RESPUESTA
Para comprender la Cuaresma es importante estudiarla dentro del contexto
de todo el año litúrgico. Cada año la Iglesia celebra y reflexiona sobre
la vida de Jesús comenzando con Adviento, preparación para la Navidad, la
cual es la primera fiesta importante que celebramos. Luego viene la Cuaresma
que es una preparación para la fiesta de la Resurrección. Después de esta
fiesta la Iglesia celebra Pentecostés. Estas son las tres fiestas ejes para
los cristianos. Durante el tiempo “ordinario” cuando no hay fiestas de
tanta importancia, la Iglesia reflexiona sobre todos los hechos y las enseñanzas
de Jesús. Cada año usamos textos diferentes siguiendo principalmente los
Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas (Años A, B y C). Varios textos del
Evangelio de Juan se usan durante cada uno de los tres años, siendo que
mucho del contenido del Evangelio según Juan no se encuentra en los demás
Evangelios. Estamos en el Año B hasta el comienzo de Adviento en Diciembre
de 2000 cuando se inicia el Año C.
Cuaresma es un tiempo simbólico durante el cual hacemos memoria de los
cuarenta años durante los cuales el Pueblo de Dios caminaba por el desierto
desde la esclavitud de Egipto hasta la libertad de la tierra prometida. Es
un tiempo de motivación para nosotros los cristianos para librarnos de la
esclavitud de nuestros pecados y poder vivir como hombres y mujeres
resucitados a una vida nueva, vida de libertad como hijos e hijas de Dios.
Los cuarenta días simbolizan el tiempo largo y difícil de lucha personal y
comunitaria para lograr tal liberación. Por eso la Iglesia celebra el Miércoles
de Cenizas como el comienzo de un tiempo de penitencia. La costumbre de usar
el símbolo de cenizas viene del Antiguo Testamento cuando el pueblo de
Israel en tiempos de prueba hacía ayuna, reemplazaba sus ropas por sacos y
se echaba cenizas en la cara. Y la lectura de este año para el día de Miércoles
de Cenizas es del libro de Joel: “Dice Yavé: ‘Vuelan a mí, con todo
corazón, con ayuno, con llantos y con lamentos.’ Rasga tu corazón y no
tus vestidos...” (Joel 2,12-13). Otro texto relacionado con este concepto
del ayuno se encuentra en Isaías 58,6: “¿No saben cuál es el ayuno que
me agrada? Romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar
libres a los oprimidos, y romper toda clase de yugo”.
“El tiempo de Cuaresma...(tiene como) tema central la Alianza de Dios con
los hombres: alianza comenzada en el Antiguo Testamento (Noé, Abraham y
Moisés), anunciada como nueva por los profetas y consumada en Jesucristo.
Los textos subrayan el carácter universal de la alianza y el compromiso que
implica para el hombre.” ( EL PROYECTO CRISTIANO, No. 2, por Santos
Benetti, Ediciones Paulinas, Madrid, 1985.)
A continuación veremos las etapas del Cuaresma del Año B usando como
fuente el libro de Alfredo Pouilly L., LA MESA DE LA PALABRA, Ediciones
Mundo, Santiago, Chile, 1996:
Durante Cuaresma, la lectura del A.T. sigue su lógica propia: traza grandes
etapas de la historia de Dios con nosotros; no hay relación con el
Evangelio del día. Del 1er al 5° domingo de Cuaresma, cada año (A, B, C),
sigue la misma progresión:
1. El 1er domingo nos vuelve a llevar a los orígenes de nuestra historia
con Dios.
2. El 2° escoge un episodio de la vida de Abraham, el padre del pueblo de
los creyentes.
3. El 3° evoca el pueblo en éxodo, conducido por Moisés.
4. El 4° recuerda las grandes instituciones de la Tierra prometida.
5. Al término de este viaje, de los orígenes hasta la Tierra prometida, el 5° domingo vuelve a lanzar la historia hacia el futuro al retomar una de
las promesas de los profetas (resurrección, nueva alianza, nuevo éxodo).
La historia bíblica no es un museo de episodios curiosos: “Estos acontecimientos eran destinados a servirnos de ejemplo” escribe san Pablo.
Así, para el año B, encontramos:
1. La alianza con Noé, después del diluvio. (Gen 9)
2. El sacrificio de Isaac y la promesa hecha a Abraham (Gen 22)
3. La Ley de alianza, camino de libertad. (Ex 20)
4. El exilio Babilonia y el retorno a la Tierra prometida. (2 Cron 36)
5. El anuncio de la Alianza nueva por el profeta Jeremías. (Jr 12)
Hay, pues, desde la alianza con Noé hasta el anuncio de la alianza nueva,
un recorrido al descubrimiento del Dios de la Alianza que se nos propone en
esta Cuaresma B. Cada domingo nos introducirá un poco más en un itinerario
de conversión, invitándonos a “pasar” de una imagen de Dios - la
equivocada, que el hombre proyecta de Dios - a otra – la que Dios, a través
de una historia, nos revela de sí mismo y, por lo tanto, a “pasar” de
una cierta imagen del hombre a otra, a la luz de la Alianza que, desde los
orígenes, Dios quiere establecer con la humanidad.
+ El 1er domingo nos llamará a “pasar” de la imagen de Dios vengador y
destructor... a la imagen de un Dios que se hace alianza con el hombre para
que viva. “Cristo murió por los pecados, de una vez para todas”,
proclamará el Apóstol Pedro, “siendo inocente, murió por los culpables
para llevarnos a Dios”. (2ª lectura)
+ El 2° domingo nos llamará a “pasar” de la imagen de un Dios cruel,
sediento de sangre...a la imagen de un Dios que rechaza los sacrificios
humanos, pero colma de bendiciones a aquel que como Abraham, le hace la ofrenda de un corazón totalmente disponible. “No negó a su propio
Hijo”, exclamará san Pablo, “sino que lo entregó a la muerte por todos
nosotros.
¿Cómo no habría de darnos también, junto con Él, todas las cosas?” (2ª
lectura)
+ El 3er domingo nos llamará a “pasar” de la imagen de un Dios que
encierra al hombre con los hierros de una ley ...a la imagen de un Dios que
arranca a su pueblo de la esclavitud de Egipto y le abre un camino de
libertad. “Es un Mesías crucificado, escándalo para los judíos, locura
para los paganos” proclamará san Pablo, “que, al cumplir plenamente la
ley, trazará para sus hermanos el camino de ese nuevo éxodo hacia la
Tierra de Libertad”. (2ªlectura)
+ El 4º domingo nos llamará a “pasar” de la imagen de un Dios que
abandona al hombre a su pasado de pecado... a la imagen de un Dios que no se
cansa de hacer misericordia y abre a su pueblo perdonado a un nuevo
porvenir. “Dios es rico en misericordia”, exclama san Pablo, “a causa
del gran amor con que nos ha amado a nosotros que estábamos muertos a causa
de nuestros pecados, nos dio nueva vida con Cristo”. (2ª lectura)
+ El 5º domingo, en fin, nos llamará a “pasar” de la imagen de un Dios
lejano y extraño al hombre...a la imagen de un Dios que se da a conocer a
él en la intimidad de una alianza nueva. Es en la cruz de Jesús, el Hijo,
que “aprendió en los sufrimientos de su Pasión” donde se nos dará el
Signo de la Alianza nueva y eterna. (2ªlectura)
Las lecturas de las Epístolas: iluminan el sentido de las otras lecturas y
subrayan la relación entre la antigua y la nueva Alianza. Como hemos
tratado de mostrarlo al presentar las primeras lecturas, proclaman que es en
la Sangre de Jesucristo cuando fue sellada la Alianza Nueva en que se han
cumplido todas las promesas del A.T. (La cuaresma del año B es la Cuaresma
de la Cruz.)
LOS EVANGELIOS
La vida cristiana es una marcha en las huellas de Cristo; pasa por la muerte
a sí mismo para revivir con Cristo. Los evangelios de la Cuaresma B nos
hacen contemplar el camino seguido por Jesús hacia su pasión y su resurrección.
+ El 1er domingo evoca siempre las tentaciones vencidas por Cristo en el
umbral de su misión...
+ El 2º domingo presenta siempre la escena de la Transfiguración como un
primer anuncio de la Resurrección.
+ Este año B, los 3 otros domingos son tomados del Evangelio de Juan. Este
año es la Cuaresma del camino de la Cruz.
+ El 3er domingo, la escena de la purificación del Templo, con el símbolo
de la destrucción del cuerpo de Cristo, verdadero Templo de Dios, y su
reedificación en tres días. (Jn 2)
+ El 4º domingo: El Hijo del Hombre debe ser “elevado” - es así como
Juan habla de la crucifixión – para dar la vida a los que creen en Él. (Jn
3)
+ El 5º domingo: el grano de trigo debe morir en tierra para producir mucho
fruto. (Jn 12)
Resumiendo:
1 Cuaresma - Jesús vencedor del mal
2 Cuaresma - Jesús transfigurado
3 Cuaresma – Jesús Templo nuevo
4 Cuaresma – Jesús luz del mundo
5 Cuaresma – Jesús semilla de vida
Ramos - Jesús Señor
Jueves Santo - Jesús Servidor
Viernes Santo – Jesús Crucificado
Vigilia - Jesús Resucitado
Semana Santa
Con el domingo de Ramos se inicia la Semana Santa durante la cual la Iglesia
celebra lo que podemos llamar la culminación de la gran obra de salvación
de Dios por medio de su Hijo Jesucristo y el inicio de la Nueva Alianza entre Dios y la humanidad. Ese día recordamos la entrada triunfal
de Jesús en Jerusalén, no como el esperado rey poderoso que se
afirma por su fuerza, sino como un humilde “Servidor” que vive de la
Palabra de Dios. Se lee la pasión ese domingo en forma muy solemne y así
nos introduce al espíritu de toda la Semana Santa.
Jueves Santo, Viernes Santo y la Vigilia/Domingo de Resurrección forman un
todo, una sola gran obra del Señor. No hay eucaristía sin la crucifixión;
no hay resurrección sin la pasión y muerte de Jesús; todos los eventos de
estos tres días son relacionados unos con los otros.
Ese primer Jueves Santo Jesús estaba celebrando con sus discípulos la
cena de la Pascua judía la cual daba inicio a la liberación del pueblo
hebreo de la esclavitud, el paso de la esclavitud a la libertad, y luego la
Alianza Antigua entre Dios y su pueblo. Es en ese contexto que Jesús da inicio a un
nuevo Pascua, el paso definitivo de la esclavitud del pecado a la libertad
de hijos/hijas de Dios en la comunidad de sus discípulos y al mismo tiempo
Jesús inicia la Nueva Alianza que será sellada el día siguiente por su
sangre al morir en la cruz. Es en ese momento cuando Jesús instituya la
eucaristía invitándonos a celebrarla continuamente en memoria de él. La
eucaristía será para los cristianos la comida de la Nueva Alianza. Cada
Jueves Santo la Iglesia lee el Evangelio de Juan 13,1-15 que relata el
lavado de los pies de los discípulos por Jesús. De esta forma Jesús nos enseña que sus discípulos de la Nueva Alianza tienen que ser servidores de
los demás.
El Viernes Santo es el centro de todos estos misterios que la Iglesia
celebra. En ese día recordamos la pasión y muerte de Jesús, consecuencia
de sus obras y sus enseñanzas. Las fuerzas del mal se pusieron sobre las
fuerzas del bien. Pero Dios tenía la últimas palabra – al tercer día
Jesús resucitó de la muerte y es la resurrección de Jesús que celebramos
el Sábado Santo en la Vigilia y cada vez que celebramos la Misa en memoria
suya.
Los ritos del Sábado Santo tienen muchos símbolos que ayudan a los
cristianos comprender todo lo relacionado con la resurrección de Jesús.
Comenzamos las ceremonias con la bendición del fuego y el cirio pascual, símbolos
de Jesús resucitado, luz del mundo. Durante la liturgia de la palabra
recordamos todo lo relacionado con la historia de la salvación desde la
creación hasta este momento cuando Jesús resucita a una nueva vida. Luego
celebramos la bendición del agua, recordando el paso del pueblo hebreo por
el Mar Rojo de la esclavitud a la libertad, y ahora invitando a los
cristianos a renovar su compromiso bautismal que es un paso de la muerte al
pecado, siendo sepultado en las aguas del bautismo, y resucitando a una
nueva vida.
Las ceremonias terminan con la eucaristía y así nosotros los cristianos,
alimentados por el cuerpo y la sangre de Jesús, podemos vivir en el mundo
como nuevas criaturas resucitadas quienes formamos el nuevo pueblo que va
construyendo el Reino de Dios día a día, aquí y ahora.
