¿Qué llevabas conversando?
me
dijiste, buen amigo
Y
me detuve asombrado
a
la vera del camino.
¿No
sabes lo que ha pasado ayer
en
Jerusalén, de Jesús de Nazaret,
a
quien clavaron en cruz?
Por
eso me vuelvo triste
a
mi aldea de Emaús...
POR
LA CALZADA DE EMAUS...,
UN
PEREGRINO IBA CONMIGO...
NO
LO CONOCI AL CAMINAR...
AHORA
SI...
EN
LA FRACCION DEL PAN.
Van
tres días que se ha muerto
y
se acaba mi esperanza.
Dicen
que algunas mujeres
al
sepulcro fueron de alba.
Pedro,
Juan y algunos otros
hoy
también allá buscaron,
mas
se acaba mi confianza:
no
encontraron a Jesús.
Por
eso me vuelvo triste
a
mi aldea de Emaús.
"Oh
tardíos corazones
que
ignoráis a los profetas.
En
la Ley ya se anunció
que
el Mesías padeciera
y
por llegar a su gloria
escogiera
la aflicción".
En
la tarde de aquel día
yo
sentí que con Jesús
nuestro
corazón ardía
a
la vista de Emaús.
Hizo
señas de seguir
más
allá de nuestra aldea,
ya
la luz del sol poniente
pareció
que se muriera.
"¡Quédate,
forastero,
ponte
a la mesa y bendice,
y
al destello de tu luz
en
la bendición del pan
mis
ojos conocerán
al
amigo de Emaús!"