EL OBJETIVO:
Los que impulsamos esta
publicación reconocemos la importancia que la construcción del pensamiento y la
teoría tienen en el desarrollo del camino de la revolución y los movimientos
sociales. A si mismo sentimos la obligación que los intelectuales y aquellos
que poseemos la suerte de estudiar tenemos para con el conjunto de los
oprimidos y la humanidad. Somos nosotros los que dotados de las herramientas
teóricas, podemos transformar la experiencia en ciencia a través de imbricarnos
con las causas y las vivencias de los explotados, dotándoles así de mayores
armas.
Es por tanto nuestra
obligación constituirnos en mejores intelectuales, en sabios de las causas del
pueblo, para brindarles a ellos lo que ellos esperan de nosotros, y lo que
nosotros realmente podemos hacer bien, si nos lo proponemos.
Rompamos el cerco de
inoperancia, de esta autoimpuesta y mentirosa
modestia, de esas falsas limitaciones cobardes que nos trabamos y avancemos a
construir la superación mediante los medios que el conjunto de los explotados
pagan en sus impuestos cada vez que compra su subsistencia, y que graciosamente
nos regalan en forma de universidad pública.
Sentimos a la vez de que
existen acuerdos mínimos en amplios sectores de la universidad y de la
izquierda para empezar a repasar diferentes temas y comenzar a través de la
dialéctica de la discusión a superar etapas en el camino a la construcción de
ideas nuevas y reafirmación de las existentes.
Pero que actualmente las
discusiones se realizan por caminos paralelos, en publicaciones de ideología
sumamente cristalizada, que nunca se relacionan en la diversidad, en un
espacio de auténtica confrontación democrática, y que solo tienen posibilidad
de opinar en esos órganos aquellos que tienen un cerrado acuerdo con los
mismos. Como resultante, no hace falta abrir la tapa para leerlos,
luego de leer dos artículos ya se sabe como van a opinar, y los firmantes parecen
seudónimos de una misma persona.
Para esto nos parece
fundamental reconstruir un espacio democrático de debate donde puedan
expresarse las diferentes tendencias del pensamiento revolucionario, y
antiimperialista en la universidad, con el fin de ir fundando acuerdos sobre
los cuales recomponer el pensamiento y la acción de los revolucionarios del
siglo XXI.
Con un espacio
democrático queremos decir, democrático en sentido amplio, y a la vez estricto:
Amplio por que queremos
que el debate se exprese en un ida y vuelta de las opiniones a través de estas
páginas de todos aquellos que se sientan en obligación de verterlas; Y estricto
pues los límites de la participación quedan ceñidos a la discusión de la
problemática que anteriormente expusimos, y a
un intercambio
amplio y leal sobre la
construcción y reconstrucción del pensamiento y los acuerdos que impulsarán las
tareas de los revolucionarios de esta época.
A los que impulsamos
esta publicación no nos importa la filiación política de los que en ella
escriben, tampoco a que corriente del pensamiento de izquierda pertenecen
siempre y cuando se mantengan los principios de la discusión en términos leales,
por tanto (y no lloren) instamos, so pena de incendiarse
a lo bonzo, a no atacar sin argumentos las opiniones de los demás con
epítetos folclóricos (pequebus, trosko,
reformista, centrista, populista, etc.) los cuales no aportan un pijo a la discusión y muestran solo la falta de capacidad
intelectual de sus profirentes. Así como tampoco recomendamos el abuso de citas con el solo
fin de justificar opiniones, pues no creemos en el principio
de autoridad y los genios deben estar bien guardados en sus lámparas, si
nuestra razón y la demostración con hechos no alcanza,
no creemos que ayuden los próceres.
Estas reglas básicas
tienen por objeto construir un espacio donde no se repitan las vacuas
discusiones que presenciamos a diario, sino que podamos elevar el nivel y los
acuerdos por medio del respeto al mayor y mas olvidado de nuestros tesoros, la
razón (científica) y sus fríos y tristes pero efectivos métodos.
Y compañeros la chicana
déjenla en el TC. Gracias.
Todos las respuestas,
comentarios, polémicas, y pensamientos serán publicados, siempre que las
opiniones se encuentren en este marco de respeto (a los otros
compañeros y a la propia razón).