Quien dice "nacimiento" dice vida, creación, cambio, ilusión, esperanza, unión, estímulo, actividad, resurgimiento de uno mismo.
Seamos conscientes del carácter positivo de todos y cada uno de los términos que, de alguna manera, complementan el significado de "Nacimiento". Sin embargo, no incluyo la voz eclosión, puesto que, siendo un nacimiento espontáneo, una aparición súbita, su significado es aparente; no real, finito. En efecto, cualquier cosa surgida espontáneamente (palabra ahora de moda no se por qué: es como si a la gente le sorprendiera que el pueblo unido mostrara sus sentimientos, triste realidad, por cierto. Parece que ahora el pueblo sale de la niñez y pasa a madurar), está abocada irremediablemente a un fin, no prematuro, sino ... ESPONTÁNEO. Se acabó, y nada quedó.
Un nacimiento debe ser algo "necesario", bonito, pleno de conciencia: un compromiso cuando menos indisoluble en el alma y ojalá en la razón de todos y cada uno de los que presumimos de entendimiento y cordura (tengámoslo siempre presente; lo único que nos diferencia de los animales es el alma y el entendimiento; por lo tanto es lo que debemos utilizar). Ambas palabras con un denominador común: sentimientos. Un par de ejemplos:
"Una persona no sabe lo que quiere hasta que le hace falta o lo necesita. Le mueven unos hilos invisibles." Quizás el más supremo de los invisibles es el amor, inalienable y sempiterno. Es como una naciente esfera azul cielo con resplandecientes trazas blancas que la entrecruzan dándole una consistencia y un poder imparable. Una esfera bullente en energía, por momentos incontenible: una verdadera quimera de rayos y truenos, una auténtica tempestad, un creciente maremagnum de murmullos y cuchicheos que estallan al unísono ante la presencia atónita, y por otra parte obligada e ineludible, del ser reaccionante. Es la invasión de una alegría (también de un nudo en el estómago): De una esperanza de encontrar un apoyo eterno que nos mantenga en constante actividad y nos haga dar lo mejor de nosotros mismos, contribuyendo de ese modo a la felicidad de los otros, que los beneficias desinteresadamente, porque también hay gente que te necesita para completarse, para completar alguna faceta de su vida, por insignificante que parezca. Un nacimiento debe ser un punto de partida. También es, o debe ser, una cadena que alberga estabilidad en sí misma, intrínsecamente.
"Un hombre no sabe lo que quiere hasta que le falta o lo necesita. Le mueven unos hilos invisibles." Un hombre es un ser sociable de por sí. Necesita interaccionar con su entorno. Surge así la amistad, el compañerismo, la confianza, la hermandad, la paz. Y estos sentimientos nacidos de una necesidad inexplicable pero real son unos vínculos tan poderosos que son capaces de mover cielo y tierra con tal de autoconservarse. ¿Y esta última década?: El aumento de la intensidad de la comunicación es proporcional al grado de individualización del individuo, al que estamos llegando de manera imparable. Aliena, ante tal avalancha de mensajes el hombre va creyendo que cualquier cosa la puede conseguir a título personal. No es algo natural, dictado por nuestra naturaleza humana, y como aberración que es, es susceptible de ser reabsorbido por el gran entramado que es nuestra condición humana, con todo lo que conlleva (el equivocarse es humano, también al volver al curso natural dictado por nuestros genes: el hombre ahora está aprendiendo). Esta individualización a la que estamos siendo forzados irá manipulándose hacia nuestra condición humana. Esperemos. Hay métodos de combatirla, como el nuestro, por ejemplo.
Así pues, nuestro nuevo vínculo merece ser tratado como algo positivo por cada uno de nosotros, algo que nos permita burlar todo aquello creado para desunir. Cada acción debe llevar algo de nosotros dentro para compartirlo y comprobar que seguimos sin estar solos.
"Un NACIMIENTO debe ser algo necesario, bonito, esperado y pleno de conciencia: un compromiso .... ".