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Claro, que si hay un plato conocido, naturalmente, es el sushi, cuyos ingredientes básicos son alga nori, arroz y el relleno que consiste en pescado crudo, verduras crudas también, tortilla... De todas formas, no siempre ha sido así, pues el plato ha evolucionado a lo largo de los siglos hasta lo que ahora entendemos cuando pedimos sushi. En un principio se trataba de una mezcla de pescados y mariscos de concha conservados en sal. Sólo a partir del siglo XVII se le añadió el arroz, pero únicamente con la finalidad de conseguir que el pescado fermentara a mayor velocidad. La utilización del arroz con vinagre es posterior. Existen numerosas variantes de este plato, en las distintas regiones, e islas del país. Las dos formas más conocidas son el sushi norimaki (varias clases de pescados crudos, cortados finos y enrolladosen alga nori con arroz, un poco de mostaza. También se incluyen huevas en vinagre, daikon, trozos de tortilla...) y el nigiri sushi que se presenta en forma de bolas de arroz que han sido amasadas con las manos húmedas. Encima de cada una de ellas se coloca un poquito de mostaza japonesa (el archiconocido y ultrapicante wasabi), y se tapan con un pedazo de pescado crudo.

montaña, luego los del mar, los del campo, y por último los de las ciudades. De todas formas resulta mucho más frecuente en los restaurantes que suelen presentar hasta diez platos, en pequeñas raciones, y la mayor parte de las veces simultáneamente. Aun así, cada comida incluirá arroz, una sopa, encurtidos o verduras, pescados, mariscos, y carne. Y ya que hablamos de restaurantes, la etiqueta, que en realidad es casi una liturgia, merece un capítulo aparte. . Por lo general, antes de iniciar la comida te entregan una servilleta húmeda (oshibori) para que te limpies las manos, y unos palillos (hashi) con los que se toman la mayor parte de los alimentos. Si el control de los palillos no es lo tuyo, tranquilo. Nadie te mirará muy mal si pides unos cubiertos occidentales. Pero de todas formas tienes que saber que los palillos en cuestión encierran varios secretos relacionados con la etiqueta: colocarlos o no en vertical por ejemplo. Puede que te resulte curioso, pero no pongas cara rara si ves a un japonés sorbiendo los fideos directamente del cuenco. No es una falta de educación, es la manera tradicional de consumirlos. Incluso es de buena educación hacer ruido, es una manera de decir que estás disfrutando con la comida. Puedes intentar hacerlo tú mismo, pero no es tan fácil como parece, puedes acabar con una notable cantidad de salpicaduras en la pechera de la camisa.

Está además, y como capítulo aparte, el asunto de la ceremonia del té, imprescindible en la cultura gastronómica japonesa. Y sin embargo, el té procede de China, y si nos fiamos de la tradición, tendremos que creernos que unos monjes budistas introdujeron en el país. Existe otra leyenda que habla de un monje que deseoso de dedicar nueve años a la contemplación, acabó durmiéndose de cansancio cuando había superado un tercio. Como se enfadó muchísimo, no se le ocurrió otra cosa, para evitar dormir en lo sucesivo, que arrancarse los párpados y lanzarlos al suelo. Según esa leyenda, del lugar donde cayeron los párpados del monje, nació un árbol de té, cómplice perfecto para que los monjes se mantengan vigilantes. Claro, que también es cierto que parece ser que tampoco esa leyenda es japonesa, sino que tiene sus orígenes en la India. De ser una bebida monopolizada por los emperadores y la aristocracia, pasó a ser la bebida nacional, asociada, como es lógico, a una ceremonia que el paso del tiempo se ha encargado de simplificar, y no es para menos, porque los ritos originales tenían una duración de cuatro horas. Las casas japonesas de las familias tradicionalistas, disponen de un chaski, que es una habitación exclusiva para la ceremonia del té, y a la vez, para la meditación. En esta ceremonia los utensilios empleados, el tono de las conversaciones, la actitud y por supuesto el té y los platos que lo acompañan, constituyen los ingredientes para lo que en realidad es sobre todo una disciplina cuyo objetivo sería la adoración de la belleza entre las vulgaridades de la existencia cotidiana. Estas bases fueron sentadas por Sen Rikyu, con la denominación de wabi, (que significa, a grandes rasgos, “simplicidad”, “tranquilidad” y “ausencia de todo adorno”). La variedad de té más buscada en Japón es el giokuro (noble rocío), que se bebe en tacitas muy pequeñas y que además de ser muy caro es verdaderamente difícil de encontrar.

 

A la hora de comer es importante señalar que todo adquiere un cierto aire de rito. Desde la preparación de los alimentos, cuyo aspecto y distribución (la combinación artística de los colores, la precisión de los cortes de las piezas, la simetría de los elementos o su disposición en el plato, incluso la elección del propio plato) hasta la precisión en los tiempos de cocción, y el orden de presentación, la decoración de la mesa, la incorporación de flores, todo forma parte de la conservación de las tradiciones. Sobre el orden de los platos, existe la costumbre desde hace varios siglos de servir los alimentos con una jerarquía concreta: primero los productos de la
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