PREGUNTA: ¿QUÉ ES LA TEOLOGÍA?

NOMBRE: Roberto
CORREO-E: [email protected]
PAÍS: Argentina
FECHA: 13/04/2000

RESPUESTA

A continuación es una respuesta a la pregunta hecha por el conocido teólogo Victor Codina, tomado de su libro ¿Qué es la Teología de la Liberación?, Cap. 2 “Qué es Teología”, Ediciones Rehue, Santiago, Chile, 1987: Todo cristiano debe intentar saber qué es lo que cree, por qué cree y que relación tiene su credo con su vida. La escritura nos invita a “sabe dar razón de nuestra esperanza” (1Pe 3,15), es decir, a poder explicar el por qué de nuestra fe. La teología es, pues, una reflexión sobre nuestra fe. Esta tarea de conocimiento y reflexión sobre la fe, propia de todo cristiano, puede realizarse de formas diversas. De algún modo todo cristiano es teólogo, pues todo cristiano reflexiona, de algún modo, sobre su fe y sabe dar alguna razón de ella. En la vida ordinaria se oyen frases como “esta injusticia Dios no la quiere”, “a pesar de todo, yo confío en Dios”, “¿no somos todos hermanos?”, “¿hasta cuándo, Señor?”, “si estuviéramos más unidos podríamos triunfar”. Todas estas frases suponen una reflexión sobre la fe y, en cierto sentido, son teología. Pero así como todo el mundo debe saber algo sobre salud y medicina y sin embargo existen médicos, también en la Iglesia hay personas que han profundizado más largamente sobre la fe: son los teólogos. Su misión es ayudar a toda la comunidad cristiana con sabiduría, iluminar la fe con sus estudios sobre la Palabra de Dios y la tradición de la Iglesia. Desde el comienzo de la Iglesia no han faltado estos maestros y doctores (Rm 12,7; 1Cor 12,28; Ef 4,11; Hch 13,1) que han tenido el don de saber expresar y esclarecer la fe de la comunidad eclesial. Los verdaderos teólogos, a diferencia de los falsos doctores (2Tim 4,3; Pe 2,1), viven de la fe de la Iglesia, intentan profundizar personalmente en ella y no buscan su propio provecho, sino el de toda la comunidad eclesial. Pero los teólogos y la teología tienen su propia historia. En los primeros siglos de la Iglesia, la teología estaba muy unida a la vida de la comunidad, era una teología bíblica y sapiencial, muy relacionada con los problemas del pueblo. Pero desde la edad media (desde los siglos XII-XIII), la teología se volvió más técnica y científica, más preocupada de las dimensiones doctrinales de la fe (¿Qué creemos?, ¿Por qué creemos?) que de la relación con la vida. La teología se fue apartando de la vida del pueblo, el cual al no tener acceso a la teología oficial, se volcó hacia una religiosidad popular, más adaptada a sus intereses y preocupaciones. El pueblo no conocía la Biblia ni entendía la liturgia, sino que vivía de sus devociones, fiestas e imágenes.
En los tiempos modernos, en el Concilio Vaticano II (1962-65), la teología volvió a inspirarse en la Biblia y a dialogar con el mundo moderno, pero todavía no llegó a integrar plenamente la vida cristiana, la práctica popular y las preocupaciones de las mayorías.
Ha sido la Teología de Liberación la que recientemente intenta unir de nuevo la fe y la vida, la doctrina y la práctica cristiana, el credo y la justicia. Ha comenzado a pensar la fe desde las preocupaciones del pueblo, desde sus problemas y aspiraciones de liberación, intentando superar de este modo el divorcio que durante siglos ha existido entre la reflexión teológica para unos pocos y la fe del pueblo. La figura del teólogo está cambiando: ya no es solo un profesor, metido todo el día entre libros y aulas, sino un creyente, que sin renunciar al estudio ni a la ciencia, intenta vivir más cerca del pueblo y acompañarlo con la reflexión cristiana de la vida.
 
P. Santiago W..-
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