El ser humano desde su niñez busca satisfacer algo en su interior, algunos intentan estimularse aún de bebés, con algun juguete o un trapo que chupar, pero al crecer tratamos de llenar nuestro interior con alcohol o tabaco, pero sigue siendo el mismo niño necesitado mas ahora cubierto de pelo y barba, con mas carne y músculo, aparentando seguridad y hombria pero lo que hay por dentro es lo mismo. Después pareciera haberse encontrado la plenitud, en el sexo, el toque de mota, el pasón de droga o las tocadas de rock, momentanea felicidad pues al día siguiente la cruda realidad es mortal. Muchos cuates pero pocos amigos, buscamos agradarlos para ser aceptados, más su corazón no esta contigo, detente un poco en este desenfrene, ¿a donde vas con este exceso de velocidad?, ¿realmente eres feliz , realmente eres libre o esclavo de la maldad?. Reflexiona en estos últimos tiempos, si tienes oidos para oir escucha este mensaje, la necesidad del hombre es el Amor, pero del veradero amor , no lo puedes comprar, ni lo podrias pagar, es un regalo a precio de sangre, el justo por los injustos, el verdadero Amigo es el que ha dado su vida por ti, si quieres recibir este amor dirígete a El de corazón y repite esta oración <<Señor Jesucristo, en este momento quiero dirigirme a ti, porque reconozco que necesito de ti, tu eres mi padre, quiero pedir perdón por la maldad en la que he vivido hasta ahora, y me acerco a ti, por favor limpiame con la sangre que derramaste en la cruz, te recibo en mi corazón como el Señor de todo en mi, y a partir de este día llename, transforma mi vida y borra mi pasado, en el nombre de Jesús, que asi sea>>.
Estimado amigo que lees este artículo de todo corazón, mi deseo es que seas verdaderamente libre y que encuentres el amor que todos buscamos, y esto no tiene que ver con ninguna religión, o cosa semejante ,tiene que ver con una relación personal con Jesucristo. Es lógico que puedan surgirte algunas preguntas en cuanto a todo esto, debido a la mala información que hemos adquirido, pero no te limites en creer, y de la misma manera en que te subes al metro y recorres la ciudad sin saber ni entender como funciona este, asi metete de lleno en Cristo.
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Miguel Martínez S.