La orquesta
La palabra orquesta procede del griego orcheistbai, que significa
, y estaba referida al espacio destinado los bailarines en la tragedia y la comedia de la antigua Grecia. Sin embargo, en su significado actual hasta el siglo XVII, cuando el termino vino a designar un conjunto instrumental más o menos numeroso; pero ya a finales del Renacimiento la documentación conservada nos permite comprobar que este apelativo se apliicaba por igual a los pequeños grupos que inclían miembros de una misma familia, como los conjuntos de violas, e incluso a las agrupaciones formadas por voces e intrumentos. Génesis de la orquesta.
Con la evolución musical y el nacimiento de nuevas formas, la estructura instrumental fue adquiriendo una fisionomía prpia, y fue durante el sigli XVII precisamente cuando se empezó a imprimir en los fronstispicios de las partituras la relación de instrumentos que debían intervenir en la ejecución de la obra. Podemos imaginar la transcendencia que en este terreno adquirió la aparición del concierto grosso, pues dió a la orquesta una unidad sonora considerable y un equilibrio de timbres idóneo, difícil de conseguir en un conjunto solo formado por arcos. Ello, sin duda, era fruto de una larga investigación, cuyos fundamentos parten de los maestros venecianos de la catedral de San Marcos, entra ellos Gabrieli, Andrea, Giovani, y Claudio Merulo, quienes, todavía en el siglo XVI, experimentaron numerosas ubicaciones de los músicos; sus estudios les llevaron a distribuir grupos de instrumentistas en la diferentes capillas de la catedral con el propósito de obtener efectos de eco, contrastes sonoros, y nuevos planos acústicos.
Tipos de orquesta.
Aunque el término orquesta nos lleva a pensar en un amplio grupo sinfónico, hay que distinguir entre gran orquesta y orquesta de cámara, pues una y otra corresponden a distintos repertorios y géneros. Ya dentro de la música barroca, las disposiciones orquestales fueron muy diversas, siendo una de las habituales situar el clave en el centro, para la ejecución del bajo continuo, con los músicos alrededor, que generalmente tocaban de pie. A la derecha de clvecinista se colocaban los músicos de viento, y a la izquierda, los de cuerda. No obstante, era frecuente también, y sobre todo en el ámbito escénico, encontrar distribuciones poco homogéneas, que a veces respondían a l propia acústica del local. Sabemos que en algunad de las representaciones del Orfeo, de Claudio Montevredi, la ubicación de los músicos variaba, ya que los instrumentos de arco, los dos órganos de cámara, los dos claves, las arpas, las tiorbas, las cornetas, los trombones, y las trompetas cambiaban de lugar y se acomodaban a las características de los teatros. Durante el reinado de Luis XIV, con la inclusión de los instrumentos de lengüeta -oboes y fagotes-, las flautas traveseras y los tibales en la orquesta francesa, ésta adquirió una nueva estructura. De hecho, la fusión de la orquesta italiana y la francesa fue el comienzo de la agrupación orquestal que nos situara de lleno en el clacisismo: uno de los esquemas más comunes fue colocar, vista la orquesta de frente, los violines a la derecha -primeros violines- e izquierda del escenario. En el centro, y algo desplazados a la izquierda, los violoncelos, y de forma simétrica, las violas. A la espalda de éstas, los oboes, y tras ellos, los fagotes. La flauta travesera queda en medio del grupo, los clarinetes, detrás. A la izquierda de la flauta, las trompas, tras de las cuales se ubican los contrabajos. Los timbales, en caso de que los hubiera, solían ponerse tras los fagotes, si bien era común también verlos en el espacio que queda entre los contrabajos y los clarinetes.
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La orquesta romática.
Por su parte, la orquesta romántica, base de la actúal, que tendió a la separación de las secciones y a dar mayor cohesión a las propias familis, presentaba los violines a la izquierda, las violas en el centro y los violoncelos a la derecha, ya tras estos a los contrabajos. Después de los violines, algo escorados, flautas y clarinetes, y un poco retrasadas las trompas, mientras que enfrente estaban los fagotes y los oboes. Luego, a sus espaldas, las trompetas, y más atrás que éstas, las tubas -izquierda- y los trombones -derecha-. Los timbales y demás percusiones quedan emplazados entra las trompas y los trombones. Este sistema, el común de la orquesta sinfónica, es susceptible de mutación, ya que hay compositores que requieren otras ordenaciones debido a las peculiaridares acústicas de sus obras, como también algunos directores prefieren alterar dicho orden, como Leopold Stokowski, quien ocasionalmente situaba maderas y los metales delante de los arcos, toda vez que acercaba la percusión a los violoncelos.
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