Son tan calladas tus manos
y me dicen tanto.
Ellas sólo conocen el lenguaje
de los que hablan callando,
de los que se expresan en silencio.
Hablan en todos los idiomas
y cómo no van a decir tanto,
si ellas conocen sólo el lenguaje del amor.
Tus manos siempre me acompañan,
en mi soledad y cuando estoy contigo.
Tus manos aparecen como mariposas aladas,
cuando recorren mi ser y mis rincones.
Tus dedos son los de pianista consumada,
tocando sólo sinfonía de amor y hacen saltar
el teclado de mis sentimientos y sentires presentes
y los guardados en mi.
Cuando mis temores asoman,
las busco y siempre las encuentro.
Cada vez que las necesito ellas están.
Y al estar conmigo me invaden y las siento,
entonces.... la tranquilidad
y la paz vuelven a mí,
sólo, cuando las encuentro.
Tus manos son mi seguridad,
son amor, caricias de madre,
amiga y amante.
Cuando nos la tengo entre las mías,
sólo las miro y me siento
pleno y seguro.
Amo tus manos pequeñas
y frágiles que me entregan tanto.
Pon tus manos sobre las mías
y el mundo es mío.