Esta es la historia de un alcalde de un pequeño pueblo del interior, que necesitaba llevar turistas, puesto que era el dueño del restaurante y del hotel, así como de uno de los mil bares del pueblo.
Fue elegido puesto que era joven, bien plantado, y sobre todo prometía dinero a los 23 habitantes que tenía el pueblo durante el invierno. Todos participaron con pequeñas cantidades en la construcción del hotel, pero el que más invirtió fue el alcalde. También había comprado y construído, esto no lo sabían los vecinos del pueblo, varias casas en la montaña con chimenea y agua corriente.
La idea era clara, llevar gente a comer en los restaurantes durante los fines de semana y durante las vacaciones alquilar las casas de la montaña y las habitaciones del hotel.
El pueblo tenía varios problemas, el principal su situación, estaba demasiado al interior. Durante el invierno cuando nevaba el pueblo quedaba incomunicado, y cuando no, el camino era tan malo que casi nadie pasaba por ahí, salvo la gente del pueblo. La culminación de todo era que, ¿por qué iba un ciudadano de la gran ciudad a coger el coche durante 100 km. de carretera buena y 40 del camino para ir al pueblo, cuando el pueblo no tenía nada que ofrecer?. Por no tener, no tenía ni iglesia. Es muy importante esto último puesto que antes de entrar en el camino, estaba el principal pueblo de la comarca, con iglesia supermercado, pinturas rupestres, discoteca, museo y alrededor de 10.000 bares, además durante las vacaciones llegaba a la increíble cifra de 789 habitantes. Realmente no se podía competir, si es que se conseguía pasar por el camino.
Después del primer año de la turostroika o arruinostroika como ya se empezaba a llamar por los viejos del pueblo, que eran los 22 habitantes sin el alcalde, no había llegado nadie al pueblo, salvo algún montañero despistado y los familiares de la gente del pueblo. En total de las 400 camas la cota máxima fue de 25.
A partir de este momento se empezó la segunda fase de las reformas, la turostroika II. El alcalde convenció a la gente del pueblo que pusiese dinero para hacer reformas en el camino, hacer un camping en la montaña, arreglar las calles y las fachadas de las casas, un supermercado y construir un museo. El camino se arregló en los últimos quilómetros, quedando bastante bien, se señalizó todo el camino poniendo indicaciones sobre los servicios que ofrecía el pueblo en la entrada del camino. El camping se construyó curiosamente donde el alcalde tenía las casas. El arreglo de las fachadas y las calles fue relativamente barato y rápido, cada uno se pagó lo suyo. El supermercado y el museo se pusieron en los bajos del hotel. En el museo se exponían “utensilios antiguos”, es decir todo lo que sobraba a la gente del pueblo, una hazada, unos cuernos de toro, una botella de vino, algunos trajes, etc, colocado todo de tal forma que parecía realmente un museo serio. Todas las reformas se hicieron para llevar más gente al pueblo en el siguiente verano.
Cuando faltaba poco para empezar la temporada el alcalde empezó la publicidad, fue a programas de radio de la gran ciudad, se imprimieron folletos, se incluyó el museo en la red de museos de la región y el camping en las guías más famosas. También se trazaron rutas para ir en bicicleta o andando por la montaña, se pusieron postes explicando los árboles y animales que se podían ver por las montañas, en fin una gran campaña de publicidad destinada a traer turismo al pueblo.
Cuando empezó el verano todas las reformas empezaron a dar sus frutos, el camping se llenó la mitad, el supermercado dio algunos beneficios, el museo fue bastante visitado, las cabañas tuvieron buena aceptación sobre todo en los fines de semana y por último el hotel estuvo en la mitad de ocupación todo el verano. Se estuvo a punto de recuperar el 50 por ciento de lo invertido.
El siguiente verano fue un poco mejor, sobre todo por la idea del alcalde de realizar fines de semana para los colegios e institutos, en los que se incluía visitas al museo, que se había ampliado con mas trastos, y sobre todo jornadas en la montaña en las que casi siempre se veía algún ciervo, halcón y otros animales que los niños solo veían en la televisión. En este verano casi se había recuperado todo lo invertido dos años antes. El hotel estuvo al 60 %.
Para el tercer verano se creo un campamento de verano con precios bajos que se lleno al completo los tres meses del verano y en las fiestas de Semana Santa, además el camping tenía bastante aceptación. El museo ya perdió visitantes que no fueran los de los campamentos de niños y los estudiantes. Este fue el primer año en que se tuvo beneficios. El alcalde fue reelegido por unanimidad menos uno, que votó “si” y se le dio el voto por nulo.
En los siguientes años los pueblos de la comarca empezaron a hacer mejoras al estilo de la turostroika I y II, llegando un momento en que la mayoría de los pueblos tuvieron que empezar a competir en precios, perdiendo todos calidad en el servicio. El pueblo de nuestro alcalde tuvo cada vez menos visitantes, a pesar de todas las mejoras de los años anteriores, seguía teniendo un mal camino de acceso, ahora la competencia tenía los mismos servicios, pero con mejor acceso y algunos a mejor precio.
En el primer verano que volvieron a haber perdidas el pueblo había aumentado en 100 habitantes gracias a los familiares jóvenes que habían venido a trabajar en el servicio a los turistas. El pueblo dependía totalmente del turismo, puesto que todos habían dejado la dura vida de agricultores y ganaderos. El alcalde vio peligrar su puesto y su economía muy ajustada. No se podían permitir un verano igual.
Para solucionar el problema se creó una comisión llamada “turostroika III, gabinete de crisis” para estudiar posibles maneras de atraer más turistas. Se pensó en mejorar los precios, pero entonces no se ganaría lo suficiente. Otra solución era mejorar la calidad, pero eso llevaba a más gastos. La solución a que se llegó es que mientras el camino se llamara camino y no carretera nunca podrían competir con los pueblos vecinos ni en precio ni en calidad, así que se intentaron recaudar fondos entre los vecinos. El problema fue que en las dos anteriores reformas la gente había tenido que vender todas las posesiones que tenían, ahora todo lo que tenían eran los bares, cabañas, campings, y demás sitios turísticos, y por mucho que se recaudara si la administración de la comarca no ponía algo de dinero sería imposible realizar la carretera.
Cuando se llevó la propuesta a la administración de la comarca fue totalmente rechazada, como se iban a gastar el dinero del resto de pueblos para beneficiar a uno solo. Todos los que votaron en contra, que fueron todos menos nuestro alcalde, tenían intereses en sus pueblos, como es natural.
Fue en ese momento de desesperación cuando el alcalde tuvo una vez más la idea de las ideas: ¿qué era lo que mas se visitaba en la comarca? las pinturas rupestres del gran pueblo al comienzo de la carretera, y ¿ qué es lo que esta mas de moda entre la juventud? Los dinosaurios; Solución encontrar fósiles de dinosaurios en la montaña del pueblo.
Para ello se formó en el pueblo la comisión “dinostroika, en busca de fósiles” para reclutar a la gente del pueblo en busca de fósiles por las montañas. El alcalde en su discurso a la comisión dijo: “No me habeis entendido bién, para que gastar tiempo y dinero en buscar fósiles, simplemente digamos que siempre han habido, los viejos del pueblo lo confirmaran, construímos unas cuantas maquetas en el camping a tamaño natural y hacemos correr la noticia. Yo os aseguro que con la propaganda adecuada, vendrá gente de la ciudad a buscar fósiles y con un poco de suerte será como la fiebre del oro y todos volveremos a ganar con nuestros negocios”
Se hicieron las maquetas, se hizo la propaganda y comenzó la locura. La gente venía de todas partes con picos y palas para escarbar la montaña en busca de fósiles. Los viejos se inventaban todo tipo de historias sobre los dinosaurios diciendo que siempre había habido el rumor de que en esa zona habían habido fosiles, la gente de la ciudad se emocionaba cada vez que encontraba una piedra con forma de hueso o por lo menos eso creían ellos.
Se llego a tal locura que incluso en invierno venía gente, hasta que la nieve volvía a dejar incomunicado el pueblo por culpa del deficiente camino.
En ese invierno se acordó una campaña de publicidad destinada a hacer creer que en alguna parte de la montaña del pueblo había un filón de incalculable valor en fósiles. Una universidad de la gran ciudad se interesó por el tema y acordó llevar al próximo verano un grupo de investigación, pero como para lo que interesaba es que el hotel se llenase con turistas se les permitió que vinieran fuera de temporada. Dado el interés de esta universidad, y algún amíguete que el rector tenía, se consiguió presupuesto para arreglar el camino, así no se volvería a quedar incomunicado. En la universidad de la provincia vecina, también hubo interés, hasta el punto que consiguieron presupuesto para hacer una carretera por el otro lado de la montaña naturalmente haciendo estudios previstos, no fuera a ser que se destruyera el filón haciendo la carretera.
Al final de ese verano el pueblo tenia dos “carreteras” de acceso, tres campings, dos hoteles al 100% todo el año, varios supermercados, mas de 300 cabañas, dos campamentos infantiles, uno juvenil, dos universidades investigando, el museo, dos discotecas y los mil bares habituales. Incluso la iglesia empezó a construir una ermita en el pueblo.
Lo mas extraordinario es que aunque parezca increíble la universidad de la gran ciudad, encontró un poblado con cantidad de huesos y utensilios muy antiguos, los estudios mostraron que eran los restos humanos mas antiguos encontrados hasta el momento en alguna parte del mundo. Dado el gran alcance de este descubrimiento una universidad americana vino a estudiar los yacimientos.
En la actualidad, el pueblo de nuestro alcalde, es el mas importante de la región. Su nombre está en todos los libros de Historia. Es el que tiene más habitantes tanto en verano como en invierno, tiene el mejor museo sobre la antigüedad y el obispado ha construído una iglesia con cura incluido.
La verdad es que los únicos restos de dinosaurios que se encontraron eran las maquetas que se colocaron para atraer turismo. De vez en cuando, algún turista, engañado por las historias de algún viejo del pueblo compra en alguna de las tiendas un plano de las montañas, una hazada y se va por el monte a ver si tiene suerte y encuentra los famosos fosiles de dinosaurio.
Nuestro alcalde, que hace años que murió, tiene una estatua en la plaza del ayuntamiento. Su sobrino-nieto es el actual alcalde.