 

 

 

Revista Digital Fides et Ratio - Julio de 2008

 

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