(No estamos en condiciones de ofrecerle un tratado completo sobre la historia
de la religión por ser un tema demasiado amplio. A continuación, sin
embargo, le enviamos un escrito que puede servirle. Recomendamos usar otras páginas
WEB que ofrecen temas relacionados con la religión)
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Toda criatura tiende a buscar al creador. Nosotros llamamos a ese creador,
Dios. Desde tiempo inmemorial todos los pueblos y culturas creían en un ser
(o seres) supremo/s y desarrollaron códigos de conducta conforme a sus
creencias. A través de la historia podemos encontrar miles y miles de
religiones, como las religiones de los pueblos originarios, por ejemplo, las
religiones de los Aztecas, los Incas, los Mapuches, etc. Tal vez las
religiones más conocidas para nosotros son las religiones milenarias del
Oriente, como, por ejemplo, los Budistas y los Hindúes para nombrar solamente
dos.
Nosotros que somos de la tradición judea-cristiana podemos localizar, con la
ayuda de la Biblia, nuestros orígenes en la persona de nuestro padre Abrahám
(Gen 12ss). Y siguiendo la narración bíblica podemos comprender como Dios
iba revelándose de a poco a su pueblo elegido hasta la llegada de Nuestro Señor
Jesucristo.
Orígenes de la Iglesia:
La misión de Jesús era primeramente llamar a los judíos a la conversión,
pero “los suyos no lo recibieron” (Jn 1,11). Según el Evangelio de
Marcos, Jesús comienza su misión anunciando la Buena Nueva de Dios: “El
plazo está vencido, el Reino de Dios se ha acercado. Tomen otro camino y
crean en la Buena Nueva” (Mc 1,15). La Buena Nueva de Dios, que era una
buena noticia para los pobres y marginados, no era bien recibido por las
autoridades de los judíos y conocemos las consecuencias – la muerte de Jesús
en la cruz. Pero Dios tenía la última palabra – resucitó a Jesús.
La resurrección de Jesús y la venida del Espíritu Santo en Pentecostés son
un nuevo comienzo para los discípulos de Jesús. Es el inicio de un
movimiento, liderado por los apóstoles, de hacer llegar las Buenas Noticias a
toda la humanidad. Los cristianos no formaban todavía una iglesia, sino seguían
como una “secta” (“el camino”) dentro de la religión judía, hasta
que fueron expulsados después del año 70 d.C. Es en este tiempo que la
Iglesia comienza a organizarse.
Divisiones en la Iglesia:
Desde antes de organizarse como iglesia existieron varias tradiciones entre
los seguidores de Jesús, normal consecuencia de las circunstancias de la época
– los apóstoles salieron en misión a distintos partes de ese mundo, había
una falta de comunicaciones y grandes distancias entre una comunidad y otra y
existía la tendencia de seguir las orientaciones y de tener la misma mística
de cada apóstol. Pablo se encuentra con ese problema, la polémica
relacionada con la circuncisión de los cristianos no-judíos (Hechos 15) y la
división entre los hermanos de Corinto (1 Cor 3 y 4).
La Iglesia se divide:
En el siglo XI se separa la Iglesia de Oriente de la de Occidente por una
mezcla de razones teológicas, políticas, y culturales, y en el siglo XVI
Lutero inicia la Reforma Protestante. Estas son las dos divisiones mayores que
conocemos en la historia de la Iglesia. Todos continúan siendo cristianos,
pero la Iglesia de Cristo está dividida.
Las Sectas:
Según el diccionario una secta es: 1) una agrupación, generalmente reducida,
de personas que se oponen a una relación dominante, frente a la que se afirma
criticando las deformaciones de ésta y exigiendo para sí una mayor pureza y
fidelidad a sus raíces; y 2) Conjunto de seguidores de una doctrina o religión convencionalmente
consideradas erróneas. Usando estas definiciones como guías, vamos
conociendo cuales son algunos de los movimientos religiosos considerados como
sectas.
La mayoría de los llamados “cultos evangélicos” están relacionados con
alguna de las iglesias protestantes y, a pesar de ser llamados “sectas”
por algunos, son más bien movimientos o tradiciones libres del
protestantismo y en particular de los sectores metodista y bautista, como son
los Pentecostales. La mayor agrupación de los Pentecostales es la de las
“Asambleas de Dios”. (Gorski)
Pero, sí, hay nuevos movimientos religiosos considerados sectas por la mayoría
de la sociedad cristiana. Los más conocidos entre nosotros son los
Adventistas, los Testigos de Jehová y los Mormones. Los fundadores de estos
movimientos religiosos eran al principio miembros de algún iglesia
protestante, pero por causa de una interpretación errónea de ciertos textos
bíblicos han decidido separarse de sus iglesias y fundar sus propias iglesias
o movimientos con doctrinas que eran una mezcla del cristianismo y sus propias
invenciones. Se destacan por su hostilidad hacia la Iglesia católica y las
demás iglesias cristianas. Los Testigos de Jehová y los Mormones tampoco
aceptan la divinidad de Jesucristo. (Urrea)
Hay otras sectas no tan populares conocidas como sectas “sincretistas”. Es
un fenómeno religioso que mezcla lo que se considera mejor en cada expresión
religiosa (conceptos cristianos con ideas orientales, esotéricas, etc.) y
termina por formar un nuevo movimiento religioso. Algunas de estas esas sectas
serían: la Iglesia para la Unificación del Cristianismo (Moon), la Asociación Internacional para la Conciencia de Krishna, la Fe Universal Baha’i,
Rosacruces, etc.(Urrea).
Ecumenismo:
Debemos recordar que nuestros hermanos y hermanas protestantes, como nosotros
los católicos y los cristianos ortodoxos, son herederos de un gran patrimonio
común: la fe de la Iglesia indivisa del primer milenio. No es poco lo que nos
une en la fe cristiana y es mucho más que lo que nos divide. Al examinar las
raíces históricas de las iglesias protestantes, veremos que con frecuencia
manifiestan una auténtica inquietud cristiana, una mayor fidelidad al
Evangelio y una evangelización más eficaz. (Gorski)
Estamos todos los cristianos en la única Iglesia de Cristo, aunque en forma
diversa. Pero la Iglesia está enferma por causa de las divisiones, y por eso
no puede cumplir satisfactoriamente su misión de predicar el evangelio. El
ecumenismo es una tarea urgente, porque la “caridad de Cristo nos urge”.
(Muñoz)
Fuentes:
Gorski, Juan, “LAS RAÍCES HISTÓRICAS Y TEOLÓGICAS DEL ‘PROTESTANTISMO
POPULAR’”, en yachay, Año 16, No. 29, pp. 115-144, Cochabamba, 1999.
Muñoz, Humberto, El ecumenismo, Paulinas, Santiago, 1983.
Urrea, Juan Carlos, LOS NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS EN AMÉRICA LATINA,
Paulinas, Santiago, 1992.