MIGRACIONES,

 EL SIGNO DE UNA PROVINCIA DEL NORTE  ARGENTINO.

    (El caso de Santiago del Estero)

 

NÉSTOR MENDOZA

 

INTRODUCCIÓN

A Sonia Suárez

Exilio. Diáspora. Migración. Idas…Casi siempre sin retorno, son una constante en la historia de la provincia de Santiago del Estero. Y si bien  los distintos nombres que definen el proceso de abandono del lugar de origen están asociados a circunstancias concretas – por ej. Se usa exilio para nombrar habitualmente al destierro por razones políticas- no deja de ser el caso de Santiago del Estero una combinación de todas ellas.

Y más allá de las estadísticas, que anuncian y denuncian la existencia de prácticamente la misma cantidad de santiagueños en otras tierras que los que la habitan; existen las imágenes harto conocidas por los que vivimos en la provincia de estaciones, de tren u ómnibus , con la fotografía de despedidas que resultan por lo general, definitivas. Y entonces el asunto se torna dramático. Nostalgias y dolor que han sido reflejados sobre todo por el folclor, dimensionan el carácter violento de tales expulsiones.

Y si Alberdi tuviera razón y “gobernar es poblar”, en Santiago del Estero hemos asistido al ejercicio constante del desgobierno. Si bien la sangría de nativos ha ido paulatinamente en disminución aún estamos lejos de recuperar y/o retener a población, sobre todo joven y económicamente activa. Consideramos que no es ella una tarea sencilla, ni fácilmente abordable. Requiere del reconocimiento de las distintas variables que se han conjugado y aún inciden en el hecho migratorio. Sólo a partir de esta constatación es posible tomar las medidas correctivas necesarias.

Y en este contexto nos preguntamos: y para qué? Es necesario realmente dotar de las condiciones suficientes para detener y/o recuperar población en la provincia? La respuesta exige consideraciones de distinto nivel. En primera instancia nos parece que el hecho de la migración la más de las veces surge de graves falencias  estructurales. Es casi una verdad de Perogrullo que la falta de condiciones laborales es una de las primeras causas que obligan al destierro. La razón económica entonces actúa como factor desencadenante de la situación. Pero si nos atenemos a la etimología del término economía descubrimos que ella significa ley de la casa[1]. Y si demografía es el estudio de la población, va de suyo que una casa sin población o una población sin casa resulta una tragedia.

El desarraigo que conlleva el éxodo, la fractura de relaciones familiares, el despojo del paisaje, las condiciones nuevas a las que se deben enfrentar nuestros pobladores en las grandes ciudades; son otras de las tantas notas que nos obligan a pensar en lo difícil de la situación. La fantasía recurrente  que motiva a la  migración es que las condiciones de vida mejorarán. Sin embargo los datos objetivos nos muestran que sucede por lo general el hacinamiento en los cordones de pobreza, constituyéndose en habitantes precarios, villerizados, sujetos a toda clase de violencia. Y la violencia que sufren los que van la padecen también los que ya están. El círculo lógico indica que ante falta de oportunidades se generan circuitos de marginalidad extrema que producen mendicidad, prostitución, delincuencia y otras lacras sociales. Y si bien es difícil demostrar una asociación directa entre pobreza y delincuencia, es al menos dable suponer unos niveles de tensión social difícilmente controlables.

El cuadro lejos de mejorar, empeora. Y no es un dato solo de la provincia de Santiago del Estero. Sucede en todos los países de Latinoamérica, e incluso entre países limítrofes. No es una novedad que millones de bolivianos, paraguayos, peruanos o chilenos, buscan el puerto de Buenos Aires como destino para modificar sus existencias. Allí, en la tierra prometida, reiteramos; los esperan trabajos precarizados, falta de vivienda, acoso policial y un sinfín de desventuras.

Y más aún, el fenómeno preocupa al mundo entero; o para afinar más: preocupa a los países ricos. Las enormes desigualdades, las guerras sin solución de continuidad, afectan a gran parte de los países del tercer mundo y de la ex URSS. Cuyos  habitantes buscan con desesperación ingresar al mundo de las oportunidades y el consumo: Europa Y Estados Unidos. Y la reacción de éstos es la construcción de muros, como el que existe en la frontera de Estados Unidos con México.

Pero más allá de las circunstancias mundiales, que es obvio, no son ajenas a las locales, nos centramos nuevamente en Santiago del Estero. Y la actualidad nos urge a pensar en la voluntad política de torcer algo que seguramente no es una fatalidad del destino. Los procesos de sojización y le extensión de la frontera agropecuaria han hecho que tierras santiagueñas, hasta hace no mucho tiempo carentes de valor en el mercado, sean hoy altamente apreciadas. Esta situación ha devenido problemática porque empresarios de distintas procedencias se apropian de tierras para explotarlas intensivamente, con la consecuente degradación de los suelos y la expulsión de familias campesinas. Si bien es cierto que el éxodo al puerto ha mermado de acuerdo a los últimos censos, el problema se dirime localmente. El éxodo rural tiene ahora como destino la ciudad capital de Santiago del Estero.[2]

El presente trabajo pretende avanzar en una discusión que se nos antoja clave para el futuro de la provincia. Reconociendo que el material humano es indispensable a la hora de promover políticas progresistas. Más allá de los significados que puedan atribuirse al término desarrollo, nos parece que en la actuales circunstancias el sino de la provincia no cambiará mientras no se tomen medidas que reviertan los actuales indicadores que la ubican en los últimos lugares entre todos lo estados provinciales del país.

El procedimiento será desarrollar algunas notas sobre el proceso histórico que afectado el presente. De este corte diacrónico pasaremos a enfocarnos en las distintas teorías que intentan explicar los procesos migratorios. Y finalmente la lectura de los últimos datos para acercarnos de esta manera a un corte sincrónico.

No estaría de más aclarar que el presente es un abordaje cuasi ensayístico, registro elegido a raíz de las posibilidades y flexibilidades que dicho marco procuran. Sin por ello descuidar el rigor que procede de las verificaciones numéricas que aportan los datos estadísticos y censales.

 

NOTAS Y OBSERVACIONES DE UN PROCESO HISTÓRICO

 

“El hombre viajaba a mi lado, silencioso. Su perfil, nariz afilada, altos pómulos, se recortaba contra la fuerte luz del mediodía. Íbamos rumbo a Asunción, desde la frontera del sur, en un ómnibus para veinte personas que contenía, no sé cómo, cincuenta. Al cabo de unas horas, hicimos un alto. Nos sentamos en un patio abierto, a la sombra de un árbol de hojas carnosas. A nuestros ojos, se abría  el brillo enceguecedor de la vasta, despoblada, intacta tierra roja: de horizonte a horizonte, nada perturba la transparencia del aire en Paraguay. Fumamos. Mi compañero, campesino de habla guaraní, enhebró algunas  palabras tristes en castellano. “Los Paraguayos somos pobres y pocos”, me dijo. Me explicó que había bajado a Encarnación a buscar trabajo pero no había encontrado. Apenas si había podido reunir unos pesos para el pasaje de vuelta.  Años atrás, de muchacho, había tentado fortuna en Buenos Aires y en el sur de Brasil. Ahora venía la cosecha del algodón  y muchos braceros paraguayos marchaban, como todos los años, rumbo a tierras Argentinas. “Pero yo ya tengo sesenta y tres años. Mi corazón ya no soporta las demasiadas gentes.”

Suman medio millón los paraguayos que han abandonado la Patria, definitivamente, los últimos veinte años. La miseria empuja al éxodo a los habitantes del país que era, hasta hace un siglo, el más avanzado de América del Sud…”[3]

La extensa cita del trabajo ya clásico de Galeano perfectamente podría ser aplicado a las circunstancias de Santiago del Estero. Ella sintetiza de algún modo el drama de una provincia. Santiago del Estero se transformó de lugar central durante el período de la conquista y asentamiento de la población española a una cenicienta marginal y ninguneada.

Santiago del Estero es una de las cinco provincias que conforman la región del noroeste argentino (junto con Jujuy, Salta, Tucumán y Catamarca). Estas han sido agrupadas de este modo por su relevancia histórica durante el período colonial (el camino real que unía Potosí y Buenos Aires atravesaba cuatro de ellas; salvo Catamarca) y por su más antigua vinculación con el mundo incaico. En el siglo xvi, la corriente colonizadora del norte, fundó la primera ciudad en el actual territorio argentino: llamada Ciudad del Barco (1553), que tras sucesivos traslados debidos a frecuentes inundaciones provocada por el Río Dulce vino a llamarse Santiago del Estero.

 Puede verse, de acuerdo con Forni, la constitución de nuestro país en tres etapas[4], la primera que tuvo a la colonización española como rectora del proceso y a las provincias del norte como centro. La segunda tuvo como eje las migraciones hacia la pampa húmeda y la tercera, la incorporación de migrantes extranjeros no tuvo peso en la realidad provincial.

En esta primera etapa, la de la colonización, según Achaval, la población en Santiago del Estero pudo haber sido de 80.000 indígenas. Los españoles recién llegados eran insignificantes en número. Con Núñez de Prado llegan a Barco III en 1552, unos sesenta hombres. En aquellas primeras épocas nacen las “encomiendas”. Estas son poblados de indios a los cuales los españoles  controlaban haciéndolos trabajar en tareas agrícolas. Un poco después nacen las “reducciones”, que fueron atendidas por religiosos, especialmente jesuitas. Las “reducciones” y las “encomiendas” coexistieron temporal y geográficamente. En las primeras los indios se encontraban más amparados y comprendidos. Estos desarrollaron sus actividades entre 1585 y 1767, año en que son expulsados los “hijos de San Ignacio” de todos los territorios españoles. En Santiago del Estero existieron tres “reducciones”: la de los indios vilelas, la de San José de Petacas y de abipones. Poco antes de la llegada de los Jesuitas Pedro Sotelo de Narváez[5] realizó una estadística que nos permite tener una idea de la cantidad de autóctonos que había en el NOA (1853).

 

 

Cuadro Nº 1:

INDIOS ENCOMENDADOS EN LA GOBERNACIÓN DE TUCUMÁN.1853.

Santiago del Estero                           48 encomenderos con 12.000 indios

                                      San Miguel de Tucumán                    25 encomenderos con 7.000 indios                                         

Talavera de Estero                              40 encomenderos con 7.000 indios

  Córdoba                                               40 encomenderos con 12.000 indios

                                                                                     TOTAL= 34.000 indios                                             

 

FUENTE: Álvarez, Luís María. El éxodo santiagueño según los censos nacionales de 1868,1895 y1914. 2003.

 

Lo que da la cantidad de 256 indios por cada encomendero, cifra que disminuirá con el tiempo, ya que para mediados del siglo XVIII muchos encomenderos no tenían más que 30 o 40 indios.

El censo de 1596 durante la gobernación de Juan Ramírez de Velasco nos una mejor perspectiva que el anterior.[6] Entonces la cantidad de indios llegaba a 61.500. Al respecto Comadrán da una cifra más lógica que la que insinuaría la anterior, ya que si multiplicamos por cuatro (familia tipo) se tendría 246.000 habitantes, lo que es exagerado para la época. El autor antes citado cree que el censo se refería a indios aptos para el trabajo, o sea entre 18 y 50 años.

 

Cuadro Nº 2:

INDIOS ENCOMENDADOS EN LA GOBERNACIÓN DE TUCUMÁN.1596.

                            La Rioja                                     20.000 indios encomendados

Córdoba                                   12.000     

Santiago del Estero                    8.000        

Tucumán                                5.000

Salta                                          5.000

Jujuy                                         3.000

Madrid de las Juntas                 1.500

San Miguel de Tucumán           2.000

Mendoza y San Juan                  5.000

                                                  TOTAL=61.500

 

FUENTE: Álvarez Luís María, el éxodo santiagueño según los censos nacionales de 1868,1895 y 1914. 2003.

 

En 1673, 77 años después del censo de 1569, la cantidad de indios encomendados bajó hasta el número de 12.994. La diferencia en número de indígenas entre 1596 y 1673, es notable, aún sabiendo que las pestes como la viruela producían gran mortandad entre los indios, ya que estos no tenían defensas inmunológicas contra las enfermedades traídas por los españoles. Es a partir de estos datos y, especialmente con las protestas de Fray Bartolomé de las Casas; que nace la LEYENDA NEGRA DE ESPAÑA.

Por la época ya Santiago del Estero entraba en decadencia poblacional. Estos primeros datos nos sirven para dotarnos de fotografías más o menos precisas sobre las condiciones de rectora de la provincia y su lento pero indetenible descenso.

De todas maneras en este período lo más destacado a dato poblacional lo constituye el censo ordenado por el Rey Carlos III en 1778. Es ésta una etapa crucial en los albores de la constitución de la nación Argentina porque dos años antes cambia el status de  la Gobernación del Río de la Plata que pasa a ser Virreinato vía las reformas borbónicas, tal cambio se produce en el año 1776. Es así que se ordena el censo para conocer la población de dichos territorios.

 

Cuadro  Nº 3:

 

CENSO DE 1778 POBLACIÓN DE SANTIAGO DEL ESTERO

Ciudad de Santiago del Estero    blancos   494           naturales -               negros 1.282

Campaña                                     blancos   1.753         naturales 4.897         negros  7.030

TOTALES                                   blancos   2.247         naturales 4.897         negros15.496

 

 

FUENTE: Álvarez, Luís María, el éxodo santiagueño según los censos nacionales de 1868,1895 y 1914. 2003.

Los datos censales[7] se completan en el estudio comparativo del total argentino y en esa ubicación nacional resultan de ellos:

 Córdoba tiene la mayor población en su territorio: 40.203 habitantes; seguida de Buenos Aires con 37.130; Tucumán con 20.104 y Santiago del Estero en cuarto lugar.  En cambio, Buenos Aires posee la mayor población urbana con 24.205 habitantes; a considerable distancia le sigue Mendoza con 7.478, Córdoba con 7.283 y en décimo lugar Santiago del Estero.  También es Buenos Aires la ciudad con mayores pobladores blancos: 15% pero estos apenas duplican a los negros; en cambio Santiago del Estero invierte esos términos: 65% de negros sobre 35% de habitantes blancos en la ciudad.

Los datos más llamativos de este censo son la importante cantidad de población negra en Santiago del Estero, la población indígena menguada y la alta tasa de rurarlidad. Estas características sobresalientes en la dinámica poblacional, no volverán a encontrarse nunca más. Tanto la población india como la negra no tendrán la presencia que allí encontramos. José Luis Grosso[8] ha especulado sobre estas peculiaridades, “la construcción de la Nación, después de haberse servido mayoritariamente en sus ejércitos, durante las guerras de independencia y las guerras federales, entre 1812 y 1850, de negros (“liberados”), indígenas (ya domesticados) y mestizos, puso en práctica durante la década del 70 el programa de aniquilación de los indígenas aún no vencidos: la “conquista del desierto”.”

“Así, el discurso nacional parece ser quien por detrás está hablando cuando se escucha repetidas veces en el campo santiagueño: “los indios están todos muertos”. De los negros ni siquiera se habla; aún cuando los censos borbónicos de fines del siglo XVIII  revelan en la ciudad de Santiago del Estero que la mayoría de población eran esclavos negros. Los negros, como en el resto del territorio nacional, están reducidos a su “invisibilidad”. Se ignora su presencia aún cuando se manifiesta en inconfundibles rasgos fenotípicos.”

En cuanto al segundo proceso mencionado por Forni, las migraciones hacia la pampa húmeda, podemos plantear siguiendo a Gómez[9] que la actual concentración de la población en la región pampeana no es fruto de políticas explicitas de población – como si lo fueron las políticas de mediados de siglo xix-  si no la aplicación de Políticas de desarrollo económico como consecuencia de la exportación de cereales y carnes desde la región pampeana y continuó con la concentración de industrias en la misma zona. Las consecuencias de esto fueron la demanda de mano de obra desde la zona y la constante migración interna que se desencadenó entre 1930 y 1970 y que dio el nacimiento al Gran Buenos Aires, el Gran Rosario y Córdoba. Es decir que el contexto internacional, con la crisis de la bolsa en el año 30 y la situación de guerra –primera y segunda- “obligan” a producir el proceso de sustitución de importaciones que genera industrias livianas en el país y la consecuente necesidad de mano de obra que esta vez no será transplantada desde Europa, si no que apelará a los migrantes internos, los cabecita negra.

En este marco podemos decir que es la provincia de Santiago del Estero exportadora de personas que buscan empleo y mejoras para sus familias de manera que en la actualidad existe un alto número de Santiagueños que residen fuera de la provincia. El período más crítico para la provincia fue entre 1947 y 1960, donde la misma pierde una cantidad importante de población, con lo que tenemos que el 45% que nació en la provincia vivía fuera de ella El censo de 1980 indica que en esa fecha había un total de 433.927 santiagueños residiendo fuera. Por otro lado en esa fecha, solo diez de sus veintisiete departamentos tenían mayor población que en 1947, estos son: Banda, Capital, Copo, Choya, General Tabeada, Jiménez, Loreto, Pellegrini, Río Hondo y Robles.  El resto de los departamentos decreció en su población y son justamente aquellos que mayor población rural tienen.

  

Cuadro Nº 4: Santiagueños fuera de la provincia de Santiago del Estero 1869-2001

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Años                                                          santiagueños fuera de la provincia %

1869                                                                                   15,0

1895                                                                                   17.0 

1914                                                                                    14,0

1947                                                                                    26,0

1960                                                                                   45,0

1970                                                                                   44,9

1980                                                                                   44,7

1991                                                                                    41,1

2001                                                                                    39,9

FUENTE: indec. Censo de población y vivienda 2001. 

 

Si bien el área metropolitana fue uno de los lugares que más recibió migrantes, el noroeste y especialmente la zafra tucumana fue otro lugar que registró, desde comienzos de siglo y hasta mediados de la década del cincuenta, cuando la industria azucarera sufre una grave crisis, movimientos poblacionales estacionales de santiagueños que migraban desde Río Hondo, Guasayán y Choya con el propósito de trabajar en la cosecha de la caña de azúcar.

En cuanto al tercer proceso característico de la provincia y que explica en parte su actual dinámica podemos decir que la presencia de migrantes extranjeros ha sido casi nula o poco importante. Entre 1857 y 1960, tuvo un fuerte impacto demográfico la inmigración extranjera a nivel nacional, motivo por el cual es considerada como un indicador de crecimiento poblacional. En el año 1914, momento de apogeo del proceso migratorio, Santiago del Estero tuvo un bajo porcentaje de población extranjera. De manera tal que en 1914 según Laitán (1998) del total de habitantes a nivel país 5.527.285 son nativos y2.357.952 extranjeros lo que representa un 29,9 %. En Santiago del Estero tenemos 252.182 nativos y sólo 9.496 extranjeros lo que representa un 3,6 %.

Entre 1914 y 1960 el porcentaje de extranjeros baja 3,2% y continúa decreciendo de manera tal que entre 1914 y 2001 el porcentaje de extranjeros bajó 3.3 %.

 

                            Cuadro Nº 5: Población extranjera en Santiago del Estero. 1914,1960-1970-2001

 

 

                                                                                      1914          1960          1970          2001

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 Población extranjera                                                       3,6              1,3             0,8             0,3

Argentinos                                                                      96,4              98,7          99,2           99,7

Población total                                                              100,0             100,0         100,0         100,0

                                                                                    261.678        476.124     507.060      804.457   

 

 

FUENTE: INDEC. Censo de población y vivienda. 2001.

De los datos cotejados se infiere claramente que en Santiago del Estero la participación de migrantes externos no ha tenido en su estructura la incidencia decisiva que si se observa en el nivel país.

 

ALGUNAS APROXIMACIONES AL CONCEPTO DE MIGRACIÓN

-PERSPECTIVAS TEÓRICAS-  

 

Sin duda los procesos migratorios han jugado un papel significativo en el proceso poblacional del país, especialmente en la pampa húmeda Es éste un fenómeno complejo que produce variadas consecuencias en el tamaño, composición y estructura de la población y en la distribución espacial al condicionar el crecimiento de algunas zonas en detrimento de otras. Está demás decir que esto se traduce en efectos económicos al afectar la oferta y la demanda de mano de obra, asimismo también repercute en lo político al concentrar las decisiones que afectan al conjunto en el núcleo más dinámico del país.

Para definir el concepto de migración se observan dos ejes: espacio y tiempo. En general se entiende por migración al traslado de un lugar a otro en un determinado tiempo. Otros prefieren utilizar el concepto de movilidad territorial en lugar de migración. Es posible identificar la movilidad espacial o territorial para caracterizar los movimientos humanos en el espacio. La movilidad, como una forma más amplia de migración incluye toda clase de movimientos territoriales a cualquier distancia, duración o permanencia.

El diccionario de la Real Academia define migración como la acción y efecto de pasar de un país a otro para establecerse en él. Con el mismo se identifica no solo el movimiento sino también el cruce de un límite internacional. El diccionario demográfico de las Naciones Unidas de 1959 define migración como el desplazamiento de personas con traslado de residencia desde el lugar de salida al de destino. Pero más allá de las definiciones institucionales, restringidas y poco flexibles a nuestro juicio, ya que caen en una suerte de reduccionismo; nos atenemos a dos enfoques  que intentan una aproximación al campo de las migraciones internas.

Dos son los enfoques que, grosso modo, marcan tendencia en el marco demográfico: el de la teoría de la modernización y el histórico estructural. El primero se centra en dimensiones psicosociales de la migración sobre todo en los motivos, se considera al movimiento urbano-rural en el paso de una sociedad tradicional a una sociedad moderna. El segundo en que los fenómenos estructurales son la causa que explica la migración. Según este enfoque las migraciones son una consecuencia del proceso de desarrollo capitalista global en las sociedades. Dentro de esta perspectiva se encuentra Paul Singer.

Finalmente nos parece razonable anotar algunas reflexiones acerca de las políticas migratorias. Ya que también juegan un papel decisivo en la configuración de un país. Se entiende por política de población el conjunto de medidas explícitas o implícitas instituidas por un gobierno para influir en la dimensión de crecimiento, distribución o composición de la población. Es posible distinguir entre específicas y generales de manera tal que las primeras están dirigidas a una parte de la población las generales a la totalidad. Las explícitas son aquellas que tratan abiertamente un aspecto poblacional.. Las implícitas se dirigen a aspectos o problemas que terminan incidiendo en la movilidad poblacional. De acuerdo a esta explicación se puede analizar el tipo de políticas aplicadas en nuestro país y concluir en el predominio de un primer período de políticas específicas, explícitas y efectivas y, en un segundo momento, específico y explícito pero no efectivo.  Una de las políticas con objetivos explícitos e implícitos aplicadas  es la que se realizó en el país entre 1880 y 1930 con el propósito de atraer población de manera tal que en esos años se multiplicó a nivel nacional por cinco. Los objetivos implícitos de esta política fueron cambiar la composición racial del mismo a partir de la incorporación de inmigrantes europeos. Si bien esta política fue efectiva en cuanto a cantidad de población migrante no lo fue con respecto a como se distribuyó en el país ya que la mayoría quedó en la región pampeana especialmente en las ciudades grandes.

De lo dicho se desprende que, es precisamente aplicando políticas como será posible revertir el actual proceso de postración que se vive en la provincia. Lógicamente, tampoco creemos que este sea un proceso de cambio mágico, porque no depende solo de los anhelos o deseos de las autoridades locales. Pero apunta a desnaturalizar el sino trágico que adquiere ribetes irracionales cuando se endilga a la explicación de las actuales circunstancias fatalidades que parecen provenir de una maldición celestial.

CONCLUSIONES

 

La expresión migración tiene además de la componente técnica de su definición, una carga dramática que sólo los pueblos y las gentes que la han vivenciado pueden testimoniar de modo íntegro. El presente ejercicio pretende, entre otras cosas, testimoniar el drama que enunciamos.

Wright Mills en su imaginación sociológica nos enseñaba que el oficio sociológico no completa su trayectoria intelectual si no puede remitirse a las biografías individuales. En el caso de quien esto escribe, pudo percibir de niño las idas continuas de vecinos, amigos y fliares. A la famosa ciudad de las luces: el puerto de Buenos Aires. Actualmente todos los parientes, incluido padre, por línea paterna viven en Buenos Aires…Pude comprender este drama cuando no hace muchos años, estando en la capital, mi padre enuncio, con un dejo de nostalgia, mientras miraba los edificios:” un día voy a volver a construir mi rancho a orillas del salado, esta locura no la aguanto más…”

Y allí sigue todavía, y quizás nunca regrese.

Y reconocemos que este proceso viene de muy lejos, antiguamente no se usaba el término migración, pero el hecho de abandonar tierras era ya problemático. Por ej. Éxodo que significa camino afuera, aparece en la Biblia para narrar la salida del pueblo judío de  Egipto en la época de Ramsés II. Desde ese momento tiene un significado en relación a un estado de sufrimiento, angustia, que obliga a salir de un lugar determinado.

Insistimos en pintar el proceso haciendo bastante hincapié en lo histórico porque nos parece válido sostener que las situación actual se configuro en un proceso temporal largo. Hacer notar de este modo que en parte el problema de Santiago del Estero fue la sangría de su gente. Los primeros registros hispánicos revelan claramente que en estas zonas existía gran cantidad de habitantes. Y esa fue posiblemente su condena. La mano de obra  nativa pasó de extraer el oro y la plata del Potosí, a engrosar los ejércitos patriotas en las guerras de independencia e intestinas, a labrar las tierras de la Pampa Húmeda, finalmente.

Finalmente decir que detrás de las cifras que dicen mucho, pero no todo, hubo y hay gentes de carne y hueso. Y de eso se trata un estudio de la población. Justamente.

 

 

  BIBLIOGRAFÍA

 

 

Álvarez, Luís María: El éxodo santiagueño según los censos nacionales de 1868,1895 y 1914.

Alén Lascano, Luís: Historia de Santiago del Estero. Ed. Plus Ultra. 1992.

Comadrán Ruiz, Jorge: Evolución demográfica argentina durante el período hispánico 1535-1810. Eudeba, Buenos Aires, 1972.

Galeano, Eduardo: La venas abiertas de América Latina. S/REF. ED.

Gómez, Nora: Recortes, de población en la página del siglo. Lectura de datos censales en Santiago del Estero. 1869-2001.

Grosso, José Luís: Los indios están todos muertos (negación, ocultamiento y representación de identidades étnicas en Santiago del Estero. Noroeste Argentino). Mimeo.

Ponce, Luís Rubén: La ley de la casa. Acílbuper, Nº 4, 2007.

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