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Trabajo
Nº 2
Toma
de Decisiones en Organizaciones Militares
...El
Líder militar dirige a seres pensantes que conocen muy
bien las realidades de la sociedad actual, hombres inteligentes
que poseen voluntad y disposición para utilizar su libre
albedrío, hombres capaces de actuar y pensar igual que
él...
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.....El
proceso de maduración del liderazgo militar depende de
la capacidad del hombre militar para evaluar las experiencias
y aceptar el proceso de retroalimentación...
Facilitadora:
Prof. Liliana Castiglione
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Aspectos
Generales (Subir) |
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Las organizaciones son entidades sociales compuestas
por dos o más individuos con la finalidad de cumplir metas
y objetivos. Existe una diversidad de tipos de organizaciones,
por ejemplo: universidades, empresas de servicios, colegios, militares,
institutos armados, clubs sociales, la familia, etc. Cada uno
con sus características específicas que apuntan
a una meta a cumplir.
Cuando se habla de organizaciones militares,
son muchas las conceptualizaciones que surgen al respecto, como
estrategia, liderazgo, misión, otras. Ahora bien, el término
estrategia proviene del vocablo griego “strategos”
que significa “un general”. Pero a su vez éste
mismo término proviene de raíces que significan
“ejército” y “acaudillar”. Además
el verbo griego “stratego” significa “planificar
la destrucción de los enemigos en razón del uso
eficaz de los recursos”.
La interpretación integral propende a
conducir a la siguiente lógica:
Organización (ejército) – general –
liderazgo - destrucción de enemigos (conflicto).
Sin embargo el término de “liderazgo”
que explica la función que se ejecuta para alcanzar el
objetivo (destrucción del enemigo), abre posibilidades
adicionales de interpretación. Una de ellas puede orientarse
al verbo “stratego” y su vertiente de “planificar”,
pero allí se enfrentará al cuestionamiento vital
que exige un entendimiento mayor de las funciones del “general”
que la sola remitida a la función de planificar.
Es posible entender que “el general”
haga muchas cosas en el ejército, pero es mucho mas sencillo
entender que el general lidera la Organización para “destruir
los enemigos en razón del uso eficaz de los recursos”.
En este propósito radica la razón de ser y la utilidad
de su existencia, para éste propósito se forma y
en función de él se encuentra obligado a perfeccionar
sus conocimientos y sus habilidades, constantemente.
Las operaciones militares se diferencian de otras
porque entre ellas prevalecen factores de confrontación:
disputas, combates, rivalidades. Y todos estos aspectos tienen
entre ellos un denominador común: Conflicto. Además,
las organizaciones militares operativas han sido diseñadas
para actuar en situaciones donde existe alta probabilidad de violencia
y con un propósito de defensa nacional. Cuando este tipo
de organización debe actuar se le asigna una misión
y ella se traslada completa hacia la conquista del objetivo, con
su personal y recursos materiales. En otras palabras, la organización
se mueve hacia el ambiente donde desarrollará la acción,
y es ésta una de las principales características
que la distinguen de cualquier otra organización.
Su éxito depende de la capacidad para
adaptarse al ambiente externo (situación, enemigo, terreno,
condiciones meteorológicas, entre otros), y de factores
internos (entrenamiento para alcanzar la eficiencia sumado a la
fuerza moral de sus integrantes).
En la cúspide de estas organizaciones
se encuentra un jefe militar. A este jefe le es asignado tres
dimensiones: Comando – Mando – Conducción.
El comando es el ejercicio de
la autoridad y responsabilidad legal de quien ocupa el cargo de
Jefe y como tal, las leyes y reglamentos lo prescriben y limitan.
La conducción es una
actividad libre y creadora que con técnicas particulares
permite solucionar un problema militar mediante la aplicación
del comando.
El mando es la acción
de persuadir, dirigir e influir a los hombres que integran la
organización, para lograr su voluntaria adhesión
y cooperación. El comando otorga legalidad, la conducción
crea y resuelve, el mando posibilita la eficiencia de la organización
en el cumplimiento de la misión o función.
Debido a que el liderazgo es el proceso de influencia
que se genera en la interacción de un jefe con sus hombres,
se identifica mando con liderazgo: ambos se conceptualizan como
la acción que se desarrolla para lograr la dirección,
influencia y persuasión de los subordinados. Desde este
enfoque, el mando es interacción y comunicación
con personas y grupos de personas, mientras que el comando y la
conducción se identifican con actividades de administración,
gerencia y/o gestión.
Los tres conceptos están tan interrelacionados
entre sí, que si un jefe no puede ejercer bien su comando
o conducir su organización, de nada le valdrá ejercer
en forma correcta el liderazgo. Por otra parte, si ejerce bien
el comando y el liderazgo pero no puede resolver los problemas
operativos, no le sirve a la organización; por consiguiente,
en la organización militar el liderazgo adquiere sentido
en la figura del jefe, al que se conceptualiza como “líder
militar” de acuerdo al siguiente esquema:
El comando es una función de grado y cargo,
y naturalmente sus responsabilidades legales van variando a medida
que el líder militar crece dentro de la organización.
También la conducción varía en este crecimiento;
sus técnicas son más procedimentales cuanto menor
sea la fracción, y más flexibles y creativas cuanto
más se avance hacia el nivel táctico superior y
estratégico. En el ejercicio del mando, por el contrario,
los principios, procedimientos e indicadores serán siempre
los mismos, variando la forma de interacción a medida que
aumenta la cantidad de personas y grupos que dependen del Jefe.
La formación del jefe militar en cuanto
a sus responsabilidades y funciones (comando) y a las técnicas
a aplicar para conducir su fracción (conducción),
será progresiva de acuerdo al nivel de la organización
en que se encuentre, pero el aprendizaje del ejercicio del mando
debe tener sólidas bases en el inicio del proceso de formación,
porque a lo largo de la carrera militar dicho aprendizaje se basará
en la retroalimentación de su experiencia.
El Líder militar dirige a seres pensantes
que conocen muy bien las realidades de la sociedad actual, hombres
inteligentes que poseen voluntad y disposición para utilizar
su libre albedrío, hombres capaces de actuar y pensar igual
que él (el Líder), quizás con menos experiencia
y tal vez con menos conocimientos, pero hombres al fin, capaces
y con control absoluto del ¨Yo personal¨. Es importante
entonces que el Líder se ocupe de su mejoramiento personal,
con el estudio de la historia, de la filosofía, de la guerra,
de la literatura clásica y del pensamiento en general,
para contar con ascendiente profesional ante sus subalternos.
En esto, es bueno decirlo, coinciden la mayoría de los
autores y grandes líderes de la humanidad.
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El Sistema de Seguridad Nacional (Subir)
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En
un nivel aún más especializado, se pueden identificar
las organizaciones e individuos que pertenecen al sistema de seguridad
nacional: en otras palabras, el poder ejecutivo del gobierno,
las fuerzas armadas, los funcionarios políticos electos
y de carrera del Departamento de Estado, el Departamento de Defensa
y otros organismos con responsabilidades en la seguridad nacional.
Decisor
Las decisiones que atañen a la seguridad nacional a menudo
son adoptadas directamente por el Presidente de la República.
y, en la mayoría de los casos, el Decisor es el Presidente.
Sin embargo, dependiendo del caso y los asuntos en cuestión,
el decisor podría ser el titular de un Departamento a nivel
de Gabinete, el Jefe del Estado Mayor Conjunto, un Comandante
o un funcionario civil de alto rango de un organismo. Según
el caso, el decisor podría incluso estar más abajo
en la cadena de mando.
Los
Intereses Nacionales
Definen los propósitos generales de la política
exterior del País. Entre los que han perdurado a lo largo
del tiempo, se incluye la defensa de la patria, el bienestar económico,
el orden mundial favorable y la promoción de los valores.
Todos estos compiten por recursos y, en numerosas disputas de
política, se observa que las distintas partes priorizan
tales intereses de manera diferente. Entre otras controversias
se encuentran las diferencias de opinión con respecto a
cómo garantizar, de la mejor manera posible, los intereses
nacionales en una crisis o región geográfica dada.
En términos sencillos, los intereses de la nación
deberían --y son-- un factor crítico a ser tomado
en cuenta por el Presidente en el proceso de toma de decisiones.
Factores
de Situación
Los decisores también pueden verse afectados por circunstancias
especiales que no se incluyen en ninguna de las tres secciones
del modelo de Input-Output. Por ejemplo, el tiempo que tenga el
Presidente para tomar una decisión puede influir, de manera
significativa, en el proceso de decisiones. En una crisis, el
Presidente podría no tener tiempo suficiente para interactuar
con sus asesores, y los organismos podrían no tener suficiente
tiempo para recolectar e interpretar datos sobre los diversos
cursos de acción.
La
incertidumbre de la información es otro de estos factores
de situación. El proceso de toma de decisiones obviamente
se ve afectado cuando el decisor sabe que no cuenta con toda la
información pertinente. A menudo, tal incertidumbre es
deliberada, en el sentido de que surge del secreto con el que
otro país desarrolla sus planes y capacidades. En otros
casos, la incertidumbre es causada por la falta de datos, la complejidad
de los temas o la comprensión incompleta de la política
interna o la cultura del otro país. El punto es que cuando
los decisores no están seguros sobre las intenciones o
capacidades de un adversario o sobre los costos y eficacia de
políticas alternativas, el proceso de toma de decisiones
seguramente se ve afectado.
Estructuras
Formales y Procesos Informales
Todo sistema de organización consiste en una estructura
formal y en procesos informales. La estructura formal describe
las formas en que se dividen y coordinan formalmente las actividades
de una organización. Los signos típicos de la estructura
formal son las descripciones de puesto y los organigramas escritos
--por ejemplo, la Carta del Consejo de Seguridad Nacional y sus
comités inter-agencias subordinados. A menudo, estos elementos
formales brindan un panorama incompleto sobre las redes de comunicación
y las relaciones que afectan el proceso de toma de decisiones.
En numerosos casos, los procesos informales son de mayor importancia.
Por ejemplo, algunas decisiones presidenciales podrían
tomarse durante reuniones informales con asesores selectos (¨gabinete
de cocina") o en conversaciones de pasillo en lugar de provenir
de reuniones oficiales del Consejo de Seguridad Nacional.
Actores
Cualquiera que sea el decisor en un caso en particular, él
o ella será asesorado/a y recibirá información
de las organizaciones e individuos que dependen de dicho decisor,
y lo asesoran. Para el Presidente, esto significa departamentos
y organismos del Ejecutivo, al igual que funcionarios políticos,
asistentes ejecutivos, empleados de la administración pública,
oficiales de las fuerzas armadas y consultores cuyas visiones
son tomadas en cuenta durante las deliberaciones sobre política.
Perspectivas
El modelo de Input-Output muestra cuatro formas diferentes de
considerar las interacciones en el sistema de seguridad nacional.
Esas cuatro perspectivas (actor racional, comportamiento de la
organización, políticas de gobierno y perspectiva
cognitiva) se encuentran en el extremo superior del sistema de
seguridad nacional.
En
resumen , la perspectiva del actor racional supone que las decisiones
se basan en el entendimiento --por parte del decisor-- de lo que
resulta mejor para los intereses nacionales, y en que el decisor
evalúe de manera objetiva los pros y contras de cada una
de las alternativas antes de adoptar una de ellas. La perspectiva
de "comportamiento de la organización" asume
que el decisor es influido, en forma significativa, por los departamentos
y organismos que le brindan información.
Un
Presidente debe confiar en el Departamento de Estado, el Departamento
de Defensa y la comunidad de inteligencia con respecto a la información
sobre la naturaleza de una crisis particular y para recibir las
recomendaciones sobre los cursos de acción posibles. Por
lo tanto, la "racionalidad" de su proceso de toma de
decisiones se verá afectado por la calidad de la información
brindada por los departamentos y organismos en cuestión.
La perspectiva de política gubernamental supone que existen
dinámicas personales entre los asesores del Presidente
que pueden afectar la decisión. Por ejemplo, el Presidente
podría estar más influenciado por las opiniones
de un miembro de confianza de su círculo próximo
que de un Secretario de Gabinete, o podría mostrarse reticente
a desestimar a un asesor que tenga una credibilidad demasiado
importante con el Congreso. La perspectiva cognitiva asume que
las creencias personales, las reacciones emocionales y otras características
del decisor afectan, en gran medida, el proceso de toma de decisiones.
Productos
del Sistema
Los productos del modelo de Input-Output son decisiones de distintas
naturalezas, a saber: una directiva formal producto de una decisión
presidencial, un decreto presidencial, una proclamación,
un veto de legislación, órdenes a líderes
militares.
Retroalimentación
Una característica importante del modelo es la interacción
continua de todos los actores de los sistemas de seguridad nacional,
interna e internacional. En él, se abordan las decisiones
individuales que causan los productos (outputs) específicos
en el sistema, a modo de simplificación necesaria del mundo
real, donde cada producto del sistema causa una percepción
y algún cambio en el entorno externo. Además, el
producto brinda la oportunidad de evaluar la decisión en
términos de los costos en relación con los recursos
utilizados y las bajas asumidas, las mediciones de éxito,
el precio de la inacción, otras alternativas, consecuencias
a largo plazo, lecciones aprendidas y las cuestiones éticas
en juego. Así, a pesar de que nuestro modelo de Input-Output
parece describir un proceso discreto y secuencial, los tres sistemas
relacionados se ven más precisamente como un proceso complejo,
continuo, dinámico e iterativo.
Una
forma alternativa de aplicar los elementos del modelo consistiría
en responder a las siguientes preguntas:
-
La
decisión: ¿Cuál fue?; ¿quién
la tomó?; ¿cuándo se tomó?
-
¿Cómo
se vio afectada la decisión por las influencias del sistema
político internacional?
-
¿Cómo
se vio afectada la decisión por las influencias del sistema
político interno?
-
¿Se
complementaron entre sí las influencias internacionales
e internas o eran opuestas?
-
¿Qué
intereses nacionales se encontraban en juego? ¿Había
factores de situación relevantes? ¿Cómo
afectaron la decisión?
-
¿Qué
le dice la perspectiva racional sobre el proceso en que se tomó
la decisión?
-
¿Qué
le dice la perspectiva de comportamiento de la organización
sobre el proceso en que se tomó la decisión?
-
¿Qué
le dice la perspectiva de la política gubernamental sobre
el proceso en que se tomó la decisión?
-
¿Qué
le dice la perspectiva cognitiva sobre el proceso en que se
tomó la decisión?
-
¿Qué
retroalimentación existe sobre la decisión?
Tradicionalmente, tanto la conducción política como
los analistas de política han mostrado una tendencia a
suponer que las decisiones de seguridad nacional son la consecuencia
de una evaluación cuidadosa y objetiva de toda la gama
de opciones de política, y que la opción elegida
es la que hace más por satisfacer los intereses nacionales.
El
enfoque tradicional combina los aspectos organizativos e inter-personales
de los procesos de toma de decisiones, en particular en grandes
organizaciones como lo son los gobiernos nacionales. El enfoque
tradicional también toma en cuenta las convicciones ideológicas
y las reacciones emocionales de cada líder en particular.
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Perspectivas para la Toma de Decisiones Militares (Subir)
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Con
la finalidad de poder comprender mejor la toma de decisiones sobre
seguridad nacional, formularon tres perspectivas –o tres
formas diferentes de ver el proceso de toma de decisiones; así
como una implementada por la Escuela Naval de Guerra. Las perspectivas
no están diseñadas para determinar si una decisión
en particular resultó ya sea "correcta" o la
"mejor" posible en virtud de las circunstancias reinantes.
PRIMERA
PERSPECTIVA
Del Actor Racional
Es la forma tradicional de analizar las decisiones. En esta perspectiva,
se asume que existe coherencia entre los objetivos de un gobierno
y sus acciones. Si existe tal coherencia, la capacidad de conocer
cuál es el objetivo de un gobierno extranjero en una crisis
o región geográfica en particular otorgaría
a los líderes militares una idea bastante acabada de las
acciones que podría tomar tal gobierno extranjero. Además,
las medidas que ya hayan tomado, de ser coherentes con los objetivos,
deberían dar una idea bastante aproximada de qué
intereses trata de promover dicho gobierno.
A
fin de que los objetivos y acciones de un gobierno sean coherentes,
deben coexistir de manera lógica varios factores, a saber:
-
La
conducción política debe contar con una apreciación
razonablemente clara sobre cuáles son los objetivos nacionales
o intereses nacionales en una crisis o región geográfica
dada.
-
Los
cursos de acción u opciones alternativos deben estar
identificados y evaluados por el decisor en términos
de las consecuencias positivas y negativas de cada curso de
acción. A su vez, esto presupone que se encuentre disponible
información precisa sobre las consecuencias de los diversos
cursos de acción u opciones posibles, y que sean comprendidas
por el decisor y sus asesores. La suposición también
incluye que haya suficiente tiempo para que la información
se compile y proporcione al decisor.
-
De
acuerdo con esta evaluación de las consecuencias, el
decisor debe elegir el curso de acción u opción
que brinde las mejores consecuencias netas en términos
de los objetivos específicos o intereses nacionales determinados.
Si
todos estos factores no están presentes, el supuesto de
que existe coherencia entre los objetivos y las acciones puede
tornarse inválido. Por ejemplo, un proceso de toma de decisiones
que no incluye una evaluación de los cursos de acción
alternativos tiene menos probabilidades de terminar en la selección
de la opción que, según se espera, tendrá
las mejores consecuencias netas. O, si el decisor basa su decisión
en algo que no sean intereses nacionales claramente definidos,
la decisión obviamente daría lugar más probablemente
a una acción que no sea coherente con tales intereses nacionales
o esté en proporción con los mismos.
Los líderes y analistas a menudo adoptan la perspectiva
racional cuando intentan descubrir por qué se tomó
una decisión. De hecho, la perspectiva racional a menudo
brinda una excelente comprensión de las preguntas de cómo
y por qué se tomó una decisión. Si bien la
perspectiva racional a menudo brinda una idea excelente de cómo
y por qué se tomó una decisión de seguridad
nacional, normalmente se pueden obtener descubrimientos adicionales
si se analiza la decisión desde las otras tres perspectivas.
SEGUNDA
PERSPECTIVA
De Comportamiento de la Organización
En virtud de esta perspectiva, un gobierno es visto no como un
monolito, sino más bien como un grupo de organizaciones
(departamentos y agencias en el caso del gobierno de los EE.UU.).
Con el tiempo, los departamentos y agencias han recibido instrucciones
del Congreso (en la forma de presupuestos y legislación)
y de la Casa Blanca (en la forma de política), instruyéndolos
a especializarse —es decir, ser más expertos y eficientes
en el cumplimiento de sus funciones específicas. Como resultado
de su especialización, cada uno de los departamentos y
agencias tiene su propia cultura, grupo de capacidades y formas
de realizar su tarea.
Además, los departamentos y agencias también tienden
a visualizar los acontecimientos y desarrollos mundiales por lo
menos un poco diferente. A diferencia de la perspectiva racional,
ésta cuestiona hasta qué punto las acciones de un
gobierno reflejan la existencia de una vinculación estrecha
con los objetivos e intereses nacionales que persigue la conducción
política. Se pueden aclarar las implicancias de este punto
mediante un ejemplo. Las acciones del gobierno tales como ejercicios
militares o pruebas de misiles generalmente tienen lugar en una
secuencia establecida o de acuerdo con un cronograma.
Estas
acciones secuenciales o programadas podrían coincidir con
una crisis en el extranjero. Si uno supusiera --tal como muestra
la perspectiva racional-- que las acciones están ligadas
a los objetivos y deben ser coherentes con los mismos, la prueba
de misiles o los ejercicios militares parecerían ser parte
de una respuesta orquestada a la crisis. La perspectiva de comportamiento
de la organización cuestiona si la prueba de misil o el
ejercicio estaban relacionados con la crisis, o si, por el contrario,
era producto de una secuencia o programación previa a la
crisis.
Otras
suposiciones sobre las que se basa la perspectiva de comportamiento
de la organización son:
Los
departamentos y agencias diseñan y operan los sensores
a través de los cuales los decisores sobre seguridad nacional
obtienen gran parte de la información respecto de los acontecimientos
y desarrollos globales. Los decisores de alto rango no siempre
cuentan con el conocimiento especializado que necesitarían
para identificar todos los cursos de acción alternativos,
y no siempre gozan de suficiente conocimiento para evaluar las
consecuencias de la opciones. Como resultado de ello, dependen
de los departamentos y agencias quienes identifican las opciones
y les brindan la información necesaria para cuantificar
las consecuencias. Muchas o, tal vez, todas las opciones prácticas
disponibles para un decisor atañen a capacidades de los
departamentos o agencias capaces de ser utilizadas. Las opciones
constituyen grupos alternativos de actividades de departamentos/agencias
(por ejemplo, la opción de desplegar fuerzas militares
consiste en el empleo de las capacidades físicas acumuladas
a lo largo del tiempo por el Departamento de Defensa; la opción
de aplicar sanciones económicas comprende la implementación
de reglamentaciones bancarias y comerciales desarrolladas por
el Departamento del Tesoro y de Comercio).
Numerosas
cuestiones --y a veces todas-- que enfrentan los líderes
en un gobierno son de naturaleza inter-gubernamental, es decir,
comprenden a más de un organismo. Las implicancias de estas
hipótesis son variadas. Una de ellas consiste en que los
decisores a veces se enteran de los acontecimientos o desarrollos
globales de acuerdo con un cronograma establecido por las organizaciones.
Por ejemplo, la información virgen proveniente de la inteligencia
se analiza e interpreta antes de presentarla al decisor. El análisis
y la interpretación llevan su tiempo. Así, pueden
pasar algunos días o semanas entre el momento en que se
reciben los datos y se presentan al decisor. Si el análisis
se realiza en forma rápida, el decisor podría tener
más tiempo para influir en los acontecimientos y considerar
las opciones que si se demora el análisis. El paso del
tiempo puede, incluso, afectar la gama de opciones disponibles
para el decisor. Por ejemplo, podría haber una gama más
amplia de opciones disponibles en las primeras etapas de una crisis
que en sus estadios posteriores. Además, el hecho de que
las organizaciones diseñan y operan los sensores, puede
influir sobre la naturaleza de la información que se recopila
o no.
En otras palabras, los departamentos y agencias recopilan información
que resulta importante para sus programas, y que les ha autorizado
recopilar el Congreso o el Presidente. La información que
resulta útil para el programa de una agencia tal vez no
sea exactamente el tipo de información que necesita el
Presidente, a fin de evaluar una opción en particular durante
una crisis. O tal vez una agencia pueda no haber recibido financiación
para operar un sistema de inteligencia en un país en particular
o evaluar una cuestión en particular. Así, si ocurriera
una crisis no esperada que afectara dicha región/cuestión,
podría haber deficiencias significativas en la información
disponible para el Presidente como opciones para su evaluación.
Los
departamentos y agencias crean capacidades a lo largo del tiempo,
y desarrollan culturas y procedimientos operativos estándares
que respaldan dichas capacidades. Un acontecimiento o el desarrollo
de una cuestión a menudo es visto por los miembros de una
organización como una oportunidad o como una amenaza. Podría
ser una oportunidad en el sentido de que permitiría al
organismo demostrar el valor de sus capacidades ante el Congreso,
el Presidente y el público. También podría
ser una amenaza en el sentido de que la situación podría
desencadenar un fracaso o hacer que las capacidades del organismo
sean consideradas de menor valor. Naturalmente, las organizaciones
a menudo procuran lo primero --es decir, las oportunidades-- mediante
la defensa firme de opciones que demuestran el valor, y evitan
el fracaso mediante la eliminación o crítica de
opciones que parecen riesgosas.
TERCERA
PERSPECTIVA
De la Política Gubernamental
El proceso de toma de decisiones se considera fuertemente influido
por las personalidades y capacidades de los individuos que trabajan
directamente con o para el decisor. Una hipótesis fundamental
de esta perspectiva es que los individuos que asisten y asesoran
a un decisor en raras ocasiones cuentan con el poder formal oficial
o la influencia personal necesaria para "ganar" todos
los debates sobre política de los que participan en el
transcurso del tiempo. Y no sólo eso, algunos asuntos son
simplemente menos importantes para algunas personas que para otras,
y la mayoría de los asesores y asistentes saben que tarde
o temprano tendrán que trabajar entre sí sobre cuestiones
que consideran más importantes. Esto incentiva a los asesores
y asistentes a negociar entre sí a fin de "ganar"
en las cuestiones que son más importantes para ellos y
mantener relaciones productivas en el futuro con otros actores
claves.
Por
ejemplo, los asesores podrían acordar entre sí un
curso de acción consensuado, y luego presentar al decisor
una recomendación que resulte más difícil
de rechazar por el decisor que si la misma fuera realizada por
sólo un asesor. En este ejemplo se encuentra implícita
la posibilidad de que el curso de acción preferido no fuera
en realidad la opción que cualquiera de los asesores hubiera
considerado como la mejor. En situaciones donde los asesores no
concuerdan con la mejor opción, a veces acuerdan la segunda
mejor opción, o la que resulta menos ofensiva para el grupo.
Otro
fenómeno en que se basa esta perspectiva es el ejercicio
del poder y la influencia de los asesores. En virtud de su prestigio
a los ojos del público o en el Congreso, algunos asesores
presidenciales parecen particularmente influyentes. En especial,
cuando los decisores mismos no son expertos en el tema, a veces
son más proclives a aceptar (o más reticentes a
rechazar) el asesoramiento de los asesores con más prestigio
o con los que han desarrollado mayor confianza o relación
personal más estrecha. A veces, hay costos que debe pagar
el decisor cuando la recomendación de un asesor poderoso
se rechaza. Si la cuestión es lo suficientemente importante
para el asesor, él o ella podría renunciar –riesgo
que un Presidente ya criticado por la elevada rotación
de su Gabinete podría no estar dispuesto a aceptar. En
situaciones en que dos asesores poderosos no están de acuerdo,
los decisores a veces "dividen la diferencia" entre
ellos, en lugar de ignorar a uno o el otro. Esto puede ocurrir
con mayor probabilidad cuando el decisor no se considera experto
en el tema o cuando sabe que necesitará a ambos asesores
para que lo ayuden a abordar cuestiones más importantes
en el futuro.
PERPECTIVA
EMPLEADA POR LA ESCUELA DE GUERRA NAVAL
Cognitiva
El foco de esta perspectiva es el decisor individual en sí.
La hipótesis básica en este caso es que todos los
seres humanos poseen una capacidad cognitiva limitada, y deben
necesariamente simplificar los problemas complejos. También
los seres humanos tienden a buscar la uniformidad entre las creencias,
expectativas y percepciones y desarrollar una estructura de creencias
relativamente estable. Además, cada decisor trae consigo
ciertas habilidades intelectuales, convicciones ideológicas
y preferencias afectivas que pueden afectar: La forma en que se
define un problema. Muy a menudo, la manera en que se define un
problema afecta fuertemente la decisión final. El deseo
y capacidad de él o ella para absorber y sopesar información
sobre los diversos cursos de acción y consecuencias probables.
El
impacto que puede tener la incertidumbre y la ausencia de información
sobre el proceso de toma de decisiones. Pocos individuos tienen
la capacidad de dominar completamente toda la gama de complejidades
crecientes de las cuestiones de seguridad nacional. Además,
los decisores, en general, ocupan cargos estresantes, y el estrés
limita la capacidad de evaluar la información de manera
cuidadosa y objetiva. Los decisores a menudo se enfrentan a situaciones
sobre las que tienen muy poca información --en otras palabras,
donde tal vez no estén seguros de cuáles son los
motivos de un adversario, o las consecuencias potenciales de los
diferentes cursos de acción. En otras situaciones, el decisor
podría enfrentarse a la sobrecarga de información.
En dichos casos, puede haber disponible tanta información
compleja y conflictiva que resulte extremadamente difícil
distinguir entre la información crítica y extraña
o los datos falsos. Los decisores también pueden verse
afectados en lo personal, a nivel emocional, por información
sobre una cuestión de crisis. Los decisores a veces se
enfrentan a sus propias limitaciones intelectuales, al estrés,
la incertidumbre y la sobrecarga de información cuando
recurren a soluciones más directas o suposiciones. Por
ejemplo, un Presidente y sus asesores podrían recurrir
al concepto de "reflejo exacto". Es decir, podrían
asumir que un adversario "piensa de la misma manera que nosotros".
Una hipótesis común consiste en pensar que el proceso
de toma de decisiones del adversario cumple con el modelo racional,
y que el adversario ha definido sus intereses y objetivos nacionales
en los mismos términos en los que lo hubieran hecho los
líderes estadounidenses. También podrían
apoyarse en analogías (es decir, comparaciones con situaciones
en el pasado que parecen similares), que los ayude a decidir un
curso de acción a tomar.
Otra característica de la perspectiva cognitiva consiste
en que se basa en hipótesis, a menudo implícitas,
sobre individuos o acontecimientos. Un ejemplo de esto serían
los estereotipos raciales, étnicos o religiosos que podrían
llevar a que un decisor subestime a un adversario o sub-valúe
la información de inteligencia de otra nación. También
es posible que en algunas situaciones, los líderes se vean
influenciados por cálculos sobre cómo puede afectarlos
personalmente una decisión sobre política. Por ejemplo,
un Presidente podría estar preocupado por no tener una
imagen de debilidad ante los líderes de un país
rival y, por lo tanto, aprobar una política más
firme de que lo que hubiera sido sin esa consideración.
Un líder también podría estar preocupado
por su prestigio ante la opinión pública o en la
legislatura nacional. Si teme que es percibido como indeciso,
ese líder podría estar predispuesto a opciones de
política más firmes.
El
"Pensamiento de grupo" --la tendencia a que un decisor
y sus asesores piensen de la misma forma sobre una cuestión--
también puede considerarse en esta perspectiva. Cuando
todos los miembros de la conducción comparten una filosofía
política en particular, o visión sobre el mundo,
el resultado puede ser que no exista ningún debate de importancia
en el círculo interno sobre cómo se definen los
intereses nacionales o cómo se evalúan los cursos
de acción alternativos. Además, el deseo de armonía
grupal y aceptación individual podría causar la
represión de visiones opuestas al consenso del grupo.
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Atributos del Mando y Liderazgo Policial-Militar (Subir)
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Claro
conocimiento de los códigos sociales vigentes Alcanzar
roles de conducción superior, reclama hoy entender las
líneas de pensamiento y acción de la dirigencia
nacional. Integrar esa misma dirigencia, desde el rol profesional.
Comunicador
social permanente
Trasladar a la sociedad nuevas percepciones, que reemplacen las
pesadas cargas de las luchas intestinas de las décadas
del 60 y 70, y para ello, no debe ubicarse en estas organizaciones,
a entorchadas figuras que no se han preparado para estos nuevos
desafíos.
Firme
y ejemplar
A pesar de que una corrupción de costumbres, ha vuelto
menos exigible la condición de ejemplaridad, en la organización
castrense y policial, parece indispensable y saludable reclamar
conductas que merezcan ser imitadas y emuladas. El líder
en ese plano, debe procede en función de intereses institucionales,
inmediatamente después de haberse satisfecho la necesidad
superior de la sociedad y Nación.
Conciencia
de finitud
Una seria amenaza en las organizaciones policiales o militares
aparece cuando los líderes formales comienzan a colorearse
del partido gobernante de turno. Olvidan así aquellas sabias
exigencias de Cesar a su auriga, quién debía repetirle
constantemente:
"
Recuerda que eres mortal "... " toda gloria es pasajera"....
Desprovistos de esta advertencia, suelen luchar desesperadamente
por permanecer contra los avatares del destino y trasladan el
cáncer que los corroe, a la estructura que gobiernan. Si
bien esto no es novedoso en la historia, tiene hoy un dramatismo
diferente. Estando en dudas el para qué de varias instituciones,
la permanencia de este tipo de liderazgo, recuerda al flautista
de Hammelin: Conduce una marcha acelerada al precipicio. 6666666
Renovado espíritu de sacrificio Ese espíritu ha
de servir para formalizar y encarnar una visión moderna
y dinámica, que privilegie como antaño, el deber.
Los
antiguos, y en particular Aristóteles en su Etica Nicomaquea,
no se equivocaron en sus prescripciones y que constituyeron hasta
hoy, los cuadernos y códigos de comportamientos éticos
militares. Lamentablemente una creciente distancia separa esos
preceptos en su vigencia cotidiana.
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Términos
relacionados (Subir) |
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| A
continuación se presentan una serie de términos que
están relacionados con las decisiones en el ámbito
militar:
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CAMPOS
DE ACCIÓN: Áreas en que se agrupan los
ministerios y organismos superiores del Estado, cuyo propósito
es facilitar la planificación, coordinación y
ejecución de las tareas para prevenir o resolver un conflicto.
Normalmente se establecen cuatro campos: Interno, Diplomático,
Económico y Defensa.
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CAMPO
DE ACCIÓN DE LA DEFENSA: Área a cargo
de organizar y coordinar la defensa del país, así
como la contribución a la disuasión, desde la
paz, mediante la preparación y mantención de una
Fuerza Militar. En caso de conflicto, asume un papel prioritario
en la materialización de la defensa. Está constituida
por la Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas y
las instituciones armadas y su director es el la Secretario
de Estado de las Fuerzas Armadas.
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CAMPO
DE ACCIÓN DIPLOMÁTICO: Área que
tiene por responsabilidad la materialización de la política
exterior del país. Debe procurar mantener una paz estable
y duradera, conjurando cualquier amenaza mediante el empleo
de los instrumentos de la diplomacia y el concurso de la comunidad
internacional. En caso de conflicto debe asegurar alianzas o
buscar neutralidades. Está constituido por el Ministerio
de Relaciones Exteriores y las sedes diplomáticas en
el exterior. Su director es el Ministro de Relaciones Exteriores.
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CAMPO
DE ACCIÓN ECONÓMICO: Área que
tiene por responsabilidad incrementar o mantener el potencial
económico-financiero del país, proporcionando
cantidad, calidad y oportunidad, según fuese necesario
en caso de conflicto. Su director es el Ministro de Interior
y Policía y está integrado por los siguientes
ministerios y organismos superiores del Estado: Finanzas, Industria
y Comercio, Agricultura, Bienes Nacionales, Técnico de
la Presidencia, Corporación de Fomento y de la Producción.
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CAMPO
DE ACCIÓN INTERNO: Área responsable de
la prevención y neutralización de las perturbaciones
al orden interno, y del eficiente funcionamiento de la organización
político-administrativa del país. Además,
cumple las tareas de mantener la moral y cohesión nacional,
contrarrestando los efectos psicosociales que pueda originar
un conflicto. Su director es el Ministro del Interior y Policía
y está constituido por los siguientes Ministerios: Interior,
Secretaría General de la Presidencia, Secretaría
General de Gobierno, Educación, Justicia, Trabajo y Previsión
Social, Obras Públicas, Salud, y Transportes.
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DEFENSA:
Acción y efecto de conservar la posesión de un
bien o de mantener suficiente grado de libertad de acción
que permita alcanzar tal bien. Normalmente se relaciona con
los conceptos de amenaza, fuerza y estrategia.
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DEFENSA
NACIONAL: Conjunto de medios materiales, humanos y
morales que una Nación puede oponer a las amenazas de
un adversario en contra de sus Objetivos Nacionales, principalmente
para asegurar su soberanía e integridad territorial.
La Defensa Nacional es responsabilidad de todos los ciudadanos
y no sólo de las FF.AA. La Defensa no es sinónimo
de Seguridad Nacional, sino que es una de las causas de ésta
de ésta, junto al Desarrollo; se trata de conceptos diferentes,
pero íntimamente relacionados.
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DEFENSA,
FUNCIÓN de: Es una de las funciones primarias
del Estado. Es la acción propia de los organismos que
participan en la concreción de la Defensa Nacional. Su
ámbito propio es el estratégico, no obstante la
estrecha relación que debe tener con el nivel político-estratégico.
Las FF.AA. son el principal órgano con el cual el Estado
materializa la Función de Defensa.
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DEFENSA,
SECTOR: La expresión "Sector Defensa"
se considera equivalente a "Campo de Acción de la
Defensa".
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DEFENSA,
SISTEMA de: Nombre genérico que engloba a los
principales organismos que participan tanto en el proceso de
toma de decisiones, como en la ejecución de las medidas
que materializan la Defensa Nacional. Comprende los niveles
político-estratégico y estratégico, y la
consiguiente interrelación de ambos.
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ESTATURA
POLÍTICO-ESTRATÉGICA: Grado de influencia
que un estado posee en el ámbito internacional, producto
de un mayor y más armónico desarrollo de su Poder
Nacional, así como de su voluntad y habilidad para emplear
ese activo en la promoción y defensa de sus intereses.
Es la imagen internacional que proyecta un país.
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ESTRATEGIA:
Ciencia y arte que aplica el conductor militar de alto nivel
en la concepción y conducción de los medios puestos
a su disposición, para la consecución de objetivos
que contribuyen al triunfo de la guerra. El término se
ha hecho extensivo al empleo eficaz de medios en el logro de
objetivos, sean militares o no. La estrategia militar está
incorporada como asignatura en la formación de los oficiales.
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ESTRATEGIA
NACIONAL: Ciencia y arte de concebir y de conducir
eficazmente el empleo del Poder Nacional en la consecución
de los Objetivos Nacionales. Es la estrategia propia del nivel
político de la cual, en el sector Defensa, son subsidiarias,
secuencialmente, primero de la Estrategia Militar o Conjunta
y, después, la Estrategia Institucional correspondiente
a cada una de las ramas de las FF.AA.
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FUERZA:
Conjunto organizado de medios militares, materiales y humanos,
capacitado para actuar ofensiva y/o defensivamente, según
sus características.
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FUERZA
EN PRESENCIA: Medios militares, materiales y humanos,
en óptima condición aquellos y debidamente entrenados
y equipados estos últimos, que desplegados en el lugar,
momento y cantidad precisos pueden contribuir a evitar o neutralizar
un conflicto por su sola presencia. Es una suerte de disuasión
en el nivel local y temporal.
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INTELIGENCIA:
Información útil y oportuna sobre alguna
situación específica. Normalmente, es producto
de un proceso que comprende la recolección, evaluación,
análisis, integración e interpretación
de informaciones varias. Este proceso se denomina "ciclo
de Inteligencia" y el Ejército forma oficiales y
suboficiales en esta especialidad.
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INTELIGENCIA
NACIONAL: Inteligencia que contribuye a optimizar el
proceso de toma de decisiones al más alto nivel de conducción
política del país de modo de facilitar la consecución
de los Objetivos Nacionales.
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INTELIGENCIA
POLÍTICO-ESTRATÉGICA: Inteligencia que
contribuye a optimizar la capacidad de predicción de
los escenarios de conflictos externos, ya sea para prevenirlos
o para resolverlos, empleando todo el Poder Nacional.
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INTELIGENCIA
ESTRATÉGICA: Inteligencia que contribuye a optimizar
la planificación y conducción de las operaciones
militares, en los más altos escalones de las FF.AA.,
principalmente respecto a su participación en una situación
de conflicto externo. Su énfasis se orienta a determinar
las capacidades y vulnerabilidades militares de un enemigo potencial.
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INTERESES
NACIONALES: Condiciones potenciales o reales, cuya
búsqueda o protección se consideran ventajosa
para la Nación. Normalmente, guardan relación
con los Objetivos Nacionales.
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MANEJO
DE CRISIS: Conducción de la crisis desde el
más alto nivel político, empleando todos los factores
del Poder Nacional, con el propósito de solucionarla
sin que se vean afectados intereses vitales propios.
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MANIOBRA
DE CRISIS: Conjunto de acciones concebidas y realizadas
para manejar o encarar una crisis. Implica el empleo concurrente
y coordinado de los cuatro campos de acción (Poder Nacional).
Es una maniobra esencialmente psicológica que busca que
el adversario pierda su libertad de acción política.
Es vital un adecuado control en el empleo de la fuerza.
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PODER
NACIONAL: Conjunto de factores materiales y espirituales
que otorgan a la Nación la capacidad de expresar su voluntad
por conseguir o mantener sus Objetivos Nacionales, aun en situaciones
adversas. Los instrumentos del Poder Nacional son de factor
económico, diplomático, psicosocial y militar.
Todos deben desarrollarse armónicamente.
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POLÍTICA
DE DEFENSA: Normas generales para los cuatro campos
de acción en relación con la forma en que se coordinarán
y armonizarán los esfuerzos para materializar la Defensa
Nacional. Debe ser una política de Estado, elaborada
a la luz de la Apreciación Global Político-Estratégico.
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POLÍTICA
DE ESTADO: Normas generales avaladas por el más
alto nivel de conducción política del Estado y
respaldadas por un amplio consenso social o político,
para que un determinado sector o actividad pueda alcanzar sus
objetivos con un horizonte de cierta estabilidad y permanencia
en el tiempo. Se fundamenta en los intereses superiores de la
Nación y no en la coyuntura ni en metas de corto plazo.
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POLÍTICA
DE GOBIERNO: Conjunto de normas, de corto y mediano
plazo, expresadas en términos de procedimientos y medidas
operacionales, que enmarcan e impulsan la acción del
Gobierno en pos de ciertos propósitos u objetivos previamente
fijados para un sector específico de su quehacer.
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POLÍTICA
DE SEGURIDAD: Orientaciones generales para los cuatro
Cuerpos Armados respecto a las acciones que deberán ejecutar
para eliminar o atenuar las vulnerabilidades del país,
de modo de lograr una condición de seguridad tal que
permita la consecución de los Objetivos Nacionales, pese
a interferencias de carácter externo o interno. La Política
de Seguridad debe ser una política de Estado, elaborada
a partir de la Apreciación Global Político Político-Estratégica
y la Apreciación Geopolítica. Debe identificar
las vulnerabilidades que se enfrentarán con la defensa,
las que enfrentará con el desarrollo y las que se enfrentarán
coordinadamente.
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POLÍTICA
MILITAR: Orientaciones generales a las FF.AA. respecto
a cómo se concretarán las normas propiamente militares
que se derivan de la Política de Defensa. La Política
Militar es también una política de Estado, y debe
ser considerada en la definición de los programas y planes
de desarrollo.
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SEGURIDAD
NACIONAL: Condición alcanzada por un país
como consecuencia del desarrollo armónico de su Poder
Nacional, y de haber adoptado previsiones y acciones tendientes
a atenuar o eliminar sus vulnerabilidades, de modo de asegurar
el logro de los Objetivos Nacionales, pese a los riesgos y amenazas
internas y externas, con pleno respeto a la normativa legal
y reglamentaria. Es un concepto más amplio que el de
Defensa Nacional, puesto que también abarca el desarrollo
socioeconómico, institucional y cultural. La Seguridad
no es un fin en sí mismo, sino un medio para conseguir
un fin: el Bien Común.
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Análisis Crítico y Conclusiones (Subir)
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En
todo ámbito organizacional existe la disyuntiva de la opción
u objetivo que debe cumplirse. Siempre se presentan alternativas
para poder solucionar un problema y las organizaciones militares
no se escapan de ello. Para enterder la toma de decisiones en
estos organismos hay que dominar una cantidad de terminología,
que es importante para dicha comprensión. En torno a ello
es bastante lo que puede analisarse y concluirse y ahondar un
poco mas en esta parte de los modelos para toma de deciones.
En la formación de un líder militar lo más
importante es proporcionar sólidas bases en el ejercicio
del mando, pues éste depende principalmente del desarrollo
de la personalidad militar y de la interiorización de valores.
Las restantes dimensiones (comando – conducción)
serán progresivas de acuerdo al grado y cargo que desarrolle
en la organización. El liderazgo en las organizaciones
militares tiene sentido en la persona del Jefe, quién para
ser un líder militar debe tener también el perfil
adecuado para ejercer el comando y la conducción.
Mucho
se dice sobre el liderazgo militar, pera llama mucho la atención
cuando mencionan: "el liderazgo militar no es innato,
sino que se aprende". El proceso de maduración
del liderazgo militar depende de la capacidad del hombre militar
para evaluar las experiencias y aceptar el proceso de retroalimentación.
El éxito en la formación de un líder militar
tiene relación directa con el éxito del proyecto
educativo implementado por la institución.
Mediante
sus acciones, el jefe trata de ganarse el espíritu de sus
hombres. La primera diferencia entre este proceso dentro de una
organización militar y otra que no lo es, radica en que
la primera le pide a sus hombres los mayores sacrificios, inclusive
su vida, en pos del ideal.
La eficacia del mando militar estará presente en la actitud
permanente del Jefe por fortalecer los vínculos entre él
y sus subordinados, y entre éstos. Esta interacción
alcanzará su máxima plenitud cuando exista una verdadera
comunión de valores.
En
cuanto a las cuatro perspectivas presentada como modelos para
la toma de decisiones pueden ayudar a comprender las complejidades
de la toma de decisiones sobre seguridad nacional y a entender
mejor las decisiones tomadas por los aliados y los adversarios.
En
sí, las perspectivas no pueden decir si una decisión
particular fue la correcta o la mejor. Las perspectivas sólo
nos hablan de cómo y por qué se tomó una
decisión. También debería recordarse que
las mismas no existen aisladas entre si. En raras ocasiones una
perspectiva única es capaz de explicar completamente una
decisión; normalmente todas perspectivas brindan por lo
menos una introspección sobre la una decisión tomada.
Estas
cuatro perspectivas resultan importantes debido a que permiten
además comprender mejor la forma en que realmente se toman
las decisiones. Si bien no se pueden utilizar para predecir el
futuro, pueden ayudar a prever mejor el resultado de los procesos
de toma de decisiones del mundo real, y preparar para participar
de manera eficaz en tales procesos como asesores, asistentes del
staff y tal vez como decisores.
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Infografía (Subir)
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http://www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/ger/germil.htm
http://www.gestiopolis.com/canales2/gerencia/1/strate.htm
http://www.gestiopolis.com/canales2/marketing/1/cuimkt.htm
http://www.inun.edu.ar/elinun02/formacion/DELBON/Delbonformacionlideres.htm
http://www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/ger/germil.htm
http://www.nwc.navy.mil/nsdm/LatinAmerican/decisiones.html
http://www.nwc.navy.mil/nsdm/CuatroPerspectivasToma....htm
http://www1.monografias.com/trabajos15/derecho-ciudadano.shtml
http://www.monografias.com/trabajos4/elliderazgo/elliderazgo.shtml
http://hitokkiri.tripod.com/Glosario.htm
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