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Wednesday, 11 September 2002
 
 

Aeroparque Jorge Newbery

Boeing 747 de

Aerolíneas Argentinas

Puerto de Buenos Aires

 

Puerto de Bahía Blanca

 

Puerto de Quequén


EL TRANSPORTE AÉREO

 

La extensión territorial de la Argentina favoreció la expansión de este medio de transporte, y desde sus comienzos cumple dos funciones: comercial y de fomento. La primera consiste en el transporte de personas y mercaderías entre los principales centros urbanos de nuestro país.  La segunda, de fomento, está al servicio de la intercomunicación de poblaciones muy distantes entre sí y de rutas y ferrocarriles.  Por ejemplo, es de gran utilidad en la Patagonia por las distancias entre los principales centros urbanos, la predominancia de caminos de ripio o durante el invierno cuando muchos de ellos quedan cortados por la nieve.

La red de aeropuertos comprende estaciones para vuelos nacionales e internacionales.  Se destaca el aeropuerto internacional Ministro Pistarini, en Ezeiza, como punto de llegada y salida de todo el tráfico internacional, y el Aeropuerto Jorge Newbery principalmente para el tráfico interno.  La red de transporte aéreo coincide en general con el trazado de las redes viales y ferroviarias.  Desde Buenos Aires se abre en forma radial hacia todos los puntos cardinales del país.

La explotación de la principal compañía aérea, Aerolíneas Argentinas, pasó al sector privado en 1990 y se fusionó con Iberia y Austral Líneas Aéreas S.A., con las que se complementa operativamente.  Desde la desregulación del transporte de cabotaje (vuelos internos), en 1993, aumentaron su participación en el mercado medianas y pequeñas empresas, como DINAR y LAPA, que realizan vuelos interprovinciales y a algunos pocos destinos internacionales.  Asimismo, en 1997 el Poder Ejecutivo firmó el decreto para pasar a manos privadas el manejo de los principales aeropuertos del país.  La licitación para la concesión por 30 años la ganó el consorcio Aeropuertos Argentina 20,00.  Este se comprometió a la construcción, mantenimiento y ampliación de las pistas, el señalamiento y el balizamiento diurno y nocturno, la construcción y remodelación de edificios, las mejoras en los estacionamientos vehiculares y caminos de acceso a las estaciones aéreas.  Al mismo tiempo, el Estado está encaran, do un plan' de modernización para el sistema nacional de aeropuertos, especialmente en las áreas de comunicaciones y operaciones con el objetivo de mejorar la seguridad y el control del tráfico aéreo. Por ejemplo, en los sistemas de ayuda para la aproximación y aterrizaje se está tratando la mejora y ampliación del sistema de radares guías, y en el área de Meteorología se adquirirá instrumental para la prevención en vuelo.

El avión es ideal para el transporte de mercaderías de necesidad urgente, como los medicamentos; de información (diarios y revistas); de mercaderías perecederas como flores, carnes y verduras; para llegar a lugares de difícil accesibilidad como las provisiones y personal a las bases antárticas y para el traslado de mercaderías de bajo peso y alto valor como instrumentos de precisión.

La exportación de mercadería fresca por vía aérea está creciendo notablemente en nuestro país.  Pasó de 7 millones de kilos en el año 1993 a alrededor de 30 millones en la actualidad.  Este medio de transporte es una opción atractiva, sin duda, para los productores que deben enviar cargas perecederas que requieren de una temperatura constante entre el origen y el destino de la misma.  Por ejemplo, para las carnes y el pescado el rápido traslado minimiza los riesgos de corte de la cadena de frío, con la consiguiente pérdida en la calidad del producto.  Además, en los principales mercados existe la tendencia a consumir productos orgánicos y la exigencia de usar embalajes con materiales especiales que no perjudiquen el medio ambiente.  Como son más frágiles, este medio de transporte es el más favorable.  Para que la Argentina gane competitividad en la exportación de productos perecederos, se necesita mejorar la infraestructura en los aeropuertos y en los transportes terrestres que conducen a ellos, además de las mejoras en los aviones.

 

 

EL TRANSPORTE MARÍTIMO Y FLUVIAL

 

La mayor parte del comercio exterior de la Argentina se realiza por vía fluvial y marítima.  Los puertos más importantes por el movimiento de cargas son: Buenos Aires, La Plata, Bahía Blanca, Quequén, Rosario y Paraná.

Entre los inconvenientes que debe afrontar este tipo de transporte se encuentra la falta de puertos de aguas profundas, es decir con el suficiente calado (más de 45 pies de profundidad) para recibir los grandes barcos del transporte marítimo internacional.  El más próximo al puerto de Buenos Aires, con estas condiciones, es Puerto Madryn, pero queda lejos de las zonas de mayor actividad económica.  A los ríos Paraná y de la Plata hay que dragarlos permanentemente para que los barcos puedan entrar hasta el puerto de Santa Fe, debido a la cantidad de sedimentos que traen los ríos Paraná y Paraguay.

 

A pesar de que la Argentina tiene una amplia fachada atlántica, no posee buenos puertos marítimos naturales en la Patagonia porque estos se ven perjudicados por la amplitud de mareas (diferencia entre la alta y la baja marea) en el Mar Argentino.  En algunos momentos de baja marea los barcos deben retirarse al interior del mar y regresar cuando sube la marea, esto dificulta y demora la carga y descarga.

 

Otra de las desventajas son las altas tarifas de nuestros puertos, comparadas con las del resto del mundo, que encarecen los fletes y perjudican la competitividad de nuestros productos en el mercado mundial. Con el objeto de abaratarlas, se modificó la legislación en 1992, y los principales puertos pasaron de la órbita nacional a la provincial para ser privatizada su explotación, entregándolos en concesión por varios años.  Por ejemplo, las terminales de Puerto Nuevo Ciudad de Buenos Aires se dieron por 20 años, los elevadores de granos del puerto de Buenos Aires por 30 años, lo mismo que las unidades portuarias del Puerto de Rosario.  Esto permitió una gran inversión del sector privado en infraestructura y equipamiento, no solo en los puertos sino también en los accesos viales y ferroviarios.

 

Además, surgieron puertos privados de empresas agroexportadoras, como el complejo formado por los puertos de Rosario, San Lorenzo y Gral.  San Martín en la margen derecha del Paraná.  Allí se formó un complejo industrial portuario capaz de procesar entre 5.000 y 6.000 toneladas de soja diariamente, almacenar alrededor de 500.000 toneladas de productos sólidos y casi 40.000 toneladas de aceites vegetales.  Los costos en la carga de granos y subproductos disminuyeron en los últimos años como consecuencia del aumento de las inversiones privadas.  Para competir entre ellas, estas empresas mejoraron la infraestructura del almacenaje y de las terminales portuarias, lo que permitió acelerar la velocidad de embarque y reducir la estadía de los buques en puerto.  Asimismo, a causa del crecimiento de la capacidad de almacenaje, se aceleró la carga y descarga de los camiones y vagones.

 

También se han desarrollado terminales privadas en el puerto de Ingeniero White (en Bahía Blanca); en Comodoro Rivadavia, las obras de infraestructura inauguradas a fines de 1996 han hecho posible cuadruplicar el movimiento comercial de pesca.

Si bien las medidas que se tomaron en los últimos años significaron un paso adelante en la desregulación y descentralización de las terminales portuarias, estas aún son insufuciente para responder a las necesidades del comercio exterior.  Además, los puertos deben contar con un adecuado marco de seguridad y el reconocimiento internacional sobre calidad operativo y regulación ambiental.

 

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