Después del tiempo nuestro, voy a emprender una tarea compleja, quiero compararte entre el hoy y el ayer, me detendré, haré una pausa en nuestro camino para medirte entre el ayer y el hoy y serás la flor emergente y nueva y la flor madura y sabia Ayer, tus ojos eran limpios e inquietos jugaban con todo, con el viento jugabas a formar huracanes con el movimiento de tus pestañas, y el huracán entraba en mi, violento, cálido y el viento entraba transformado en aroma de pinos lejanos. Tus ojos eran fuego, que ardían, crepitaban, relucían, entristecían y reían inquietos, con la inocencia y la picardía de la juventud de tus ojos Hoy tus ojos son más limpios, más quietos, mas amantes, más profundos y sabios que ayer, hoy forman remansos desde los huracanes. Tu mirar transforma todo, en lo que quiere, con el conocimiento de los que saben, mi cansancio en energía, mis tristezas en canto, la brisa en huracán, un ciclón en brisa leve, y hoy tus ojos son los míos. Tu caminar de ayer era rápido, tenue, inquieto, alegre. Seguí tus pasos por cualquier sendero que anduviste nunca me detuve mientras andabas y cada pausa tuya fue mi pausa. Hoy tu andar es de sabios tomas las vías más certeras y has tenido el tiempo para corregir las mías. Hoy tus caminos son los que yo recorro Tu cuerpo de ayer era de uvas y de manzanas, era de montañas y valles inexplorados, cada día fue una aventura nueva desconocida y desafiante. Hoy tu cuerpo es de rosas en que cada pétalo es un camino antiguo y hoy recorro cada uno de ellos y es un nuevo desafío, recordar lo andado y descubrir lo por andar Ayer me enamorÉ de ti por tu caminar, por tus ojos por tu cuerpo, por lo nuevo de tus pechos y de tu vientre ayer te amé por tu juventud entregada a mí y hoy te amo por la sabiduría tomada de nuestro vivir y por mantenerte en mi madura y nueva como el primer día.
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