Siempre al empezar la mañana,
me preparo para asistir al baile
de las máscaras, a la cual estamos
todos invitados.
Tomo mi traje de ingeniero ¡y ya!
enfrento el mundo, nadie quiere
ni debe ver nada más que mi traje
y mi casco.
Soy frío, racional, inteligente y
exitoso.
Pero cuando tu mirada está conmigo,
dejo de ser la farsa y me siento débil.
No sé ni puedo enfrentarme a tí con
máscaras.
Me desnuda tu mirar y empiezo a ser
hombre.
Sólo tu quieres verme, a veces, como
lo que soy, solo un hombre.
Tu amor me abre y desnuda y soy niño,
a veces, amante de nuevo.
¿Cómo esconderme
a tu mirada?
Si nunca tienes máscara conmigo y
siempre veo tu alma.
A veces, me pesa el disfraz que llevo
y me canso sin tener fuerzas para
dejarlo, o la costumbre me lo impide
pero llego a tí y desaparece.
Quisiera, de pronto, vestirme para tu
baile, que es el de la cara desnuda y
tener el poder de embrujarte y
enamorarte y encontrarte eternamente
y dejar la máscara por siempre.