En
una ocasión, nuestro grupo fue a dar un concierto al municipio
de tunkas, en Mérida, Yucatán. El viaje es un poco largo,
asi que salimos desde la tarde de la casa de oración, durante
el viaje la mayoria de los que ibamos teniamos hambre y queriamos
llegar para comer, sin embargo nadie del camión llebaba comida,
asi que para olvidarnos del hambre nos pusimos a cantar "manda
el fuego señor", sin embargo comenzamos a hacerles algunas
variaciones como "manda tortas señor", "manda
perros señor",(perros son hot dog ) etc. asi diciendo
los nombres de las comidas que se nos antojaban. Al llegar a la comunidad
comenzamos inmediatamente nuestro concierto, al terminar ya entrada
la noche, logicamente teniamos más hambre, asi que después
llegaron varias personas de aquel lugar y traian con ellas unas ollas,
llenas de tamales, que compartirian con cada uno de nosotros, asi
fue que la alabanza pidiéndole al señor que nos mandará
comida nos dió resultado, desde entonces no dejamos de cantar
esta canción pero haciendole otras variaciones.
"Las
tentaciones"
Se cuenta que un monje sufría con gran paciencia unas fuertes
tentaciones, y las vencía por amor a Dios. Pero in día
notó, con gran sorpresa, que ya no era molestado por ninguna
mala inclinación. Admirado se piso a reflexionar:
-seguramente el señor ha determinado no poder a prueba mi fidelidad.
Pero… ¿por qué?
Entonces, aquel monje se fue a la iglesia del convento y se puso a
orar, diciendo:
- señor, ¿qué ya no soy digno de padecer y luchar
para probarte que te amo sobre todas las cosas?, ¿ será
que ya no merezco, como mis demás hermanos, acrecentar tu amor
venciendo las tentaciones ¿ ¡devuélveme , señor,
mis tentaciones¡ yo sé que nunca nos pruebas más
allá de nuestras fuerzas, ni nos falta tu ayuda para convertir
las tentaciones en victorias y en meritos.
Y se dice que Dios le devolvió sus tentaciones y el monje recobró
la paz…
Amigo: no te olvides de que en el padre nuestro, Jesús no nos
enseñó a pedir al padre que nos quite las tentaciones,
sino que no nos deje caer en tentación…
Las tentaciones te hacen acudir a Dios, te vuelven humilde y comprensivo
con las debilidades de otros. Hacen más fuertes tus virtudes
y son ocasión de nuevos merecimiento." Tomado del libro
“Dios y tu”. Ricardo Zimbrón Levy, M.SP.S."
"El
tiempo"
En el cementerio de mi pueblo, hay una tumba en la que se lee la siguiente
narración:
“Aquí yace Juan Pérez. Murió a los 90 años
pero no vivió mas que 3.”
Es el sepulcro de un hombre que durante 87 años estuvo sin
conocer a Dios ni ayudar al prójimo, su existencia había
transcurrido como la de una planta estéril, que no da fruto
alguno y para nadie es útil. Pero conoció a Dios, y
se convirtió de todo corazón a una vida entregada por
completo a Dios y las buenas obras. Cuando presintió su muerte
ya próxima, mando hacer esa inscripción, y ordeno que
la pusieran en su tumba, como advertencia para los que simplemente
“vegetan” en este mundo de Dios…"
Tomado del libro “Dios y tu”. Ricardo Zimbrón Levy,
M.SP.S."
Algunos
chistes
Tomados del libro ”Memorias
de un ángel de la guarda jubilado”, de Joaquín
Antonio Peñalosa. Editorial Buena Prensa. 1998
Ley de transito
Dios tiene encargado a un ángel para que cuide a los chóferes
de las carreteras. A los 80 kilómetros, el ángel va
sentado al lado del chofer. A los 90, empieza a mover las alas. Alos
110, sale del vehiculo y se sienta en el cofre. A los 150: - que te
vaya bien, dice el ángel al chofer, cuídate tú
solo o nos veremos pronto.-
Hablando de Ángeles
-mi mujer es un ángel.
-la mía todavía no ha muerto
La curiosidad es la madre e la ciencia:
- ven, hijito, para enseñarte lo que me trajo un ángel
de regalo, es un hermanito tuyo. ¿quieres verlo?
- A los niños ya los conozco, mamá; mejor quiero ver
al ángel.
Ángeles en la página roja:
Un paciente llega a ver al psiquiatra: figúrese, doctor, que
estoy pasando unas noches terribles. ¿Pues qué le sucede
señor? Que en cuanto pongo la cabeza en la almohada y apago
la luz, escucho un ruido como un aleteo que recorre toda la pieza.
Bueno señor, debe ser un defecto del subconsciente, y eso es
fácil de curarse; el pájaro del aleteo no existe; pero
para que usted borre esa sensación, basta que tenga una pistola
en la mano y después que usted apague la luz y principie el
aleteo, apunte usted hacia donde se escucha el aleteo y dispare. Al
día siguiente apareció una noticia en la primera página
de todos los periódicos: ¡despreciable individuo asesina
al ángel de su guarda¡
Murió una vez un, marido, maltratado
por su esposa, pero gracias a su paciencia se fue al cielo. A poco
de llegado, se le presentó un apuesto joven que lo saludo afectuosamente:
-¿te acuerdas que estuviste a punto de ahogarte mientras nadabas
y que yo te salvé?
- jamás me enteré, disculpe.
-pero recordarás que sufriste un accidente automovilístico
y yo te saqué de entre los fierros retorcidos y te conduje
al hospital.
- sí, cómo no me he de acordar del accidente; pero nunca
lo vi a usted.
-es natural, soy el ángel de tu guarda y los Ángeles
somos invisibles. Con la misión de salvarte de toda la desgracia.
- pues si ésa era su obligación, ¿dónde
estaba usted el día que me casé?