Camino hoy para reandar por los caminos polvorientos y de zarzamoras floridas, y vuelvo a sentir el aroma de las palabras, aquellas palabras m�as, encontradas en esos caminos y en todos los caminos. Las palabras de nuevo tienen el olor de los pinos, de las araucarias, del pan humeante, tienen otra vez el color de los hombres, de aquellos buenos y tambi�n de los otros , pero ya tienen sus colores de nuevo reencontrados en mi. Mis ojos se abren de nuevo para absorber lo naciente y lo antiguo, y tambi�n lo m�s a�ejo que lo antiguo. Mis poros se abren, est�n abiertos ya, para recibir el viento de la cordillera, recibir el viento tuyo que tiene todos los aromas. Mi piel est� m�s sensible hoy a tu canto de caricias y amores ya recibidos, y tus promesas futuras sin palabras. Mis o�dos te escuchan a�n en tu silencio de palabras sonoras escondidas y de las asomantes. Siento que todos mis sentidos est�n conmigo y contigo para recibir, el mar, el viento, el sol, el desierto, los volcanes, el vuelo de los p�jaros y tus gritos silenciosos de pasado cumplido y de futuro por cumplir. Mi alma que no alcanza para recibirte aunque se agiganta para hacerlo, est� llena de ti y te recibe, mis ojos que se agrandan para tu encuentro, no son lo suficientemente infinitos para reencontrarte, y todos mis sentidos no alcanzan para estar contigo, pero te encuentro y te escribo, solo para decirte una palabra vieja y tan nueva, te amo.
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