
Adoro te devote, latens deitas, quae sub his figuris vere latitas: tibi se cor meum totum subicit, quia te conemplans totum deficit, visus, tactus, gustus in te fallitur. Sed auditu solo tuto creditur, credo quiquid deixit Dei Filius: nil hoc Verbo veritatis verius.
Sección Anecdotario: ser soldados de Cristo
Por el Pbro.
(1) Para saber
Actualmente
los países de Europa han querido estar
unidos, formando una Comunidad Europea, aunque sobre todo es del tipo
económica.
Esta idea ya la tuvo en
Antes
de su gobierno, los oficiales del ejército sólo
podían provenir de la nobleza, pero ahora podía
ingresar cualquiera que
demostrara tener capacidad para ello. Todo aquél que tuviera
grandes cualidades
podía recibir el honroso título de
“caballero”.
Desde
la niñez comenzaba la preparación: de los doce
a los dieciséis años se entraba al servicio de un
gran señor en calidad de
“paje”; ahí aprendía el
manejo de las armas y del caballo. Luego, se pasaba al
grado de “escudero”, en que se le daba un escudo,
un caballo y una espada,
teniendo el honor de servir en
Todo
ello nos puede hacer comprender mejor lo que
significa el Sacramento de
(2) Para pensar
La
noche anterior a la ceremonia del nombramiento de
“caballero”, el aspirante debía velar
las armas toda una noche. Luego, en la
mañana, venía
Esta
ceremonia tiene su semejanza con la de
El
nuevo confirmado recibe con mayor plenitud que en
el Bautismo al Espíritu Santo, quien lo reviste de sus
“armas”: la gracia, las
virtudes y sus siete dones. Con esa ayuda, es capaz de enfrentar a los
enemigos
del alma, en especial si quieren producir temor o vergüenza.
Por
este Sacramento, los cristianos se enriquecen con
una fuerza especial del Espíritu Santo y, con ello, quedan
obligados más
estrictamente a difundir y defender la fe, como verdaderos testigos de
Cristo,
por la palabra juntamente con las obras (cfr. Lumen
Gentium, n.11).
Una
muestra nos la han dado los mártires de
Pensemos
si nos sentimos y obramos como fieles
soldados de Cristo en todos los momentos de nuestra vida: en el
trabajo, con
los amigos y en la familia.
(3)
Para
vivir
Lo
que se espera de un soldado es que siendo fiel y
leal a su patria, esté dispuesto a defenderla. Es tan grave
la traición a la
patria que en muchos países se castiga con la pena de
muerte. Lo mismo se
espera de todo cristiano, que sea leal a Cristo siempre: sea joven,
niño o
anciano; mujer u hombre; soltero, sacerdote, o casado. Sin embargo,
sabiendo
Cristo que nos puede vencer el miedo o temor nos ha enviado una gran
ayuda: al
Espíritu Santo.
El
Catecismo de
Con
su fuerza no hay enemigo que pueda vencernos.
Aunque mil demonios nos amenazaran, con la gracia divina somos
invencibles.
Dios espera de cada uno de nosotros que correspondamos en todo momento
con una
lealtad a toda prueba, como el soldado más fiel de su
ejército que está
dispuesto primero a morir que a traicionar a su Señor.
Revista Digital Fides et Ratio - Febrero de 2008