| DANDO LUZ! Hab�a una vez, hace cientos de a�os, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una l�mpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice: - �Qu� haces Guno, t� ciego, con una l�mpara en la mano? Si t� no ves... Entonces, el ciego le responde: - Yo no llevo la l�mpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi... No solo es importante la luz que me sirve a m�, sino tambi�n la que yo uso para que otros puedan tambi�n servirse de ella. Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite. |