
EL PERFIL DE LA CALIFICACIÓN OCUPACIONAL
NORA GÓMEZ
Este artículo esta dedicado a examinar las dimensiones que entran en juego en el estudio del Perfil de la Calificación Ocupacional a fin de dar lugar al estudio técnico y operativo del tema. El propósito de esta parte es responder a los objetivos de investigación planteados y presentar, luego del encuadre conceptual, la sistematización y análisis de información censal. La misma buscó incluir lectura de investigaciones empíricas realizadas en otros ámbitos como el estudio sobre el área metropolitana realizado por el INDEC con información de la Encuesta permanente de Hogares en distintas fechas El estudio trabajó con datos censales 1991- 2001, fuente que permitió analizar el perfil de calificación de la PEA. Junto al perfil del empleo se acopla un aspecto que comienza a resaltar en los últimos años, inducido por los cambios en la organización del mundo del trabajo: la variable perfil de la calificación ocupacional se definió a partir de las dimensiones; calificación ocupacional de los ocupados en las diferentes provincias del ámbito nacional, calificación ocupacional en las diferentes categorías de ocupación y en las distintas ramas de actividad.
Por lo tanto, este artículo intenta describir el perfil de la calificación ocupacional provincial en un encuadre que permitió una referenciación comparativa con ámbitos de mayor y menor dinamismo nacional y a partir de la contextualización con el estilo de administración política dominante. El trabajo privilegió para describirla las categorías de calificación ocupacional; profesional, técnica, operativa y no calificada. Con respecto a la calificación ocupacional, se centra en dos aspectos relacionados a diferentes ámbitos analíticos: por un lado, el nivel educativo formal alcanzado considerado en este trabajo como variable condicionante de la inserción laboral y, por otro, la tarea que se desempeña, en donde el interés se centra en la calificación ocupacional. Esta característica objetiva determina los requerimientos de capacidades por parte de quienes desempeñan las ocupaciones.
Perfil de la Calificación Ocupacional en el País 1991 2001.
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Cuadro 32: Evolución del Perfil de la Calificación Ocupacional en el País 1991-2001. % |
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1991 |
2001 |
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Calificación Profesional |
5,0 |
8,2 |
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Calificación Técnica |
15,9 |
18,5 |
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Calificación Operativa |
40,1 |
46,8 |
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No Calificados |
27,0 |
20,1 |
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Otros |
12,0 100,0 (12368328) |
6,4 100,0 (10913.187) |
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Fuente: Censo de Población y Vivienda. 1991-2001. Elaboración Propia |
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Cuadro 33: Evolución del Perfil de la Calificación Ocupacional en Santiago del Estero. 1991 2001. % |
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1991 |
2001 |
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Calificación Profesional |
2,7 |
4,2 |
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Calificación Técnica |
12,3 |
15,4 |
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Calificación Operativa |
35,7 |
49,6 |
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No Calificados |
37,1 |
23,4 |
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Otros |
12,2 100,0 (214.008) |
7,4 100,0 (186.446) |
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Fuente: Censo de Población y Vivienda. 1991-2001. Elaboración Propia |
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El perfil de la calificación ocupacional evidencia que, en términos generales, el país y la provincia de Santiago del Estero concentraron respectivamente en 1991 el 20,9 y el 15,0 % de los ocupados en actividades de mayor complejidad (profesionales y técnico) mientras que los ocupados con calificación de menor nivel solo involucraron el 67,1 en el país y el 72,8 % en Santiago del Estero. Complementariamente, las ocupaciones de menor complejidad tienen a nivel país menor presencia relativa (66,9 %) en 2001 y mayor en Santiago del Estero (73,0%). Resaltan en ambos períodos aquellas calificaciones operativas a nivel nacional mientras que, en la provincia en estudio, mayores porcentajes en la primera fecha censal en los no calificados y, en la segunda, los de calificación operativa.
Asimismo, en el período se insinúa un aumento en el nivel de calificación en el país y expresado en la provincia en el incremento relativo de los ocupados de calificación técnica, profesional y operativa y en la disminución de los no calificados. Resumiendo tenemos que a nivel país y en Santiago del Estero aumentó en términos generales el peso relativo de las calificaciones más complejas con la consiguiente reducción a nivel país de aquellas ocupaciones con menor nivel de complejidad, especialmente de los no calificados.En Santiago del Estero se observó un leve aumento de las ocupaciones de menor calificación por el crecimiento de los ocupados con calificación operativa.
Perfil de calificación por división político administrativa
En relación con los datos conviene hacer una presentación de la diferente información exhibida a continuación para facilitar su lectura. Para ello, la primera mirada a los mismos nos lleva frente al perfil de calificación ocupacional a nivel nacional y provincial, presentado en este trabajo en dos fechas censales, 1991 y 2001, con el propósito de dar cuenta de su evolución en el período a nivel país. Seguidamente, y a manera de ir complementando la investigación, se incorporan datos 2001 de otros espacios provinciales y en relación con variables tales como: rama de actividad, categoría ocupacional y nivel de instrucción, con la intención de acallar en la correspondencia entre ambas para el 2001.La relación entre las dos variables en estudio desde la pespectiva de la calificación ocupacional permite visualizar movimientos en el período 1991-2001 en el País y en Santiago del Estero así como la situación específica en el 2001 para las demás juridicciones provinciales. (Ver Anexo – Comprobación).
En el universo de la población activa con experiencia laboral conformado por los ocupados se registra, entre 1991 y 2001, a nivel nacional y provincial, una tendencia al crecimiento relativo de los que ejercen ocupaciones con calificación profesional, técnica y operativa y una disminución de los que trabajan en ocupaciones no calificadas.
Resumiendo tenemos que en relación a la calificación ocupacional es posible señalar a nivel nacional tres grupos según los porcentajes obtenidos en la categoría de baja calificación a partir del porcentaje nacional de 66,9.
Así el primer grupo y el más numeroso (13) lo integran las provincias con porcentajes mayores de 70,0 % e incluye a Catamarca, 70,6 %; Chaco, 71,5 %; Corrientes, 71,7%; Formosa, 71,8 %; Jujuy, 74,2 %; La Rioja, 70,3%; Mendoza, 70,9%; Misiones, 73,6%; Salta, 73,7 %; San Juan, 71,9 %; San Luis, 71,1 %; Santiago del Estero 73,0 %, y Tucumán 70,4 %. (Ver Anexo – Comprobación).
El segundo está conformado por Chubut, 68,9 %; Córdoba, 68,4 %; Entre Ríos, 68,5 %; La Pampa, 69,5 %; Neuquén, 67,5 %; Río Negro, 68,2 %; Santa Cruz 67,9 %; y Tierra del Fuego 67,3 %, y finalmente el último está compuesto por Buenos Aires (63,1) y Santa Fé (66,7), con valores más bajos que el nacional. (Ver Anexo – Comprobación). El Boletín del INDEC de octubre de 2002 se pregunta acerca de cómo produce el trabajador interrogante que apunta a dilucidar las tareas e instrumentos que intervienen en dicho proceso y que pueden responderse mediante el análisis de la tecnología utilizada, la calificación lograda por el trabajador en el sistema de educación formal y la jerarquía que ocupa en el puesto de trabajo donde se desempeña. La calificación hace referencia a los conocimientos y habilidades que pueden ser adquiridas en dos tipos de fuentes. El sistema de educación formal actuaría teóricamente como un facilitador de la inserción laboral pero no siempre aseguraría una correspondencia entre el nivel de educación formal alcanzado con conocimientos y habilidades y la posibilidad de acceder a la satisfacción de la demanda de trabajo mediante el desarrollo de tareas con complejidad acorde y el informal, mediante experiencias laborales. La evolución entre 1991 y 2002 muestra, según el INDEC, que la estructura de los ocupados en relación con la calificación no exhibe mucha variación a pesar de la tendencia poblacional a incrementar su nivel educativo. Ésta no siempre reflejó un aumento de habilidades y conocimientos. Los resultados del informe del INDEC analizan la lógica del sistema productivo argentino enfrentado al papel que los trabajadores le asignan a la educación, los niveles de desocupación exhiben la importancia de la educación en la inserción laboral, pero no los conocimientos adquiridos, la innovación tecnológica como posible expulsora de trabajadores con calificación técnica, la inercia del sector productivo para realizar variaciones del tipo de calificaciones demandadas El trabajo interroga, en primer lugar, el papel del la educación, el de la empresa y el paradigma productivo que propone y, finalmente, los trabajadores y sus expectativas en relación con la educación formal.
Una aproximación al perfil cobra en el año 2001 un alto porcentaje de ocupados en calificación operativa o semicalificados seguida por la categoría no calificados, aunque se advierte un cambio en relación con una década antes, cuando el censo de 1991 señala el predominio de no calificados. Asimismo es posible observar un aumento en la categoría calificación profesional y técnica entre ambas fechas censales en donde los datos, como resultado del análisis de la variación entre el Censo poblacional de 1991 y 2001, presentan un aumento de 1,5 % en la calificación profesional de 3,1% en la técnica, de 13,9 % en la operativa y un descenso de 13,1 % entre los no calificados.
Los supuestos del capital humano, el nivel educativo y la experiencia en el mercado laboral son condicionantes de la productividad. Si se toma el nivel educativo a nivel macro y se relaciona con la categoría ocupacional es pertinente asociar el porcentaje de población con nivel universitario completo con el porcentaje en la categoría ocupacional profesional y establecer tipologías con similares experiencias político-ocupacionales. Así se podría constituir teóricamente un grupo que incluiría a La Rioja, Jujuy, Formosa, Catamarca, Chaco, Misiones, Corrientes, Salta y Santiago del Estero, con porcentajes de mayores de 20 años con estudios universitarios completos de 2 % o menos, y con porcentaje en la categoría de calificación profesional inferior a 5 %: Jujuy, 4,9; Santiago del Estero, 4,2; Formosa, 4,3; y Misiones, 4,5. Aunque en general las provincias seleccionadas presentan diferencias entre el porcentaje de profesionales y el de ocupados que se desempeñan en la categoría de calificación ocupacional, tales como Jujuy de 1,4% de universitarios y 4,9 ocupados con una diferencia de 3,6 %, Formosa con 1,3 % de profesionales y 4,3 %de empleados y diferencia de 3 %, Misiones con1,4 % universitarios y 4,5 % en calificación profesional y diferencia de 3.1% y Santiago del Estero con un porcentaje de población de mayores de 20 años con estudios universitario completos de 1,1% de trabajadores en la categoría profesional y de 4,2 % en categoría profesional con diferencia de 3,1% lo que coloca a la provincia en estudio en situación intermedia entre la mayor diferencia que se presenta en Jujuy y las restantes provincias.
CALIFICACIÓN OCUPACIONAL POR CATEGORÍA OCUPACIONAL
El propósito ahora es analizar la incidencia de la categoría ocupacional de los ocupados tanto en las dimensiones consideradas como en su relación mutua debido a que la misma constituye un atributo de inserción laboral de la población económicamente activa. El patrón es el que se inserta en las actividades económicas mediante el aporte de capital y la ocupación de asalariados para el desarrollo de las actividades productivas. En tanto que son los que asumen las funciones directivo organizativas de la empresa, la complejidad de las tares desarrolladas es equivalente por lo menos al nivel de calificación técnico. La categoría cuenta propia, es decir aquéllos, que se desempeñan en una situación laboral autónoma y en el mismo aportan su trabajo y algo de capital, sin el empleo de asalariados, reviste un amplio espectro de calificaciones posibles según el tipo de tareas organizativas y de ejecución desempeñadas. Por ultimo, los asalariados y los familiares sin remuneración.
El INDEC exploró mediante el carácter de la ocupación en el periodo 1991-1997 con el interés de señalar una primera imagen del fenómeno, en donde se observa en todos los caracteres un predominio de baja calificación, que incluye tanto las no calificadas como aquéllas con calificación operativa. En el análisis por edad, el porcentaje de profesionales es superior en el grupo de 25 a 64 años y en el sexo femenino. En los no calificados las cifras son superiores en los menores de 25. En relación con las ramas de actividad, las que cuentan con el mayor numero de profesionales son: ocupaciones directivas y gerenciales de empresas privadas pequeñas y medianas, seguidas por los trabajadores de salud y sanidad y en cargos de gestión administrativa, jurídica, contable y financiera, y directivos de instituciones estatales y organizaciones sociales. Salvo en las áreas de Dirección en Poderes del Estado, en Instituciones del Estado y de Grandes empresas con mayores porcentajes en calificación profesional y en salud, educación y servicios sociales es en donde se observa la primacía de la calificación técnica, en las demás ramas los valores más altos se concentran siguiendo el perfil provincial de calificación operativa.
El cambio de paradigma tecno-productivo remite tanto a las transformaciones tecnológicas y organizacionales de las empresas como a las modificaciones que se observan en las relaciones entre ellas. Las transformaciones que atraviesa el mundo industrial y empresarial llevan a exigencias en el conjunto de conocimientos, habilidades y capacidades necesarias para ingresar en él. El mundo laboral se vuelve cada vez más segmentado en todos sus niveles. Así se alude a nuevas modalidades de interrelación entre los diferentes sectores de la producción y adquiere otra dimensión la múltiple articulación de actores sociales, a fin de concretar acuerdos, implementar tecnología, intercambiar información y desarrollar mercados. Aparecen nuevos modelos de competencias, de tecnologías y se desarrollan conceptos de organización basados en ventajas competitivas a partir del conocimiento, la innovación y la tecnología. Las ventajas competitivas surgen de una optimización de factores políticos, sociales y económicos.
A nivel microsocial se asienta en la interrelación entre las dimensiones tecnológica, social y organizativa, en conocimientos codificados y no codificados y en procesos de aprendizaje acumulativos. A nivel empresarial, una condición importante está dada por la disminución de la verticalidad, de manera que la especialización contribuye al aumento de la productividad y de los procesos colectivos de aprendizaje y especialización. La competitividad se logra mediante las relaciones que toman en cuenta el entorno de las empresas y las conexiones entre ellas. En América Latina, donde el modelo de integración vertical es muy fuerte es conveniente aproximarse a estos procesos. Novik (1997), al analizar los modelos actuales de vinculación empresarial, señala dos grandes vertientes teóricas y dos ejemplos productivos nacionales, en donde está presente la nueva lógica de búsqueda de competitividad. Uno de ellos está ligado a la concepción de especialización flexible como alternativa de salida de la crisis de producción en serie. Así, el sistema de producción en serie se acompañó de interdependencias entre regulaciones macro y microsociales, que equilibraban la demanda agregada con la capacidad productiva y coordinaban la estabilización de los mercados con los sistemas salariales, que ajustaban remuneraciones a costos de vida. El eje central estaba constituido por la gran empresa y la homogeneidad tecnológica y productiva, y las empresas pequeñas complementaban a las grandes. Tienen como ejemplo la experiencia de los distritos industriales del norte de Italia, basada en la especialización complementaria de pequeñas y medianas empresas concentradas en un espacio territorial. La otra línea fue la del sistema japonés referido al proceso heterogéneo de transformaciones organizacionales en la industria japonesa, basado en políticas de subcontratación con los proveedores como relación a largo plazo y condicionada por del ciclo de vida de los productos.
A partir de la idea de que la reconversión productiva en América Latina trascendía las modificaciones internas de carácter tecnológico u organizacional empresarial se organizó en 1995 y 1996 la Red Latinoamericana de Educación y Trabajo, a fin de analizar un doble mecanismo cambio tecnológico organizacional y vinculación empresarial y entorno, con el propósito de abordar si éstos cambian el perfil de competencias demandadas y desde los conocimientos requeridos se buscó trascender el conocimiento de calificación como stocks de conocimientos y habilidades, y reemplazarlo por el de competencias , definidas como la capacidad de actuar, intervenir, decidir en situaciones no previsibles. Zarifian (1996) considera que los nuevos modelos productivos obligan a los trabajadores a enfrentarse con problemas de gestión, de elecciones entre calidad, costo, innovación y a resolverlos como así también a una renovación exigida por la variación permanente de los productos. Para el autor la competencia se define como una toma de responsabilidad del trabajador en las situaciones productivas, lo que implica más que un conjunto de conocimientos, una actitud social y ejercicios sistemáticos de reflexividad, lo que debe ser entendido como una mirada critica hacia el mismo.
Si bien la expansión en la utilización del concepto de competencias se ubica en la década de los ochenta según Vargas, Casanova y Montanaro (2001), fue en los años setenta cuando se comenzó a explorar la idea como resultado de investigaciones que buscaron identificar variables para explicar el desempeño laboral y mediante características que diferenciaban los niveles de rendimiento de los trabajadores. Los factores seleccionados se centraban más en el comportamiento de las personas que en la descripción de la tarea o puesto de trabajo. Mertens (1997), al definir calificación, la considera como conjunto de conocimientos y capacidades, incluidos los modelos de comportamiento y habilidades que se adquieren en la educación formal. Para su identificación, se aplicaba el método del análisis ocupacional, mediante el cual se hacía un inventario de las tareas comprendidas en una ocupación. La competencia se dirige sólo a algunos aspectos de estos conocimientos y habilidades y se refiere a los necesarios para lograr resultados exigidos en una determinada circunstancia. Para su identificación se debe partir de los resultados deseados por la organización que deriva en tareas y éstas, en conocimientos.
El autor distingue entre competencias genéricas, específicas y básicas, en donde las primeras remiten a comportamientos y actitudes laborales de diferentes ámbitos de producción, como habilidad de planificación, de negociación etc.; las segundas se refieren a los aspectos técnicos relacionados con la ocupación y no es tan fácil su transferencia a otro ámbito como por ejemplo la operación de máquinas especializadas, y la tercera es la formación básica, tal como habilidad para leer, escribir, etc. Su definición exige para Gallart (2002) acuerdo entre el mundo del trabajo y el de la educación, ya que es producto de una combinación de educación formal, aprendizaje en el trabajo y educación no formal. Para la autora, a diferencia de las calificaciones que son fácilmente evaluables y medibles y constituyen el objeto del análisis ocupacional tradicional, las competencias incluyen conocimientos más amplios, capacidad de análisis, resolución de problemas concretos y toma de decisiones en contextos de incertidumbre, el sujeto de competencias es la persona, no el puesto. Las personas pueden cambiar ocupaciones y seguir utilizando las competencias aprendidas. Éstas, si bien tienen su base en los conocimientos y actitudes adquiridas en la educación formal incorporan aprendizaje del ámbito no formal.
La Red Latinoamericana de Educación y Trabajo, preocupada por esta problemática, buscaba superar el enfoque tradicional, en donde el tema se analizaba desde la idea de cambio tecnológico considerado como variable independiente en relación con las variables dependientes, donde estaba el conjunto de calificaciones requeridas y se dirigía a indagar al conjunto de habilidades y saberes y las exigencias puestas en términos de competencias y no de conocimientos. El primer punto de reflexión está dirigido a la etapa de reconversión productiva dentro del proceso macroeconómico por el que atravesaron los países latinoamericanos que muestran caminos diversos a raíz de las diferentes estrategias usadas por los gobiernos nacionales. Los países latinoamericanos instrumentaron sus procesos de reconversión en el marco de políticas macroeconómicas de ajuste caracterizadas por la lucha contra la inflación, la renuncia del Estado a su rol especifico, la apertura económica, industrial y financiera, la estabilización monetaria, etc. Las reformas estructurales no se encararon en forma simultánea, lo que llevó a situaciones heterogéneas tanto en los aspectos productivos como sociales
Como consecuencia de tal segmentación de los mercados, de la complejidad del entramado de relaciones empresariales y la heterogeneidad de inserción laboral se vuelve difícil detectar aspectos genéricos de las demandas a la formación a pesar de los procesos de modernización y globalización.
En general hay consenso en que un punto de partida lo marca el aumento de flexibilidad laboral, que exige mayor nivel tanto de educación básica como de calidad. Pero en relación con las políticas de gestión de recursos humanos, se observa que se les asigna poca importancia, salvo en los sectores de punta tecnológica como es el caso de las telecomunicaciones en Argentina. Pero de acuerdo con diferentes estudios las unidades productivas pequeñas y medianas tienen dificultades tanto para formular como para implementar sus requisitos de inserción laboral con lo que la formación profesional de oferta no da paso a la formación de demanda. Las empresas medianas y pequeñas adoptan en general formas de producción tayloristas y tienen poco poder para utilizar los recursos para capacitación. Esta seria dificultad sólo podrá ser superada mediante asociaciones sectoriales para definir sus necesidades y actuar frente a ellas. Si bien existe un discurso mediante el cual se reconoce la importancia de las nuevas capacidades laborales relacionadas con la posibilidad de actuar mediante la utilización de conocimientos aprendidos en situaciones críticas y no previsibles, en lugar de las calificaciones antiguas y que consistían en aprendizajes durante un periodo necesario e inserción en la estructura empresarial.
Pero en realidad el concepto de competencias sólo tiene un rol discriminatorio a la hora de realizar contrataciones más que una condición vista como indispensable para realizar el perfeccionamiento profesional, según los estudios de Gallart (1997). La autora señala líneas posibles de estudio futuro acerca de las trayectorias laborales calificantes y su tránsito por firmas situadas en diferentes espacios de la trama productiva, con descripción detallada acerca de información real sobre el origen socioeconómico, género, base de educación formal y no formal y desde allí analiza la carrera ocupacional con atención a las tareas desempeñadas. Asimismo expone la posibilidad de otra línea de análisis centrada en la articulación entre gestión de recursos humanos y demandas calificacionales por parte de las empresas con las instituciones estatales de capacitación, a fin de establecer mecanismos de asociación que permitan que la capacitación llegue a las pequeñas empresas y a los sectores de operarios calificados y semicalificados. Finalmente, la autora propone una línea de investigación en la transposición pedagógica de las competencias, o sea descubrir las condiciones curriculares y organizacionales a fin de que las instituciones educativas transmitan competencias y no sólo contenidos y habilidades, en donde ve como fundamental la coordinación entre las organizaciones productivas y el sistema de formación educativa, ya que entre ambas existe un natural aislamiento y falta de comprensión, asimismo la autora reflexiona sobre la carencia de considerar la formación como un insumo necesario a la competitividad por parte de las empresas como así también la dificultad existente para conceptuar claramente las competencias. Los peligros que deben evitarse se sitúan en la contradicción entre el discurso de la organización de trabajo moderna con demanda de competencias de alto nivel y una realidad laboral de trabajo parcializado y calificaciones estrechas y desde el sistema educativo en la sustitución de títulos sin cambios esenciales y dejar de desarrollar organizaciones y sistematizaciones complejas sobre bases endebles conceptualmente o, como dice Gallart, de sistematizar lo inexistente.
Calificación por categoría ocupacional según división político administrativa
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Cuadro 34: Perfil de la Calificación Ocupacional por Categoría Ocupacional Ambos Sexos. País. 2001 |
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Patrón |
Cuenta Propia |
Asalariado Público |
Asalariado Privado |
Trabajador Familiar |
|
Calificación Profesional |
26,2 |
10,5 |
11,5 |
4,0 |
3,4 |
|
Calificación Técnica |
73,8 |
10,2 |
2,1 |
10,1 |
6,4 |
|
Calificación Operativa |
-- |
67,4 |
39,0 |
47,4 |
57,3 |
|
No Calificados |
--- |
4,3 |
12,0 |
32,2 |
26,3 |
|
Otros |
--- 100,0 269954 |
7,6 100,0 740449 |
5,4 100,0 769019 |
6,3 100,0 2177001 |
6,6 100,0 39593 |
|
Fuente: Censo de Población y Vivienda.2001. Elaboración Propia |
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Cuadro 35: Perfil de la Calificación Ocupacional por Categoría Ocupacional Ambos Sexos. Santiago del Estero. 2001 |
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Patrón |
Cuenta Propia |
Asalariado Público |
Asalariado Privado |
Trabajador Familiar |
|
Calificación Profesional |
23,8 |
3,4 |
7,7 |
1,4 |
1,1 |
|
Calificación Técnica |
76,2 |
4,9 |
34,2 |
6,2 |
3,8 |
|
Calificación Operativa |
--- |
74,7 |
38,5 |
42,6 |
57,0 |
|
No Calificados |
--- |
7,5 |
14,1 |
43,1 |
23,4 |
|
Otros |
--- 100,0 6357 |
9,6 100,0 47885 |
5,5 100,0 49024 |
6,1 100,0 72658 |
14,7 100,0 1780 |
|
Fuente: Censo de Población y Vivienda.2001. Elaboración Propia |
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Una lectura de las distribuciones porcentuales de ocupados en la categoría de calificación profesional que se desempeñan como asalariados públicos permite diferenciar dos grupos. Por un lado, aquellas provincias cuyos valores porcentuales superan el 10 % de asalariados en la categoría de calificación profesional y, por otro, las que cuentan con porcentajes inferiores. Dentro del primer grupo se encontrarían Córdoba, Mendoza, Tucumán, San Juan, Buenos Aires, Río Negro, y Santa Fe. Entre las provincias del segundo grupo, es decir, con porcentajes inferiores al 10 % , Formosa y Santiago del Estero lideran con valores de 7,7 y 7,6 % respectivamente. Comparten esta situación las provincias restantes. La situación de posibilitar situaciones de baja calificación podría sugerir aspectos clientelares asociados al ingreso a la administración pública. (Ver Anexo – Comprobación).
En el particular universo de los trabajadores que trabajan como patrones se advierte registros con porcentajes más elevados preferentemente entre los que ejercen ocupaciones con calificación técnica en el año 2001 tanto a nivel nacional como en todas las provincias del país. La lectura de la información acerca de los trabajadores cuenta propia señala que presentan perfiles de calificación técnica en la misma fecha a nivel nacional y en todas las juridicciones provinciales del país.
CALIFICACIÓN OCUPACIONAL POR RAMA DE ACTIVIDAD EN LAS DIFERENTES PROVINCIAS
Las ramas con las que trabaja el INDEC son las siguientes: Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, Pesca y servicios conexos, Explotación de minas y canteras, Industria manufacturera, Electricidad, gas y agua, Construcción, Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores, motocicletas, efectos personales y enseres domésticos, Servicios de hotelería y restaurantes, Servicio de transporte, de almacenamiento y de comunicaciones, Intermediación financiera y otros servicios financieros , Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria, Enseñanza, Servicios sociales y de salud, Servicios comunitarios, sociales y personales n.c.p., Servicios de hogares privados que contratan servicio doméstico, Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales, Actividades no bien especificadas. En el cuadro siguiente se presentan los porcentajes según calificación.
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Cuadro 36: Distribución Porcentual de Calificación Ocupacional por Rama de Actividad. País 2001 |
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Calific. Profes. |
Calific. Técnica |
Calific. Opérativa |
No Calific. |
Otros |
Total |
|
|
Agricultura, ganadería, caza y silvicultura |
2,1 |
9,2 |
67,2 |
18,0 |
3,5 |
100,0 |
897.507 |
|
Pesca y servicios conexos |
2,7 |
14,28,9 |
74,2 |
11,7 |
2,5 |
100,0 |
13.475 |
|
Explotación de minas y canteras |
9,8 |
|
58,6 |
10,4 |
7,0 |
100,0 |
37.978 |
|
Industria manufacturera |
5,3 |
11,5 |
66,7 |
12,0 |
4,5 |
100,0 |
1.249.362 |
|
Electricidad, gas y agua |
8,5 |
15,9 |
55,6 |
11,6 |
8,4 |
100,0 |
90.161 |
|
Construcción |
3,6 |
7,2 |
77,4 |
9,9 |
1,9 |
100,0 |
662.197 |
|
Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores, motocicletas, efectos personales |
3,7 |
16,6 |
46,8 |
23,3 |
9,6 |
100,0 |
1911.378 |
|
Servicios de hotelería y restaurantes |
3,3 |
9,4 |
45,7 |
39,4 |
2,2 |
100,0 |
301.680 |
|
Servicio de transporte, de almacenamiento y de comunicaciones |
4,0 |
11,6 |
72,7 |
9,8 |
1,9 |
100,0 |
717563 |
|
Intermediación financiera y otros servicios financiera |
15,9 |
22,2 |
52,7 |
5,9 |
3,3 |
100,0 |
186.506 |
|
Servicios inmobiliarios, empresariales y de alquiler |
28,4 |
19,5 |
32,6 |
14,6 |
4,9 |
100,0 |
699.655 |
|
Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria |
9,9 |
16,3 |
55,0 |
13,3 |
5,5 |
100,0 |
922.596 |
|
Enseñanza |
10,1 |
67,3 |
15,3 |
6,3 |
6,3 |
100,0 |
930.461 |
|
Servicios sociales y de salud |
32,8 |
29,7 |
23,9 |
11,8 |
1,8 |
100,0 |
591.592 |
|
Servicios comunitarios, sociales y personales n.c.p. |
7,1 |
24,2 |
45,8 |
17,3 |
5,6 |
100,0 |
507.451 |
|
Servicios de hogares privados que contratan servicio doméstico |
0,2 |
1,6 |
9,5 |
88,1 |
0,6 |
100,0 |
760.673 |
|
Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales |
22,8 |
10,3 |
42,8 |
6,8 |
17,3 |
100,0 |
1.979 |
|
Actividades no bien especificadas |
|
|
|
|
|
|
430.973 |
|
Fuente: Censo de Población y Vivienda.2001. Elaboración Propia |
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A nivel país y, en relación con las más altas calificaciones tenemos que los profesionales observan los mayores porcentajes en la rama Servicios Sociales y de Salud y en la categoría de calificación técnica son la rama de Enseñanza los que presentan los porcentajes más altos y luego se ubican las categorías de calificación de la rama Servicios Sociales y de Salud y la rama de Servicios Comunitarios, Sociales y Personales. Por otro lado los trabajadores con calificación operativa, al ser el perfil predominante en el país, registran altos porcentajes en la mayoría de las ramas de actividad salvo en la rama Servicios de Hogares Privados que contratan Servicio Doméstico, la rama de Enseñanza, la rama Servicios Sociales y de Salud, la rama de Servicios Inmobiliarios, Empresariales y de Alquiler, la rama de Servicios Comunitarios, Sociales y Personales, y la rama de Comercio al por Mayor y al por Menor. En relación con esta categoría tenemos que la rama Administración Pública, defensa y Seguridad presenta en esta categoría los mayores porcentajes (55,0 %). Finalmente los no calificados presentan un 88,1 % en la rama de actividad Servicios de Hogares Privados que contratan Servicio Doméstico y 39,4 % en la rama de Hotelería y Restaurantes.
A manera de enriquecer el contexto de estudio se desarrolla información sobre las distintas provincias en relación con el perfil. (Ver Anexo – Comprobación).
Es necesario recordar que las diferentes ramas cuyos porcentaje se exponen en los siguientes cuadros responden a la siguiente clasificación A) Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, B) Pesca y servicios conexos,(C) Explotación de minas y canteras(D) Industria manufacturera,(E) Electricidad, gas y agua, F) Construcción,(G) Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores, motocicletas, efectos personales y(H) Servicios de hotelería y restaurantes(I) Servicio de transporte, de almacenamiento y de comunicaciones,(J) Intermediación financiera y otros servicios financieros(K) Servicios inmobiliarios, empresariales y de alquiler,(L) Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria (M) Enseñanza(N) Servicios sociales y de salud,(O) Servicios comunitarios, sociales y personales n.c.p.(P) Servicios de hogares privados que contratan,(Q) Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales (Z) Actividades no bien especificadas.
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Cuadro 37: Distribución Porcentual de Calificación Ocupacional por Rama de Actividad. Santiago del Estero. 2001 |
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Calific. Profes. |
Calific. Técnica |
Calific. Opérativa |
No Calific. |
Otros |
Total |
|
|
Agricultura, ganadería, caza y silvicultura |
0,8 |
2,8 |
72,1 |
21,0 |
3,3 |
00,0 |
34.184 |
|
Pesca y servicios conexos |
--- |
4,5 |
90,9 |
--- |
4,6 |
00,0 |
44 |
|
Explotación de minas y canteras |
1,0 |
3,1 |
70,9 |
16,3 |
8,7 |
00,0 |
196 |
|
Industria manufacturera |
1,6 |
6,9 |
77,9 |
11,4 |
2,2 |
00,0 |
12.369 |
|
Electricidad, gas y agua |
3,8 |
13,6 |
64,0 |
12,2 |
6,4 |
100,00 |
1289 |
|
Construcción |
1,5 |
4,6 |
78,9 |
13,0 |
2,0 |
100,00 |
14.693 |
|
Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores, motocicletas, efectos personales |
2,4 |
11,4 |
51,5 |
25,7 |
9,0 |
100,00 |
28.611 |
|
Servicios de hotelería y restaurantes |
1,9 |
6,3 |
3,2 |
36,5 |
2,1 |
100,00 |
3994 |
|
Servicio de transporte, de almacenamiento y de comunicaciones |
1,6 |
7,2 |
78,5 |
11,4 |
1,3 |
100,00 |
8.330 |
|
Intermediación financiera y otros servicios financiera |
11,6 |
18,7 |
58,5 |
8,3 |
2,9 |
100,00 |
1.176 |
|
Servicios inmobiliarios, empresariales y de alquiler |
19,5 |
17,5 |
35,7 |
21,1 |
6,2 |
100,00 |
5.165 |
|
Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria |
7,6 |
14,9 |
57,3 |
16,3 |
3,9 |
100,00 |
18.535 |
|
Enseñanza |
8,1 |
70,7 |
12,1 |
8,6 |
0,5 |
100,00 |
18.840 |
|
Servicios sociales y de salud |
22,0 |
36,6 |
27,9 |
11,9 |
1,6 |
100,00 |
8.009 |
|
Servicios comunitarios, sociales y personales n.c.p. |
4,9 |
22,8 |
44,1 |
24,1 |
4,1 |
100,00 |
5.451 |
|
Servicios de hogares privados que contratan servicio doméstico |
0,1 |
1,2 |
6,6 |
91,4 |
0,7 |
100,00 |
15.629 |
|
Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales |
50,0 |
50,0 |
0,0 |
0,0 |
0,0 |
100,00 |
2 |
|
Actividades no bien especificadas |
|
|
|
|
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9.929 |
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Fuente: Censo de Población y Vivienda. INDEC 1991-2001. Elaboración Propia |
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Entre las ramas de actividad con mayores valores porcentuales de ocupados en la categoría calificación profesional, se encuentran servicios sociales y de salud y servicios inmobiliarios, empresariales y de alquiler. Ambas ramas de servicios exhiben en gran parte de todas provincias que integran el territorio nacional porcentajes superiores al 20 % en la categoría calificación profesional. Por otro lado, las provincias de Santiago del Estero, Tierra del Fuego y Santa Cruz tienen registros inferiores al citado valor porcentual en la categoría servicios inmobiliarios, empresariales y de alquiler. Los rubros con menores exigencias de calificación y, como consecuencia, con altos porcentajes en la categoría de ocupados no calificados en todas las provincias son: Servicios de Hotelería, Servicio de Hogares que contratan servicio doméstico, Comercio, Agricultura y Servicios de Organización. Otro aspecto para tener en cuenta es el porcentaje de calificación profesional entre los ocupados en la administración pública, que observa los mayores porcentajes en las provincias de Córdoba, Chubut y Mendoza, mientras que la provincia de Santiago del Estero junto con Santa Cruz, Formosa y Entre Ríos exhiben los menores porcentajes. Asimismo, en Santiago del Estero, la categoría profesional registra los más elevados porcentajes en la rama de actividad Servicios sociales y de salud al igual que en el país, pero con 10,8 puntos porcentuales menos, seguida por la rama de Servicios inmobiliarios, empresariales y de alquiler con 8,9 % menos que el porcentaje registrado por los trabajadores a nivel país y la Intermediación financiera y otros servicios financieros con 4,3 puntos porcentuales debajo de los registros nacionales. Al igual que en la anterior, la categoría técnicos sigue la tendencia nacional con los mayores porcentaje subicados en las categorías Enseñanza y Servicios Sociales y de Salud, pero en este caso con valores más altos para la provincia que supera a la nación con 3,4 % puntos en la primera rama señalada y con 6,9 % en la segunda. Por otro lado es superada por los porcentajes nacionales en rama de Servicios comunitarios, sociales y personales n.c. por la nación en un 1,4 %. Entre los trabajadores con calificación operativa la provincia, continúa repitiendo el perfil observado a nivel nacional y con un 2,3 % puntos mas de trabajadores en la rama Administración Pública, Defensa y Seguridad que a nivel nacional y con menores porcentajes en la categoría calificación profesional y Técnica, en relación con los valores del país. Finalmente en los no calificados es la rama Servicios de hogares privados que contratan servicio doméstico la que lidera con 3,3 % puntos abajo del porcentaje nacional y la rama de Servicios de hotelería y restaurantes con valores de 36,4 % y 3 % puntos menos que el porcentaje del país en esa rama y categoría.
La lectura por ramas de actividad exige una rápida mirada a las posturas y enfoques en relación con los cambios impuestos en las últimas décadas. Así Negri (2002) sostiene que el proceso de modernización ha finalizado, debido a que la producción industrial ya no expande su dominio sobre las formas económicas y sociales. Para el autor, un síntoma de esta transformación se manifiesta en los cambios cuantitativos registrados en el ámbito del empleo, de manera tal que mientras la modernización se manifestó en la migración de mano de obra del sector primario agricultura y minería al secundario o industrial, el proceso de informatización que el autor denomina postmoderno se expresa en la migración de la industria al sector de servicios o sector terciario, que se caracteriza por abarcar una amplia gama de actividades que van desde el cuidado de la salud y la educación, las finanzas, hasta el transporte y la publicidad. El tipo de empleo en este sector se caracteriza por ser móvil y requiere por lo tanto aptitudes flexibles. Pero lo más importante en este trabajo es el tipo de requerimiento y el lugar central lo ocupan el conocimiento, la información y la comunicación; es por ello que diversos autores para referirse a esta economía la denominan informática. Claro que esto de ninguna manera significa dejar de lado la producción industrial sino que al igual que la industria transformó la agricultura o la granja en un ámbito más productivo, la revolución informática modifica la industria y redefine sus procesos.
Castell señala dos modelos se informatización o dos estrategias para afrontar la transición económica con ventajas, aunque ambos incluyen el aumento de empleo en el sector servicios, pero con énfasis diferente en cuanto a servicios y relaciones entre ellos. De esta manera existiría una línea liderada por EEUU, Reino Unido y Canadá, y orientada a un modelo de economía de servicios, lo que implica un aumento de empleos en este sector y una caída en el sector secundario. En el segundo, o modelo infoindustrial, los ejemplos son Japón y Alemania, y la característica es la de que el empleo industrial cae en forma más lenta que en el primer caso y existe una estrecha relación entre el proceso de industrialización y la producción industrial. Si bien muchos países no se encuentran en condiciones de adoptar alguno de estos modelos, los procesos actuales de globalización les exigen cambios producidos por las exportaciones y desplazamientos de producción industrial que realizan los países líderes, aunque éstas los ubiquen en situación de subordinación a la producción de servicios de mayor valor. El paso a una economía informática exige un cambio en la calidad y naturaleza del trabajo, de manera tal que la informatización y la comunicación cumplen un rol esencial en la producción. Según Negri (2002) el paso del sistema taylorista al toyotista tiene que ver con el sistema de comunicación establecido entre la producción y el consumo de mercancías, la transmisión de información entre la fábrica y el mercado. En el primer sistema no se observaba dicha relación, sino que se basó en la falta de relación entre la producción y el consumo. El toyotismo se caracteriza por invertir esta estructura mediante una constante comunicación entre ambos espacios
Diferentes paradigmas se han ocupado de la relación educación- trabajo, uno de ellos es la Teoría del Capital Humano, que tuvo influencias a partir de las preguntas que giraban acerca de la diferencia de ingresos asociada a la capacidad productiva y a los niveles de educación formal. Pero en los setenta sus enfoques fueron el centro de la crítica en relación con su visión sobre la contribución de la educación al desarrollo. La perspectiva crítica centró el debate en el carácter reproductor del sistema educativo respecto de la oferta laboral. Tal como plantea Tedesco (1987), las diferencias entre el dinamismo de la acción educativa y la rigidez en la creación de puestos de trabajo había producido un fenómeno que el autor denomina homogeneización creciente de la oferta de mano de obra, que obligaba al mercado a desarrollar mecanismos diferenciadores con relativa independencia de los aspectos educativos. Así el autor señalaba que la creciente homogeneización de la condición educativa no habría eliminado la discriminación y se efectuaba en el mercado sin la legitimidad que antiguamente le había brindado la diferenciación educativa.
Hoy parecería que la incorporación de nueva tecnología por la transformación de los procesos productivos exige la incorporación de trabajadores más capacitados. Así Filmus (1996) señala que se va ampliando la diferencia existente entre quienes acceden a distintos niveles de escolaridad, de manera que aquéllos que poseen menor nivel educativo tienen menos posibilidades de insertarse laboralmente y cuando lo hacen, se agrupan en los lugares de mayor precarización laboral, lo que significa menor salario y beneficios. El avance científico tecnológico aplicado a la producción de bienes y servicios ha generado cambios en la organización del mundo del trabajo, de manera que van dejando atrás los modelos derivados del fordismo y el taylorismo. El comienzo de la aplicación de las nuevas tecnologías generó debates, aunque las primeras interpretaciones surgieron a fines de los setenta y preveían acerca de una tendencia a la descalificación de la fuerza de trabajo, éstas mostraron que era una visión muy parcializada del proceso.
Hoy las teorías ponen énfasis en la calificación de fuerza laboral y coinciden en general en que la combinación de las nuevas tecnologías de automatización basadas en la informática y la microelectrónica generan un nuevo paradigma productivo por las formas radicalmente distintas de organizar el trabajo. La nueva tecnología expulsa mano de obra con poca escolaridad que en el país, debido a la reducción relativa, según Cortes (1995), del producto manufacturero respecto del PBI total que se vio potenciada según datos de 31,6 en 1974 a 25,4 en 1993, ya que los grupos con menor educación se concentraban en ese sector. Asimismo también significó menores posibilidades laborales la privatización de empresas del Estado de los noventa y la racionalización administrativa. Distintos autores han advertido acerca del peligro de la desocupación que afecta y afectaría a aquéllos que no cuenten con capacidades necesarias como para poder retornar. Carnoy (1978) hace referencia al efecto fila para dirigirse a procesos que se dan cuando se estrecha el mercado de trabajo y aquéllos que han accedido a mayor escolaridad desalojan de la fila de buscadores de trabajo a quienes poseen menor nivel educativo aún para puestos que exigen menor calificación. Así, nuestra educación posibilitaría el acceso al mercado laboral en mejores ocupaciones más por una función de selección social que por los saberes y calificaciones que brinda. Esto ubica a la educación en una situación que lleva a redefinir su función, ya que según Filmus (1996) significó, en momentos de expansión del mercado laboral, un trampolín para acceder a mejores niveles sociales. El autor ve hoy la educación como un paracaídas que posibilita un descenso más lento para quienes han accedido a niveles mayores. Para él, el problema de la relación educación trabajo o educación sociedad no debe ser circunscrito a la formación de ciudadanos para atender sólo los requerimientos del mercado laboral, porque eso sería aplicar una lógica inmediatista o instrumentalista, lo que significa limitar el sistema educativo a los requerimientos de mano de obra o, lo que puede ser de mayor gravedad, deteriorar la calidad de la educación que reciben aquellos sectores que no están en condiciones de acceder a un puesto de trabajo moderno, sino que se hace necesario el planteo de un eje estructurador entre trabajo y educación que está dado por la formación de ciudadanos en competencias necesarias para participar de los procesos sociales y productivos actuales. Filmus (1996) señala un conjunto de razones para plantear una redefinición de las relaciones entre Estado, sociedad y educación, en una dirección democratizadora en relación con, en primer lugar, la educación, que en el país debe garantizar para todos los argentinos la posibilidad de acceso a igualdad de posibilidades laborales, por lo que el elemento principal para el ingreso al mercado laboral debe ser la capacidad y no el origen socioeconómico. En segundo lugar, el autor plantea que la complejidad creciente por el desarrollo de las sociedades obliga a mayor educación aún para desempeñarse en los espacios menos modernos del mercado de trabajo. Esto hace que se vuelva imprescindible una formación polivalente, el desarrollo de capacidades asociadas al pensamiento abstracto unido a la posibilidad de respuestas creativas ante las situaciones que presentan los permanentes cambios. Finalmente, sostiene que es hora de poner fin a la dicotomía de formación para el trabajo o ciudadana, ya que las capacidades requeridas en los nuevos procesos laborales y actuar sobre los mismos no son tan diferentes de las exigidas para participar en la sociedad actual y en la vida democrática, a lo que se podría agregar la idea de formación integral para la vida.
Resumiendo, tenemos que las nuevas formas de organización del trabajo hacen desaparecer tanto la producción en cadena como los puestos fijos, ya que los nuevos procesos productivos requieren de una elevación del nivel de complejidad de las tareas por desarrollar y mayor capacitación, al mismo tiempo que plantean la necesidad de una comprensión global del proceso tecnológico que exige de sólida formación general y una alta capacidad de pensamiento abstracto. La rotación permanente de personal para realizar las actividades requiere una formación polivalente, polifuncional y flexible, unida a una amplia formación técnica y, por otro lado, a medida que se plantea un amplio abanico de posibilidades de autonomía en la toma de decisiones, se va reemplazando la estructura piramidal y cerrada por redes planas, interactivas y abiertas.
CORRESPONDENCIA DE LA CALIFICACIÓN OCUPACIONAL Y EL NIVEL EDUCATIVO EN EL AñO 2001
La interacción de los aspectos seleccionados para el estudio se exhiben mediante cuadros de información censal del año 2001 con el propósito de describir a través de valores porcentuales la situación nacional y provincial mediante las categorías de calificación profesional, técnico, operativo y no calificado. Toffler (1983) y Rifkin (1996) sostienen que la relación entre trabajo e identidad se sitúa en la modernidad en el período de consolidación del fordismo. En oposición a esta concepción se ubican los que lo enfocan al mismo como estructurador de la vida del hombre y de su relación con los demás. Desde esta perspectiva la calificación, el saber que se detenta y expone en el ámbito laboral puede condicionar los espacios que ocupan los individuos, ya que el trabajo se presenta y desenvuelve en un lugar con intereses encontrados y de lucha por la identidad, el sentido y la apropiación del saber. Así, en el concepto de identidad profesional, la profesión implica una comunidad de creencias, saberes y sentidos, remite a grupos con relativa homogeneidad, que se diferencian entre sí por el lugar en la sociedad y puede ser pensada en términos de imposición sobre los individuos o mediante un proceso de carácter activo por parte de los individuos. En el trabajo se encuentran presentes los distintos tipos de saberes, el saber, saber hacer y saber ser. El primero o saber científico-técnico apunta a los sistemas de conceptos que entran en juego en el mundo laboral, el saber hacer puede ser leído como el proceso de conocimiento técnico- instrumental que se expone en la sociedad. En el perfil profesional tienen primacía los saberes de tipo general científico y en el técnico se combina el saber científico-técnico con el saber hacer. El aspecto que podría señalarse como constituyente del perfil técnico según, Spinosa (2005), es la relación con los instrumentos que son los medios de trabajo empleados que, a diferencia de los artefactos, suponen una mirada al proceso de trabajo que se posa en el hombre e implica la instrumentalización de los artefactos. El autor diferencia en relación a la concepción del conocimiento los aportes realizados tanto por Piaget como por Vigotski. Para el primero, el sujeto construye conocimiento por descubrimiento mientras que para el segundo lo hace por reconstrucción en su relación con los otros. La diferencia entre saber hacer y saber se encontraría en las fuentes de conocimiento, la experiencia del hombre en el mundo y los conceptos preexistentes. El autor se refiere a la formación profesional y técnica que, en Argentina, se ubicaría a fines del siglo XIX para el primero, con la creación de las universidades y, para los técnicos, en la Escuela Técnica Otto Krause; se consolida en el período de sustitución de importaciones con las escuelas fábrica y las técnicas de la nación. Asimismo, el autor señala la fragmentación de las certificaciones y experiencias educativas al mismo tiempo que la homogeneización en el marco de la reforma educativa y el establecimiento de la educación polimodal, de manera que ya no es posible hablar de un perfil técnico en los egresados del nivel medio y asociarl con un determinado conjunto de prácticas y saberes comunes. Algunos de los aspectos en donde se manifiesta la transfomación es en el taller, cuya experiencia se vio reducida y en algunos casos extirpada según la propuesta educativa junto a una mayor importancia de contenidos generales en detrimento de los específicos.
Correspondencia entre Calificación Ocupacional y Nivel de Instrucción. País - Santiago del Estero, 1991-2001.
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Cuadro 38: Correspondencia entre Calificación Ocupacional y Nivel de Instrucción. País 1991 |
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|
Sin Instrucción y Primaria Incompleta |
Nivel Primario y Secundario Incomp |
Secundario completo y Nivel Terciario y Universitario Incomp |
Nivel Universitario Completo |
|
Calificación Profesional |
0,2 |
1,2 |
7,6 |
43,7 |
|
Calificación Técnica |
2,8 |
7,6 |
32,1 |
42,9 |
|
Calificación Operativa |
48,2 |
55,7 |
45,3 |
11,3 |
|
No Calificados |
47,3 |
34,1 |
14,8 |
0,5 |
|
Otros |
2,8 100,0 3.803.490 |
1,4 100,0 5.939.881 |
0,2 100,0 2.608.125 |
1,6 100,0 650.830 |
|
Fuente: Censo de Población y Vivienda.2001. Elaboración Propia |
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|
Cuadro 39: Correspondencia entre Calificación Ocupacional y Nivel de Instrucción. País 2001 |
||||
|
|
Sin Instrucción y Primaria Incompleta |
Nivel Primario y Secundario Incomp |
Secundario completo y Nivel Terciario y Universitario Incomp |
Nivel Universitario Completo |
|
Calificación Profesional |
0,6 |
1,5 |
7,5 |
57,6 |
|
Calificación Técnica |
5,1 |
9,6 |
31,5 |
26,5 |
|
Calificación Operativa |
53,6 |
55,1 |
43,0 |
11,7 |
|
No Calificados |
32,9 |
26,7 |
11,2 |
1,2 |
|
Otros |
7,8 100,0 1.358.328 |
7,1 100,0 4.604.698 |
6,8 100,0 4.023.032 |
3,0 100,0 927.129 |
|
Fuente: Censo de Población y Vivienda.2001. Elaboración Propia |
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Cuadro 40: Correspondencia de la calificación ocupacional y el nivel educativo Santiago del Estero 1991 |
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|
Sin Instrucción y Primaria Incompleta |
Nivel Primario y Secundario Incomp |
Secundario completo y Nivel Terciario y Universitario Incomp |
Nivel Universitario Completo |
|
Calificación Profesional |
0,5 |
1,2 |
6,5 |
44,8 |
|
Calificación Técnica |
3,0 |
7,8 |
50,5 |
30,0 |
|
Calificación Operativa |
33,1 |
40,0 |
25,3 |
13,8 |
|
No Calificados |
49,9 |
39,1 |
8,5 |
1,7 |
|
Otros |
13,5 100,0 |
11,9 100,0 |
9,3 100,0 |
9,8 100,0 |
|
Fuente: Censo de Población y Vivienda 1991 INDEC. Elaboración Propia |
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Cuadro 41: Correspondencia de la calificación ocupacional y el nivel educativo Santiago del Estero 2001 |
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|
Sin Instrucción y Primaria Incompleta |
Nivel Primario y Secundario Incomp |
Secundario completo y Nivel Terciario y Universitario Incomp |
Nivel Universitario Completo |
|
Calificación Profesional |
0,3 |
0,9 |
6,1 |
55,1 |
|
Calificación Técnica |
2,8 |
10,9 |
45,9 |
29,0 |
|
Calificación Operativa |
45,0 |
46,0 |
33,2 |
11,9 |
|
No Calificados |
41,8 |
34,7 |
9,6 |
1,0 |
|
Otros |
10,1 100,0 45.124 |
7,8 100,0 79.635 |
5,2 100,0 54.426 |
3,0 100,0 7.261 |
|
Fuente: Censo de Población y Vivienda.2001. Elaboración Propia |
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Correspondencia entre Calificación Ocupacional y Nivel de Instrucción por división político administrativa 2001
Esta parte del trabajo se vio limitada, por la imposibilidad de contar con información del censo de 1991, por división político administrativa, lo que plantea restricciones en la comparación con la información. (Ver Anexo – Comprobación).
La lectura de la correspondencia entre calificación ocupacional y nivel educativo formal en el país en 2001 muestra en las categorías profesional y operativa de 57,6% y 55,1% respectivamente, sobrecalificación de 53,6 % para los sin estudios o con estudios primarios incompletos y subcalificación 43,0%en los que completaron estudios tanto secundarios como terciarios y con universitarios y terciarios incompletos.
La evolución de la información a nivel provincial registra un crecimiento en la correspondencia para la categoría profesional y operativa y un descenso en la de técnicos y no calificados.
Entre las formas que asume la relación entre calificación ocupacional y nivel de educación formal, además de la correlación, se encuentra la subcalificación, es decir aquellos ocupados con mayor educación que la requerida por la tarea que desarrollan. Esta categoría se hace nítida en el nivel de calificación técnica el plano nacional en el año 1991 y, en menor medida, en el año 2001. A nivel provincial, se exhibe subcalificación entre los técnicos en el año 2001 en las provincias de Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Corrientes, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Tierra del Fuego y Tucumán. Más allá de la presentación de la pauta general de la relación y poniendo atención en las formas de no correspondencia, se destaca la sobrecalificación que afectó a un porcentaje de 48,2 % de los ocupados con calificación operativa del país en 1991 y de 53, 6% en 2001, es decir, creció 5,4 puntos porcentuales. En Santiago del Estero la sobrecalificación de los ocupados con calificación operativa creció 11,9 % en el mismo período. En la última fecha censal todas las juridicciones provinciales observan altos valores de sobrecalificación entre los ocupados con calificación operativa, lo que sugiere que este fenómeno adquiere significación en los ocupados con muy bajo nivel educativo.
El INDEC elaboró un análisis en 1998 en el área metropolitana acerca de determinados aspectos del mercado laboral y el nivel educativo de la población ocupada, a fin de puntualizar aspectos particulares que asume la relación entre la calificación ocupacional y el nivel educativo formal, y las variaciones que a ello imponen la edad y la categoría ocupacional de los ocupados en el área metropolitana. A fin de conocer la subutilización de la fuera de trabajo ocupada, denominada subutilización por calificación, que complementa la visión habitual sobre el subempleo visible o subempleo horario. El nivel educativo funciona como indicador inicial de los conocimientos y habilidades ocupacionales requeridos dado que constituye el único dato educativo sistemáticamente disponible en la información censal y estadística poblacional.
Los datos de 1991-1995 destacan el leve y paralelo aumento relativo de los que ejercen ocupaciones de mayor complejidad y de los que detentan mayores niveles de educación formal. Es decir que entre 1991-1995 se observa un aumento del nivel educativo de la PEA junto a mejores posibilidades de los de mayor nivel educativo de acceder y conservar sus puestos de trabajo, en relación con los de bajo nivel en un contexto caracterizado por la desocupación y el desempleo abierto. Asimismo se observa la presencia de un doble fenómeno: la existencia de mayores condicionamientos educativos formales para la realización de ciertas tareas sin un aumento en la correspondencia con los requerimientos de calificación Ocupacional y un aumento en la subutilización de las capacidades de fuerza de trabajo ocupada, que se inserta en ocupaciones de menor calificación que las que hipotéticamente habilita su nivel educativo. Este hecho fortalece la idea de que un aumento en el nivel educativo formal de la población ocupada no se traduce necesariamente en el ejercicio de ocupaciones de mayor complejidad en tanto la dirección de la estructura productiva y de servicios no suponga la absorción de fuerza de trabajo con un mayor nivel de preparación. En síntesis puede decirse que los datos muestran una asociación entre la complejidad de las tareas y el nivel educativo formal de la población ocupada y un aumento leve de aquéllos que ejercen tareas complejas y de los que alcanzan mayores niveles educativos pero pareciera existir un punto de inflexión entre cada segmento educativo y el siguiente en cuanto a su relación con la calificación ocupacional.
En el área metropolitana, el estudio del INDEC muestra como el nivel de calificación operativa crece más de 7 puntos porcentuales entre 1991 y 1997 junto a un aumento de del nivel educativo de los ocupados con lo que a medida que avanza la década se observa un desajuste entre las calificaciones y la educación alcanzada, lo que implica la subutilización de conocimientos y habilidades de los ocupados. Los trabajadores de calificación operativa representan alrededor de 45 % de los ocupados en el área metropolitana. En relación con los rasgos que parecería asumir el mercado laboral resultaría que los ocupados con menores niveles educativos se insertan con mayor fuerza que al principio del periodo en ocupaciones de baja calificación y pierden oportunidades de ejercer ocupaciones de cierto nivel de calificación, situación que anteriormente parecería asentarse en su experiencia laboral y en los trabajadores que accedieron a altos niveles de educación la situación no se presenta de manera tan homogénea. En la visión demográfica del fenómeno en el área metropolitana se evidencia la edad como un elemento de corte, si bien existen rasgos que prevalecen a lo largo de todo los grupos de edad. El abordaje del atributo referido al carácter de las ocupaciones pone de relevancia rasgos desconocidos del nivel y formas que asume la relación estudiada. Más allá del reconocido aumento relativo de las ocupaciones de servicios y de las de gestión directiva-administrativa-contable-jurídica-informática y de planificación, el nivel de calificación y el educativo inciden diferentemente en cada uno de los caracteres. Si bien las ocupaciones de baja calificación crecen relativamente en todos los caracteres al tiempo que aumenta el nivel educativo, los trabajadores dedicados a las tareas administrativo-contables constituyen la única excepción, pues si bien mejora el perfil educativo, tiende a aumentar también la concentración en las altas calificaciones.
LO QUE DICEN LOS DATOS DE LA EPH. TOTAL DE AGLOMERADOS
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Cuadro 42: Calificación Ocupacional Total de Aglomerados EPH 1994,1998 2005 |
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Calif. Profesional |
Calif. Técnica |
Calif. Operativa |
No Calificado |
Otro |
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Onda 2005 |
9,7 |
16,9 |
48,1 |
24,9 |
0,3 |
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Fuente: Encuesta Permanente de Hogares EPH INDEC |
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Cuadro 43: Calificación Ocupacional NOA EPH 1994,1998 2005 |
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Calif. Profesional |
Calif. Técnica |
Calif. Operativa |
No Calificado |
Otro |
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Onda 2005 |
8,4 |
16,5 |
45,4 |
29,5 |
0,1 |
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Fuente: Encuesta Permanente de Hogares EPH INDEC |
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Las diferencias porcentuales entre el NOA y el total de aglomerados urbanos presentan valores en general inferiores para la primera en las tres primeras categorías que se expresan en 1,3 % en la categoría profesional, 0,4% en la técnica, 2,7 % en la operativa y 4,6 % superiores en la de no calificados. Asimismo los datos para el Gran Bs As presentan variaciones en el período, que lo llevan entre 1998 y 2005 a subir en las categorías profesional y operativa y a bajar en técnica y no calificado
La expectativa de posibilitar mejores condiciones laborales para los ocupados fue una constante en nuestra sociedad, ya que se asoció. El empleo a la educación y se consideró esta variable un aspecto fundamental para el destino laboral tanto de jóvenes como de adultos. Si bien hoy sigue siendo la educación una condición para el ingreso al mercado laboral, la experiencia demuestra que la problemática del empleo no se resuelve solamente con expansión de la educación sino que desde nuevas líneas se pone el acento en la calidad de los aprendizajes que se realizan en el sistema educativo. Junto a estas perspectivas, la OIT (1998-99) elaboró un informe mundial sobre el tema del empleo, en donde reconoce el papel de la educación para capacitar a la fuerza de trabajo y destaca la importancia del nivel y calidad de los trabajadores calificados en una sociedad. Solo a partir de trabajadores más y mejor calificados es posible lograr el crecimiento y expansión de la economía, en donde imperan transformaciones tecnológicas. Estudiar el mercado laboral y su calificación contribuye al conocimiento acerca de cómo una sociedad utiliza sus recursos.
Mediante el perfil de calificación ocupacional se buscó cuantificar las diferentes categorías ocupacionales de profesional, técnico, operativa y no calificado, a fin de abordar el perfil y las variaciones efectuadas en el período estudiado. Así, para ambas fechas censales se observa un perfil de calificación operativa, pero con algunos cambios, que se manifiestan en el crecimiento de las tres primeras categorías ocupacionales y un descenso de los valores porcentuales en la cuarta. Los trabajadores con calificación profesional crecen 3,2 % puntos porcentuales; los técnicos, 3,6 %; y los operativos, 6,7 %, y bajan los no calificados un 6,9 %.
La lectura de la información por sexos confirma el perfil nacional de calificación operativa y la tendencia general de crecimiento de la calificación ocupacional de los trabajadores de las tres primeras categorías censales y el descenso de los no calificados. Las diferencias porcentuales del período para los varones presentan un 3 % en la categoría profesional, 1,5 % en la técnica, 8,9% en la operativa y una baja de 7,3 % en los trabajadores no calificados. Para las mujeres los valores se expresan en 4 % en la primera categoría de calificación ocupacional, 5,4 % en la segunda, 3,4 en la tercera y una disminución de 7,8 % en la categoría no calificado, lo que muestra una mayor reducción en éstas que en el sexo masculino en no calificados y un aumento superior en calificación profesional y técnica y menor en calificación operacional.
Seguidamente los datos de calificación en las categorías ocupacionales de patrón, cuenta propia, asalariado y trabajador familiar exhiben porcentajes a nivel nacional con un perfil de técnico y de calificación operativa entre los ocupados como cuenta propia, trabajador familiar y asalariados. Asimismo es posible observar diferencias tales como que en la categoría profesional y técnica el porcentaje de asalariados públicos es superior al de los privados mientras que éstos poseen valores superiores en los trabajadores con calificación operativa y no calificados.
Por último es importante destacar el análisis de las correspondencias entre las variables en estudio calificación ocupacional y nivel educativo formal de los trabajadores a nivel país realizado sólo para el año 2001. La limitación de incorporar el año 1991 impidió la observación de los cambios efectuados en el periodo aunque el mismo posibilitó señalar situación de correspondencia en las categorías profesional de 57,6% y en la operativa, de 55,1 % como así también sobrecalificación de 53,6 % entre los que se encontraban en esa fecha sin estudios o con estudios primarios incompletos y subcalificación 43,0% para los que completaron los estudios secundarios y terciarios con universitarios y terciarios incompletos.
La lectura de información de la Encuesta Permanente de Hogares de 2005 ubica al Gran Bs. As. con los porcentajes de calificación profesional más altos, seguido por la región patagónica con 10,2 % y 10,0 % respectivamente y en tercer lugar, la región pampeana con 9,4 %. Asimismo el NOA presenta una calificación profesional de 1,3 % menor a la del total de aglomerados, en calificación técnica 0,4 % puntos por debajo de los mismos y finalmente, y en relación a esa zona en calificación operativa, 2,7 % puntos más abajo. Pero con sus valores de No Calificados supera al total de aglomerados urbanos en 4,6 %.
Finalmente el paso de la tecnología industrial de tipo tradicional con producción en serie hacia la moderna fue acompañado de cambios en la organización laboral y en el papel del trabajador profesional, quien debe poseer conocimientos profesionales, calificación profesional y competencia profesional, es decir conocimientos necesarios, destrezas y aptitudes, disponer de competencias para enfrentar los problemas y resolverlos de manera independiente y flexible, y condiciones para colaborar con su entorno laboral.
Bunk (1994), al analizar estos cambios, plantea que el paso de los conocimientos profesionales a la calificación profesional fue cuantitativo, mientras que de esta última a la competencia, cualitativo, por el cambio de paradigma que se efectúa con la introducción de aspectos organizativos en la capacitación del trabajador tradicional. Las competencias profesionales se desarrollan si la formación profesional se orienta no sólo al alcance de fines específicos que se obtienen mediante la formación en el sistema de formal de educación superior, sino por la posibilidad de que el individuo pueda realizar sus propias metas, lo que erosiona fuertemente el antiguo concepto de profesión orientado en términos de identidad. El individuo rompe su definición en la sociedad realizada tradicionalmente sobre la base del desarrollo profesional de por vida y construye, según Beck (1993), un collage que resume sus variadas experiencias laborales y que el autor denomina biografía de bricolaje frágil, útil para ejemplificar la constelación japonesa, que para Kern y Sabel (1994) se basa en la organización y no en la calificación.
CALIFICACIÓN OCUPACIONAL POR ZONA RURAL Y URBANA EN TIEMPOS RECIENTES 2001
Calificación Ocupacional País Santiago del Estero
A fin de complementar del perfil de la calificación ocupacional se buscó presentar la lectura por área rural y urbana a nivel nacional y provincial. Los datos porcentuales de los siguientes cuadros describen una clara tendencia a una mayor calificación en espacios urbanos hecho que puede ser asociado tanto al estilo de vida urbano y al tipo de empleo existente en las ciudades como a la disponibilidad de instituciones que exigen y brindan una mayor necesidad de calificación profesional y técnica.
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Cuadro 44: Distribución Porcentual de la calificación ocupacional por zona rural y urbana.2001 |
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País |
Santiago del Estero |
|
Urbana |
Profesional |
8,8 |
5,4 |
|
|
Técnica |
19,4 |
18,6 |
|
|
Operativa |
45,4 |
45,2 |
|
|
No Calificado |
20,0 |
24,2 |
|
|
Otro |
6,4 100,0 (9.813.940) |
6,6 100,0 (137.536) |
|
Rural |
Profesional |
2,6 |
1,1 |
|
|
Técnica |
11,0 |
6,4 |
|
|
Operativa |
59,7 |
62,0 |
|
|
No Calificado |
20,0 |
21,0 |
|
|
Otro
|
6,7 100,0 (1099247 ) |
9,5 100,0 ( 48.910) |
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Fuente: INDEC Censo de Población y Vivienda 2001 Elaboración Propia |
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El estudio se circunscribió a trabajar a nivel provincial en un momento que reviste características específicas, producto de la crisis del Modelo de Benefactor, en una sociedad tradicional. El diseño seleccionado de tipo descriptivo se fundamenta en que la investigación buscó abordar cuantitativamente la variable calificación ocupacional a nivel nacional, provincial y zonas rurales y urbanas a fin de conjugar con ellas un ámbito de enriquecida interacción.
Conviene señalar las miradas que puede asumir el tratamiento analítico de la relación trabajo-educación. Una de ellas estaría centrada en las calificaciones laborales y desde ellas se busca abordar el nivel de instrucción de quienes las ejercen. La otra es la que se desliza a partir del nivel de educación formal a fin de conocer el destino laboral de los ocupados. En este trabajo se partió del perfil ocupacional de la fuerza de trabajo y los diferentes elementos que contribuyeron a su constitución, es decir, el eje central del trabajo sigue la primera perspectiva, en donde se estudia la situación laboral en dos fechas 1991-2001 y la calificación laboral de quienes la ejercen, y desde allí se busca perfilar el origen educativo formal que tienen los trabajadores. Es por ello que el nivel de educación formal actúa como elemento complementario.
En función de los objetivos propuestos de naturaleza descriptiva se presentaron en una última instancia, tabulaciones cruzadas con datos censales y mediante utilización de porcentajes, la asociación entre las categorías de calificación ocupacional y las variables independientes relacionadas tales como zona rural y urbana. Este trabajo intentó explorar, primero, las categorías de calificación ocupacional con el propósito de definir su perfil a partir de diferentes aspectos en cada una de ellas en Santiago del Estero. En una primera parte se buscó indagar cuantitativamente, en fuentes censales de ámbitos provinciales, las categorías de calificación. Esta información permitió una aproximación a las categorías calificación en el empleo provincial a fin de abordar los requerimientos de cada categoría y luego la comparación con otros espacios provinciales similares y otros con características de mayor dinamismo.
El propósito fue estudiar la evolución del perfil de calificación ocupacional de la Población Ocupada en la provincia de Santiago del Estero 1991-2001, lo que permitió la profundización en el tema mediante el análisis del perfil de la calificación ocupacional de la Población Ocupada en la provincia de Santiago del Estero a partir de los porcentajes de personas de diferente categoría ocupacional, rama de actividad y con diferentes niveles de instrucción que se encontraban en el año 2001 en las distintas categorías de calificación laboral a fin de elaborar asociaciones entre ellas.
La investigación circunscripta al contexto provincial permitió describir a partir del estudio de las categorías ocupacionales de Calificación Profesional, Técnica, Operativa o Semicalificado y No Calificado en relación con el nivel de instrucción de las mismas, a fin de abordar la asociación existente. Los diferentes aspectos a ser estudiados se articulan en el espacio provincial que además de su especificidad en aspectos sociodemográficos presenta rasgos en relación con el empleo por ser el sector público el que juega un factor fundamental como empleador.
En síntesis, para leer la relación educación –sociedad o educación – trabajo, distintos paradigmas han manifestado diferencias en sus análisis. Así, para algunos el sistema educativo fue visto como un instrumento igualador y para otros, como un elemento para mantener las desigualdades. Es posible partir de la mirada de Durkheim (1975) para señalar las dos visiones estrechamente combinadas en el papel del Estado en materia educativa. La teoría Estructura Funcionalista y la perspectiva del consenso contribuyeron a desarrollar la relación Estado-Sociedad y la idea de movilidad social ascendente propia de las sociedades modernas. En esta línea la educación va a jugar un papel central tanto para el ascenso personal como para el cambio social. Algunos como Germani (1974) centraron sus estudios en el papel educativo del Estado para transformar las actitudes tradicionales en modernas y cobraron impulso en Argentina en los sesenta asociando la educación a la movilidad social ascendente. Otra perspectiva orientada a concebir la participación del Estado en la educación con el objetivo de mejorar la productividad se expresa en las teorías del Capital Humano. La educación deja su lugar de bien de consumo y pasa a ocupar el de inversión para el crecimiento económico y plantea que la desigualdad de ingreso y el aporte que los individuos realizan a la productividad se debía a las diferencias en la capacidad productiva de los individuos que se asociaba a su escolaridad. Finalmente es posible ubicar en la lectura de la relación educación-sociedad las concepciones críticas o reproductivistas, centradas en tomar a la escuela como un espacio de reproducción de las relaciones de producción.
El propósito del capítulo fue estudiar la evolución del perfil de la calificación ocupacional de la Población Ocupada en la provincia de Santiago del Estero 1991-2001. En el diseño de investigación de tipo descriptivo se trabajó en dos etapas. En una primera se realizó una aproximación al tema a partir de datos censales relativos al país, seguidamente se incorporó la información sobre diferentes provincias y Santiago del Estero, en donde se presentan los cambios en el perfil de la calificación entre 1991 y 2001, lo que permite no sólo una lectura comparativa con otros espacios sociopolítico-geográficos sino una mirada sobre sí misma en otro momento del tiempo. A manera de complementación del tema se desarrolló la información del censo 2001 sobre calificación por ramas de actividad y categoría ocupacional. Asimismo se buscó especificar la correlación entre calificación y niveles de instrucción en los ocupados. Las variables están relacionadas a aspectos sociodemográficos tales como categoría de calificación ocupacional, nivel de instrucción, categoría ocupacional y rama de actividad La investigación circunscripta al contexto nacional y provincial permitió describir la situación laboral de la población ocupada a partir del estudios de las categorías ocupacionales de Calificación Profesional, Técnica, Operativa o Semicalificado y No Calificado en relación con el nivel de instrucción de las mismas y la asociación existente.
El propósito de este capítulo fue centrar el estudio en la evolución del perfil de la calificación ocupacional de la Población Ocupada en la provincia de Santiago del Estero en fechas censales, de las que se disponía de información para realizar el trabajo, 1991-2001, luego del análisis de los cambios presentados en algunos aspectos de la población y el empleo en los últimos años en la provincia. La OIT (1998-99), en su informe sobre el empleo en el mundo, destaca el papel fundamental que adquirió el sistema educativo y la formación de la fuerza de trabajo en el marco de una sociedad abierta y globalizada, al destacar que el nivel y calidad de los trabajadores calificados de una sociedad son factores decisivos para aprovechar las oportunidades de crecimiento de la economía y expansión del empleo y para reducir al mínimo los costos sociales que traen consigo las rápidas transformaciones tecnológicas y la transmiten a una economía abierta. El estudio del mercado laboral permite conocer en una sociedad la utilización que realiza de sus recursos humanos en actividades de producción, donde una de sus principales características es el nivel de instrucción y, por ende, la calidad del trabajo ofrecido.
Tal como lo plantea el INDEC (1997), dado que la estructura ocupacional es uno de los indicadores de la división social del trabajo en una sociedad, se espera que en el corto plazo no presente modificaciones sustantivas y, sobre todo, por tratarse de una sociedad tradicional y deprimida, en contraposición a otras más dinámicas, como el área metropolitana.
Gallart (1997) analiza situaciones en Argentina referidas a empresas medianas y pequeñas, ya que son las que emplean el mayor número de trabajadores y destaca que tienen formas de producción tayloristas y poco poder para utilizar recursos para capacitación. Para la autora es común en el discurso empresarial referirse a las nuevas competencias, concebidas como capacidad de actuar utilizando conocimientos aprendidos en circunstancias criticas en lugar de las antiguas calificaciones y se usa como requisito de contratación más que como una forma de generar prácticas. Esto hace que se vea como un peligro la contradicción existente entre el discurso empresarial y la demanda de competencias propias de una organización de trabajo moderna y la realidad y, desde el lado educativo, sería enseñar lo mismo con nombres nuevos.
La importancia de este trabajo consiste en el hecho de centrarse en la diferenciación temporal de la calificación ocupacional en una provincia tradicional de corte paternalista. A través de su estudio se buscó aportar elementos que permitan una aproximación a la dinámica provincial.
Las transformaciones en la estructura económica a nivel nacional junto a cambios políticos y sociales hacen que sea relevante ocuparse de algunos aspectos involucrados tales como los referidos al sistema educativo y ver en qué medida tuvo consecuencias en el mercado laboral provincial. Según Gallart (1997), a pesar del proceso de modernización, se vuelve difícil detectar las demandas de formación, aunque el aumento de flexibilidad laboral exige mayor nivel de instrucción. Sólo es posible emigrar de puestos de trabajo de tipo precario con un mayor nivel de formación aunque estas exigencias no siempre van acompañadas de mejores condiciones laborales y mejores remuneraciones, aunque sí se puede posibilitar la inclusión social. Así, a partir del objetivo de analizar la evolución del perfil y estructura de la calificación ocupacional de la Población Ocupada en la provincia de Santiago del Estero, se buscó contextualizarlos a partir de una mirada a los aspectos socio-demográficos. La intención de describir la evolución del Perfil de la calificación ocupacional de la Población Ocupada en la provincia de Santiago del Estero se centró en describir las variaciones efectuadas en las diferentes categorías de calificación laboral en fechas censales 1991 y 2001. A partir de esta primera instancia, se buscó explorar la temática en estudio a partir de las variaciones efectuadas en los diferentes sexos y grupos de edad que se encontraban en ambas fechas (1991-2001), en las distintas categorías de calificación laboral como así también enriquecerlo mediante el estudio de las variaciones en los valores efectuados en las distintas ramas de actividad en ambas fechas (1991-2001) El estudio aporta además información acerca de la evolución del perfil de la calificación ocupacional de la Población Ocupada a partir de las variaciones efectuadas en las personas con diferentes niveles de instrucción que se encontraban en ambas fechas (1991-2001) en las distintas categorías de calificación laboral.
La intención de esta parte del proyecto fue recuperar información sobre aspectos sociodemográficos, pero involucrados en interacciones con la problemática de la calificación ocupacional, a fin de compaginar la lectura a una realidad compleja mediante la distancia que nos dan los datos y desde un territorio enriquecido con el aporte de la información, del ámbito nacional. Desde ese contexto, el estudio se vuelve dinámico y a la vez holistico.
La información censal de la provincia registra un importante cambio entre ambas fechas 1991-2001 en todas las categorías de calificación ocupacional. Las diferencias porcentuales en el periodo señalan un aumento de 1,5 % punto de diferencia en la categoría profesional, 3,1 % en la técnica 13,9% en la operativa y un descenso en la categoría no calificados de 4,8 % puntos porcentuales.
En relación con las categorías ocupacionales provinciales del censo 2001 estas confirman la tendencia existente a nivel país de calificación técnica entre los trabajadores ubicados en la categoría patrón y operativa en las restantes con porcentajes superiores en los asalariados públicos.
Finalmente el análisis por correspondencia presenta en la primera fecha correspondencia en todas las categorías de análisis y en la segunda, sobrecalificación en la primera y correspondencia en las restantes. La lectura de información sobre correspondencia de las variables analizadas se observa en el año 1991 en las cuatro categorías a nivel provincial, pero en el año 2001 esta se presenta en las categorías profesional en 55,1%, técnico, 45,9 %, y operativa, 46,0 %; y en los trabajadores sin instrucción o que realizaron estudios primarios incompletos, se observa un 45,0 % de sobre calificación y una correspondencia de solo 41,8%.
CONCLUSIONES
Este artículo intentó describir el perfil de la calificación ocupacional provincial en un marco comparativo tanto con el nivel nacional como con otros espacios provinciales. El trabajo privilegió el estudio porcentual de las diferentes categorías de de calificación ocupacional; profesional, técnica, operativa y no calificada, por sexo. Así el perfil de calificación tanto nacional como provincial describe un escenario de calificación operativa.
Asimismo resulta interesante plantear algunas especificaciones tales como la referida al perfil descrito como homogéneo en alusión a la calificación operativa que caracteriza a todas las provincias. Las diferencias se observan en la categoría profesional en donde es posible señalar un grupo con porcentajes superiores al 6% y conformado por provincias de la región pampeana, cuyo, patagónica y Tucumán como único integrante del NOA y, otro integrado por provincias del NEA y NOA.
En relación al estudio de la evolución de la asociación entre calificación ocupacional y nivel educativo formal de los trabajadores, el país presenta un aprovechamiento ocupacional en las categorías profesional y operativa en el período.
En Santiago del Estero el aprovechamiento laboral se presentó en ambas fechas en las categorías de calificación profesional, técnica y operativa.
En este trabajo se denominó aprovechamiento laboral a las situaciones de correspondencia entre las variables calificación ocupacional y nivel educativo formal adquirido por el trabajador.
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Cuadro 97: Distribución porcentual de ocupados en las diferentes categorías de calificación ocupacional según Disciplina Universitaria que completó 2001 Santiago del Estero |
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|
Calif. Profesional |
Calif. Técnica |
Calif. Operativa |
No Calif |
Otro |
Total |
|
|
Ciencias Económicas |
52,6 |
25,2 |
7,4 |
0,7 |
14,1 |
100 |
969 |
|
Medicina y Auxiliares |
66,7 |
20,7 |
4,4 |
0,4 |
7,8 |
100 |
1.624 |
|
Derecho y Ciencias Jurídicas |
80,5 |
8,8 |
8,0 |
0,5 |
2,2 |
100 |
1071 |
|
Humanidades Ciencias Ss |
39,4 |
46,2 |
10,7 |
1,3 |
7,4 |
100 |
535 |
|
Ingeniería y Carreras Afines |
39,3 |
39,3 |
15,7 |
0,5 |
5,2 |
100 |
572 |
|
Arquitectura y Diseño |
49,3 |
39,5 |
10,7 |
0,3 |
0,2 |
100 |
268 |
|
Farmacia y Bioquímica |
72,8 |
17,4 |
8,7 |
- |
0,6 |
100 |
334 |
|
Ciencias de la Educación |
21,8 |
67,2 |
8,3 |
0,7 |
2,1 |
100 |
289 |
|
Odontología |
92,6 |
4,9 |
0,8 |
0,4 |
1,3 |
100 |
244 |
|
Cs Exactas |
37,2 |
43,3 |
14,6 |
1,2 |
3,7 |
100 |
164 |
|
Informática |
26,9 |
48,4 |
20,5 |
1,4 |
2,8 |
100 |
308 |
|
Agronomía Carreras Afines |
36,8 |
35,4 |
23,7 |
1,2 |
2,5 |
100 |
321 |
|
Veterinaria |
64,7 |
17,6 |
16,3 |
1,2 |
0,2 |
100 |
85 |
|
Idiomas Extranjeros |
21,1 |
68,4 |
10,5 |
- |
- |
100 |
19 |
|
Artes |
13,0 |
65,2 |
10,0 |
4,8 |
4,0 |
100 |
23 |
|
Fuente: INDEC REDATAN 2001.Elaboración Propia |
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Cuadro 98: Distribución porcentual de ocupados en las diferentes categorías de calificación ocupacional según Disciplina Universitaria que completó 2001. País |
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|
|
Calif. Profesional |
Calif. Técnica |
Calif. Operativa |
No Calif |
Otro |
Total |
|
|
Ciencias Económicas |
56,5 |
21,2 |
17,4 |
1,4 |
3,6 |
100 |
150806 |
|
Medicina y Auxiliares |
69,7 |
24,5 |
3,4 |
0,7 |
1,7 |
100 |
148.192 |
|
Derecho y Ciencias Jurídicas |
79,6 |
8,6 |
9,4 |
0,5 |
1,9 |
100 |
124.521 |
|
Humanidades Ciencias Ss |
46,4 |
35,7 |
13,4 |
1,4 |
3,1 |
100 |
103.450 |
|
Ingeniería y Carreras Afines |
48,7 |
30,2 |
13,6 |
0,9 |
6,6 |
100 |
90745 |
|
Arquitectura y Diseño |
57,5 |
27,2 |
10,7 |
1,1 |
3,5 |
100 |
50.409 |
|
Farmacia y Bioquímica |
77,0 |
14,5 |
6,5 |
0,5 |
1,5 |
100 |
33.146 |
|
Ciencias de la Educación |
24,4 |
63,0 |
9,3 |
1,6 |
1,7 |
100 |
30.349 |
|
Odontología |
89,3 |
6,6 |
2,5 |
0,5 |
1,1 |
100 |
29.136 |
|
Cs Exactas |
43,3 |
41,1 |
10,6 |
1,1 |
3,6 |
100 |
28.559 |
|
Informática |
47,3 |
31,3 |
15,6 |
1,2 |
4,5 |
100 |
27.683 |
|
Agronomía Carreras Afines |
41,3 |
32,3 |
21,6 |
1,1 |
3,7 |
100 |
24.340 |
|
Veterinaria |
68,5 |
17,4 |
11,7 |
0,7 |
1,7 |
100 |
15.269 |
|
Idiomas Extranjeros |
17,9 |
66,7 |
12,2 |
1,2 |
2,0 |
100 |
11.293 |
|
Artes |
23,1 |
59,3 |
13,6 |
1,6 |
2,7 |
100 |
6.861 |
|
Fuente: INDEC REDATAN 2001.Elaboración Propia |
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La calificación profesional presenta los porcentajes más altos en el país y en Santiago del Estero entre los ocupados en las disciplinas de Odontología, Derecho, Farmacia y Bioquímica, Medicina y Veterinaria y, los más bajos, en Artes e Idiomas Extranjeros.
La estructura educativa permite señalar que, en el año 2001 la actividad más alta se encuentra entre los universitarios tanto en el país como en Santiago del Estero en el año. La desocupación más alta en la población sin instrucción en el país y con secundario completa Santiago del Estero.La lectura de información sobre la actividad de los universitarios se observa más alta en cs informáticas y veterinarios tanto en el país como en Sgo del E y la desocupación más alta entre los egresados en Arquitectura y Diseño en el País y en Santiago del Estero.
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