Creador y creatura

Credo in unum Deum, Patrem omnipotentem,

factorem coeli et terrae, visibilium omnium et invisibilium.

Sección Astronomía y Física:

los blázares

Con el neologismo «blázar», los astrónomos designan desde 1978 a las fuentes de energía muy compactas (de muy alta densidad) que, en general, están situadas en el centro de una galaxia. De acuerdo con los conocimientos actuales, la materia interestelar, el gas y el polvo que los rodean son arrastrados por la inconmensurable fuerza de gravedad de los agujeros negros a su interior, proceso durante el cual se libera una gran cantidad de energía en forma de partículas subatómicas. Es habitual que una masiva nube de gas a muy elevada temperatura rodee a estos agujeros negros, cuya actividad puede medirse desde nuestros observatorios en la Tierra.

Uno de las blazares de mayor tamaño fue descubierto en 2004 por un grupo de astrofísicos de la Universidad de Stanford. Se encuentra situado en la región central de una galaxia que, vista desde la Tierra, impresiona estar orientada en la dirección de la conocida constelación boreal de la Osa Mayor. Según describen los autores, este agujero negro emite “chorros” (jets) de partículas de alta energía desde sus polos. Como es comprensible, estos chorros pueden ser medidos por los astrónomos solamente cuando se dirigen en la dirección de la Tierra y, por lo tanto, no es frecuente detectar un blazar.

Representación artística de un blázar (Universidad de Stanford)

Representación artística de un blázar

Sin embargo, este objeto puntual tiene una masa que se estima en unas 10 000 000 000 la de nuestro Sol. Si la hipótesis del Big Bang es correcta, y el universo conocido es el azaroso fruto de una explosión ocurrida hace miles de millones de años, los conocimientos actuales en astrofísica no permiten comprender el modo en que logró conformarse un agujero negro de semejantes proporciones. Los propios descubridores se plantean como pudo compactarse de ese modo la cantidad de materia equivalente a decenas de sistemas solares completos.

Los modelos actuales de “evolución” de las estrellas ponen en jaque a la propia hipótesis del Big Bang desde la cual se los formula. En esta teoría, se afirma que los agujeros negros son el resultado de la senectud de ciertas estrellas, cuya gravedad termina por reducirlas a un tamaño llamativamente pequeño, con una enorme concentración (densidad) de materia en muy poco espacio. La fuerza de gravedad resulta de tal magnitud que ni siquiera la luz puede escapar de ella, y por ello lo de “agujeros negros”. Acaso una explicación alternativa para la existencia de un blázar de dimensiones colosales es que siempre tuvo esas características y ese tamaño… desde que fue creado como tal.


Nota de la Redacción: el artículo original sobre el descubrimiento de este blázar está disponible en nuestra Biblioteca Digital y puede solicitarse por correo electrónico en forma gratuita.


Revista Digital Fides et Ratio - Diciembre de 2008

 

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