Ésto es lo que he vivido en Cuba, porque realmente ésto es lo que está viviendo el cubano. Existe en ellos un espíritu de resignación y a la vez de lucha que es lo que les hace salir adelante, luchan por vivir el momento, ya que realmente no les importa el futuro que les es prometido.
Cuba es enormemente contradictoria, por una parte se ve envuelta en la pillería, el jineterismo, la lucha por el dólar, el mercado negro... pero a su vez el cubano ofrece lo poco que tiene, es bueno, dulce, sencillo y posee una cultura realmente envidiable.
He podido conocer la realidad en la que se encuentran los estudiantes cubanos, hacinados en las Becas, duchándose con mangueras (si es que llega el agua) y bebiendo alcohol etílico. Pero también he podido entender su manera tan particular de ver la vida, evitando que existan problemas donde no quieren que los haya y evadiéndose largas noches en fiestas de salsa y alcohol. Y esto último es lo que ellos pretendían que me trajese a España como recuerdo, ya que su orgullo cubano les obliga a ofrecerte lo mejor y les duele que veamos como su vida "no es fásil", como tampoco ha sido fácil para mí saber, que a la hora de la verdad yo sólo podía poner un granito de arena donde hace falta una montaña y que tarde o temprano volvería con mi billete de IBERIA dejando atrás gente realmente increíble que quizá nunca podré volver a ver.
Celia Cortés Martínez