La Guadaña busca novio.
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A.J. Fisher había tenido varias relaciones con mujeres pero no consiguió nunca llegar al orgasmo en ellas. Harto de esta situación, consulto con un especialista, el cual le recomendó que probara con hombres. Así lo hizo pero tampoco lo consiguió. Después de mucho pensar y habiendo descartado relacionarse con animales, llegó a la conclusión que lo único que le atraía era ella misma. Compró múltiples espejos con los que rellenó su casa, se desnudó y se acostó en el centro de la habitación de los espejos. Al despertar con las primeras luces del día se vio y tuvo el primer orgasmo de su vida. Seguidamente un rayo de luz del sol entró en la habitación, y al reflejar en todos los espejos aumentó en "intensidad" y dió a para en la pobre A.J. produciéndole quemaduras que le llevaron a la otra vida. P.P. Sorenberg perdió la virginidad en un coche. Desde entonces a pesar de sus múltiples intentos no consiguió excitarse con ninguna mujer. Lo intentó todo: rubias, morenas, tomar afrodisiacos, ir a profesionales, etc, pero nada de nada. Un día con una profesional lo consiguió en su nuevo coche. El pensaba que ya estaba curado, pero no, siguió el problema hasta que volvió a hacerlo en otro coche. Desde ese día solo se ponía a tono en el coche. Murió en accidente de tráfico, mientras se masturbaba a 200 por la autopista. Desde pequeñito L.M. Trupez se sentía atraído por las estrellas. En la adolescencia en vez de ver constelaciones y signos cardinales, solo veía curvas femeninas dibujadas en las estrellas. A tanto llegó su obsesión que llegó a ser astronauta y de los buenos. Un primero de mayo fue enviado al espacio, pero algo salió mal y la nave explosionó estando en órbita a la luna. Desde entonces hay un objeto misterioso en el espacio, algunos dicen que tiene forma de cigarillo. ¿No se lo que me pasa doctor?, ya le he contado varias veces mis sueños. Todas las noches me pasa lo mismo, me duermo con la frustración de no cumplir con mi señora, y me despierto con la cama húmeda después de los sueños que le he contado, ¿Qué me pasa doctor?. S.T. Kitchen cogió el metro para regresar a su casa. Andaba pensativo después de su cita con el doctor, sobre todo porque no le convencían las soluciones que le proponía. Con el movimiento del tren iba pensando, hasta que al llegar a la penúltima estación el tren se paró, había atropellado a un hombre. S.T. tuvo un subidón al ver los trozos del hombre desperdigados por toda la estación. Cuando salió a la calle, reflexionado sobre sus sueños y lo ocurrido en el metro, decidió que lo único que le atraía era la muerte. Entró en casa, cogió la escopeta de caza y le voló la cabeza a toda la finca. Fue tan grande el éxtasis al que llegó, que su corazón no lo pudo soportar y se desplomó. Desde ese día ya no muere nadie. Se dice que la muerte a dejado su guadaña enamorada de un cocina.
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Raul Montoliu Colas a 16 de Marzo de 1998
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