| Cap�tulo I | ||||||
| �A qui�n no le han contado nunca la historia del perro Terrible que escarbando se encontr� carb�n? Pues ahora os vamos a contar lo que realmente pas�: Iba un d�a paseando don Jos� Sim�n de Lillo por lo que hoy en d�a es Pya-Pueblonuevo con su perrilla de raza pekinesa que se llamaba Lul� (eso de un fiero mast�n que se llamaba Terrible no hay quien se lo trague, y es m�s bien pura exageraci�n popular venida a m�s con los a�os). A Lul� le gustaba mucho que su amo le tirara de vez en cuando una piedrecilla para ir a buscarla y devolv�rsela pizpiretamente. Pues bien ese d�a Lul� estaba realmente juguetona y no dejaba al se�or Jos� que no estaba de humor para las tonter�as de Lul�. Tras varios intentos fallidos por parte de Lul� para llamar la atenci�n de su amo, �sta decidi� hacer el pino mientras ladraba "torito bravo". Don Jos� que era ferviente admirador de El Fary, no en vano era de villarriba y disfrutaba cada a�o derrotando en la competici�n de fregar platos a los garrulos de villabajo, le hizo los coros y los dos cantaron a duo. Casualmente estaba pasando por all� Nina, una cantante semifracasada que a�os m�s tarde se har�a famosa en televisi�n con Operaci�n Triunfo, pero que ya ten�a af�n de protagonismo y le gustaba actuar de cazatalentos de vez en cuando. En fin Nina qued� maravillada con la voz de don Jos� y de Lul� e inmediatamente les asalt� con el sucio prop�sito de hacerles firmar un contrato discogr�fico. Don Jos� y Lul� ante las promesas de Nina de vender un mill�n de discos y representar a Espa�a en Eurovisi�n picaron el anzuelo y firmaron el contrato. Pero Nina se ten�a un as reservado en la manga, y les hab�a hecho firmar un contrato abusivo por el cual Don Jos� y Lul� se compromet�an a pagar un c�non anual de 1000 reales de la �poca y el 22% del total de las ganancias que obtuvieran cantando en las ferias de la zona. Creyendo que hab�an hecho un buen trato, don Jos� y su perra se fueron a casa felices aunque no ten�a dinero para perdices. A los dos d�as recibieron un telegrama (que era lo m�s parecido a un mensaje al m�vil que exist�a en la �poca) de Nina dici�ndoles que ten�a que cantar en la feria de Fuente Obejuna (C�rdoba) a la semana siguiente. Tanto perra como due�o se pusieron muy contentos y se pasaron toda la semana ensayando la canci�n de "torito bravo". Cuando lleg� el d�a de la actuaci�n estaban muy nerviosos as� que Nina les oblig� a tomarse un par de rulas para quitarle los nervios y cuando saltaron al escenario acturaron realmente mal, con lo cual los melarienses se enojaron bastante pero sobre todo con su comendador que les hab�a prometido el concierto del siglo (a�n no se hab�a inventado lo del partido del siglo), los habitantes de Fuente Obejuna con los ojos inyectados en sangre y locos de la rabia ahorcaron al comendador all� mismo llevados por la ira y la sed de venganza popular. Pasada la febril locura inicial y al darse cuenta los melarienses de la barbaridad que acababan de cometer decidieron inventarse una trola en la cual el comendador aparec�a como un s�dico y d�spota tirano (historia que hasta Lope de Vega crey�). Nina, muy enfadada por el fiasco decidi� que para la siguiente feria, la de Belmez, iban a cantar "como una ola" de Roc�o Jurado. Don Jos� y Lul� ensayaron a fondo pero la verdad es que la canci�n no les iba para nada y cuando lleg� el momento de actuar, los belmezanos que son silvestres pero no tontos, les abuchearon largamente y les tiraron chorizos podridos al escenario (costumbre que se estilaba por la �poca y de la que posteriormente les viene a los belmezanos el sobrenombre de choriceros), no contentos con eso decidieron perseguirlos por el campo para lincharlos para p�blico divertimento. Pero don Jos� y Lul� eran r�pidos y se refugiaron en una de las cuevas del pe��n despistando a los choriceros para desolaci�n general. -FIN DEL CAP�TULO UNO- |
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