TIEMPO

Tantas cosas suceden siempre y se vienen a mí en caudal arrollador e infinito. Me sucede a veces que soy incapaz de contenerlo todo y vivirlo todo y adsorverlo con la rapidez y la pausa necesaria. En un minuto, en una hora, en un siglo, en un segundo, trabajo, veo, miro siento, rio, lloro, escucho, canto, bailo, me canso, descanso, duermo, sueño, leo, aprendo, me olvido, me equivoco, acierto, abro mis ojos y los cierro, amo, te amo. En cada acción del verbo te amo, y descanso. Contigo todo es tan rápido, fugaz, ligero, suave. Siempre el tiempo contigo es de segundos y de siglos. Tiene la fragilidad del segundo y la longitud de un siglo, un segundo siempre para amarte, un siglo para recordarte, otras un siglo para amarte, y un segundo para mi recuerdo. Tomo tus manos en un minuto, la suavidad de ellas está en mi por años, tu mirada en mi es de horas, la profundidad de ella es de siglos. Hacer el amor contigo es de eras, tiempos, edades, como el andar de los cometas en el espacio y tan fugaz como la visión de ellos en su pasar frente a nuestra mirada, y tiene la belleza de la estela y la luz que de él se reflejan en tus ojos. El tiempo contigo no tiene dimensión ni tiempo, es como navegar en rincones sin espacios, la relatividad se hace cierta, contigo todo es a velocidades inimaginables, como la de luz, en donde el tiempo se acorta y el amor se hace enorme, inmedible, incontenible y eterno. Todas las acciones tienen dimensión y tiempo y lugar, menos amarte.

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