Pregunta: El haber sido Cristo varón ¿es el principal argumento para no ordenar mujeres en la Iglesia Católica?

 

RESPUESTA

Señor Carlos Bonilla:


La posición de la mujer en el desarrollo del cristianismo es tema de debate. Existen dos cosas claras. Pese a que la posición de la mujer en los primeros siglos del cristianismo no era del todo óptima, los evangelios y las cartas de San Pablo, nos muestran un profundo respeto a la condición femenina.

Mujeres ocuparon posiciones importantes en el cristianismo primitivo (Romanos 16.1, Hechos 17:
15.40) Por otro lado debe tener en cuenta que Nuestra Iglesia se nutre de las Escrituras Sagradas y la
Tradición, es decir, su historia. Recién el siglo IV de nuestra era, se comenzó a discutir la posición de la mujer en el servicio cristiano y esto debido a problemas del servicio cristiano, la no favorable posición de la mujer y
temas y actitudes del paganismo Romano. No existen datos de discriminación en ningún momento.
Que Cristo haya elegido hombres no significa un menosprecio a la mujer. Mujeres fueron muy importantes
en el desarrollo y la enseñanza de Cristo Jesús. Basta con mencionar a Nuestra Madre María.

El pueblo judio fue el pueblo que Dios seleccionó para mostrarnos su plan de salvación. Pero este plan no
quedó en el seno de Israel. Mediante San Pedro y San Pablo, el cristianismo rompió las vallas y se abrió al
mundo gentil o no cristiano. Nunca el cristianismo elegí una opción y se queda con ella. Se transforma y
se contextualiza. El cristianismo demostró a la largo de su historia que no se queda con los talentos
guardados. Los poné en uso, hace fruto. Cristo Jesús, judio de nacimiento, sembró su semilla en el seno del
juadaismo. Pero como Usted verá las cosas no terminaron ahí. Lo maravillo de Cristo es que escapa a
nuestra lógica.


Cualquier duda o aclaración estoy a su disposición.

Walter Calzato.

Estimado hermano:

Agradezco sinceramente la atención que le dio a mi pregunta y el tiempo que se tomó en responderla. Sin embargo, es obvio que no la responde. Soy consciente de que algunas veces hacemos preguntas para las cuales ya tenemos respuesta y no quedamos satisfechos si no nos dan la respùesta que esperábamos, pero no es ese mi caso. Mi punto de partida es que prohibir la ordenación ministerial de mujeres es evidentemente discriminatorio (sin que eso signifique que en otros ámbitos de la vida eclesial las mujeres no jueguen papeles importantísimos). Mi pregunta no va orientada a que me den la razón, sino a que me expliquen las razones bíblico- teológicas de esa discriminación. En mi pregunta supongo una de las razones (que Jesús era varón) y cuestiono otra razón posible (que solo escogió varones, pues me parece que eso no es sostenible bíblicamente), pero me gustaría conocer los argumentos de fondo para no ordenar mujeres. Disculpe mi "terquedad".

Fraternalmente, Carlos Bonilla.

Señor Carlos Bonilla


Un gusto debatir con Usted.
Ocurre los siguiente. Es verdad que muchas veces hacemos preguntas con petición de principio. Con el asunto que nos atañe puedo decirle lo siguiente. La palabra discriminación nos suena a los mortales de estos últimos siglos. Con respecto a la mujer, hasta entrado el siglo XIX no existía el debate por la posición de la mujer en la sociedad. Recién con la revolución industrial se comienza a ver y a reflexionar sobre el rol de la mujer.
Partamos de este punto. La pregunta es nuestra, no de hace 1500 años.

Las poblaciones semíticas tuvieron siempre (a nuestros ojos del siglo XX y XXI) serios problemas con el sexo femenino. La posición del varón, como jefe de familia es un tema no discutido tanto en el antiguo como en el nuevo testamento. El apostol Pablo alrededor del año 50 de nuestra era, aconsejaba que la mujer guarde
silencio en determinadas ocasiones. Para el pensamiento paulino como Cristo varón es el rey de la creación, el varón es el responsable de la familia, la mujer debe estar subordinada al varón. Lo que es una posición discrimimatoria a nuestros ojos, no lo fue hace 2000 años.
Esto se debe  dos razones. La estructura del parentesco hebreo es patrilineal. Esto significa que la línea de descendencia corre por el hombre. Esta estructura de parentesco hebrea, por ende fue heredada por los cristianos. En el universo oriental era impensable que un mujer ocupara cargos de importancia. Quizás sea exclusivamente este el motivo por el cual Jesús eligiera hombres. La situación de Israel frente al Imperio Romano era dramática. Su mensaje era salvífico. Por lo tanto eligió a aquellos que podían ser referentes futuros en el universo hebreo, es decir hombres, No mujeres, porque estas no ocupaban un lugar destacado en la sociedad de su tiempo.

La Iglesia también en la historia es hija del contexto. Se prosiguió esa tradición. No se ordenan mujeres porque el pensamiento bíblico y la tradición es claro al respecto: las responsabilidades existenciales y espirituales las conducen los hombres y no las mujeres. Podriámos decir que la línea de la sucesión apostólica obedece a una estructura similar a la del parentesco hebreo, quien cuenta son los hombres y no las mujeres. La línea La primera criatura humana creada fue un hombre, otro hombre fue quien nos redimió de los pecados, Cristo, un hombre. Dios tiene un carácter masculino. El fondo de la cuestión no es discriminatorio sino histórico contextual. El equilibrio espiritual se balancea con la presencia de la Virgen María. Nosotros pensamos que es
discriminatorio. Debemos tener cuidado de no juzgar con nuestros propios puntos de vista culturas o formas
de vida diferentes a las nuestras, palabrita que en antropología la llamamos etnocentrismo.

En síntesis: la argamasa de la cuestión es el pensamiento oriental donde la mujer ocupó (a nuestros ojos) un segundo plano. Se prosiguió con este pensamiento a lo largo del crisitianismo primitivo, los Padres de la Iglesia, la Edad media hasta la Revolución Francesa. Los fundamentos teológicos-bíblicos se basan
exclusivamente en esto. El varón es el cabeza de familia, así como Cristo sobre la Iglesia. Le recomiendo releer las cartas apostólicas donde esto es muy claro. Fijese que a pesar, como le decía, que Jesús tuvo profundas relaciones con mujeres, nunca eligió mujeres para la responsabilidad de su ministerio. La Iglesia durante siglos, y lo sigue haciendo, respeta profundamente la Tradición. No son ordenadas mujeres, porque en el desarrollo de la Iglesia Cristiana el varón es el que ocupó el mayor grado de responsabilidad, como vemos una tradición antiquísima. Nunca se discutió este tema a fondo, porque las condiciones de contextualidad no las
abrieron. Pero para nosotros es distinto. La mujer ocupa un lugar importantísimo en nuestra sociedad. Es misión de la Iglesia revisar este tema. No le discuto que mucha veces se marginó a la mujer de una manera violenta. La caza de brujas en los siglos XV,XVI y XVII es un ejemplo demasiado dramático. Quizás el contexto y los propios errores de los hombres no permitieron una apertura.
De todas maneras, la cosa no termina aquí. Voy a revisar con detalle un hermoso texto de Leonardo Boff
sobre la condición femenina y unos textos publicados por Ratzinger sobre esta cuestión y vuelvo a
contestarle.
Seguimos en contacto.

Un abrazo. Walter

 

Estimado Walter:

Una vez más, gracias por su respuesta y por su paciencia. Más que debate, prefiero decir que estamos en un diálogo fraterno. Comparto muchos de los aspectos que menciona en su respuesta, aunque discrepo de algunos enfoques. Por ejemplo:

a. El hecho de que no sea sino hasta muy recientemente que se hable de discriminación contra la mujer (o contra los negros, o contra las personas de otras culturas etc., no significa que objetivamente esta no haya existido. No se trata de un calificativo sino de una situación real, objetiva, a la que ahora le llamamos "discriminación". Uno puede explicar históricamente las razones de tales discriminaciones y "comprender" las culturas en que se dieron, pero precisamente por entender que se trata de opciones fundamentadas en formas culturales diferentes a las nuestras -y que ya no compartimos, es decir, ya no creemos que las etnias afrodescendientes sean "inferiores", ni que las mujeres sean de ningún modo "inferiores" a los hombres- podemos y debemos cambiar las situaciones actualmente discriminatorias que se fundamentan en aquellas formas culturales que hoy podemos reconocer como contrarias a la dignidad de las personas.

b. En ese sentido, tanto los textos bíblicos de la Creación como las propias actitudes de Jesucristo, nuestro Maestro y Señor, y los de la Tradición, habría que verlos, pienso yo, ubicados en ese contexto cultural patriarcal que como  usted dice, no dejaba prácticamente ningún espacio de poder a las mujeres, sino únicamente espacios subordinados. En todo caso, los textos sobre la creación que nos cuentan la historia de Adán y Eva, no pueden considerarse relatos históricos, sino como un relato mediante el cual Yahvé Dios se revela como Creador,  tal como lo explica una de las respuestas que hay en ese "sitio de preguntas". El hecho de que aparezca primero la creación de Adán , y luego Eva saliendo de su costilla refleja la ideología de la época, dominada por varones. Igualmente la concepción de Dios como "masculino" es producto de esa mentalidad patriarcal, pero Dios no es masculino ni femenino, es simplemente Dios. Dios no tiene sexo. En todo caso, la palabra hebrea "rúah" con la que el Génesis designa al Espíritu de Dios que aleteaba sobre las aguas, es en principio femenina. En hebreo no es "el espíritu" sino "la Espírita". Como ve, a pesar de la cultura patriarcal, el Espíritu Santo siempre abre nuevas puertas y ventanas.

c) Con relación a las Cartas Apostólicas, en particular las paulinas, creo que hay que considerar varias cosas. En primer lugar, el término griego usado por Pablo para decir "cabeza" ("el hombre es cabeza de la mujer...") no tenía en ese tiempo la connotación de superioridad que tiene hoy. Cuando hablamos de "cabeza" (cabeza de familia, por ejemplo) nosotros nos referimos a una situación de poder, en el que "el cabeza" está por encima del núcleo familiar. Pero en la cultura griega del tiempo de Pablo parece que no tenía esta connotación. Entonces, así como no debemos aplicar acríticamente conceptos de hoy a situaciones del pasado (el caso de la "discriminación"), también es intelectualmente honesto tratar de ubicar los conceptos del pasado en su contexto, y no aplicarlos acríticamente a las situaciones de hoy. En segundo lugar, Pablo era un varón, semita, ciudadano romano, es decir, condicionado totalmente por la mentalidad patriarcal de la cultura judía y romana. Por supuesto que Dios nos habla a través de sus cartas, pero pienso que en ellas habría que distinguir lo que es propiamente Verdad Revelada, la cual es para todos los tiempos, y lo que corresponde a costumbres, culturas, etc. que ya no nos sirven para nuestras propias opciones y decisiones.

d) Por todo lo anterior, estimado Walter, estoy totalmente de acuerdo con usted cuando dice que "es misión de la Iglesia revisar este tema". Lo que ocurre es que, según entiendo, hay un documento reciente de S.S Juan Pablo II en el que "revisa este tema" pero lo hace reiterando los argumentos del pasado y fijando posiciones que cierran, aún en el futuro, la posibilidad de ordenación de las mujeres, sin tomar en cuenta que "ahora es diferente" y que la Iglesia "es hija de su contexto". Gracias a Dios, no solo el Papa, sino usted y yo somos Iglesia, y también podemos revisar este tema.

Bueno, esta vez se me fue la mano y me puse a echar un sermón. Suena interesante lo del P. Boff y lo del Cardenal Ratzinger. Fraternalmente, Carlos B.

Señor Carlos Bonilla:


No solamente es un gusto tener este diálogo con Usted, sino que me enorgullece también.
Estoy de acuerdo en todos los puntos que me menciona. Sus puntos de discusión son muy interesantes como
dispáradores de reflexión. Le aseguro que los incorporó de aquí a unos cuantos años.Me hizo pensar mucho sobre el ida y vuelta del pasado y del presente sobre los conceptos culturales. Algunas veces los antropólogos pecamos de relativistas sin darnos cuenta.
Seguimos en diálogo. Estoy revisando los autores que le mencioné. En cuanto tenga algo listo le escribo.

Muchas gracias.
Un abrazo en Cristo y la Virgen María.
Walter.

vuelves

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