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Pregunta: El haber sido Cristo varón ¿es el principal argumento para no ordenar mujeres en la Iglesia Católica?
RESPUESTA Señor Carlos Bonilla:
Mujeres ocuparon posiciones importantes en el cristianismo primitivo (Romanos
16.1, Hechos 17: El pueblo judio fue el pueblo que Dios seleccionó para mostrarnos su plan de
salvación. Pero este plan no
Walter Calzato. Estimado hermano: Agradezco sinceramente la atención que le dio a mi pregunta y el tiempo que se tomó en responderla. Sin embargo, es obvio que no la responde. Soy consciente de que algunas veces hacemos preguntas para las cuales ya tenemos respuesta y no quedamos satisfechos si no nos dan la respùesta que esperábamos, pero no es ese mi caso. Mi punto de partida es que prohibir la ordenación ministerial de mujeres es evidentemente discriminatorio (sin que eso signifique que en otros ámbitos de la vida eclesial las mujeres no jueguen papeles importantísimos). Mi pregunta no va orientada a que me den la razón, sino a que me expliquen las razones bíblico- teológicas de esa discriminación. En mi pregunta supongo una de las razones (que Jesús era varón) y cuestiono otra razón posible (que solo escogió varones, pues me parece que eso no es sostenible bíblicamente), pero me gustaría conocer los argumentos de fondo para no ordenar mujeres. Disculpe mi "terquedad". Fraternalmente, Carlos Bonilla. Señor Carlos Bonilla
Las poblaciones semíticas tuvieron siempre (a nuestros ojos del siglo XX y
XXI) serios problemas con el sexo femenino. La posición del varón, como jefe
de familia es un tema no discutido tanto en el antiguo como en el nuevo
testamento. El apostol Pablo alrededor del año 50 de nuestra era, aconsejaba
que la mujer guarde La Iglesia también en la historia es hija del contexto. Se prosiguió esa
tradición. No se ordenan mujeres porque el pensamiento bíblico y la tradición
es claro al respecto: las responsabilidades existenciales y espirituales las
conducen los hombres y no las mujeres. Podriámos decir que la línea de la
sucesión apostólica obedece a una estructura similar a la del parentesco
hebreo, quien cuenta son los hombres y no las mujeres. La línea La primera
criatura humana creada fue un hombre, otro hombre fue quien nos redimió de los
pecados, Cristo, un hombre. Dios tiene un carácter masculino. El fondo de la
cuestión no es discriminatorio sino histórico contextual. El equilibrio
espiritual se balancea con la presencia de la Virgen María. Nosotros pensamos
que es En síntesis: la argamasa de la cuestión es el pensamiento oriental donde la
mujer ocupó (a nuestros ojos) un segundo plano. Se prosiguió con este
pensamiento a lo largo del crisitianismo primitivo, los Padres de la Iglesia, la
Edad media hasta la Revolución Francesa. Los fundamentos teológicos-bíblicos
se basan Un abrazo. Walter
Estimado Walter: Una vez más, gracias por su respuesta y por su paciencia. Más que debate, prefiero decir que estamos en un diálogo fraterno. Comparto muchos de los aspectos que menciona en su respuesta, aunque discrepo de algunos enfoques. Por ejemplo: a. El hecho de que no sea sino hasta muy recientemente que se hable de discriminación contra la mujer (o contra los negros, o contra las personas de otras culturas etc., no significa que objetivamente esta no haya existido. No se trata de un calificativo sino de una situación real, objetiva, a la que ahora le llamamos "discriminación". Uno puede explicar históricamente las razones de tales discriminaciones y "comprender" las culturas en que se dieron, pero precisamente por entender que se trata de opciones fundamentadas en formas culturales diferentes a las nuestras -y que ya no compartimos, es decir, ya no creemos que las etnias afrodescendientes sean "inferiores", ni que las mujeres sean de ningún modo "inferiores" a los hombres- podemos y debemos cambiar las situaciones actualmente discriminatorias que se fundamentan en aquellas formas culturales que hoy podemos reconocer como contrarias a la dignidad de las personas. b. En ese sentido, tanto los textos bíblicos de la Creación como las propias actitudes de Jesucristo, nuestro Maestro y Señor, y los de la Tradición, habría que verlos, pienso yo, ubicados en ese contexto cultural patriarcal que como usted dice, no dejaba prácticamente ningún espacio de poder a las mujeres, sino únicamente espacios subordinados. En todo caso, los textos sobre la creación que nos cuentan la historia de Adán y Eva, no pueden considerarse relatos históricos, sino como un relato mediante el cual Yahvé Dios se revela como Creador, tal como lo explica una de las respuestas que hay en ese "sitio de preguntas". El hecho de que aparezca primero la creación de Adán , y luego Eva saliendo de su costilla refleja la ideología de la época, dominada por varones. Igualmente la concepción de Dios como "masculino" es producto de esa mentalidad patriarcal, pero Dios no es masculino ni femenino, es simplemente Dios. Dios no tiene sexo. En todo caso, la palabra hebrea "rúah" con la que el Génesis designa al Espíritu de Dios que aleteaba sobre las aguas, es en principio femenina. En hebreo no es "el espíritu" sino "la Espírita". Como ve, a pesar de la cultura patriarcal, el Espíritu Santo siempre abre nuevas puertas y ventanas. c) Con relación a las Cartas Apostólicas, en particular las paulinas, creo que hay que considerar varias cosas. En primer lugar, el término griego usado por Pablo para decir "cabeza" ("el hombre es cabeza de la mujer...") no tenía en ese tiempo la connotación de superioridad que tiene hoy. Cuando hablamos de "cabeza" (cabeza de familia, por ejemplo) nosotros nos referimos a una situación de poder, en el que "el cabeza" está por encima del núcleo familiar. Pero en la cultura griega del tiempo de Pablo parece que no tenía esta connotación. Entonces, así como no debemos aplicar acríticamente conceptos de hoy a situaciones del pasado (el caso de la "discriminación"), también es intelectualmente honesto tratar de ubicar los conceptos del pasado en su contexto, y no aplicarlos acríticamente a las situaciones de hoy. En segundo lugar, Pablo era un varón, semita, ciudadano romano, es decir, condicionado totalmente por la mentalidad patriarcal de la cultura judía y romana. Por supuesto que Dios nos habla a través de sus cartas, pero pienso que en ellas habría que distinguir lo que es propiamente Verdad Revelada, la cual es para todos los tiempos, y lo que corresponde a costumbres, culturas, etc. que ya no nos sirven para nuestras propias opciones y decisiones. d) Por todo lo anterior, estimado Walter, estoy totalmente de acuerdo con usted cuando dice que "es misión de la Iglesia revisar este tema". Lo que ocurre es que, según entiendo, hay un documento reciente de S.S Juan Pablo II en el que "revisa este tema" pero lo hace reiterando los argumentos del pasado y fijando posiciones que cierran, aún en el futuro, la posibilidad de ordenación de las mujeres, sin tomar en cuenta que "ahora es diferente" y que la Iglesia "es hija de su contexto". Gracias a Dios, no solo el Papa, sino usted y yo somos Iglesia, y también podemos revisar este tema. Bueno, esta vez se me fue la mano y me puse a echar un sermón. Suena
interesante lo del P. Boff y lo del Cardenal Ratzinger. Fraternalmente, Carlos
B. Señor Carlos Bonilla:
Muchas gracias. |