Sociología en sí, sociología para sí.
La sociología como disciplina científica lleva,
aproximadamente, un siglo de existencia. Su nacimiento estuvo signado por el
avance de la revolución industrial y la plenitud del sistema capitalista;
sistema este, nacido de la violencia y la expropiación, el sudor y la sangre de
muchos al servicio de la riqueza de unos pocos... y la sociología al servicio
de esa minoría corrupta y asesina.
Bien es sabido que las crisis sociales permiten la emergencia
de nuevas teorías científicas, así, la sociología, no es más que hija de un
proceso histórico y su necesidad de supervivencia y desarrollo; hija de la
lucha de clases entre el proletariado naciente y la burguesía, hija de la
miseria para muchos y la panza llena para unos pocos, culpable de omisión por
decisión propia y por la demanda, de la clase dominante, de consolidar y
legitimar su posición.
Es por eso que no es secreto el carácter burgués de la
sociología ni el papel que ha desempeñado durante años: legitimar y justificar
a un sistema que pisa fuerte sobre los cuellos de la clase trabajadora,
asfixiándola en un mar de miseria y perdición... pero la lucha no cesa, mejor
dicho, no se entrega, y sus puños enrojecidos de ira y dignidad se levantan día
a día para asestar aquel golpe certero que haga tambalear al capitalismo sobre
sus propias rodillas, para poder, al fin, dar entierro a su
"eternidad" y festejar el nacimiento de la comunidad de los hombres y
mujeres. Pero no es tan fácil o sencillo doblegar al monstruo, y a cada uno de
nuestros golpes ha respondido con la violencia de las armas y las palabras.
Crece su temor, y los dientes apretados de los tiranos sangran y maquinan
teorías y se desprende de sus lenguas la sociología como un
necesidad histórica de controlar el equilibrio y el funcionamiento de los
diferentes organismos sociales destinados a regular el comportamiento social.
En esa primera etapa histórica la misión de la ciencia social
fue estudiar la sociedad con un fin experimental dentro de una visión
funcionalista y organisista, comprender su movimiento
para poder regularlo y controlarlo, se ocupaba de estudiar la dinámica y las
formas que tomaba el conflicto dentro de la sociedad determinando cual de todos
ellos le era disfuncional al normal desarrollo de la ganancia capitalista.
De esta forma se pensaba a la sociología como aquella ciencia
que regularía el desenvolvimiento de la sociedad, transformando en un sentido
reformista todo lo que pudiera trabar su normal desarrollo, dentro del modo de
vida engendrado por la burguesía.
Así, el tema central en este estado de crisis de dominación
burguesa, era pues el orden social y el cambio, entendido éste como una
necesidad de conservación y no de transformación en el buen sentido del termino. Por el contrario la transformación solo era
excepcional y solo podía suceder de forma gradual y controlada sin perjudicar
el equilibrio total de la sociedad. Así, bajo estos presupuestos, la sociología
fue desarrollándose, junto otras ciencias, como la gran salvadora del orden
burgués.
Después de más de un siglo de capitalismo sus miserias
originales no lograron resolverse, pese a las promesas hechas, siempre contra
todos los pronósticos del liberalismo, la miseria en todos los países del mundo
se fue incrementando, los ricos son aun mas ricos mientras los pobres son cada
vez mas pobres. Hoy pese a que existe la suficiente riqueza para que nadie se
muera de hambre, la mayoría no puede satisfacer sus necesidades mínimas de
vida. La propiedad privada se ha convertido en el verdugo de los pobres y en lo
que organiza la sociedad.
Hoy la sociología solo describe y receta sobre los fenómenos
sociales, sin tomar compromiso con ellos. Cuando explica lo hace desde las
mismas bases no científicas, que niega el conflicto de clase como un hecho
irreconciliable e histórico, y solo se preocupa de buscar los mejores medios y
condiciones para armonizar la sociedad.
Así como la crisis del pasado logró desarrollar las ciencias
sociales y al conjunto de todas las ciencias, hoy, si bien entramos en una fase
de apaciguamiento y tranquilidad económica, en comparación a los años previos
y, en especial a la debacle del 2001, no debemos olvidar que, pese a las
supuestas mejoras, miles de hombres y mujeres se encuentran por debajo de la
línea de pobreza, miles de desocupados y desocupadas marchan diariamente en
busca de dignidad y trabajo. Hoy, el canto de las cacerolas se ha enmudecido,
pero el hambre de nuestros hijos, de los hombres y mujeres de esta tierra nos
demuestra que la crisis persiste, aún mata, pero ahora silenciosa, sigilosa;
hoy, esta situación crítica debe permitirnos poner de una vez por todas a
nuestra ciencia, la sociología, y a la universidad en su conjunto del lado del
pueblo. Esto significa que desde nuestro lugar comencemos a revertir las cosas,
comenzando por transformar las relaciones construidas en el neoliberalismo, y
establecidas por la moral burguesa de la libre competencia, empezando desde
nuestro lugar, dando uso concreto a nuestras herramientas, poniendo en cuestión
todos los presupuestos básicos en los cuales se asienta hoy este modelo de
sociedad.
Sumergidos dentro de esta crisis social, la sociología debe
salir de su letargo y comenzar a desarrollarse desde los fenómenos
problemáticos, entrando en contacto con la realidad, aprendiendo de ella,
buscando desde la ciencia las mejores formas organizativas para hacer frente a
esta moral corrupta y ociosa, a esta forma de ser y hacer que engendra el
capitalismo, que no sabe vivir sin el robo y que desde su lugar de poder
organiza la sociedad.
El objetivo de esta sociología de la crisis es que debe salir
de su estado de mera observadora de los fenómenos sociales y pasar a tomar
posición. Debe conocer para transformar, no para consolidar lo ya establecido y
que se ha mostrado injusto e insuficiente para organizar la sociedad.
Viendo que las desigualdades se profundizan, así como también
la crisis que esta provoca, la sociología debe enriquecerse con ella buscando
comprender los movimientos sociales que se vienen dando, estableciendo
comparaciones y regularidades entre el pasado y el presente, tratando de
encontrar con esto la mejor organización del campo popular teniendo en cuenta,
eso sí, las condiciones particulares de nuestro pueblo.
Para ello la sociología debe pasar del en sí en que hoy se
encuentra al para sí, explotando todo su conocimiento para formular uno nuevo.
Desde ahora es imprescindible comenzar la construcción de esta sociología para
sí, cuestionando las viejas teorías con los fenómenos sociales, debatiendo si
son o no lo suficientemente explicativas.
De esta forma la sociología entrara en un proceso de
transformación, creando en su interior un espacio para la participación y el
debate en pos del desarrollo de un espíritu sociológico critico
y transformador.
La sociología para sí se construye analizando e investigando
junto al pueblo, desde los fenómenos sociales, abriendo nuestro pensamiento,
buscando formas científicas que expliquen el pasado y el presente para ir
construyendo el futuro. Solo materializando lo abstracto en la experiencia se
hace sociología, articulando sistemáticamente la teoría con la practica, pues
solo así tendrá sentido y forma concreta. Caso contrario la sociología seguirá
vacía de contenido real, solo será un conjunto de teorías que hablan de lo
mismo, que poco explican, seguirá siendo entonces un cuerpo abstracto de
ideas.... ¿qué será entonces de aquella "sociología que incomoda" de
la que tanto nos habló Bourdieu?
Hoy en día cabría preguntarnos: ¿cuánto en realidad ha
cambiado el carácter de la sociología como ciencia?, ¿cómo es que nosotros,
penosos habitantes de este mundo de tercera o tercer mundo, desarrollamos y
enriquecemos ese "pensamiento único"?, ¿nuestra condición de oprimidos
no tendría que dar dirección a nuestra producción teórica, para que ésta sea
germen de liberación y no carcelera de ideologías?. Es
convicción nuestra que la sociología no puede ya pretender "neutralidad y
objetividad" y debe tomar partido en las luchas del pueblo, es necesario
producir y poner en práctica una teoría sociológica para la lucha y la
liberación. Es por esta razón que creemos necesario la creación de un espacio
real de discusión y desarrollo de una corriente orgánica que dé lugar a una
nueva sociología que tenga como fin la transformación radical de la sociedad.