
Adoro te devote, latens deitas, quae sub his figuris vere latitas: tibi se cor meum totum subicit, quia te conemplans totum deficit, visus, tactus, gustus in te fallitur. Sed auditu solo tuto creditur, credo quiquid deixit Dei Filius: nil hoc Verbo veritatis verius.
Sección Anecdotario: el servicio es el sello del cristiano
por el Padre José Martínez Colin, sacerdote, ingeniero en Computación (UNAM) y doctor en Filosofía (Universidad de Navarra)
Hace unos días se cumplió el
vigésimo aniversario de la carta sobre los fieles laicos en
La misión del laico es
insustituible, pues sólo él puede llegar e influir en su propio entorno. Por
eso importa que en cualquier lugar en que se desarrolle, haga bien su labor y
con ello le de la gloria debida a Dios: en la fábrica, campo, hogar, oficina o
escuela. Haciendo bien su tarea recibirá, por añadidura, su recompensa.
Hay un relato que nos ejemplifica los
beneficios que nos reportan esa actitud de servicio a los demás.
Sucedió una noche de tormenta, hace
ya bastantes años, en que un matrimonio mayor entró en la recepción de un
pequeño hotel en Filadelfia. Se aproximaron al mostrador y preguntaron: "¿Puede
darnos una habitación?"
El empleado, un hombre atento, les
dijo: "Lo siento de verdad, pero hoy se celebran tres convenciones
simultáneas en la ciudad. Todas nuestras habitaciones y las de los demás hoteles
cercanos están ocupadas”. El matrimonio manifestó discretamente su agobio, pues
era difícil que a esa hora y con ese tiempo tan horroroso encontrar otro lugar.
El empleado entonces les dijo: "Miren..., no puedo dejarles marchar con
este aguacero. Si aceptan la incomodidad, puedo ofrecerles mi propia habitación.
Yo me arreglaré con el sillón de la oficina, pues pasaré toda la noche
pendiente del hotel.”
Al matrimonio les parecía abusar de
la cortesía de aquel hombre, pero el empleado insistió tanto con cordialidad que
finalmente accedieron. A la mañana siguiente, al pagar la estancia, aquel
hombre dijo al empleado: "Usted es el tipo de gerente que yo tendría en mi
propio hotel. Quizás algún día construya uno para devolverle el favor que hoy
nos ha hecho". Él lo tomó como un cumplido y se despidieron amistosamente.
Pasados dos años, recibió una carta
de aquel hombre, donde le pedía que fuera a Nueva York y le enviaba los boletos
de avión. Aceptó el ofrecimiento. Al llegar, el hombre mayor le condujo hasta
la esquina de
Boldt nunca se imaginó que al atender
cortésmente a aquel matrimonio años atrás, su vida se vería tan beneficiada.
Impregnar de sentido cristiano todas
las actividades es la misión de los laicos. Y el servicio es la actitud
esencial que el cristiano ha de saber vivir. Además, servir desinteresadamente a
los demás suele tener un buen retorno.
Por ello importa que nuestras actividades
cotidianas estén impregnadas de amistad, generosidad, paciencia y amor. En
pocas palabras, es la enseñanza del Señor: poner en todo el amor a Dios y al
prójimo.
Revista Digital Fides et Ratio - Enero de 2009