"Razones para construir juntos"
Revista electr�nica semanal, Puebla, M�xico, a�o 1, n�m. 5, 19 de septiembre de 2004
Pol�tica - Sociedad - Cultura
Pol�tica
EL FAMOSO 2 DE OCTUBRE DE 1968
�MOVIMIENTO POPULAR DE REVOLUCI�N ANTE UN R�GIMEN OPRESOR?

Por: Carlos Ramos Rosete.

Estando cerca del famoso 2 de octubre no falta quienes digan que el movimiento estudiantil del 68 constituy� aut�nticamente un movimiento popular de Revoluci�n ante un r�gimen opresor.
Para poder dilucidar el contenido de verdad o de falsedad de lo anterior, es muy importante contextualizar los tiempos sociopol�ticos de aquel entonces:
"El partido oficial se acomodaba a la pol�tica presidencial, que consisti� en las d�cadas de los cincuenta y los sesentas, en propiciar en el pa�s un crecimiento econ�mico acelerado cuyos beneficios resultaban desigualmente repartidos..." (El pensamiento Mexicano en el siglo XX; Villegas, pag: 207)
Se podr�a ensayar un diagn�stico de la sociedad mexicana en los a�os 60�s en los cuales podemos identificar a los siguientes grupos: los pol�ticos del partido oficial, los burgueses beneficiados del famoso "desarrollo estabilizador" que inicia hacia 1946, los bur�cratas dependientes del gobierno, los agremiados como eran los ferrocarrileros, obreros y campesinos; y un nuevo sector que cobra importancia a ra�z de la fundaci�n de la Ciudad Universitaria como fueron los estudiantes y los intelectuales.
Ahora bien, dentro de esos grupos sociales los agremiados sindicalizados reclamaban espacios econ�micos dentro del "desarrollo estabilizador", lo cual ciertamente se les hab�a negado, luego sus demandas se ubicaban m�s por la cuesti�n de justicia social junto con sus protestas por la represi�n del gobierno -v�a polic�a- de sus manifestaciones y con el encarcelamiento de algunos de sus l�deres que se volvieron presos pol�ticos, el reclamo, entonces,  se volv�a no s�lo socioecon�mico, sino tambi�n sociopol�tico ante la actitud "dura" del gobierno.
Los grupos estudiantiles, en raz�n de la intervenci�n del ej�rcito en los planteles educativos, se sumaron a aquel reclamo sociopol�tico ante la brutalidad del gobierno. Aqu� encontramos, entonces, un punto en com�n: tanto el reclamo del grupo de los agremiados, como el de los estudiantes, era en contra de la dureza del gobierno y la brutalidad polic�aca. Fruto de lo anterior,  fue el famoso pliego petitorio con sus seis puntos: Libertad a los presos pol�ticos, libertad a los estudiantes presos, deslindamiento de responsabilidades, disoluci�n del cuerpo de granaderos, derogaci�n del delito de disoluci�n social e Indemnizaci�n a los familiares de los muertos y heridos.
"Se ped�a la dimisi�n del jefe de la Polic�a, la supresi�n de los cuerpos polic�acos represivos, el castigo a los excesos, la libertad  de los presos pol�ticos, entre ellos, de Demetrio Vallejo que ya llevaba casi diez a�os en la c�rcel, la supresi�n de unos art�culos del C�digo Penal que se refer�an al delito denominado disoluci�n social, que no ten�a especificaciones y que serv�a para aprender a los que ser�an presos pol�ticos, e indemnizaciones a los familiares de los muertos e heridos" (El pensamiento Mexicano en el siglo XX; Villegas, pag: 210)
Lo anterior nos lleva a dos conclusiones:
a) El pliego petitorio no pose�a una convergencia hacia un proyecto sociopol�tico, pues se reduc�a al hecho de protestar ante la brutalidad del gobierno y exigencia de justicia para algunos casos particulares.
b) El pliego petitorio de ning�n modo acog�a dentro de s� un proyecto "revolucionario" que uniera a la sociedad para una verdadera lucha revolucionaria.
Aunque en el movimiento participaron algunos grupos de izquierda, y el movimiento se enarbol� con iconograf�a revolucionaria socialista, como sucedi�  con  la figura del Ch� Guevara y la aclamaci�n de la Revoluci�n Cubana durante las manifestaciones, podr�amos decir que dicho movimiento estudiantil de julio a octubre de 1968, fue solamente eso, un movimiento estudiantil que nunca tuvo un proyecto de revoluci�n social, y por ello la triste consecuencia de que despu�s de 2 de octubre, el movimiento como movilizaci�n real y pr�ctica comenz� a declinar, quedando s�lo el recuerdo tr�gico-rom�ntico hecha �pica por algunos y  la impunidad de los responsables intelectuales de la matanza.
Bibliograf�a: "El Pensamiento mexicano en el siglo XX". De Abelardo Villegas. FCE. M�xico. Primera edici�n 1993.
Carlos Ramos Rosete es licenciado en filosof�a por la universidad popular del estado de Puebla. Posee estudios de maestr�a en filosof�a por parte de la Universidad del Valle de Atamajac.
Actualmente es catedr�tico de la upaep en el programa de Filosof�a impartiendo las asignaturas de filosof�a de M�xico e historia de la filosof�a antigua entre otras.
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