
“EL DIFÍCIL TRABAJO DE SER MUJER”
Un análisis de las estrategias laborales femeninas de los sectores pobres de Santiago del Estero
INTRODUCCIÓN
El presente artículo, pretende ser un aporte nuevo a todo lo que se viene desarrollando sobre el tema del trabajo femenino en estos últimos años; ya que toma como escenario a la ciudad de Santiago del Estero en donde se han profundizado los rasgos característicos de esta problemática debido a su escaso desarrollo económico y su poco avance industrial.
El camino que lleva a conocer el mundo de las mujeres trabajadoras en nuestra sociedad, ha sido recorrido desde diversas teorías y formulaciones analíticas en un intento de descubrir los causantes potenciales de los cambios operados en la participación del sector femenino en el mundo laboral. Entonces, plantearse tan interesante análisis deviene en una búsqueda de nuevas perspectivas desde el punto de vista de los actores, ya que desde sus distintas realidades pueden ofrecer una visión integral con respecto al tema.
El objetivo principal que guía esta investigación es conocer las diferentes estrategias laborales de supervivencia que utilizan las mujeres pertenecientes a los sectores pobres de la ciudad capital de Santiago del Estero, según los aspectos socio-culturales y demográficos. Para cumplir con dicho objetivo se adaptó un esquema de estudio de tipo exploratorio-descriptivo, de manera que posibilite conseguir una familiarización con los hechos aún no comprendidos en torno a las estrategias laborales que las mujeres de estos sectores ha implementado para asegurar el mantenimiento de sus niveles de vida frente a las crisis de ajuste por las que transita la sociedad actual; por otro lado también se intentará analizar dicha problemática de manera descriptiva, mediante la descomposición de las partes que la constituyen que para esta investigación se planteó desde tres ejes principales: Situación laboral de las mujeres, pautas de consumo y dinámica intrafamiliar.
Para los fines conseguidos, se entrevistó a unas 30 trabajadores de distintos barrios periféricos de nuestra ciudad; se escogió una muestra intencional por cuotas para proceder a la selección a través de diferentes criterios utilizados para tal fin, si bien la muestra no viene a ser representativa a nivel estadístico si proporciona datos que permiten contrastar los casos con la realidad social en su conjunto.
La organización del trabajo, presenta en un primer momento algunas referencias teóricas que se establecieron a través de distintos trabajos sobre el tema; y que pretenden contribuir a una visión general que sirva como punto de partida y consecuente análisis sobre la temática aquí planteada. Comenzando desde una descripción del contexto histórico a escala mundial hasta arribar a la realidad de nuestra provincia en particular.
En un segundo momento, se presentan los testimonios de las trabajadoras santiagueñas en donde se realiza un análisis a partir de los datos obtenidos; presentando comparativamente las diferentes realidades a las que se enfrentan las mujeres al momento de considerar salir en la búsqueda de algún ingreso que les permita mantener un cierto estándar de vida, considerando las pocas oportunidades que se les presentan debido a la escasez de herramientas tanto económicas como culturales a las que se enfrentan.
Por último, se realiza algunas breves conclusiones a las cuales se arriba después de conocer cual es la realidad que viven las mujeres desde sus propias perspectivas y significaciones a la luz de los conceptos y definiciones que las explican; es entonces con estas previas aclaraciones que se presenta el siguiente trabajo.
Acercándonos al Problema
Las mujeres trabajadoras de los sectores pobres, han sufrido con mayor intensidad las tensiones ocupacionales producto de las modificaciones del mercado laboral; debido a su desventajosa posición económica la calidad de vida de sus familias se ha visto considerablemente desmejorada puesto que las condiciones estructurales que participaban en los arreglos y toma de decisiones dentro del hogar con el fin de enfrentar sus necesidades, entraron en crisis produciendo una modificación de las estrategias utilizadas en el seno de las familias.
El impulso a la búsqueda de trabajo por parte de los integrantes de la familia para lograr un bienestar, favoreció a la modificación de los roles económicos pautados desde la sociedad como prácticas a desempeñar por los hombres y las mujeres. A partir de ello, es posible distinguir que las mujeres han modificado sus representaciones y percepciones con respecto al mundo del trabajo y su papel en el sector productivo.
Existen entonces, diversas referencias teóricas que sirven para aclarar esta problemática y que resultan en una fuente conceptual desde donde se puede partir el presente análisis
Transición del mercado laboral a nivel Mundial
En nuestros días, la sociedad en la que vivimos es fruto de numerosas transformaciones que se dieron a nivel mundial y que repercutieron de alguna manera en los distintos países de América Latina.
Entre esas transformaciones encontramos la que corresponde a la situación vivida por el mercado laboral el cual fue cambiando con el correr de los años, logrando llamar la atención a diversos sectores de la economía por ser un aspecto importante de estabilidad en nuestra sociedad.
Con respecto a este tema Castell (1994), es quien analiza históricamente el pasaje de la relación salarial prevaleciente en los inicios de la industrialización hasta la relación salarial fordista; perspectiva que resulta interesante ser tomada en cuenta para comprender el proceso anterior que llevó al estado actual del mercado de trabajo, dando impulso al sector informal o economía informal como es llamada por Tokman.
Para este autor, existen cinco condiciones que aseguraron este pasaje. En primer lugar encontramos “una separación rígida entre quienes trabajan efectiva y regularmente, y los inactivos”. A partir de esto desde 1896 en Francia se determinó que son activos solo aquellos que estén incluidos en el mercado en procura de una ganancia monetaria ya sea mercado de trabajo o mercado de bienes y servicios. Comenzó entonces una lucha por quitar el obstáculo que ocasionaban aquellos trabajadores “intermitentes” los cuales se negaban a someterse a una disciplina de trabajo rigurosa. Es entonces que se estableció una distribución del trabajo trazando una línea divisoria entre quienes estarían incorporados dentro del mercado como trabajadores permanentes y aquellos que serían excluidos del mundo del trabajo y que dependerían de la asistencia social.
La segunda condición se encuentra especificada por “la fijación del trabajador a su puesto de trabajo y la racionalización del proceso del trabajo en el marco de una gestión del tiempo precisa, dividida y reglamentada” estos intentos de regular el trabajo datan del florecimiento del taylorismo, impulsando la utilización del tiempo al máximo reduciendo al mismo tiempo los períodos de descanso, “trabajar sin interrupciones”. Si bien, por un lado este sistema aceleró el proceso de organización científica del trabajo, por otro lado contribuyó inmensamente a la homogeneización de la clase obrera, formó una conciencia obrera que culminó en una conciencia de clase que se vio favorecida por las pésimas condiciones de la organización laboral; logrando entonces efectos de diferenciación entre las categorías de trabajadores surgen los “ejecutivos”.
Una tercera condición se relaciona con el “acceso a través del salario a nuevas normas de consumo obrero” convirtiendo al propio obrero en consumidor de los elementos que produce. Si bien Taylor, había planteado lo efectivo de un aumento del ingreso del obrero; fue Henry Ford quien a través del incremento en el ingreso posibilitó el acceso del trabajador a los bienes que el mismo producía; fue una innovación. Las pésimas condiciones de trabajo, impulsaron la conciencia de que el salario ya no debía corresponder a aquel que sólo le permitía la subsistencia, entonces surge una nueva etapa llamada “fordismo” en donde se produce la articulación de la producción en masa con el consumo masivo. Iniciaba entonces una nueva política salarial relacionada con el aumento de la productividad a través del mejoramiento de la calidad de vida del obrero, en donde este pasaría a ser parte de un sector de la existencia social “el consumo”.
En cuarto lugar, Castell plantea; “el acceso a la propiedad social y a los servicios públicos” se comienza a percibir al obrero como un sujeto social que se encuentra en condiciones de acceder al patrimonio común que se estaba disponible en la sociedad. Surge el beneficio de los seguros obligatorios. Existía entonces la posibilidad de participar en la “cosa pública” aunque la misma continuara siendo despareja, pero si garantizaba un mayor acceso a bienes tales como la educación, la salud, higiene y vivienda.
Como quinta y última condición plantea, “la inscripción de un derecho de trabajo” el cual le reconocía al trabajador como parte de un colectivo que estaba dotado de un estatuto social, permeabilizando las fronteras del simple contrato individual. Existiría entonces un órgano superior el cual velaría por los intereses del obrero, por sobre las voluntades individuales.
Según Gómez (2007), para Castell en los 90 se distinguían en la población de los trabajadores dos grupos: por un lado se encontraba aquellos en donde el trabajo continuaba siendo el centro para sus vínculos sociales para el consumo, y los que se encuentran en condiciones de precariedad. Por lo tanto, en estas instancias comienza una nueva etapa en donde el trabajo tendría directamente una incidencia sobre la salud, la educación y la calidad de vida.
Contexto económico – social en América Latina
La vital importancia que es adquirida por el trabajo a partir de las modificaciones históricas en las variables que estructuraban su comportamiento, lograron imponerle un papel central en las discusiones relacionadas con su función a partir de las crisis sociales en las cuales el mundo se encontraba inmerso. Esta cuestión se torna aún más agravante cuando a nivel mundial en los últimos tiempos, comienzan a surgir nuevos comportamientos económicos que definirían el porvenir de muchas personas.
Según Tokman (2004), las sociedades actuales se encuentran transitando por un proceso de globalización, el cual está caracterizado por la creciente integración de los mercados mundiales en materia de comercio, finanzas e información; lo cual ha revolucionado la forma de vida del conjunto de las personas que se encuentran incluidas en este sistema. Sin embargo, a partir de los años noventa cuando comienza a hacerse perceptible este fenómeno, todavía los países Latinoamericanos sufrían los efectos de la crisis social la cual fue más intensa debido a que se careció de voluntad política y de recursos para entregarlos a quienes se veían excluidos de este nuevo sistema económico.
En cuanto al mercado laboral, este debió ajustarse a las nuevas tendencias relacionadas con la eficiencia y la competitividad empresarial. Si bien por un lado la globalización, abrió nuevas oportunidades para el crecimiento y desarrollo de una gran cantidad de empleos, incidió de manera decisiva sobre los factores que son determinantes de la oferta de trabajo y las remuneraciones; ya que a partir de estas cuestiones no se pudo equilibrar las normas laborales logrando prácticas de trabajo desleales en los diferentes países, trayendo como consecuencia la explotación laboral de miles de empleados.
Durante los años noventa mejoró notablemente la productividad, pero la creación de empleos fue insuficiente de modo tal que la demanda de trabajo aumentó ocasionando la precarización de los puestos de trabajo, hubo entonces un aumento de la pobreza y la desigualdad poniendo en el tapete de la discusión la tensión entre los diferentes estratos sociales. La cantidad de población económicamente activa aumentó repentinamente por estos años, es entonces donde se observa una mayor incorporación de la mujer al mercado laboral estimulando el crecimiento de la PEA a un ritmo del 3% anual, mientras que a esto se contrapone el lento crecimiento del PBI de cada país. Esta situación logró conformar una tasa de desempleo que según Tokman a comienzos de este milenio se encontraba en un nivel del 8.3% en promedio. Por otro lado se plantea que si bien este porcentaje manifiesta el desempleo, este esconde varios aspectos; como ser el hecho relevante de que la desocupación entre las mujeres es alrededor de un 30% que la de los varones lo cual afecta principalmente a los hogares pobres ya que produce un ajuste estructural en este tipo de familias logrando que estos sectores más vulnerable permanezcan en la exclusión social.
También existen otros aspectos a considerar durante la década de los noventa con respecto al comportamiento del mercado de trabajo, ya que las reformas tendientes a liberar el mercado cambiaron la forma en que se estructuraba el empleo hasta ese entonces. Las privatizaciones llevadas a cabo sobre las principales empresas pertenecientes al estado, provocaron el hecho de que el sector público dejara de aportar para generar nuevos puestos de trabajo durante estos años, su participación fue disminuyendo cada vez más sobre todo en países como Argentina, Costa Rica, México y Venezuela. Sin embargo, buena parte de la generación de puestos dejado de lado por el sector público fue asumido por el sector privado, pero esta se concentró sobre todo en el sector informal de la economía, el cual sufrió un aumento del 42.8% al 49.9% del empleo urbano total entre 1990 y 2000, Tokman (2002).
Este crecimiento del sector informal, aunque recuperó la cantidad de empleo producidos; trajo aparejado ciertas condiciones de trabajo de tipo precarias, las cuales están caracterizadas por una menor estabilidad y protección social todavía peores que en tiempos anteriores; ya que las reformas producidas en la legislación laboral aportaron a introducir normas que posibiliten una mayor flexibilización de modo que se permita mejorar la competitividad reduciendo cada vez más los costos de producción.
A partir de esto Tokman, asegura que la globalización ha generado un deterioro de la protección laboral durante este período, la privatización tuvo consecuencias negativas puesto que no fue capaz de lograr un aumento en los puestos de trabajos en las empresas modernas que se constituían. Por otro lado, la tercearización que tendrían que haber tenido efectos neutrales sobre la economía, produjo la generación de nuevos empleos pero en su mayoría precarios. Por último, la informalidad y la precariedad de estos trabajos han perjudicado notablemente la calidad del empleo.
Expansión del sector informal en la economía Latinoamericana
En América Latina como se dijo anteriormente, encontramos una presencia marcada del sector informal en sus diferentes matices. La creatividad de las personas para generar un ingreso que les permita la subsistencia colaboró con este crecimiento, existe una multitud de personas que viven del comercio callejero; de empresas pequeñas montadas en sus propios hogares, y hasta talleres propios en donde se pueden desarrollar diversos oficios. Si bien este sector del mercado no genera demasiada productividad a nivel global, es de una importancia incomparable cuando se trata de lograr la estabilidad política y social de la población de los países de la región ya que este posibilita la supervivencia de centenares de personas. Si bien este sector se presenta como una especie de amortiguador de las crisis económicas no deja de estar presente el hecho de que los puestos de trabajo generados por este sector se caracterizan por concentrar menores ingresos, desprotección social así como también mayor vulnerabilidad y precariedad para quienes integran este sector.
Mujeres: Un grupo con mayor vulnerabilidad en el mercado de trabajo
Es sabido que en este último siglo las diferencias de género se han comenzado a dejar de lado, sobre todo en lo que respecta a la incorporación de la mujer al mercado laboral. Este proceso no ha significado un cambio simple, si no que se llevó a cabo cargado de problemas y complicaciones que aún se encuentran al filo de las discusiones cuando se habla respecto a este tema. A pesar de existir una campaña que se lleva a cabo desde las instituciones y que cuenta con el apoyo de aquellas mujeres que tratan de incorporar a la sociedad el principio de igualdad entre los sexos, esta no ha sido capaz de cambiar por completo la conciencia social en donde se objeta que ciertas prácticas pautadas culturalmente como diferenciadoras de géneros se lleven a delante por el sexo femenino. Sin embargo, lentamente se están dejando atrás aquellas normas que imposibilitaban que la mujer ingrese a ciertos espacios que estaban vedados y sobre los cuales existían marcados prejuicios.
Repercusiones a nivel País
La dinámica económica que inició a principios del siglo XIX con la incorporación de nuestro país al mercado mundial como principal proveedor de materias primas a los países de Europa, logró mejorar las condiciones de vida de la población; es importante mencionar que la crisis de 1929 marcó una nueva etapa en la economía mundial, y en efecto ocasionó que Argentina abandonara el modelo agroexportador y se centrara en una estrategia de industrialización sustitutiva para los años 1930-1975.
El modelo tomado desde ese momento fue el desarrollista o también llamado del Estado Benefactor, estuvo basado en una estrategia centralizada en el proceso de desarrollo, impulsando de este modo una industria de sustitución de importaciones y de crecimiento del mercado interno del país; utilizó medidas de redistribución del ingreso logrando de este modo un crecimiento en la clase obrera asalariada así como también en los pequeños propietarios de la industria y el comercio. (Torrado, 2003).
Pasada esta etapa, ya para los años 1976 en adelante la economía mundial comienza a cambiar adaptándose a las exigencias de los mercados, surge un nuevo modelo; el llamado aperturista o liberal. La integración creciente del comercio, finanzas e información comienza abruptamente a hacerse presente y como consecuencia la estructura de la sociedad experimenta cambios que de alguna manera estarían provocando la reconversión de algunos sectores de la misma.
El modelo liberal, viene a dar impulso a la globalización; caracterizada por una amplia integración de las economías nacionales con la mundial; lo cual provoca que a través del intercambio de bienes, capital e información que las personas estén cada vez más cerca, acelerando de este modo el cambio tecnológico ( Tokman, 2004).
Según Gómez (2007), al finalizar el modelo benefactor para 1989 se da un momento de quiebre, con el comienzo del modelo liberal. La desocupación comienza a palparse con mayor ímpetu lo cual pasa a ser un rasgo característico del mercado laboral para estos años lo que provocó como consecuencia la reducción de la proporción de asalariados. El gobierno, fuente generadora de trabajo; redujo la inversión pública provocando un empeoramiento de las condiciones laborales. Por otro lado, el sector privado contribuyó con esta situación, a través de la reducción de los empleados de sus empresas basados en el argumento de que se debía aumentar la competitividad por el aumento de la presión provocada por la apertura de los mercados. Todas estas cuestiones aumentaron la precariedad del empleo.
Según esta autora, un signo evidente de la flexibilización laboral fue la solución tradicional al problema del desempleo basada en el recurso del cuentapropismo. Las transformaciones producidas durante estos períodos provocaron la inclusión del grupo de las mujeres a las actividades relacionadas con el trabajo fuera del hogar; esto como consecuencia de la caída de los ingresos familiares. Pero a pesar de dicha incorporación, el género femenino siguió las líneas de segmentación dictadas por las pautas culturales que predominan en la sociedad con respecto a las tareas que deben realizar hombres y mujeres
El caso de Santiago del Estero
De más esta decir, que las crisis sufridas a nivel global afectaron directamente la inestable economía de una provincia tan frágil como la nuestra; caracterizada por ser una ciudad pequeña con signos de una cultura tradicional que arrastra un atraso económico provocado por el escaso desarrollo de industrias como consecuencia de las malas administraciones producidas. Estos rasgos provocaron la pérdida de peso político de la misma, dejándola al margen del contexto nacional.
Según Zurita (2001), las mutaciones acontecidas a nivel laboral afianzaron la subordinación de las mujeres al mercado laboral, sobre todo para aquellas pertenecientes a los sectores más desprotegidos de la sociedad. Esta situación se encuentra reflejada en el hecho de que las actividades desarrolladas por las mujeres se concentran en ocupaciones que son mal remuneradas en el sector público, como ser (la docencia, la maestranza, la enfermería, etc.) así como en el comercio informal y en los servicio personales.
También los efectos de la crisis se vieron reflejados a nivel familiar, ya que comienza a cambiar el modo de vida de los sectores medios y populares; principalmente porque a partir del ingreso de la mujer al universo laboral se produjo un cambio de roles y de las valoraciones que tenían ciertas actividades dentro del hogar, como consecuencia se puede decir que se fue alterando el paisaje armónico de una familia hasta ese momento.
Según este autor, estos rasgos significativos que comienza ha mostrarse en estos sectores; son consecuencia de los cambios producidos en el modelo económico del país sobre todo a partir del año 1995 lo cual tuvo su continuación con luego con la vigencia del plan de convertibilidad el cual ayudó a profundizar las debilidades de las diferentes provincias de la región empujándolas a una crisis aún más intensa.
Sector Informal: Centro de absorción de la mujer
Si hablamos de cómo se estructura el mercado femenino, veremos que sobre todo en los estratos bajos se encuentra totalmente segmentado horizontalmente; esto se entiende como la concentración de las mujeres en un conjunto reducido de actividades que se definen como típicamente femeninas y en ocupaciones de menor jerarquía.
En general los trabajos que desarrollan las mujeres están concentrados mayoritariamente en el sector de prestación de servicios: salud, educación y servicios a la comunidad. También hay concentración de mujeres en la industria textil y electrónica, en las que se aprovechan ciertas habilidades femeninas adquiridas en el proceso de socialización.
En trabajos realizados sobre este tema, Zurita (2002) y Ruiz (1997) argumentan que existe un crecimiento de la demanda de mano de obra femenina en el sector informal tanto a nivel país como en nuestra provincia; y que dentro de las actividades que prevalecen en este sector los trabajos que absorben mayor cantidad de mujeres son aquellos que están relacionados con el empleo doméstico, la realización de comidas, peluquería, cuidado de enfermos, etc. Estas por ser labores identificadas como típicamente femeninas, presentan una fuerte viabilidad especialmente para aquellas pertenecientes a los estratos sociales inferiores.
Entre las características que presentan dichas empleadas se encuentra que, generalmente son de bajos niveles de estudios ya que por su temprano ingreso al mercado de trabajo suelen abandonar la escuela, además provienen de familias de escasos recursos, esto se agrava por el hecho de que en estas circunstancias los empleos que pueden llegar a obtener son generalmente mal remunerados y sólo permiten las supervivencia diaria, sobre todo si se dedican al cuentapropismo.
El concepto de estrategias Laborales
Las estrategias laborales, surgen como consecuencia de los cambios que han sido analizados anteriormente; las crisis económicas producidas en el país como corolario de los ajustes motivados por la liberalización de la economía marcaron los modos de vida de los sectores más vulnerables.
La población pobre ha crecido, y esto lleva a que las familias que se encuentran en extrema pauperización produzcan diversas estrategias que les sirvan para mejorar sus niveles de vida.
Según Torrado (2003) se define estrategias familiares de vida a aquellos comportamientos de los agentes sociales que estando predeterminados por su posición social, se relacionan con la formulación y mantenimiento de sus unidades domésticas en el seno de las cuales pueden asegurar su reproducción biológica, preservar la vida y desarrollar todas aquellas prácticas económicas indispensables para la optimización de las condiciones materiales y no materiales de existencia de cada uno de sus miembros.
Al incrementarse el número de los integrantes de la familia, debido al aumento de la población mundial; se hizo necesario para estos núcleos familiares poner en práctica las estrategias para garantizar la supervivencia del grupo, cada unidad doméstica realiza distintos mecanismos de reproducción y producción de bienes según los recursos de los cuales dispone; este es el caso de la mujer que a partir de los conocimientos adquiridos en el seno del hogar logra incluirse en algunos sectores del mercado que se asemejan de alguna manera a las prácticas que realiza cotidianamente en el seno de su hogar.
Pispal (1979) define estrategias de supervivencia como los comportamientos económicos, sociales y culturales que tienen por objetivo asegurar la reproducción material y biológica del grupo. Esto nos da la pauta de que las estrategias son hábitos de comportamientos específicos encaminados a la actividad económica de la cual se devienen los ingresos necesarios para la supervivencia, permiten insertarse al mercado laboral logrando desarrollar una vida en un nivel socialmente adecuado.
A partir de esto se puede determinar que, los grupos más vulnerables económicamente son aquellos que llevan a cabo las estrategias que les permiten morigerar la privación que tienen sobre determinados bienes, este estrato de la población no posee los recursos suficientes para subsistir como consecuencia de su escasa integración al mercado laboral o por sus ingresos magros.
En este sentido, la mujer comienza a realizar prácticas que le permiten de alguna manera integrarse en el mercado de trabajo. Las múltiples actividades que realiza la mayoría de las veces se relacionan con su oficio doméstico.
Según lo anteriormente planteado, se entiende que el uso de este término está relacionado con la conformación socioeconómica de las familias, ya que según el estado en que se encuentren sentirán la necesidad de desarrollar estrategias las cuales entrarán al mercado informal como herramientas generadoras de ingresos. Estas actividades servirán para hacer frente a los períodos de crisis económicas, que son soportados por los que menos tienen y que por lo tanto no poseen los medios necesarios para acceder al mercado laboral formal como consecuencia a demás del bajo nivel educativo que presenta la población que integra esta franja socioeconómica.
Es necesario aclarar que el concepto escogido para desarrollar la investigación es el de estrategias laborales de supervivencia, debido a que este se adapta a los intereses de lo que se desea conocer; ya que la población objetivo de estudio pertenece a los sectores pobres de la provincia quienes utilizan las mismas para lograr la reproducción material y biológica del grupo familiar encaminadas a obtener los recursos día a día.
El testimonio de las mujeres de nuestra provincia
Como se ha dicho hasta aquí, las mujeres por distintas circunstancias comienza a participar del mundo laboral y de este modo se abre camino hacia nuevos papeles a cumplir, este se agrega al que por tradición se le ha impuesto que es la reproducción y el cuidado de los hijos y del hogar.
La experiencia de las trabajadoras de muestra provincia, es mucha; y en los últimos años fue tomando diferentes matices. Mientras que la mujer de estratos medios tiene mejores oportunidades por su formación y capacitación pudiendo escoger en un marco un poco más amplio, la de los sectores bajos no cuenta con estas posibilidades y no encuentra mejores puestos de trabajo en el lugar donde se desempeña.
El estudio de las variables mencionadas en este trabajo: estrategias laborales relacionadas con los aspectos sociales, económicos y demográficos, permitió realizar una análisis de las mismas pudiendo establecer ciertas características observables en las mujeres trabajadoras de nuestra provincia mediante la recolección de datos utilizando el instrumento de la entrevista semi- estructurada aplicada a diferentes mujeres de los sectores pobres, los cuales son expuestos a continuación:
Nivel de Instrucción: “Escasez de preparación, escasez de oportunidades”
Es observable que la mayoría de las mujeres de los sectores pobres, no terminó la educación primaria y muy pocas lograron empezar la secundaria, lo cual pretende ser el primer indicador que muestra el pequeño margen de opciones laborales que poseen las mujeres pobres.
La mayoría de ellas manifiesta no haber tenido la oportunidad de estudiar, ya que la situación de pobreza de estas familias es de tipo generacional; esto sumado a la perspectiva del mercado de trabajo ocasiona que la mujer madre se enfrente con las restricciones de un funcionamiento excluyente y cada vez más exigente en condiciones de capacitación y entrenamiento, sus opciones de empleo son muy pocas volcándose siempre por los segmentos informales y en actividades relacionadas con su especialización en tareas domésticas como se analiza más adelante.
Ocupación y Nivel de Ingresos del jefe de hogar, “Un reflejo de la crisis laboral”
Existe una alta proporción de mujeres
que conviven o reciben aportes de sus compañeros, pero comparten la
característica de que ese trabajo no resulta ser estable o permanente, por el
contrario; se trata de trabajadores de tipo independiente o cuentapropistas.
Algunos ocasionalmente realizan changuitas que les permiten generar ingresos
para su hogar, pero en la gran mayoría de casos dichos ingresos no superan los
$15 por día. Como lo cuenta Marta de 32 años madre de 4 hijos:
“el es albañil, y bueno trabaja ahora en una empresa pero eso es temporal, le
pagan $50 por semana y a veces hace algunas changas cuando le salen y gana un
poquito más”.
Es importante notar que los maridos se encuentran en la búsqueda constante de empleo, muchos de ellos se ofrecen casa por casa, pero sin embargo la inseguridad que les provoca tener que dejar al azar el sustento de su familia resulta un impulso muy importante para la generación de estrategias laborales por parte de las mujeres.
Así lo dice Ana de 45 años madre de 8
hijos y que durante ya más de 25 años hace pan en su casa para vender:
“Él no tiene trabajo, por ahí hace algunas changuitas y saca unos $10 pesos
por día o va a vender el pan que yo hago”
La mayoría de las mujeres ocupadas en algún tipo de empleo tiene compañero, esto nos hace pensar que en esta actividad existe una gran proporción de cónyuges u otros familiares que no tienen la responsabilidad principal de la manutención del hogar. Así, las mujeres ocupadas en el servicio doméstico u otra estrategia de trabajo tienen el carácter de trabajadoras secundarias, siendo su salario complementario del ingreso de otros miembros del hogar, como puede ser su compañero.
Los datos obtenidos indican que las mujeres más jóvenes de edad son las que mayoritariamente no tienen compañero, aunque existen registros de jefaturas femeninas. En los demás casos, no se trataría de mujeres jefas de hogar si no más bien de mujeres que viven en hogares que no se ajustan al “hogar típico” si no más bien son unidades domésticas basadas, por ejemplo, en familias extensas, convivencia con otros adultos y/o padres u otras estructuras. Estos son rasgos característicos de los casos de mujeres solteras jóvenes, la familia constituye un apoyo fuerte para el mantenimiento tanto económico como psico- social de las mismas sobre todo cuando tienen varios hijos.
El hecho de tener o no compañero influye sobre la necesidad de la mujer de insertarse en el mercado de trabajo, esto lo reflejan los datos arrojados por las entrevistas en donde la ausencia de compañero obliga a la mujer a trabajar, esto se pone en evidencia por el testimonio que ellas mismas ofrecen, así lo confirma Jimena de 23 años madre de 2 hijos:
“yo trabajo desde que me separé de mi marido, ya va a ser tres años y medio, eso fue lo que me obligó el hecho de que él me abandonara, mis hijos necesitaban comer y el se desentendió por completo”
Tipo de vivienda
“Un entorno precario e inseguro”
Luego de haber analizado las posibilidades de conseguir ingresos de estas familias, se puede decir que las oportunidades que tienen estos hogares de superar sus carencias son pocas. Ellos se enfrentan a un deterioro creciente de sus condiciones de vida y si bien el apoyo de las instituciones como el gobierno, y organismos públicos intervienen en muchos de los casos en la construcción y mejoramiento de las viviendas de estos sectores con materiales permanentes, muchas de estas familias se ven afectadas por sus malas condiciones habitacionales.
La grave situación precaria en la que viven estas familias, muestra el entorno de inseguridad que se enfrentan cada día, ya que en la mayoría de los casos encontramos condiciones de hacinamiento en donde en espacios muy reducidos (que pueden llegar a tener una dimensión de 6 x 3 mts. Cuadrados aprox.) Conviven más de quince personas, con todos los riesgos que esto incluye cuando los lugares de habitación no están en condiciones.
Estrategias de Empleo
Trabajo Independiente: una oportunidad de permanecer más tiempo en el hogar
Para algunas mujeres la alternativa
de un trabajo independiente, resulta más cómodo puesto que se dispone de los
horarios tranquilamente. Para las trabajadoras que venden productos panificados
en sus hogares, ventas de ropas o artículos de cosmética, etc. Según lo
manifiestan ellas, esta estrategia es de un recurso importante mediante el cual
pueden ayudar económicamente a sus compañeros. Tal como lo expresa Marta de 32
años:
“la verdad es que yo quería ayudar a mi marido, porque en eso de la
construcción vos no sabes cuando vas a tener o que. Así que primero iba como
empleada doméstica pero después he dejado porque no me daban nada y amasando me
iba mejor sin tener que dejar solos a los chicos”
La inestabilidad laboral del hombre, empuja a la mujer a pensar en un abanico de posibilidades que permitan generar ingresos que complementen los escasos sueldos de estos. Las mujeres que realizan este tipo de actividad como la elaboración de pan, manejan sus propios horarios combinando este trabajo con las actividades domésticas, ya que en la mayoría de los casos las que salen a vender son ellas, sus hijos y en muy pocos casos sus maridos.
El empelo doméstico: una alternativa al alcance de las manos
Cabe preguntarnos entonces, ¿porque las mujeres se incorporan al mercado de trabajo desarrollando tareas como las del servicio doméstico cama afuera y no eligen otras ocupaciones de mayor calificación?. A esto podríamos responder que diversas características del empleo doméstico son compatibles con la necesidad de flexibilidad en las condiciones de empleo que tienen las mujeres: las trabajadoras con responsabilidades domésticas buscan con mayor frecuencia empleos de tiempo parcial, se emplean bajo condiciones de horarios flexibles y en empleos en los que ellas mismas pueden regular el tiempo y /o la cantidad de trabajo; concentrándose en actividades en las que resulta relativamente fácil ingresar y abandonar cuando disminuye la necesidad de dinero.
Ellas mismas lo confirman en las conversaciones realizadas, para ellas trabajar 4 a 5 horas por día es suficiente como para acomodarse a las otras funciones que tienen que desarrollar, es por eso que la facilidad de ingreso que presenta este sector lo transforma en un espacio receptivo para el ingreso de las mujeres en períodos de necesidad económica.
Sin embargo, todas reconocen que este tipo de empelo no es algo seguro; muchas de ellas manifiestan la tristeza de no haber tenido la oportunidad de estudiar para poder acceder a un empleo con mejores condiciones, sobre todo en sus palabras expresan que preferirían hacer otras actividades para generar ingresos a sus hogares pero por supuesto esta ilusión no sólo depende del esfuerzo que ellas hagan por mejorar sus condiciones de vida, si no que también entran en juego las condiciones externas de la economía lo cual escapa de sus manos. Pensar en el futuro, es mirar con dolor lo que puede venir después y en muchos de los casos la expectativa del devenir es sólo una esperanza que en muy pocas situaciones podrá convertirse en realidad.
Pautas de consumo
Beneficios económicos que ocasiona el trabajo de la mujer: Sobrevivir como la principal meta
En todos los casos analizados el hechote tener para los alimentos diarios es el principal objetivo para el cual trabajan las mujeres. Los ingresos de las parejas no son suficientes, y en los casos de las mujeres solteras trabajar es la única opción para sobrevivir debido a que no tienen otra ayuda.
Por otro lado, la complementariedad de los ingresos de la mujer, se convierte en algo necesario para contribuir con las necesidades múltiples del hogar. Este es el testimonio de Nadia de 23 años madre de dos hijos:
“bueno, por ejemplo; lo que yo hago es para invertir en la casa porque estamos construyendo, y además tengo muchas cuentitas también así que se va ahí un poco y entre los dos mas o menos nos alcanza”
Es muy importante observar que, además de priorizar los alimentos, también se tiene en cuenta la educación de los hijos esta es vista como la oportunidad que tienen las generaciones futuras de vivir mejor y es por eso que las mujeres se sacrifican para que sus niños estudien, dejando muchas veces de lado cuestiones como esparcimiento, vacaciones y ocio que vienen a ser tenidas en cuenta como lujo para estas familias.
Dinámica Intrafamiliar
Cómo afecta al hogar el nuevo rol de la mujer
En la gran mayoría de los casos las
mujeres que tienen parejas, reconocen que existen buenas relaciones con sus
esposos, todos aceptan que la mujer trabaje; aunque muchos de ellos han tenido
que ceder debido a la necesidad económica. Los hombres se sienten responsables
por sus familias, y esto no es de extrañar pues se les ha asignado a ellos la
obligación de traer cada día el sustento al hogar, la grave crisis económica ha
hecho dificultoso y hasta a veces imposible que el jefe del hogar cumpla con
este rol, lo cual provoca frustraciones en los mismos porque a su compañera no
le queda otro remedio que salir a trabajar para mantener la unidad doméstica o
complementar sus bajos ingresos. Así lo explica Teresa de 28 años madre de 2
hijos:
“bueno en primeras instancias a él no le gustaba que trabaje, porque él
quizás trabajaba y no vendía entonces se sentía mal porque no podía creer que a
mi me iba bien, se ponía celoso. Primero y principal se sentía mal por causa de
que era él el que tenía que traer el sustento para la casa y por cuestiones
morales también. Pero igual ha tenido que ceder, pero ahora está todo bien ya no
se hace tanto problema”
Generalmente, existen discusiones que se producen en el seno del hogar pero sin embargo, muchos esposos aceptan el trabajo de las mujeres porque igualmente ellas no descuidan las actividades domésticas a pesar de que estas actividades tengan que realizarse en los tiempos libres que les quedan.
Quien ocupa su lugar en la casa: Mujer polifuncional
Las actividades domésticas cotidianas, se convierten para las mujeres trabajadoras en otro sacrificio más, por tal motivo tratan de distribuir sus tiempos de modo que les permita realizarlas lo mejor posible y conservar un tiempo para descansar.
La mujer-madre popular tiene asignado culturalmente un rol de ama de casa y responsable por las tareas domésticas, cuando ella no realiza ninguna actividad remunerad la distribución de su tiempo se limita simplemente a estas actividades, pero en estos casos analizados su inserción al mercado de trabajo produce una dinámica distinta en el hogar.
Es frecuente que las actividades de
limpieza, compras, preparación de alimentos, lavado y planchado; se realicen en
las noches o a la vuelta del trabajo, y en algunos de los casos los hijos
mayores sobre todo las hijas colaboran con estas funciones. Así lo cuenta
Susana, madre de 5 hijos ya mayores:
“bueno, generalmente yo hago la limpieza a la tarde y a la mañana se encargan
las chicas ellas limpian, cocinan hasta que yo vuelvo; la mayoría ya son grandes
salvo mi nietita que tengo ahora”
Cuando trabaja fuera del hogar, la mujer organiza su tiempo para desempeñar sus actividades en los ratos libres que le deja su trabajo. Cuenta con los hijos y acude en muchas ocasiones a la madre cuando vive con ellos cerca.
El marido, en muy pocos casos participa de alguna manera en las actividades domésticas; muchas veces es la propia mujer la que se niega a recibir su ayuda porque considera estas tareas su obligación y la participación del hombre la entorpece. Es por eso que en todos los casos en los cuales existe una mujer trabajando, las condiciones para ella son realmente desventajosas sobre todo en términos remunerativos y requieren de un esfuerzo agobiante que se traduce en muchos casos en problemas de salud posteriormente.
Las mujeres trabajadoras que son madres sienten con tristeza constantemente el abandono de sus hijos, sobre todo cuando son pequeños puesto que para que ella salga a trabajar es necesario que alguien la reemplace en su casa y a veces tiene quien lo haga y otras no, para muchas es un proceso angustioso por el cual deben pasar.
ALGUNAS CONCLUSIONES
La difícil tarea a la cual se enfrenta la mujer al momento de emprender una nueva responsabilidad, como lo es la generación de ingresos para el hogar; ha producido en ella sucesivos cambios que afectaron profundamente la cotidianeidad de su hogar, la ha obligado a pensar en nuevas herramientas que le sirvan para palear la situación que vive y la ha llevado a experimentar nuevas formas de pensamientos adecuándose a la realidad actual por la que transita.
Es innegable que las crisis producidas a nivel global ha repercutido en el pequeño espacio del hogar, y se ha hecho sentir profundamente en aquellos núcleos familiares en donde la escasez de recursos económicos ya estaba ausente; podría decirse entonces que esto sumado a las condiciones de vida que habían sido transmitidas intergeneracionalmente han producido un impulso en las mujeres a salir en la búsqueda de nuevos recursos que sirvan para mantener estable la vida en sus hogares y responder a las necesidades diarias que se presentan en los mismos.
No en todos los casos es igual, algunas familia lo enfrentan con total naturalidad, mientras que en otras el proceso de cambio es más difícil; es entonces donde es necesario articular y negociar los roles que se desempeñan en el hogar.
Ante esta realidad, la mujer de los sectores pobres ha optado por estrategias que se adapten a sus necesidades prefiriendo empleos por cuenta propia en donde el dominio de su tiempo le permite organizar sus tareas durante el día; sin olvidar de cumplir sus obligaciones domésticas lo cual para ellas resulta ventajoso y no demasiado traumático como en el caso de las mujer que trabajan con horarios establecidos a los cuales deben respetar. Para ellas la situación es más difícil, sienten mucha tristeza al abandonar sus responsabilidades de madre y ama de casa pudiendo esto llevarlas a conflictos que en muchos de los casos generan problemas de salud, por la sobrecarga de trabajo que se imponen ellas mismas.
Por otro lado, si bien esta presente el hecho de que su salida al trabajo produce beneficios económicos para el hogar; estos recursos en su mayoría están destinados a la alimentación priorizando en todo momento la educación de sus hijos puesto que se la ve como una herramienta de posible bienestar en un futuro para los mismos. Demás esta decir, que actividades como distracción, esparcimiento, vacaciones; son las últimas de las listas y al no ser prioridad se las deja totalmente de lado considerándolas innecesarias y un gasto que podría evitarse para conseguir otros elementos más imprescindibles para la sobrevivencia.
Por último, es necesario observar que la dinámica intrafamiliar se torna distinta; los modelos de conductas desarrollados por largo tiempo dentro del hogar se ven afectados por el tiempo que la mujer deja de prestar para sus actividades cotidianas y comienza un conflicto por negociar quienes serán los responsables de cumplir con ese rol que era desempeñado por ella. Para la gran mayoría de mujeres resulta muy difícil continuar con sus vidas como era antes, comienzan a reorganizar sus horarios dejando en manos de sus hijos o parientes más cercanos las tareas domésticas. Sin embargo, existen otras que siguen cumpliendo con sus tareas del hogar a pesar de que esto les demande un esfuerzo increíble ya que las horas de trabajo extradoméstico se suman a las destinadas para las labores de la casa.
Considerar entonces, el difícil trabajo que lleva adelante la mujer estos últimos años; es una prioridad que debe estar presente en los análisis que se planteen sobre la temática. Para lo cual el presente trabajo tiene como objetivo realizar un aporte más sobre algunas consideraciones que surgen a medida que es tratada esta temática en el ámbito de las ciencias sociales.
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