La información presenta la materia
prima de la investigación, por lo que se debe tener
cuidado al seleccionar la técnica a emplear para
obtener la misma y asegurarse que ésta sea necesaria,
correcta y oportuna.
Según Tamayo y Tamayo [1994], la
técnica de recolección de datos “es
la parte operativa del diseño investigativo, hace
relación al procedimiento, condiciones y lugares
de la recolección de datos”
Un instrumento de recolección de
datos es, en principio, cualquier recurso de que se vale
el investigador para acercarse a los fenómenos y
extraer de ellos información. Dentro de cada instrumento
concreto pueden distinguirse dos aspectos diferentes: forma
y contenido. La forma del instrumento se refiere al tipo
de aproximación que se establece con lo empírico,
a las técnicas que se utilizará para esta
tarea.
En cuanto al contenido éste queda
expresado en la especificación de los datos que se
necesitan conseguir; se concreta, por lo tanto, en una serie
de ítems que no son otra cosa que los mismos indicadores
que permiten medir las variables, pero que asumen ahora
la forma de preguntas, puntos a observar, elementos a registrar,
etc.
De este modo, el instrumento sintetiza en
sí toda la labor previa de investigación:
resume los aportes del marco teórico al seleccionar
datos que corresponden a los indicadores y, por lo tanto,
a las variables o conceptos utilizados; pero también
expresa todo lo que tiene de específicamente empírico
el objeto de estudio pues sintetiza, a través de
las técnicas de recolección que emplea, el
diseño concreto escogido para el trabajo.
Es mediante una adecuada construcción
de los instrumentos de recolección que la investigación
alcanza entonces la necesaria correspondencia entre teoría
y hechos. Es más, se podría decir que es gracias
a ellos que ambos términos efectivamente se vinculan.
Los datos, según su procedencia,
pueden subdividirse en dos grandes grupos: datos primarios
y datos secundarios. Los datos primarios son aquellos que
el investigador obtiene directamente de la realidad, recolectándolos
con sus propios instrumentos. En otras palabras, son los
que el investigador o sus auxiliares recogen por sí
mismos, en contacto con los hechos que se investigan. Los
datos secundarios, por otra parte, son registros escritos
que proceden también de un contacto con la practica,
pero que ya han sido recogidos y muchas veces procesados
por otros investigadores. Las técnicas de recolección
que se emplean en una y otra situación son bien disímiles,
como es fácil de comprender, puesto que en un caso
nos enfrentamos a la compleja y cambiante realidad y en
el otro nos vemos ante un cúmulo de materiales dentro
de los cuales es preciso discernir con criterio los más
pertinentes.
Los datos primarios y los secundarios no
son dos clases esencialmente diferentes de información,
sino partes de una misma secuencia: todo dato secundario
ha sido primario en sus orígenes y todo dato primario,
a partir del momento en que el investigador concluye su
trabajo, se convierte en dato secundario para los demás.
Recolección
de datos primarios
Siendo los datos primarios aquellos que
surgen del contacto directo con la realidad empírica
las técnicas encaminadas a recogerlos reflejarán,
necesariamente, toda la compleja variedad de situaciones
que se presentan en la vida real.
La técnica que se utilizará
es la entrevista, la cual es de uso muy generalizado y de
aplicaciones diversas. La entrevista, que en esencia consiste
en una interacción entre dos personas, una de las
cuales “el investigador” formula determinadas
preguntas relativas al tema en investigación, mientras
la otra “el investigado” proporciona verbalmente
o por escrito la información que le es solicitada.
Recolección
de datos secundarios
Los datos secundarios suelen encontrarse
diseminados, ya que las fuentes escritas que los contienen
corrientemente se dispersan en múltiples archivos
y fuentes de información. Para la obtención
de información se deberá recurrir a fuentes
secundarias como los son: textos, revistas, documentos,
Internet y consultas al CNU.
Por lo tanto, la metodología a utilizar
para la recolección de la información se aplicará
dentro de las siguientes etapas:
PRIMERA ETAPA: Levantamiento
de la Información
SEGUNDA ETAPA: Entrevistas
TERCERA ETAPA: Validación
de la Información.