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| Wednesday, 11 September 2002 |
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Organización nacional Después del Pacto de San Nicolás, que preparó el Congreso Constituyente, éste sancionó la Constitución de 1853 y adoptó la forma republicana, representativa y federal de gobierno. Los antecedentes de esta Constitución se encuentran en la Asociación de Mayo, que había dado contenido a la lucha antirrosista, en los ensayos de Echeverría y en las Bases de Alberdi. Buenos Aires aceptó esta Constitución sólo después de las batallas de Cepeda y Pavón, y con algunas reformas. El primer presidente constitucional Urquiza, fue el enérgico iniciador de la organización nacional; después de la reforma constitucional lo fue Mitre, que hizo frente a la guerra del Paraguay. Su sucesor, Sarmiento, dio extraordinario impulso a la educación, estimuló la inmigración, la agricultura y el progreso técnico de la Argentina, política que continuó Avellaneda. Durante la presidencia de Roca se sancionó la ley de educación común (laica, gratuita y obligatoria) y la del matrimonio civil. En 1890 los partidos populares y las fuerzas democráticas exigieron al presidente Juárez Celman el retorno a la Constitución, mediante una revolución dirigida por Leandro Alem por la cual el presidente renunció y asumió la primera magistratura Carlos Pellegrini. El país, mientras tanto, evolucionaba rápidamente, transformaba su economía, nuevas fuerzas se manifestaban, los partidos obreros elegían, en 1904, su primer representante en la legislatura, Alfredo L. Palacios. En la presidencia de Roque Sáenz Peña se aceptó la nueva ley electoral que desde 1912 permitió fundamentales renovaciones. Distintos matices de la democracia argentina se personifican en Juan B. Justo, Lisandro de la Torre e Hipólito Yrigoyen. Éste asumió la presidencia en 1916; mantuvo la neutralidad argentina durante la Primera Guerra Mundial; Alvear condujo el país hacia la estabilidad institucional. En 1928 asumió otra vez la presidencia H. Yrigoyen, que fue depuesto el 6 de septiembre de 1930 por un movimiento armado que encabezó el Gral. José F. Uriburu. Lo sucedieron Agustín P. Justo, Roberto M. Ortiz y Ramón S. Castillo, separado del poder por el movimiento armado del 4 de junio de 1943 dirigido por el Gral. Arturo Rawson, que después de dos días de gobierno, fue sucedido por el Gral. Pedro P. Ramírez. En 1944, éste rompió las relaciones diplomáticas con Alemania y sus aliados y su sucesor, el Gral. Edelmiro J. Farrell, declaró la guerra a los países del Eje. En las elecciones presidenciales de 1946 triunfó el coronel Juan D. Perón, que fue reelegido para el período 1952-1958. En septiembre de 1955, fue obligado a renunciar por una revolución que encabezó el Gral. Eduardo Lonardi, quien asumió el 23 de dicho mes la presidencia provisional. En noviembre del mismo año, éste fue reemplazado por el Gral. Eugenio Aramburu. En febrero de 1958 fue elegido presidente constitucional Arturo Frondizi, para el período 1958-1964. Depuesto en 1962, lo sustituyó el Dr. José María Guido. Convocadas elecciones en 1963, fue elegido presidente Arturo Illia. En 1966 un golpe militar derrocó al gobierno, y asumió el poder el Gral. Juan C. Onganía. En 1970 el descontento popular y la escalada terrorista provocaron la destitución de Onganía y el ascenso de otro Gral., Roberto M. Levingston, quien fue depuesto en marzo de 1971 y asumió la presidencia el Gral. Agustín Lanusse. En marzo de 1973, convocó a elecciones presidenciales y legislativas, en las que triunfó el Frente Justicialista, cuyo candidato Héctor Cámpora asumió en mayo de 1973. En julio renunció con el fin de que el Gral. J. D. Perón pudiera acceder a ¡a primera magistratura. Fue reemplazado provisionalmente por Raúl A. Lastiri, quien convocó a elecciones, en las que el peronismo ganó por un amplio margen. Perón falleció en julio de 1974, sucediéndolo su vicepresidente y esposa, María E. Martínez. En marzo de 1976 fue depuesta por un golpe militar. El Gral. Jorge R. Videla asumió el poder hasta 1981, cediéndolo al Gral. R. Viola quien 6 meses después dejó el lugar al Gral. Leopoldo F. Galtieri. Durante su gobierno las Fuerzas Armadas desembarcaron y ocuparon las islas Malvinas, lo que provocó la guerra con el Reino Unido. La posterior derrota militar terminó con la dictadura, que arrojó un saldo de 30 mil desaparecidos y numerosas violaciones a los derechos humanos. En las elecciones generales convocadas en octubre de 1983 triunfó el Dr. Raúl R. Alfonsín, quien asumió la presidencia el 10 de diciembre de 1983 para el período 1983-1989. Se esforzó por consolidar la democracia, aunque no pudo revertir la difícil situación económica. Renunció cinco meses antes de terminar su mandato. El 8 de julio de 1989 asumió la presidencia el Dr. Carlos Saúl Menem, para el período 1989-1995; convocó a Asamblea Constituyente para reformar la Constitución, que estableció la reelección presidencial. En las elecciones de mayo de 1995, resultó reelecto; y en julio de ese año, asumió para el período 1995-1999. El 24 de octubre de 1999, la fórmula de la Alianza, integrada por el radical Fernando de la Rúa, y por el titular del FREPASO, Carlos "Chacho" Alvarez, ganó las elecciones nacionales. Sumaron 9.039.892 votos, que representaron el 48,5% del padrón de votantes. De este modo, desalojaron del poder al peronismo, tras 10 años de gobierno de Carlos Menem. Las manifestaciones de protesta mediante "cacerolazos" en numerosas ciudades del país fueron un hecho predominante en los ultimos dias. Asimismo, continuaron los saqueos en barrios periféricos de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Sin embargo, el epicentro de los acontecimientos se situó en la Capital Federal, en la zona de Congreso, la Avenida 9 de Julio y Corrientes y en Plaza de Mayo, en donde ocurrieron incidentes de inusitada violencia, al ser reprimidos los manifestantes por la Policía Montada y la infantería de la Policía Federal. La Policía Montada cargó sobre pacíficos manifestantes que, sentados en el piso, aplaudían y golpeaban cacerolas reclamando la renuncia de De la Rúa. Una mujer perdió dedos de su mano al ser pisada por un caballo. Las madres de Plaza de Mayo, que hacían su ronda habitual de los jueves y manifestaban su adhesión al reclamo popular, fueron atropelladas por la caballería y algunas sufrieron lesiones. La Policía Federal tampoco acató una orden judicial de cesar la represión. De tal forma, lo que comenzó como una manifestación pacífica se transformó en una puja entre militantes jóvenes que arrojaban piedras y provocaban desmanes en la zona céntrica, y la policía, que arrojaba gases lacrimógenos y vomitivos, y disparaba balas de goma y de plomo. La persistencia de los manifestantes arrojó resultados hacia la tarde, al trascender la propuesta del presidente De la Rúa al Partido Justicialista de formar un gobierno de unidad nacional. Algunas horas más tarde, tras que los justicialistas rechazaran la propuesta, De la Rúa comunicó su renuncia por conducto del secretario de la presidencia, Nicolás Gallo. La decisión provocó aplausos en todos los lugares de concentración. Hacia el anochecer continuaban las manifestaciones en muchas ciudades del interior, principalmente en el centro de Buenos Aires.
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