
Adoro te devote, latens deitas, quae sub his figuris vere latitas: tibi se cor meum totum subicit, quia te conemplans totum deficit, visus, tactus, gustus in te fallitur. Sed auditu solo tuto creditur, credo quiquid deixit Dei Filius: nil hoc Verbo veritatis verius.
Sección Anecdotario: la tercera parte del Secreto de Fátima
Han sido múltiples las
especulaciones sobre el llamado «tercer secreto de Fátima», en realidad la
tercera parte del Secreto de Fátima, que fuera revelado por María Santísima
el 13 de julio de 1917 durante las apariciones a los pastorcitos portugueses.
Lo cierto y real es que la
recientemente fallecida Sor Lucía lo transcribió en enero de 1944 para
permanecer en absoluto secreto hasta junio de 2000 (un mes antes, al celebrar la
Santa Misa en Fátima, Juan Pablo II había beatificado a los videntes Francisco
y Jacinta y había promulgado la divulgación del secreto).
El contenido oficial del mismo,
narrado por Sor Lucía y disponible en el sitio web de la Santa Sede (accesible
desde aquí),
dice textualmente:
«Escribo en obediencia a Vos,
Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima, el Señor
Obispo de Leiria, y de la Santísima Madre vuestra y mía.»
«Después de las dos partes que
ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en
lo alto a un ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando
emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al
contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha
dirigida hacia él. El ángel, señalando la tierra con su mano derecha, dijo
con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia! Y vimos en una inmensa luz
qué es Dios: “algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando
pasan ante él” a un Obispo vestido de Blanco –hemos tenido el
presentimiento de que fuera el Santo Padre–, también a otros Obispos,
sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre
había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la
corteza.»

Figura 1.- Atentado a Juan Pablo II (13 de mayo de 1981)
«El Santo Padre, antes de
llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con
paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres
que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas
a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon
varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras
otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas
seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos
de la Cruz había dos ángeles, cada uno de ellos con una jarra de cristal en la
mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las
almas que se acercaban a Dios».
El texto, según múltiples
interpretaciones incluyendo la del actual Papa, Su Santidad Benedicto XVI,
corresponde al intento de asesinato de Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981 en la
plaza de San Pedro. Sin embargo, hay quienes dicen que el texto, aunque
verdadero, no es completo.
Aunque esa hipótesis fuese cierta,
es prudente considerar que, si el Papa, vicario en la Tierra de Nuestro Señor
Jesucristo, entiende que no debe darse a conocer mayor información, no es
adecuado profundizar sobre este tema, sino que lo correcto es atender a aquello
que se nos ha dado para responder con todo el corazón.