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Introducción.Estructura de este textoEste documento ha sido redactado en varias fases y revisado en muchas ocasiones a partir de la versión original de 2006, siempre con la intención de obtener un texto fácil de leer para cualquier persona interesada en la relatividad. Sabiendo que los cálculos matemáticos no son asequibles a todo el mundo, y también que pueden ocultar los conceptos e intuiciones que hay detrás de ellos, este texto se ha redactado en tres niveles claramente separados. El nivel A o introductorio intenta ser asequible a cualquiera. En este nivel se sintetizan las ideas intuitivas que sustentan la teoría y las consecuencias más importantes que conlleva. En este nivel no se utilizan fórmulas ni deducciones matemáticas, pero si se utilizan argumentaciones sencillas, con frecuencia apoyadas por gráficos, que sustentan las ideas que se exponen. En general son las mismas argumentaciones utilizadas por Einstein o por otros autores posteriores, pero desprovistos de sus cálculos, con lo que nos privamos de lo bueno (la precisión) y lo malo (la pesadez) que da el cálculo. El nivel B o elemental es muy similar al que se expone en muchos otros textos de divulgación, y como estos intenta profundizar en la Relatividad Especial (a partir de ahora abreviaremos R.E.) tanto como permita el cálculo elemental (el que se estudia en secundaria). Al no necesitar ninguna matemática complicada resulta asequible a cualquier persona que haya superado las matemáticas de secundaria. En particular se ha redactado con la intención de ser útil a los estudiantes de bachillerato (en el programa de física de bachillerato está el tema de la relatividad). Sin embargo el lector que se interesa por primera vez en estos temas no debería descartar la posibilidad de comenzar por leer el texto de nivel A a modo de introducción. El nivel C o de profundización utiliza el lenguaje matemático como herramienta fundamental para exponer todos los resultados importantes de la teoría. Es un nivel que exige soltura con las matemáticas (a nivel de bachillerato), aunque sigue basándose en argumentaciones sencillas y en muchos gráficos. Tal como decíamos en el párrafo anterior, no hay que descartar el comenzar por el nivel A o por el nivel B ya que las argumentaciones matemáticas (a veces largas) nos pueden hacer perder de vista las ideas intuitivas que hay detrás. A este nivel hace falta una buena dosis de paciencia e interés pero el resultado vale la pena. |