Una opinión sobre la Estética en Platón...
Por Carlos Vargas
Hablar de Estética al igual que de otro tema concerniente a la Filosofía, es una labor titánica debido a la amplitud de su objeto de estudio, a saber: El Arte y todo lo que éste conlleva. ¿Qué es el Arte? ¿Qué es la experiencia artística? Esas y otras son las preguntas centrales de la Estética, y la búsqueda de respuestas satisfactorias continúa a pesar de la gran cantidad de filósofos que han ofrecido posibles soluciones.
Dentro de la gama de pensadores que han reflexionado sobre la Estética, el hombre que ha despertado mi interés en esta cuestión es Platón, quien sin lugar a dudas es un gran pilar dentro del pensamiento Occidental. Su postura respecto a la belleza es de suma importancia y por ello quisiera plantear la siguiente cuestión: ¿Cuál es la noción de Belleza en Platón y cuál es su relación con la Póiesis?
Antes de entrar propiamente en materia, daré una muy breve contextualización para poder entender mejor el pensamiento de este filósofo.
Como es sabido, para los griegos no existía algo a lo que llamaran propiamente Arte, lo que existía en cambio era el término de póiesis (creación), el cual correspondería con lo que actualmente entendemos por creación artística. El concepto de Belleza por su parte, tenía un carácter un tanto distinto al que tiene hoy en día, puesto que implicaba una vinculación muy estrecha con la ética: No podía estar lo Bello sin lo Bueno. La Belleza por tanto, tenía un carácter trascendente al cual los griegos relacionaban con los dioses, y al ser lo Bello una cuestión divina, la póiesis en tanto que creación humana, no podía ser lo Bello aunque sí conducía a esto. Los poetas entonces, eran hombres que se encargaban de relatar versos concernientes a acontecimientos de su entorno en relación con lo divino puesto que ello era Bello y Bueno en sí mismo[1].
Partiendo de la concepción de su tiempo, Platón, como buen filósofo, trató de analizar aquello a lo que todos llamaban bello para saber qué es lo Bello en sí. El diálogo conocido como Hipias Mayor habla precisamente de esta búsqueda por lo Bello en sí. Platón en boca de Sócrates, interroga a su interlocutor (Hipias), quien ofrece tres posibles respuestas acerca de qué es lo Bello:
Con estos puntos se muestra que no se sabe qué es lo Bello en sí y sin embargo tenemos noción de ello, lo cual, induce a pensar que existe una manera por la cual se puede llegar a esa Belleza. Y es en el diálogo conocido como El Banquete donde Platón, más maduro, nos señala el camino para llegar a lo Bello en sí.
En el Banquete, Platón en boca de Sócrates relata un discurso que le dijo una mujer llamada Diótima, en el cual le revelaba los misterios del amor; dentro de ese discurso muestra el camino para llegar a la Belleza en sí. El método va de lo sensible a lo trascendente: Comienza con la belleza hacia un cuerpo bello, después descubre la belleza en otros cuerpos bellos por lo cual se trasciende esa belleza y ahora se valora la de las almas y de ahí se da el siguiente paso a la contemplación de la belleza de las normas de conducta, posteriormente se conducirá a la belleza de las ciencias y da ahí se dará el salto a la contemplación de la Belleza en sí[6].
Ahora bien, si lo Bello se alcanza mediante ese camino que le mostró Diótima a Sócrates, ¿qué papel juegan los poetas, quienes relatan sólo las cuestiones del mundo sensible (su entorno) aún cuando hablan de los dioses? Para Platón los poetas son imitadores y en tanto que tal, pueden confundir la Verdad con el error por ello, deben tener una función específica y ésta consiste en que mediante su imitación se debe recordar la Idea de aquello que imitan; si no hacen poesía con esta intención de verdad, entonces su imitación confundirá y por ello serán censurables. De este modo, la poesía tendrá que poseer un carácter pedagógico que guíe hacia la Verdad y en concreto, hacia la verdad de lo Bello en sí[7].
De este modo, la póiesis en Platón, no tiene importancia en sí misma, sino que debe ser un medio que permita la reminiscencia de lo Bello en sí.
Por lo tanto, para Platón lo Bello en sí no se alcanza a explicar pero sí se puede llegar a ello; se llega en un procedimiento de ascensión de lo sensible a lo trascendente; y por último su relación con la póiesis debe ser pedagógica para recordarnos la Idea real y de no ser así, simplemente es desdeñable.
He aquí la gran diferencia con las concepciones artísticas que se tienen hoy en día, sin embargo, quedan dos preguntas en el aire: ¿No acaso el Arte nos debe remitir a una belleza trascendente (Ideal) que permita al hombre salir de una mera imitación para llegar a algo más allá? ¿Qué es el Arte hoy en día?
Quizá debamos leer nuevamente a Platón para tratar de encontrar junto a él una posible respuesta.
Bibliografía:
1. Platón, “Hipias Mayor”, en Platón, Diálogos I, Tr. J. Calonge Ruiz, Barcelona: Biblioteca de los Grandes pensadores, 2003.
2. Platón, El Banquete, Tr. Luis Gil, Madrid: Tecnos, 1998.
3. Platón, República, Tr. Antonio Gómez Robledo, México: Biblioteca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana, 2003.
[1] En este punto, lo que está a la base es la influencia del mito; los poetas podían adornar los mitos como quisieran pero no podían modificarlos puesto que se creía que en verdad eran los hechos de los dioses, cambiar lo que hablaba de ellos era simplemente algo impío y fuertemente sancionado.
[2] Platón, Hipias Mayor 287 e.
[3] Es el fragmento 82 de la edición de Diels-Kranz que dice: “El más bello de los monos es feo en comparación con la especie humana”.
[4] Hip. 291 a-b. En este punto, Sócrates menciona que una cuchara de madera es más adecuada que una de oro al cocinar, por tanto se tendría que decir que la cuchara de madera es más bella que la de oro en tanto que es más adecuada.
[5] Hip. 295 d- 296 d.
[6] Banq. 209 e-211 d. Como se puede intuir, hay un paralelismo con la alegoría de la Línea que nos muestra Platón en la República al final del libro VI. El paralelismo radica esencialmente en este ascenso epistemológico que nos lleva de lo sensible a lo inteligible.
[7] Esta tesis, Platón la desarrolla a cabalidad en la República (libros II, III y X) puesto que la intención de dicho diálogo es la educación para conformar el Estado Ideal, por ello, dentro de la educación está el cuidado que se debe tener con los poetas quines pueden confundir a la juventud.