EVANGELIO DE MATEO: UNA VISIÓN GLOBAL Y LIBERADORA
El presente artículo es una introducción global a la lectura e interpretación
de todo el Evangelio de Mateo. Buscamos sobre todo dar claves para una
interpretación liberadora y actual de este Evangelio, destacando su carácter
eclesiológico. Hacemos una propuesta detallada y comentada de la estructura
de todo el texto.
Introducción
El Evangelio de Mateo ha sido el Evangelio más comentado en la historia de la
Iglesia, pero al mismo tiempo es también el Evangelio cuya interpretación es
normalmente la más dogmática y espiritualista. La fuerza y el mensaje de
este Evangelio es tan grande y el proyecto de la iglesia que propone es tan
exigente, que ninguna Iglesia puede tolerarlo en su sentido literal, histórico
y espiritual auténticos. La Iglesia Católica, sobre todo después de la
reforma constantiniana y el surgimiento de la Cristiandad occidental (siglo IV), evolucionó en contra del sentido más original de este Evangelio.
La Iglesia sólo puede entender e interpretar un Evangelio cuando es capaz de
vivirlo. Cuando no puede vivirlo, lo ignora o lo espiritualiza. La tradición
sacralizó dentro del Evangelio de Mateo aquella frase de Jesús: "Tú
eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" (16,18). Esta
sentencia se convirtió en el canon dentro del canon. Se leyó todo el
Evangelio a partir de aquí, con el sentido dogmático, autoritario,
patriarcal y jerárquico. Se hizo de Pedro el primer Papa y se institucionalizó
la Iglesia con un esquema totalmente ajeno a la tradición y al texto del
Evangelio de Mateo.
Por todo esto es tan importante rescatar el sentido original del Evangelio,
para confrontar a la Iglesia con la utopía de sus orígenes. ¿Cómo fue la
Iglesia, según el Evangelio de Mateo, antes de la Cristiandad occidental? La
Iglesia debe mirarse en el Evangelio como en un espejo, y preguntarse:
"Iglesia, qué dices de ti misma". Justamente porque Mateo ha sido
el Evangelio más comentado en la tradición de la Iglesia, por eso mismo es
urgente hoy rescatar su sentido auténtico y original. Siempre que doy un
taller sobre el Evangelio de Mateo, surge el interrogante: ¿existe realmente
hoy alguna Iglesia que responda al modelo eclesial propuesto por Mateo? Mi
respuesta es siempre la misma: el Evangelio nos propone un modelo utópico de
Iglesia. El fin de la utopía es marcar una dirección y orientar nuestra práctica
y pensamiento en dicha dirección. Lo importante es estar, como Iglesia,
orientados por l utopía del Evangelio, sabiendo que algunos estarán más
lejos y otros más cerca de ese ideal; lo importante es que todos estemos
caminando hacia ese proyecto de Iglesia propuesto por Mateo. El problema
fundamental no es si estamos lejos o cerca del proyecto, sino si caminamos en
la dirección utópica correcta y no en una dirección extraviada u opuesta a
la utopía evangélica.
Existe consenso en la actualidad en que el Evangelio de Mateo fue escrito en
la ciudad de Antioquía en los años ochenta d.C. Su autor sería un escriba
judío cristiano, helenista (de habla y cultura griega), que conocía muy bien
la Biblia Hebrea (en su versión griega: la Septuaginta) y todas las
tradiciones cristianas ya existentes. El autor utilizó como fuentes
directas el Evangelio de Galilea (el documento llamado Q) (años 40-60) y el
Evangelio de Marcos (años 60-65), más algunas tradiciones propias que
encontró en Antioquía, Siria y Galilea. El evangelista hace una síntesis de
Q y Marcos, pero también de otras dos tradiciones que posiblemente conoció:
la tradición de Pablo de Tarso y la tradición judeo-cristiana de Santiago,
el hermano del Señor. El Evangelio de Mateo es así la primera síntesis de
la tradición judía y cristiana después de la destrucción de Jerusalén y
del pueblo judío en la guerra de los años 66-74 d.C. Algunos autores
piensan que el Evangelio no fue escrito por una sola persona, sino por una
escuela de rabinos y escribas cristianos de Antioquía. El nombre de Mateo es
una ficción literaria, que pretende poner toda la obra bajo la autoría histórica
de un discípulo directo de Cristo. Detrás del texto, en todo caso, no hay
solamente un autor o una escuela de autores, sino también cincuenta años de
tradición oral que se mantuvo viva en las comunidades cristianas de Galilea,
Siria y Antioquía. Cientos de testigos y profetas cristianos, hombres y mujeres, participaron de manera indirecta en la
creación de este Evangelio fundador de la Iglesia de Jesús. ¿Qué hizo
nacer el Evangelio de Mateo? El Evangelio pertenece a la segunda generación
del movimiento de Jesús. Ya en los años ochenta habían muerto todos los
discípulos y discípulas de Jesús. Cuando ellos estaban vivos, la tradición
estaba asegurada, pero ahora que desaparecían, se hacía urgente poner
por escrito dicha tradición. Esta será en general la tarea de la segunda y
tercera generaciones de discípulos, del período llamado comúnmente sub-apostólico
(70-135 d.C.). Mateo fue el primero que tuvo la idea de escribir en el período sub-apostólico un Evangelio, a partir de Q y de
Marcos. ¿Cuál fue el motivo inmediato para escribirlo? El año 70, Jerusalén
quedó arrasada por la guerra judía contra Roma. El Israel bíblico desaparecía.
El único grupo que se salvó fue el de los fariseos., cuyos escribas y maestros de la ley pudieron salvar la Torah (la
Biblia hebrea). Los otros grupos: saduceos, sacerdotes, esenios,
desaparecieron. Estos rabinos fariseos fundaron la Academia o Sanedrín de
Jamnia o Yafné, donde se dedicaron de forma exclusiva a comentar la ley. Aquí
nació poco a poco el así llamado judaísmo rabínico (con sus obras Mishna y
Talmud), que en el fondo es una nueva religión. Si en el pueblo de Israel,
antes de la guerra, existía un pluralismo de tendencias y tradiciones
(fariseos, saduceos, esenios, herodianos, zelotas, y todos los movimientos
proféticos y mesiánicos populares), ahora, después del 70, la tendencia en el judaísmo rabínico fue hacia una interpretación única de la
ley, excluyente de todas las demás tendencias y tradiciones. Si el movimiento
de Jesús, antes del 70, pudo existir dentro del pluralismo judío, ahora, con
el judaísmo rabínico ortodoxo e impositivo, empezó a tener problemas.
El judaísmo rabínico se presentó como la única reconstrucción auténtica
y legítima de la tradición de Israel después de la crisis del 70.
El movimiento de Jesús en Palestina y Siria cuestionó este planteamiento, y
buscó reconstruir la tradición de Israel de una forma alternativa y
diferente al judaísmo farisaico. Para la escuela de rabinos cristianos en
Antioquía, Jesús era el Mesías e Hijo de Dios, que orientó de manera
definitiva la historia de Israel. Podemos decir que después del año 70 hubo
dos escuelas (y dos "iglesias") que compitieron en la reconstrucción
de Israel: la Academia de Jamnia y la escuela de rabinos cristianos que
compusieron el Evangelio de Mateo. Este evangelio dio identidad al grupo
cristiano, fundado en la memoria histórica de Jesús y sus discípulos. Con
el tiempo, los cristianos de Antioquía se confrontaron con las
sinagogas controladas por el judaísmo rabínico de Jamnia, e incluso
sufrieron una abierta persecución. En este clima de confrontación y persecución nació el
Evangelio de Mateo. Testigo posterior de la Iglesia de Antioquía fue Ignacio
de Antioquía, quien escribió sus siete cartas entre los años 108 y 117 d.C.
Ignacio integró a la síntesis de mateo los escritos de la tradición joanea,
para oponerse ahora a las nuevas corrientes gnósticas que nacieron después
de Mateo.
En la exégesis actual es muy reconocido el carácter eclesiológico del
Evangelio de Mateo. Este carácter aparece de modo especial en los cinco
grandes discursos del Evangelio, como veremos más adelante. La eclesiología
de Mateo está fundada directamente en Jesús, en su práctica y en su
palabra. Todo el relato de la historia de Jesús tiene un carácter fundador
de un modelo de Iglesia. Una analogía simple con Lucas puede ser útil. En
esta tradición tenemos dos obras: el Evangelio de Lucas y los Hechos de los Apóstoles. En la primera obra, más bien cristológica Lucas presenta el
relato de la práctica de Jesús; en la segunda obra, de carácter más bien
eclesiológico, presenta el relato de la práctica de los apóstoles. Mateo
compuso una sola obra, incluyendo en ella simultáneamente la práctica de Jesús
y la práctica de los discípulos; una sola obra con una dimensión al mismo
tiempo cristológica y eclesiológica. En cada pasaje del Evangelio de Mateo
están Jesús y la Iglesia. En el mismo texto tenemos la memoria de Jesús
histórico, y a la vez cómo esta memoria es vivida en la comunidad de los
discípulos de Jesús que es la Iglesia. En un mismo texto tenemos de forma
directa a Jesús, y como este Jesús es encontrado y vivido como Iglesia por
sus discípulos. La importancia de Pedro en este Evangelio está fundada en su
carácter de discípulo, de testigo del Jesús histórico. Decir Pedro, es
decir fidelidad al Jesús histórico de Galilea. Los doce discípulos
representan el nuevo pueblo de Israel, en continuidad con el pueblo de las
doce tribus. El símbolo de doce discípulos tiene un carácter social, no es
de ninguna manera una opción de género (género masculino excluyente de la
mujer). Pedro no es el primer Papa, sino el discípulo real que representa la
comunidad de hombres y mujeres que constituyen la Iglesia. Sobre este
discipulado, Jesús edifica su Iglesia.
Claves literarias para leer el texto de Mateo
Estructura general del Evangelio:
I. Presentación de Jesús: 1,1 - 4,16
II. Revelación de Jesús, rechazo de los dirigentes de Israel y construcción
de la Iglesia: 4,17 - 16,20
1. Práctica de Jesús, práctica de la Iglesia 4,17 - 9,35
2. Misión de Jesús y los discípulos; rechazo de los dirigentes: 9,36 - 12,50
3. Jesús anuncia el Reino y construye su Iglesia: 13,1 - 16,,20
III. Camino a Jerusalén, confrontación, muerte y resurrección: 16,21 - 28,20
1. Camino a Jerusalén e instrucción a los discípulos: 16,21 - 20,34
2. Confrontación de Jesús en Jerusalén: 21,1 - 25,46
3. Pasión y resurrección de Jesús: 26,1 - 28,20
Ahora veremos parte por parte, primero la estructura detallada del texto de
cada sección, para ayudar a una lectura atenta del mismo, y luego algunas
claves para una interpretación liberadora del texto.
Primera Parte del Evangelio: Presentación de Jesús (1,1 - 4,16)
Estructura de esta sección:
1. Génesis de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:
José: raíz histórica y cultural de Jesús (1,1-17)
2. Génesis de Jesucristo, "Dios con nosotros":
María: irrumpe el poder del Espíritu (1,18-25).
3. Sabios de oriente buscan a Jesús para adorarlo (2,1-12)
4. Herodes y Arquelao buscan a Jesús para matarlo (2,13-23)
Huída a Egipto, matanza de los niños inocentes (16-18)
Retorno a Judá, huída a Galilea, por causa de Arquelao (19-23)
5. Juan Bautista: movimiento profético en el desierto (3,1-12)
6. Vocación profética de Jesús (3,13-17)
7. Enfrentamiento entre Jesús y el Diablo (4,1-11)
8. Juan es encarcelado y Jesús se retira a Galilea (4,12-16)
Claves de interpretación del texto
En el v. 1 y en el v. 18 aparecen en el texto original griego la palabra
"génesis". En 1,1-17 se nos narra “el libro del génesis de Jesús”,
con lo cual se hace clara referencia a Gn 2,4ª: “El libro del génesis de
cielo y tierra”. Al final del Evangelio (28,20) tenemos la “consumación (sunteleia)
del mundo. El Evangelio cubre así desde el génesis hasta el final del mundo.
En 1,18 otra vez aparece la palabra “génesis” y en 1,18-25 se narra el
segundo génesis de Jesús, esta vez del Espíritu Santo. El primer génesis
de Jesús es su genealogía desde Abraham hasta José. Son 42 generaciones
exactas (seis veces siete generaciones), Con Jesús comienza la última
generación (1,17). Mateo sitúa así a Jesús en la historia de Israel, desde
Abraham hasta José. El eje en este génesis de Jesús son sólo hombres. Es
un génesis totalmente patriarcal. No obstante hay cuatro mujeres que rompen
de forma violenta este patriarcalismo: Tamar, Rajab, Rut y Betsabé, la mujer de Urías.
Todas son extranjeras (aramea, cananea, moabita e hitita, respectivamente) y
todos sus matrimonios no son muy regulares. Estas mujeres están anunciando a
otra mujer: María, la madre de Jesús, que es la protagonista del segundo génesis
(1,18-25). María concibe a Jesús por obra del Espíritu Santo, con lo cual
rompe la línea patriarcal del génesis de José, su esposo. El Espíritu
irrumpe en la historia a través de María. Es esta mujer la que rompe el
patriarcalismo de más de 1800 años desde Abraham hasta José. Resumiendo,
podemos decir que Jesús tiene su génesis histórico cultural por parte de José, y su génesis espiritual por parte de María. La
concepción virginal de Jesús en el seno de María es el punto de ruptura con
el patriarcalismo de la historia de Israel.
El niño que nace de María recibe el nombre de Jesús, que significa “Yahvéh
salva” (1,21), pues Jesús salvará a su pueblo de sus pecados. Sin embargo,
también el niño, según la profesía de Is 7,14, recibe el nombre de
Emmanuel, que significa “Dios con nosotros” (1,22-23). Tenemos aquí una
inclusión con el final del Evangelio, donde las últimas palabras de Jesús
son: “yo estoy con ustedes todos los días hasta la consumación del mundo” (28,20). En el
Evangelio de Mateo, Jesús es la presencia de Dios en medio de la historia.
En el capítulo segundo tenemos una nueva oposición: unos
sabios de oriente buscan a Jesús para adorarlo (2,1.12), en tanto que Herodes
y Arquelao lo buscan para matarlo (2,1-12). Tenemos aquí las implicaciones
internacionales y políticas del nacimiento de Jesús. Los sabios representan
a los gentiles que buscan a Jesús a tientas, siguiendo los signos de la
naturaleza (la estrella), y que finalmente lo encuentra escudriñando, junto
con los sabios de Israel, las Sagradas Escrituras. Herodes y Arquelao
representan aquí a las autoridades de Israel, que posteriormente rechazarán de manera radical a
Jesús. Jesús huye de Herodes yendo a Egipto, y luego huye de Arquelao yendoa
Galilea. Jesús conoce así desde su nacimiento la persecución y el exilio.
Salva su vida en medios de una masacre de niños inocentes (2,16-18).
El capítulo 3 es un capítulo profético. El el aparece
el movimiento profético popular de Juan Bautista (3,1-12) y la vocación profética
de Jesús (3,13-17). Juan es presentado proclamando la llegada del Reino de
Dios (3,1), el mismo mensaje que proclamarán Jesús (4,17) y sus discípulos
(10,7). Juan bautiza en el río Jordán, un rito profético popular
alternativo al Templo, y enfrenta proféticamente a los líderes espirituales
de Israel, tal como lo hará más tarde Jesús (23,1-33). Jesús aparece y se
integra al movimiento profético de Juan, sumergiéndose en el río Jordán (3,13-15).
Pero en ese preciso momento interviene Dios en la vocación profética de Jesús
con tres signos visibles: los “cielos abiertos” (signo apocalíptico de
revelación y esperanza), el Espíritu Santo que baja sobre El (signo de unción
profética) y, sobre todo, la voz de Dios que dice: “Este es mi hijo amado,
en quien me complazco (3,16-17). Este es el momento cumbre en esta primera
parte del Evangelio (1,1-4,16).
En el última sección de esta primera parte del Evangelio, Jesús es llevado
por el Espíritu al desierto y es tentado por el Diablo (4,1-11). La tentación
es ascendente: primero el hambre (en el desierto), luego el poder religioso
(en el Templo) y, finalmente, el poder político (en un monte muy alto). Satanás
ha reconocido en Jesús al Hijo de Dios (vv. 3.6) y entra en una discusión
hermenéutica con El sobre diferentes bíblicos. Jesús rechaza radicalmente
utilizar el poder del Espíritu para fines personales o para dominar al pueblo con el poder religioso o político. Después de la tentación,
Juan es encarcelado y Jesús debe, por segunda vez, huir a Galilea (4,12, en
paralelo con 2,22-23). Todo termina con la cita de Isaías (8,23-9,1) sobre
“Galilea de los gentiles” y la práctica de Jesús allí.
En esta primera parte del Evangelio, donde Mateo presenta a Jesús
(1,1-4,16), tenemos siete citas explícitas del Antiguo Testamento (AT) Is
7,14; Miq 5,1; Os 11.1; Jr 31,15; Jc 13,1-7; Is 40,3; Is 8,23-9,1), siempre
con la fórmula de cumplimiento: “...esto sucedió para que cumpliera el oráculo
del Señor por medio del profeta”. Mateo quiere con esto presentar a Jesús
en continuidad con la historia de Israel, mostrando cómo en Jesús (en el la
Iglesia de Mateo) se cumple todo lo predicho por los profetas.
Segunda parte del Evangelio:
Revelación de Jesús, rechazo de los dirigentes de Israel
y construcción de la Iglesia: 4,17 – 16,20
1. Práctica de Jesús – práctica de la Iglesia: 4,17 – 9,35
Estructura de esta sección:
Introducción (4,17-25)
 Desde entonces comenzó Jesús a predicar (v. 17. Nuevo comienzo
en 16,21)
 Vocación de los primeros cuatro discípulos (4,18-22)
 Sumario de la actividad de Jesús en Galilea (4, 23-25. Inclusión
con 9,35)
Sermón de la montaña (5,1 – 7,29)
(Primer discurso del evangelio sobre el Reino de los Cielos)
Introducción a todo el sermón (5,1-2)
1. Proclamación fundamental: las siete bienaventuranzas (5,3-10)
los pobres con Espíritu - de ellos es el Reino (3)
los que lloran - ellos serán consolados (4)
los humildes – ellos poseerán la tierra (5)
los que tienen hambre y sed de justicia – lograrán justicia (6)
los misericordiosos – alcanzarán misericordia (7)
los limpios de corazón – verán a Dios (8)
los que trabajan por la paz – serán llamados hijos de Dios (9)
Los perseguidos por causa de la justicia – de ellos es el Reino (10)
2. La comunidad que vive las bienaventuranzas (5,11-16)
una comunidad de profetas – alegría en la persecución (11-12)
comunidad sal de la tierra y luz del mundo (13-16)
3. Jesús perfecciona la tradición (5,17-48)
Principio general: si su justicia no es mayor de la de los escribas y
fariseos, no pueden entrar en el Reino de los Cielos (17-20)
1) se dijo: no matarás... pero yo les digo (21-26)
2) no cometerás adulterio... pero yo les digo (27-32)
3) no perjurarás... pero yo les digo (33-37)
4) ojo por ojo... pero yo les digo (38-42)
5) amor al prójimo, odio al enemigo... pero yo les digo (43-47)
Conclusión: ser perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto (48)
4. Religión hipócrita y Reino de los Cielos (6,1-18)
Principio general: no practiquen su justicia delante de la gente para ser
vistos (1)
1) Cuando hagan limosna (2-4)
2) Cuando oren (5-15)
3) Cuando ayunen (16-18)
5. Dinero-riqueza y Reino de los Cielos (6,19-34)
1) Tesoro en la tierra – tesoro en el cielo (19-21)
2) La lámpara del cuerpo es el ojo: Ojo sano (solidaridad) – ojo enfermo
(codicia) (22-23)
3) No pueden servir a Dios y al Dinero (24)
4) Economía del Reino: no andan preocupados por su vida, Busquen primero el
Reino y su justicia y todas esas cosas se les darán por añadidura (25-34)
6. Reglas de la comunidad (7,1-12)
1) No juzguen, para no ser juzgados (1-5)
2) Discernir: no den lo que es santo a los perros (6)
3) Pidan, busquen, llamen (7-11)
4) La regla de oro de la comunidad (12)
7. Discernimiento y juicio (7,13-27)
1) Los dos caminos (13-14)
2) Verdaderos y falsos profetas (15-20)
3) Verdaderos y falsos discípulos (21-27)
Conclusión de todo el sermón (7,28-29)
Sección narrativa: la práctica de Jesús,
modelo de práctica para la Iglesia (8,1-9,34)
(Teología narrativa sobre diez milagros de Jesús)
Conclusión del discurso anterior – transición a lo que sigue (8,1)
1. La opción por los pobres (8,2-17)
1) Un excluido: curación de un leproso (2-4)
2) Un pagano: curación del criado del centurión romano (5-13)
3) Una mujer: curación de la suegra de Pedro (14-15)
- al atardecer: numerosas curaciones (16)
- cita bíblica (Is 53,4): tomó nuestras flaquezas cargó con nuestras
enfermedades (17)
2. “la otra orilla”: la misión (8,18-9,13)
- discipulado radical (8,18-22)
1) La tempestad calmada (8,23-27)
2) Los endemoniados gadarenos (8,28-34)
3) Curación de un paralítico (9,1-8)
- vocación de Mateo y comida con pecadores (9-12)
- cita bíblica (Os 6,6): misericordia quiero, no sacrificio (13)
3. Liberación del pueblo (9,14-34)
- controversia sobre el ayuno (9,14-17)
oposición: fiesta ayuno
paño nuevo vestido viejo
vino nuevo odres viejos
1) Curación de la hija del magistrado (18-19 y 23-26)
2) Curación de la mujer con flujo de sangre (20-22)
3) Curación de dos ciegos (27-31)
4) Curación de un mudo endemoniado (32-33a)
- reacción de la gente: jamás se vio cosa igual en Israel
- reacción de los fariseos: por el príncipe de los demonios
expulsa a los demonios (33b-34)
Conclusión (9,35. Inclusión con 4,23)
Claves de interpretación del texto
En 4,17 tenemos el comienzo de la actividad de Jesús: “Desde entonces
comenzó Jesús a predicar...”. Es un versículo paralelo con 16,21:
"Desde entonces comenzó Jesús a manifestar...". Estos versículos
marcan el inicio de las dos grandes secciones del Evangelio: 4,17 - 16,20 y
16,21 - 28,20.
El v. 4,23 hace inclusión con 9,35, marcando claramente el principio y el fin
de la sub-sección 4,17 - 9,35. La inclusión nos da asimismo el tema central:
la práctica de Jesús que recorre Galilea, enseñando, proclamando el Reino y
sanando toda enfermedad. Esta sub-sección tiene un discurso (5 - 7) y una
sección narrativa (8 - 9,35). Mateo se aparta aquí de sus fuentes (Evangelio
de Galilea, llamado Q, y Evangelio de Marcos) y construye una sección
bastante personal y coherente.
El Sermón de la montaña es el primer gran discurso del Evangelio. No es un
nuevo Decálogo ni un tratado de moral cristiana, sino una definición de la
práctica de Jesús, fundamento de la práctica de la Iglesia. Es la práctica
coherente con la llegada del Reino de los Cielos. Es un discurso fundante y
una referencia obligada para definir la práctica cristiana y eclesial de
todos los tiempos. El eje central de esta práctica es la Justicia de Dios. En
5,1-2 tenemos la introducción al sermón: Jesús sube al monte (como Moisés),
los discípulos se acercan (en el monte Sinaí los israelitas no podían
acercarse al monte) y Jesús enseña (como Yahvéh).
El Sermón comienza con las siete bienaventuranzas (vv. 3-10). La primera y la
última se corresponden, pues tienen la misma promesa en tiempo presente.
Entre las dos tenemos tres pares de personas bienaventuradas.
En la fuente (Evangelio Q 6,20b-21) hay apenas tres categorías: los pobres,
los que tienen hambre y los que lloran. El discurso se dirige, en segunda
persona plural, directamente a estos tres grupos. Mateo agrega cinco nuevas
categorías y pone el discurso en tercera persona plural, lo que le da un carácter
universal. Ya no se trata de los pobres ahí presentes, sino de los pobres de
todas las épocas. Hay dos categorías que mateo transforma: ya no se trata de
"los pobres", sino de los "pobres de espíritu"; "los
que tienen hambre ahora", en Mateo son "los que tienen hambre y sed
de justicia". La expresión "pobres de espíritu" puede traducirse como "pobres
con Espíritu". No se trata de una espiritualización, ya que en ambos
casos se trata de pobres concretos, sin embargo en Mateo son pobres portadores
del Espíritu de Dios. Otra traducción dice "los que tienen espíritu de
pobre", lo que es correcto si se refiere a la experiencia de Dios que
tienen los pobres. La expresión "bienaventurados" es débil. Mejor
es traducirlo por "felices, dichosos", con la connotación dinámica
de "arriba, en marcha". Los pobres con Espíritu son felices porque
en sus manos está ahora construir el Reino de los Cielos. La felicidad no está
en ser pobres, sino en su misión de construir el Reino. El primer par de
personas después de los pobres son "los que llorar y los humildes"
(vv. 4-5), son una categoría casi sinónima de pobres. Son los que sufren una
opresión profunda y los que han sido excluidos o despojados (léase el Sal
37,1: los humildes poseerán la tierra).
El siguiente grupo de personas son los que se definen por la justicia y la
misericordia (vv. 6-7). Por último, los que tienen el corazón limpio (limpio
de codicia e idolatría), quienes verán a Dios; y los que trabajan por la
paz, que serán llamados hijos de Dios. La última bienaventuranza: "los
perseguidos por causa de la justicia" (v. 10), corresponde de forma simétrica
a "los pobres con Espíritu". Son los responsables de construir el
Reino ahora (tiempo presente).
Lo que sigue (5,11-16) se refiere a la comunidad presente (paso de la tercera
a la segunda persona plural), compuesta por todas aquellas personas y grupos
que tratan de vivir las bienaventuranzas. Es una comunidad de profetas, que
vive la persecución no como fracaso, sino con alegría. Con las imágenes de
la sal y de la luz Mateo describe la misión de la comunidad, misión en el
corazón de la historia (sal), pero también misión universal y pública
(luz).
En la sección 5,17-48 Jesús perfecciona la tradición: incorpora la Biblia
hebrea (l Ley y los Profetas) como Biblia cristiana en la Iglesia. Mateo
define el concepto de Justicia: opone la justicia de los fariseos (ser
perfectos por el cumplimiento de toda la ley) a la justicia de Jesús (ser
perfectos como el Padre es perfecto). Jesús hace una relectura de cinco
mandamientos concretos a la luz de su propio concepto de justicia (ver la
estructura y leer el texto con ella). Aquí tenemos la oposición histórica
entre la práctica de la sinagoga (Academia de Jamnia) y la práctica del
Reino de dios (Iglesia de Mateo). En la cuarta sección (6,1-18) sigue la oposición entre la religión de Jesús y la religión hipócrita de los
fariseos, en tres temas concretos: la limosna, la oración y el ayuno. La
religión de los fariseos es para ser vistos, es una religión del poder. Jesús
define su concepto de justicia y religión únicamente en función del Padre
(diez veces aparece "Padre" en 6,1-18). En la quinta (6,19-34) y
sexta (7,1-12) secciones, Mateo se concentra en los problemas internos de la comunidad de Jesús. El primer problema es económico
(dinero, riqueza, economía del Reino) y el segundo es político (las
relaciones sociales dentro de la comunidad). La última sección (7,13-27)
corresponde a la primera (las bienaventuranzas: (5,3-10), por su carácter
definitivo y fundante. La comunidad de Jesús es la que opta por un camino en
contra de otro (vv. 13-14), la que discierne entre verdaderos y falsos
profetas (vv. 15-20), es la comunidad que hace la voluntad del Padre y, por lo
tanto, construye sobre roca (vv. 21-27). La Iglesia de Jesús se define en
contra de los carismáticos exaltados, que dicen Señor, Señor, que
profetizan, expulsan demonios y hacen milagros, pero que son agentes de
iniquidad por cuanto no hacen la voluntad del Padre.
Al Sermón de la montaña (5 - 7) sigue una sección narrativa (8,1 - 9,34).
La fórmula conclusiva de 8,1 tiene la función de unir la sección discursiva
con la narrativa. Esta estructura se repite en los cinco discursos a lo largo
de todo el Evangelio de Mateo. Aquí Mateo hace teología narrativa con base
en diez milagros de Jesús (véase la estructura y léase el texto con la
estructura en la mano). La narración tiene tres momentos: el punto de partida
es la opción por los pobres (8,2-17), luego viene la misión a "la otra
orilla", lo que exige un discipulado radical (8,18 - 9,13); finamente, el
sentido mismo de la práctica de Jesús: la liberación del pueblo (9,14-34).
Veamos algunas claves de interpretación de esta sección narrativa.
Jesús opta por tres pobres concretos: un leproso (excluido socialmente), un
gentil (el criado del centurión romano) y una mujer (la suegro de Pedro). El
sentido de esta práctica de Jesús se da en la cita de Is 53,4: tomó
nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades. El centro del relato
está en la sección intermedia (8,18 - 9,13): la "otra orilla"
(expresión que aparece en 8,18.28 y 9,1). Esta expresión caracteriza la misión:
el ir más allá de los límites, geográficos (la otra orilla del lago) y
sociales (más allá de los límites de la ley para perdonar los pecados y comer con los pecadores). La
misión exige un discipulado radical. Es lo que aparece de manera directa en
8,19-22, y es asimismo el tema de la tempestad calmada: "subió a la
barca y los discípulos le siguieron", v. 23. La sección termina con el
llamado a Mateo. Jesús, al comer con los pecadores en casa de Mateo, se sitúa
totalmente en "la otra orilla". De nuevo, un texto de la Escritura
(Os 6,6) viene a iluminar la acción de Jesús: Misericordia quiero, no
sacrificio (9,13). La misión queda situada en el campo de la misericordia, no
en el Templo. En la tercera sección de esta parte narrativa (9,14-34), Jesús
define el sentido mismo de su acción: no viene a reparar un vestido viejo, ni
a echar el vino nuevo a odres viejos. El tiempo de Jesús es un tiempo de
alegría y fiesta, pues está llegando el Reino en la liberación del pueblo.
El pueblo oprimido está aquí representado por dos mujeres (la hija del
magistrado y la mujer con flujo de sangre), por dos ciegos y un sordomudo. En
9,3.11.34 aparece ya la oposición de los escribas y fariseos, tema que será
desarrollado en la sección siguiente: 9,36 - 12,50.
2. Misión de Jesús y los discípulos - rechazo de los dirigentes: 9,36 -
12,50
Estructura de esta sección:
Instrucción sobre la misión (9,36 - 10,42)
(Segundo discurso del Evangelio)
Introducción general: fundación de la misión (9,36-10,5)
Jesús tiene compasión de las muchedumbres porque están abatidas como ovejas
sin pastor (9,36)
Oración por más obreros-misioneros (9,37-38)
Misión de los doce discípulos (10,1-5a)
Jesús llama a sus doce discípulos
Jesús les da poder: para expulsar espíritus inmundos para curar toda
enfermedad y toda dolencia
Nombre de los doce apóstoles
Jesús los envía con estas instrucciones:
1. Primera instrucción sobre la misión (10,5b-15)
1) estrategia misionera: no ir a los gentiles y samaritanos, vayan más bien a
las ovejas perdidas de Israel (5b-6)
2) acciones misioneras: proclamar la cercanía del Reino: curar enfermos,
resucitar muertos, purificar leprosos y
expulsar demonios (7-8a)
3) exigencias misioneras: gratuidad - dar gratuitamente lo recibido
no llevar oro, plata, monedas, alimentos
no llevar dos túnicas, ni sandalias, ni bastón
razón: el obrero merece su sustento (8b-10)
4) cómo debe realizarse la misión: en la ciudad y en la casa (11.15)
2. Segunda instrucción sobre la misión (10,16-25)
1) Como ovejas en medio de lobos; prudencia y sencillez (16)
2) Actitud en la persecución
Ante los tribunales y sinagogas (judaísmo)
Ante los gobernadores y reyes (paganos) (17-18)
3) testimonio:
ante los judíos
ante los gentiles
testimonio del Espíritu Santo (18b-20)
4) Divisiones y violencia por causa del Reino (2-22)
5) Estrategia: huir de una ciudad a otra y esperanza en la manifestación del Hijo del Hombre (23)
Conclusión cristológica (24-25)
3. Tercera instrucción sobre la misión (10,26-42)
1) No tener miedo (26-27)
2) Actitud en la persecución: discernimiento y confianza (28-31)
3) Testimonio (32-33)
4) Divisiones y violencia por causa del Reino (34-36)
5) Estrategia: el Reino por encima de la familia y la vida (37-39)
Conclusión cristológica (40-42)
Sección narrativa:
Rechazo de los dirigentes de Israel
Revelación a los pequeños y sencillos: 11,1 - 12,50
Conclusión discurso anterior - transición a los que sigue (11,1)
1. Las obras del Mesías: revelación y rechazo (11,2-19)
1) Juan Bautista en la cárcel pregunta sobre Jesús. Respuesta de Jesús a
Juan: las obras del Mesías (11,2-6)
2) Jesús elogia a Juan Bautista (11,7-10)
3) Juan Bautista (Elías) y el Reino de Dios (Jesús) (!!,!!-15)
4) Juan Bautista y Jesús son rechazados Jesús (sofía) es acreditado por sus
obras (11,16-19)
2. Condena de las ciudades y revelación a los pobres (11,20-30)
1) Condena de los centros de poder (11,20-24)
2) Revelación a los pequeños y sencillos (11,25-30)
3) Controversias: Jesús frente al Templo y la Ley (12,1-14)
1) Espigas arrancadas en día sábado (12,1-8)
2) Curación del paralítico en día sábado (12,9-13)
3) Los fariseos se confabulan para matar a Jesús (12,14)
4. (centro): Jesús, el Siervo de Yahveh: Is 42,1-4 (12,15-21)
5. Controversias sobre el poder de Jesús (12,22-37)
1) Jesús libera al pueblo y derrota a Satanás (12,22)
interpretación negativa de los fariseos: Jesús está al servicio de Satanás
(12,24)
respuesta de Jesús (12,25-32)
2) Condenación de los fariseos (12,33-37)
6. Los escribas y fariseos tientan a Jesús y son condenados
(12,38-45)
8. La madre y los hermanos de Jesús son sus discípulos (12,46-50)
Claves de interpretación del texto
Esta sección, como la anterior, tiene una parte discursiva y otra narrativa,
que se relacionan íntimamente dentro del mismo relato del Evangelio. La Iglesia siempre ha tenido mucha dificultad para practicar el
contenido de esta sección, por eso tiende a hacer una lectura arqueológica
del texto: sitúa el relato como algo único en el contexto histórico de Jesús
de Nazareth, que no podría ser imitado en otros contextos. Otra tendencia es
espiritualizar el texto, o simplemente ignorarlo. Lo que no vivimos hoy, no lo
descubrimos en el texto. La Iglesia tampoco puede entender un texto, cuando lo
que éste exige está ausente por completo en la vida de la iglesia.
Es importante también descubrir el carácter eclesiológico de esta sección
(los cinco grandes discursos del Evangelio tienen un carácter eclesiológico).
No se trata de frases y hechos sueltos sobre la misión, sino de la construcción
de una iglesia que es misionera. Hay aquí una eclesiología que nace de la
misión y que está orientada a ella. La sección comienza con la compasión
de Jesús por la muchedumbre, porque están vejados y abatidos como ovejas sin
pastor (9,36). De esa compasión nace la misión, en función de la cual Jesús
organiza e instruye a sus discípulos. No se trata aquí de la organización
de los doce apóstoles, como continuadores de la misión de Jesús. La palabra "apóstol" aparece
una sola vez en Mateo (aquí en 10,2). Aquí se trata de los discípulos de
Jesús en general. Los apóstoles son siempre llamados en el Evangelio con la
expresión de los doce discípulos. Los discípulos no continúan la misión
de Jesús, sino que la realizan con la presencia siempre permanente de Jesús
(véase el envío final en 28,16-20).
Jesús da a sus discípulos poder para expulsar espíritus inmundos y para
sanar toda enfermedad y dolencia. No le da todavía poder para enseñar, eso
se les dará al final, en 28,20. Nunca les dará poder para gobernar, ni mucho
menos para dominar. Debemos entender esta misión concreta de los discípulos
en el contexto actual, sin espiritualizarla o ignorarla. El texto nos ofrece
tres instrucciones sobre la misión (ver esquema). 10,5b enraíza el discurso
en el contexto histórico de Jesús (no ir a los gentiles y samaritanos, sino
sólo a Israel), lo que será claramente superado después de la resurrección
en 28,16-20. Este enraizamiento necesario, no le quita a las instrucciones
sobre la misión su dimensión futura para la vida de la Iglesia de todos los
tiempos. La instrucción insiste en la manera de vivir la misión y no en el
contenido, que no es sino de modo genérico la cercanía del Reino (tal como
en 3,2 en Juan Bautista, y en 4,17 en Jesús).
La primera instrucción sobre la misión (10,5b-15) insiste en el carácter
itinerante de los misioneros. Estos no deben llevar oro, plata, monedas y
alimentos, únicamente una túnica y un par de sandalias; el bastón (señal
de poder y mando) está prohibido. Es absurdo reducir a estos itinerantes a
unos vagabundos radicales o filósofos cínicos, con ninguna capacidad de
anunciar la cercanía del Reino o de construir la comunidad. La existencia de
estos misioneros itinerantes supone la existencia de comunidades en cada
localidad, de las cuales dependen para su subsistencia y movilidad ("el
obrero merece su sustento"). En 10,11-15 se describe la relación de los itinerantes con las comunidades establecidas. En la segunda (10,16-25) y en la
tercera (10,26-42) instrucciones sobre la misión, se insiste en las
persecuciones que debe sufrir una Iglesia misionera. El texto refleja ya la
situación de la Iglesia de Mateo, perseguida por la instituciones judías
después del año 70 y por las autoridades romanas. En tales circunstancias
los discípulos darán testimonio, irrefutable e irresistible, por ser obra
del mismo Espíritu que hala en ellos. En los vv. 21-22 y 34-36 se describe la
división y enfrentamiento en la sociedad y en la propia familia por causa de Jesús. La
acción de la Iglesia misionera es así difícil y conflictiva, ajena a todo
triunfalismo y éxito fácil. En el v. 23, Jesús aconseja huir de una ciudad
a otra cuando haya persecución. Es una medida de prudencia, pero también
expresa la urgencia y rapidez de la evangelización. Antes de que esta termine
dentro de Israel, vendrá el Hijo del Hombre. No se refiere al juicio final,
sino a la manifestación de Jesús resucitado en las comunidades. Los
misioneros deben superar el miedo, toda vez que el misterio del Reino oculto
en la profundidad de la historia, algún día se hará público y visible, es decir que la historia algún día les dará la razón (vv. 26-27). Por eso los
discípulos no deben temer a los que matan el cuerpo, sino sobre todo a los
que destruyen el espíritu (v. 28).
Terminado el discurso sobre la misión, viene ahora la parte narrativa (11,1 -
12,50). La unión entre las dos partes se da en 11,1. La idea central de esta
parte narrativa es la oposición mortal de los dirigentes de Israel a la
revelación de Jesús, Jesús condena a los escribas y fariseos como
"esta generación" (11,16/12,39.41.42.45) "malvada y adúltera"
(12,39), que juzgan a Jesús (como "un comelón y borracho, amigo de
publicanos y pecadores", 11,19) y que lo tientan igual que Satanás
(12,38-42). Jesús condena a las ciudades Corazaín, Betsaida y Cafarnaum, donde están sus sinagogas que lo
rechazan (11,20-24). Los fariseos interpretan la acción de Jesús como obra
de Satanás (12,22-28). El momento cumbre se da cuando se confabulan para ver
cómo matarlo (12,14).
Jesús, sin embargo, encuentra una respuesta positiva en los pequeños: los
humildes, los pobres, los que están fatigados y sobrecargados (12,25-30). Jesús
es interpretado como el siervo de Yahvéh a la luz de Is 42,1-4 (12,15-21).
Reconoce en sus discípulos a su hermano, hermana y madre; sus discípulos
constituyen su casa, esto es su Iglesia (12,46-50). El tiempo de Jesús y de
sus discípulos es diferente al tiempo de los profetas, cuyo último
representante es Juan Bautista. Ahora, "el Reino de los Cielos sufre
violencia y los violentos lo arrebatan" (11,11-15). El Reino sufre la
violencia de los dirigentes de Israel, de los que se oponen a Jesús yquieren
matarlo. Los violentos no son aquí los que responden con violencia a la
violencia del sistema, sino que se refiere a los esforzados, a los que
resisten, a los que perseveran en medio de las persecuciones por causa del
Reino. Jesús ante la violencia de los dirigentes de Israel, se presenta
"manso y humilde de corazón (11,29).
3. Jesús anuncia el Reino y edifica su Iglesia: 13,1 - 16,20
Estructura de esta sección:
Discurso en parábolas sobre el misterio del Reino (13,1-52)
(Tercer discurso del Evangelio de Mateo)
Introducción al discurso (13,1-3)
1. Parábola del sembrador (13,3-23)
Narración de la parábola (13,3-9)
Jesús revela a la comunidad los secretos del Reino (13,10-17)
Explicación de la parábola (13,18-23)
2. Parábola de la cizaña (13,24-43)
Narración de la parábola de la cizaña (13,24-30)
Otras parábolas: parábola del grano de mostaza (13,31-32)
parábola de la levadura (13,33)
Jesús habla sólo en parábolas (13,34-35)
Explicación de la parábola de la cizaña (13,36-43): en la casa-comunidad
3. Parábolas del tesoro, de la perla y de la red (13,44-50)
Conclusión al discurso de las siete parábolas (13,51-52)
Sección narrativa: Jesús edifica su Iglesia (13,53 - 16,20)
1. Jesús es rechazado en la sinagoga de Nazareth (13,54-58)
2. ¿Quién es Jesús? (14,1-36)
1) Herodes y Jesús (14,1-2)
2) Herodes decapita a Juan bautista (14,3-12)
3) Multiplicación de los panes (14,13-21)
Jesús se retira en una barca a un lugar solitario (14,13-14)
Multiplicación de los panes: en tierra de Israel (14,15-21)
4) Jesús camina sobre las aguas (14,22-23)
Jesús obliga a sus discípulos a subir a la barca (14,22)
Jesús sube al monte a solas para orar (14,23)
Jesús camina sobre el mar (14,24-27)
Pedro trata de caminar sobre el mar (14,28-32)
Los discípulos adoran a Jesús
"verdaderamente eres hijo de Dios" (14,33)
5) En tierra de Genesaret: numerosas curaciones (14,34-36)
3. Jesús discute la teología oficial sobre la ley (15,1-20)
1) Primacía de la Palabra de Dios sobre la tradición (15,1-9)
Fariseos y escribas de Jerusalén juzgan a discípulos de Jesús (1-2)
Jesús juzga a los fariseos y escribas (3-6)
Contra ellos profetizó Isaías (7-9)
2) Ética interior del corazón contra pureza legal (15,10-20)
Lo que entra no contamina; sí, lo que sale de la boca (10-11)
Jesús condena a los fariseos (12-14)
Explicación de la parábola; la ética del corazón (15-20)
4. ¿Quién es Jesús? (15,21 - 16,20)
1) Una mujer cananea cambia la estrategia de Jesús (15,21-28)
2) Junto al mar de Galilea: numerosas curaciones (15,29-31)
3) Multiplicación de los panes en territorio pagano (15,32-39)
4) Jesús confronta a los fariseos y saduceos (16,1-12)
Fariseos y saduceos tientan a Jesús: piden señal del cielo (1-4)
Jesús advierte a sus discípulos (en la barca) sobre la doctrina de los
fariseos y saduceos (5-12)
5) ¿Quién es Jesús? (16,13-20)
Jesús: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? (13)
Opiniones: Juan Bautista, Elías, Jeremías, otro profeta (14)
Jesús: Ustedes, ¿quién dicen que soy yo? (15)
Pedro: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo (16)
Jesús Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia (17-20)
Claves de interpretación del texto:
Igual que en las dos secciones anteriores, tenemos aquí un discurso (13,1-52)
y una sección narrativa (13,53 - 16,20). El tema central de esta sección es
el misterio del Reino en el mundo y la construcción de la Iglesia de Jesús.
Como respuesta al rechazo de los dirigentes de Israel, Jesús empieza a
construir su comunidad alternativa sobre el testimonio de Pedro ("Tu eres
Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia", 16,18). Jesús toma
distancia de los dirigentes judíos (14,13; 15,21; 16,4), así como de la
muchedumbre (13,36; 14,23-25), para dedicarse más a sus discípulos. En esta
sección Mateo sigue muy de cerca la narrativa de Marcos.
El discurso en parábolas es el tercer discurso del Evangelio de Mateo. Son
siete parábolas para explicar la naturaleza sorprendente del Reino en medio
del mundo. Las parábolas del sembrador y del grano de mostaza las toma de
Marcos. La de la levadura la tomó del documento Q (Lc 13,20-21). Las cuatro
parábolas restantes son propias de Mateo: las de la cizaña, el tesoro, la
perla y la red. En las parábolas del sembrador y en la de la cizaña, hay dos
contextos: el relato mismo de la parábola, que se sitúa en el contexto de
Jesús, y la explicación de ella, que se sitúa en el contexto de la Iglesia
de Mateo. La parábola propia de Mateo sobre el trigo y la cizaña, busca
explicar como en el Reino y en la Iglesia co-existen los hijos del Reino y los
obradores de la iniquidad. No podemos separar antes de tiempo el trigo de la
cizaña sino esperar el fin del mundo, cuando el Hijo del Hombre recoja de su
Reino todos los escándalos y a los obradores de la iniquidad. También hoy
vivimos esta situación en la Iglesia. Al final del discurso podemos descubrir
al escriba cristiano autor del evangelio: "todo escriba que se ha hecho
discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca
de sus arcas lo nuevo y lo viejo" (13,52). La sección narrativa (13,53 -
16,20) está íntimamente unida al discurso anterior. El texto 13,53 hace de
unión entre ambas partes. La narrativa se halla dominada por el doble relato
de la multiplicación de los panes.. Este episodio tiene diferentes coloridos:
hace referencia a Moisés en el desierto, a Jesús profeta que alimenta a
multitudes; milagro con carácter social y con colorido apocalíptico: comida
mesiánica, anuncia del Reino; resonancias también celestiales: anuncio de la
Eucaristía. El fenómeno es polisémico. En el centro del relato (15,1-20) se
encuentra la discusión de Jesús con los fariseos y escribas venidos de
Jerusalén, donde El afirma la primacía de la Palabra de Dios sobre las
tradiciones humanas (15,1-9) y la ética interior del corazón contra una ética
legalista (15,10-20). Esta discusión tiene como contexto histórico la propia
vida de Jesús, y al mismo tiempo la confrontación de la Iglesia de Mateo con
la sinagoga y la academia del judaísmo rabínico en Jamnia. Otro escenario en
la narrativa es el lago: la barca zarandeada por las olas y Jesús que viene a
ellos caminando sobre las aguas (14,22-33) y Jesús en la barca con sus discípulos,
donde les advierte: "abran los ojos y guárdense de la levadura de los
fariseos y saduceos" (16,5-12). El contexto aquí es fundamentalmente
eclesiológico: Cristo resucitado presente en su Iglesia.
En todo el relato flota en el aire la pregunta: ¿Quién es Jesús? Al
comienzo, en el contexto de la corte de Herodes (14,1-2), y al final, en el
contexto de Jesús con sus discípulos (16,13-20). El interrogante surge
asimismo en la visita de Jesús a Nazareth (13,53-58), igualmente cuando éste
aparece caminando sobre las aguas (14,22-33), y está también explícito en
el doble multiplicación de los panes. El interrogante se disipa con la
confesión de Pedro: "Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". Aquí
culmina la sección y toda la segunda parte del Evangelio, que empieza en 4,17
y termina aquí, en 16,20. Pedro, quien siempre tiene una posición destacada (14,28-31; 15,15; 16,22-23; 17,24-27; 18,21; 19,27), aparece siempre como el
discípulo, testigo de la práctica y las palabras de Jesús. Pedro no es el
discípulo ideal (véase la triple negación), pero sí el discípulo real.
Sobre este discípulo Jesús ahora construye su Iglesia (16,18). Pedro no es
el primer Papa, sino el discípulo que asegura el testimonio sobre el Jesús
histórico, sobre el cual se construye la Iglesia.
Tercera parte del Evangelio:
Camino a Jerusalén, confrontación, muerte y resurrección: 16,21 - 28,20
1) Camino a Jerusalén:
Jesús instruye a sus discípulos: 16,21 - 20,34
Estructura de esta sección:
Primera etapa (16,21 - 17,21)
1. Primer anuncio de la Pasión y Resurrección (16,21)
2. Incomprensión de Pedro y reprensión de Jesús (16,22-23)
3. Instrucción sobre el discipulado (16,24 - 17,20)
1) Condiciones para seguir a Jesús (16,24-28)
2) La gloria de Jesús: la transfiguración (17,1-13)
3) La debilidad de los discípulos: el niño endemoniado (17,14-21)
Segunda etapa (17,22 - 20,16)
1. Segundo anuncio de la pasión y Resurrección (17,22-23a)
2. Incomprensión de los discípulos (17,23b)
3. Libertad frente al poder religioso y político (17,24-27)
Instrucción sobre la comunidad eclesial (18,1-35)
(Cuarto discurso del Evangelio de Mateo)
1. Una Iglesia que opta por los pobres (18,1-14)
1) Quien es el mayor en el Reino de los Cielos (1-5)
2) No escandalizar a los pequeños (a los pobres) (6-9)
3) No despreciar a los pequeños (10)
4) Parábola de la oveja descarriada (12-13)
Conclusión: El Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos
pequeños (14)
2. Una Iglesia del perdón y de la reconciliación (18,15-35)
1) Corrección fraterna y comunitaria (15-17)
2) Autoridad e importancia de la comunidad local:
La comunidad ata y desata (18) cf. 16,19
Acuerdo comunitario para la oración (19)
Jesús en la comunidad (20)
3) Parábola del perdón(21-34)
Conclusión: Así hará el Padre celestial si no se perdonan de corazón unos
a otros (35)
Conclusión del discurso anterior - transición a lo que sigue (19,1-2)
Otras instrucciones a los discípulos (19,3 - 20,16)
1. Sobre la familia (19,3-15)
1) Jesús y la mujer (2-10)
2) Los que no se casan por causa del Reino (11-12)
3) Jesús y los niños (13-15)
2. Sobre la riqueza (19,16-29)
1) El joven bueno y rico, que no pudo ser discípulo (16-22)
2) El rico difícilmente entra en el Reino de los Cielos (23-26)
3) Esperanza de los discípulos que lo han dejado todo (27-29)
3. Parábola de los trabajadores de la viña (19,30 - 20,16)
(inclusión de 19,30 con 20,16)
Tercera etapa: (20,17-34)
1. Tercer anuncio de la Pasión y Resurrección (20,17-19)
2. Incomprensión de los discípulos (20,20-24)
3. Instrucción sobre el discipulado (20,25-28)
Transición: dos ciegos recuperan la vista (20,29-34)
Claves de interpretación del texto:
Esta sección (16,21 - 20,34) es la primera de la tercera parte del Evangelio
(16,21 - 28,20). La primera frase dice así: "Desde entonces comenzó Jesús
a manifestar a sus discípulos...". De forma semejante empieza la segunda
parte del Evangelio en 4,17: "Desde entonces comenzó Jesús a
predicar y decir...". No cabe duda de que la última perícopa de la
sección anterior (16,13-20) y la primera perícopa (16,21-23) de la sección
que ahora se inicia forman una unidad. Esto no niega la estructura que hemos
propuesto (principio en 16,21 de la tercera parte del Evangelio), ya que la unidad hace
que la perícopa 16,13-23 sirve de bisagra para unir ambas partes del
Evangelio.
La sección que ahora tenemos entre manos (16,21 - 20,34), igual que las tres
secciones anteriores, tiene un discurso y una parte narrativa, no obstante el
ordenamiento es diferente. La narrativa sigue el itinerario de viaje de Jesús
hacia Jerusalén, dividido en tres etapas. El discurso de Jesús, el cuarto
del Evangelio de Mateo, se sitúa entre la segundo y la tercera etapa. El tema
central de toda la sección es la instrucción de Jesús a sus discípulos,
por tanto, un contexto claramente eclesial. Este es el contenido también del
cuarto discurso de Jesús. Él camina solo con sus discípulos, sobre todo
desde 19,10 hasta el final. La tensión principal no es entre Jesús y los
dirigentes del pueblo de Israel, sino entre Jesús y sus propios discípulos.
Estos no entienden, o entienden bien y rechazan, la perspectiva de la cruz y
del servicio que propone Jesús. Este los instruye para que entiendan su
perspectiva. Al igual que en el bautismo de Jesús, Dios interviene de forma
directa en el relato en la escena de la transfiguración (17,1-8), donde se
repitan las palabras del Padre: "Este es mi hijo amado, en quien me
complazco", sin embargo ahora se hace necesaria una orden de Dios: "¡escuchadle!"
(17,5).
2. Confrontación de Jesús en Jerusalén: 21,1- 25,46
Estructura de esta sección
Sección profética:
Confrontación del Mesías Jesús en Jerusalén (21,1 - 23,39)
1. Confrontación de Jesús con el Templo y sus autoridades (21,1 - 22,14)
1) Tres gestos proféticos (21,1-22)
Entrada profética-mesiánica de Jesús en Jerusalén (1-11)
Ataque y deslegitimación del Templo (12-17)
Jesús maldice la higuera y se seca (18-22)
2) Controversia sobre la autoridad de Jesús (21,23-27)
3) Parábolas (teología narrativa para fundamentar lo anterior)
Parábola de los dos hijos (21,28-32)
Parábola de los viñadores homicidas (21,33-46)
Parábola de los invitados al banquete (22,1-14)
2. Controversias (22,15-46)
1) Sobre el tributo al Cesar: con fariseos y herodianos (22,15-22)
2) Sobre la resurrección: con los saduceos (22,23-33)
3) Sobre el mandamiento principal: con los fariseos (22,34-40)
4) Sobre el Hijo de David: Jesús toma la iniciativa (22,41-46)
3. Discurso profético de Jesús (23,1-39)
1) A la gente y a los discípulos: contra los escribas y fariseos (1-7)
2) A la Iglesia de Mateo: "ustedes" (8-12)
3) Los siete ayes contra escribas y fariseos (13-32)
4) Los fariseos (Sanedrín de Jamnia) contra la Iglesia de Mateo (33,36)
5) Lamento sobre Jerusalén (37-39)
Sección apocalíptica
Discurso de Jesús fuera del Templo (24,1 – 25,46)
(Quinto discurso del Evangelio de Mateo)
1. Discurso apocalíptico (24,1-44)
1) Introducción (1-3)
2) Tiempo de la proclamación de la Buena Nueva del Reino en todo el mundo
habitado: años 30-70 d.C. (4-14)
3) La gran tribulación de Jerusalén: años 66-74 (15-25)
4) El fin del tiempo presente: después de la Resurrección y antes del juicio
final (26-31)
5) Tiempo y actitudes (32-44)
Referente a la caída de Jerusalén: sabemos, si somos capaces de discernir
los signos de los tiempos (32-35)
Referente al fin del mundo: nadie sabe nada, ni los ángeles, ni el Hijo; sólo
el Padre (36)
Referente a la venida del Hijo del Hombre para poner fin al tiempo presente:
no sabemos, pero debemos velar y estar preparados (37-44)
2 Continúa el discurso, ahora en parábolas (24,45 – 25,30)
1) Parábola del siervo fiel y prudente y del siervo malo (24,45-51)
2) Parábola de las vírgenes prudentes y de las necias (25,1-13)
3) Parábola de los talentos (25,14-30)
3. Discurso sobre el juicio definitivo (25,31-46)
Claves de interpretación del texto:
Mateo sigue la estructura básica del Evangelio de Marcos, no obstante hace
una relectura propia y creativa. Agrega a la parábola de los viñadores
homicidas, otras dos: la parábola de los hijos (propia de Mateo) y la de los
invitados al banquete (tomada de Q 14,16-24). El discurso profético del capítulo
23 es una composición redaccional de Mateo. El discurso apocalíptico es
asimismo una relectura y actualización del discurso correspondiente en Marcos
(13). Mateo añade tres parábolas de vigilancia (24,45 – 25,30) y el juicio
definitivo (25,31-46). Muchos otros detalles nos muestran la intención del
relato de Mateo, que no podemos examinar aquí.
2. Pasión y Resurrección de Jesús: 26,1 – 28,20
Estructura de esta sección:
Conclusión de todos los discursos de Jesús ruptura con lo que sigue: 26,1
Prólogo (26,2-5)
Jesús: llega la Pascua y el Hijo del Hombre será crucificado (2)
Confabulación de los sumos-sacerdotes y de los ancianos contra Jesús (3-5)
Betania (sepultura)-Última Cena (Resurrección) (26,6-35)
1. Unción en Betania – Evangelio en memoria de ella (6-13)
2. Última Cena (14-35)
1) Traición de Judas (14-16)
2) Preparativos para la Cena Pascual (17-19)
3) Anuncio de la traición de Judas (20-25)
4) La Pascua de Jesús y anuncio del Reino (26-29)
5) Anuncio de la traición de los discípulos y reunión en Galilea (30-35)
Getsemaní (Oración-detención-huída) (26,36-56)
1. Oración de Jesús en Getsemaní (36-46)
2. Detención de Jesús (46-56a)
3. Los discípulos abandonan a Jesús y huyen (56b)
Juicio y Testimonio (26,57 - 27,26)
1. Jesús da testimonio ante el Sanedrín (27,57-68)
2. Negación de Pedro (26,69-75)
3. Muerte de Judas (27,1-10)
4. Jesús da testimonio ante Pilatos (27,11-26)
Crucifixión (oración-tentación-muerte) (27,27-56)
1. Crucifixión (27-38)
2. Tentación en la cruz (39-44)
3. Oración de Jesús y muerte (45-50)
4. Manifestación apocalíptica (51-56)
Se rompe el velo del santuario, terremoto, resurrección (51-53)
Testimonio del centurión: “Verdaderamente éste era el Hijo de Dios” (54)
Testimonio de las discípulas de Jesús (55-56)
Sepultura y Resurrección de Jesús - Envío universal (27,57 – 28,20)
1. José de Arimatea sepulta a Jesús – testimonio de las mujeres (27,57-61)
2. El sepulcro es asegurado y sellado por los soldados (27,62-66)
3. El sepulcro vacío – anuncio pascual de las mujeres (28,1-8)
4. Jesús resucitado se aparece a las mujeres en Jerusalén (28,9-10)
5. Soborno de los soldados (28,11-15)
6. Aparición de Jesús resucitado a los once discípulos en Galilea
(28,16-17)
7. Testamento de Jesús y envío universal (28,18-20)
Claves de interpretación del texto:
En 26,1 tenemos la fórmula de conclusión del discurso anterior, pero ahora
se agrega: “cuando acabó Jesús todos estos discursos” (26,1), con lo
cual se dan por terminados los cinco discursos del Evangelio. También en esta
última parte Mateo sigue a Marcos, aunque con múltiples cambios
redaccionales. Hay algunos cambios mayores: sobre la custodia del sepulcro
(27,62-66) y el soborno a los soldados (28,11-15); la aparición de Jesús
resucitado a las mujeres en Jerusalén (28,9-10), y la aparición a los discípulos
en Galilea con la misión universal (28,16-20).
Padre Pablo Richard